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Nuevo gabinete: gestión para la repostulación

El proyecto gubernamental tiene como base la denominada Agenda Patriótica 2025 y para garantizar aquello es importante la continuidad de la gestión gubernamental encabezada por Evo Morales.

La Razón (Edición Impresa) / Elisa Medrano Cruz es periodista de La Razón

00:00 / 05 de febrero de 2017

Sin duda, el Noveno Congreso del Movimiento Al Socialismo (MAS), de diciembre de 2016, se viene confirmando como un parteaguas en la historia ya no solo del partido en función de gobierno, sino del país. Si hasta entonces reinaba la incertidumbre ocasionada por la derrota del Sí el 21 de febrero, con la determinación (en el congreso) de que Evo Morales es el único candidato para las próximas elecciones y con la misión de explorar y explotar cuatro vías “enteramente constitucionales” para habilitarlo, inevitablemente se marcó la agenda de los siguientes años.

Así se diga que lo de la repostulación se verá solo en 2019, este tema vuelve una y otra vez a la agenda cotidiana, como se vio en el reciente cambio del gabinete ministerial, según los análisis que al respecto recogió este suplemento.    

De inicio, se puede afirmar que el mensaje del nuevo gabinete posesionado el lunes 23 es la renovación del Ejecutivo: cambio del 50% de los ministros, la “degradación” de dos ministerios (Autonomías y Transparencia) a viceministerios, la creación de uno estratégico (Energías), la salida del equipo de dos hombres clave del Presidente, David Choquehuanca y Juan Ramón Quintana, y —lo que no es un dato menor— la ratificación de ciertos ministros de la “vieja guardia”, un factor de orden político clave en la estructura gubernamental.

DISYUNTIVA. ¿Un gabinete más político que técnico, o al contrario? Esta es una de las disyuntivas que se debate entre oficialismo y oposición, y que da mucha tela que cortar para los analistas. La otra cuestión está referida a si se trata de continuidad o continuismo. En la escena también entra el cambio del exministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana y del exministro de Relaciones Exteriores David Choquehuanca, quienes, según el oficialismo, se replegaron para hacer un trabajo desde las bases, ¿para qué?, para garantizar la reelección de Morales, afirman desde la oposición.

Y aunque el día de la posesión del nuevo equipo de colaboradores del Jefe del Estado, ni el Mandatario ni el vicepresidente Álvaro García Linera vincularon abiertamente la reelección con dichos cambios, en los días siguientes se fue aclarando la presencia casi absoluta del tema de la repostulación en lo que se viene de gestión de los nuevos ministros.

Fue el propio Presidente que dio la pauta tras señalar que ya se sentía ganador de las próximas elecciones y que el único problema para el MAS era cómo habilitarlo; en su cuenta de Twitter añadió: “el cambio de gabinete es parte de una táctica política para garantizar la Revolución Democrática y Cultural”.

Dos días después, el 25, el Vicepresidente reiteraba la estrecha ligazón entre gestión y repostulación: “Tenemos un programa de gobierno, la Agenda Patriótica 2025; tenemos una estructura social de movimientos sociales (...); y tenemos nuestro candidato presidencial, el presidente Evo; esas son las tres cosas certeras”.

Precisamente por ese argumento, la socióloga María Teresa Zegada consideró que el giro político del equipo ministerial viene de la mano de Héctor Arce Zaconeta, nuevo ministro de Justicia; Eugenio Rojas, nueva autoridad en Desarrollo Rural, y René Martínez, designado en el cargo de la Presidencia, quienes, en su criterio, serán los operadores de la reelección presidencial, con el primero encabezando el equipo. “En adelante, la gestión tendrá un perfil político, asegurar, de alguna manera, primero el cambio de imagen para asegurar la consolidación de la posibilidad de la reelección del Presidente y eso tiene que ver mucho con la imagen del nuevo gabinete ante la población; y, segundo, generar las condiciones y los procesos legales necesarios para garantizar la posibilidad de una repostulación del Mandatario”, expresó.

Y es imprescindible buscar una figura legal porque el artículo 168 de la Constitución Política del Estado solo permite dos mandatos presidenciales consecutivos, los que el Jefe del Estado ya viene cumpliendo.

El objetivo de un giro político en el equipo ministerial con miras a preparar el terreno jurídico y las condiciones para la repostulación también lo percibió el analista Jorge Komadina. Y coincidió en que ello se sustenta en la incorporación de Arce Zaconeta al gabinete, “el abogado que proporcionó el argumento jurídico para la renuncia habilitante del Presidente, no me parece casual, su presencia en el Ministerio de Justicia tiene vinculación con ese proyecto”.

Para el analista Fernando Mayorga, el fin político de la remoción de ministros es un tema central “que se encuadra en las medidas que ha ido adoptando el oficialismo desde el Congreso del MAS realizado en diciembre del año pasado y que definió una estrategia política centrada en la postulación de Evo Morales en los comicios presidenciales de 2019” estrechamente asociada al cumplimiento de la Agenda Patriótica 2025.

CONGRESO. En el mencionado encuentro, el partido en función de gobierno definió que se explorarán cuatro vías para una posible repostulación: las uno y dos, llamar a referéndum para reformar el artículo 168 de la Carta Magna, sea por iniciativa ciudadana o por una decisión de la Asamblea Legislativa Plurinacional; tres, que el Mandatario renuncie para habilitarse; o, cuatro, que el Tribunal Constitucional haga una interpretación del texto constitucional.

Para impulsar la consulta por iniciativa ciudadana, la Confederación Nacional de Juntas Vecinales solicitó al Tribunal Electoral la entrega de libros, pero ésta rechazó el pedido porque no se cumplió el procedimientos legal adecuado.

