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Nuevos tiempos en la investigación en Bolivia

A más de una década de transcurrido el siglo XXI, la producción de las Ciencias Sociales y Humanas en Bolivia contrasta con lo que sucedía en el pasado. Antes de los 80 se hacía muy poca investigación. Hoy existen nuevas condiciones y el reto es dar continuidad a la producción de conocimiento.

La Razón (Edición Impresa) / Godofredo Sandóval

00:02 / 06 de julio de 2014

Superados los períodos de inestabilidad política, de gobiernos militares, exilio de intelectuales y profesionales, e instaurada la democracia en Bolivia, las Ciencias Sociales y Humanas empezaron a sentar las bases para la institucionalidad de la investigación como soporte para el desarrollo integral del país. En casi 32 años de democracia, diversas disciplinas de estas ciencias tuvieron  importantes aportes conceptuales, temáticos y metodológicos que permitieron una mejor comprensión y análisis de nuestra realidad diversa, un debate sostenido sobre estructuras institucionales mal formadas, excluyentes, discriminadoras y elitistas, y contribuciones para la construcción de una sociedad plural, equitativa y democrática.

A pesar de las limitaciones materiales y de políticas de incentivos a la producción científica, las investigaciones que se realizaron desde la historia, antropología, sociología y la ciencia política, casi siempre acompañaron críticamente y a veces incidieron con sus resultados en los procesos de cambio por los que atravesó el país en democracia. Asimismo, en  estos interesantes años de crisis y cambio, emergió una nueva generación de investigadores jóvenes, hombres y mujeres, que se acercó a las diferentes realidades sociales y culturales con miradas interdisciplinarias y planteamientos conceptuales y metodológicos novedosos.

En correlación a estos avances, también paulatinamente hubo una descentralización regional de la producción de conocimientos científicos, antes concentrada en La Paz y Cochabamba; proceso que incentivó para que, en algunas regiones, se ejecuten estudios sobre importantes temáticas y se conformen núcleos de investigadores e instituciones interesados en producir conocimiento científico y promover debate sobre problemáticas específicas de sus regiones y del país.

A todo esto hay que sumar la decisión y actitud de las universidades públicas en los últimos años para asumir un rol protagónico en el desarrollo de la investigación, ciencia y tecnología, articuladas a las demandas del país; y la interesante apertura de instituciones públicas, nacionales y regionales, a considerar la investigación estratégica como un elemento indispensable para sus planes de desarrollo.

De ese modo se puede advertir que a más de una década de transcurrido el siglo XXI,  la producción de las Ciencias Sociales y Humanas en Bolivia contrasta con lo que sucedía en el pasado. Hasta antes de los 80 en Bolivia se hacía muy poca investigación científica, los espacios para la producción de conocimiento eran reducidos y casi dependía de iniciativas y esfuerzos personales de los escasos investigadores. En ese escenario, era  frecuente en los distintos niveles del Estado la prescindencia de la investigación científica concreta como soporte para la formulación de políticas públicas y de planes y programas. Hoy existen nuevas condiciones y otros son los retos para dar continuidad y hacer sostenible la producción de conocimiento científico en Bolivia.

    El Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB) inició sus actividades en 1994 con tres objetivos: contribuir al desarrollo integral de Bolivia desde la investigación científica, promover conocimiento propio, estratégico y relevante, y fortalecer las capacidades profesionales e institucionales en investigación. El PIEB apostó por promover estudios de los problemas más acuciantes del país y sus regiones y a formular propuestas y escenarios de políticas con base en los resultados de las investigaciones, convocando para esta tarea a lo más destacado de sus recursos humanos nacionales a través de concursos.

APORTE. En 20 años, lanzamos 54 convocatorias de investigación, casi tres convocatorias por año; se investigaron 331 