Según Mayorga, ese objetivo político va acompañado de una reacción a deficiencias en la gestión pública, las que también se ven reflejadas en el cambio de ministros y que no solo tienen que ver con la desaparición de los ministerios de Autonomías y Transparencia y la creación del despacho de Energías, sino más bien con el cambio de autoridades por diversas razones (salud, mala imagen, labor mediocre o necesidad de renovación). “Es evidente que la mejoría de las políticas públicas debe ser un fin en sí mismo, pero también es cierto que una mutación positiva de la gestión del aparato gubernamental se considera como un acicate apropiado para el logro del objetivo político del partido de gobierno”.

El diputado de oposición Luis Felipe Dorado (Unidad Demócrata) también percibe fines políticos en el nuevo equipo de colaboradores, pensado precisamente en la reelección del presidente Morales.

Por ello, afirmó que las nuevas autoridades, al igual que alcaldes y gobernadores que responden al partido oficialista, se dedicarán a hacer campaña durante los tres años siguientes, que es lo que dura esta gestión presidencial. Es más, él no percibió que haya renovación y que, al contrario, se trata de un “continuismo” en la gestión gubernamental y la ausencia de gente joven “que vaya a pelear y sacar adelante al país”.

Zegada complementó que éste no es precisamente un equipo de colaboradores técnico y, al igual que el asambleísta opositor, no ve renovación de cuadros, sino el retorno de personalidades que siempre estuvieron en el entorno oficialista.

En la otra vereda, la politóloga Helena Argirakis observó que el nuevo equipo ministerial da continuidad a la gestión gubernamental, lo que se ve reflejado en la permanencia del ministro Luis Arce Catacora, cuya prosecución en el despacho de Economía, junto con la creación del Ministerio de Energía y el impulso de la actividad minera, buscan consolidar la diversificación económica, con miras a la agenda 2025.

Para la politóloga cruceña, una señal política fuerte del flamante gabinete es la apuesta por convertir a Bolivia en una potencia energética, no solo en términos de provisión de energía para el desarrollo e industrialización en el país, sino la exportación de excedentes.

GUIÑO. Argirakis recordó que en su discurso, el presidente Morales hizo un guiño a la repostulación y a esta necesidad de que haya continuidad y estabilidad en la gestión gubernamental, y no como en el pasado, cuando hubo gobiernos de hasta 19 días. “Él (Morales) quería mostrar que la inestabilidad y la falta de continuidad prácticamente conspiran contra la estabilidad, el crecimiento, y presenta esta dicotomía, o sea, básicamente lo que dice el Presidente es que necesitamos estabilidad y continuidad para seguir creciendo y seguir generando desarrollo; es el mensaje que dio”.

En defensa de los cambios, el diputado Víctor Borda (MAS) coincidió en que el gabinete es técnico político, pero con miras a materializar el objetivo del proyecto político gubernamental, que está orientado a la consolidación de la Agenda Patriótica 2025. “No es un gabinete electoral, siempre hemos estado en campaña desde 2005”, argumentó y enumeró una serie de políticas encaminadas por el Gobierno.

La salida de Choquehuanca y Quintana del gabinete también es otro punto de análisis.

Según Mayorga, el alejamiento del ahora excanciller, quien acompañó a Morales durante 11 años, desde el inicio de su gestión en 2006, es parte de un cálculo oficialista. “La política es una continua combinación entre medios y fines”, aseveró, pero consideró que no tiene sentido especular.

En cuanto a la remoción de Quintana del cargo de la Presidencia, manifestó que ésta era “una suerte de crónica de una muerte anunciada” porque la figura de esa exautoridad estaba muy deteriorada y los costos negativos de su ratificación eran elevados para el oficialismo. No obstante, igual que la ausencia del excanciller, dijo que no tiene sentido especular sobre su papel en la actual estrategia del partido gobernante, aunque consideró que ese cálculo político está vinculado a la gestión pública y a las relaciones con los medios de comunicación, es decir, a la imagen del gobierno.

Zegada afirmó que la salida del ahora exministro de la Presidencia tiene que ver con la recuperación de la credibilidad del gabinete ante la población, pues era uno de los ministros con baja popularidad. En cambio, en su criterio, el cambio de Choquehuanca responde más a tensiones internas en el MAS, del ala indígena del Ejecutivo, a la que representaba.

Dorado consideró que el alejamiento de ambos exministros refleja una pelea interna en filas oficialistas. Sobre Quintana consideró que es el que más daño le hacía a este gobierno, por lo que su repliegue es positivo, aunque con otros fines.

Para Argirakis, lo más probable es que tanto Quintana como Choquehuanca vuelven dentro de un tiempo en otros cargos y circunstancias.

Komadina dijo que la salida de Quintana también tiene un fin político, responde a una estrategia destinada a reconstruir la imagen del gobierno y del propio Presidente.

Sobre el alejamiento de Choquehuanca sostuvo que responde a la retirada de la tendencia indianista del equipo de colaboradores de Morales, considerando que el proyecto del buen vivir y de la descolonización dejaron de ser temas centrales de la agenda política gubernamental y han sido reemplazados por objetivos más pragmáticos.

El diputado Borda opinó que la retirada de Choquehuanca es estratégica porque se replegará a las bases, desde donde fortalecerá al Movimiento Al Socialismo (MAS).

Sobre el reemplazo de Quintana solo se remitió a sus mismas palabras respecto a que continuará luchando por la transformación del país y que será más útil en el lugar donde disponga el Mandatario.

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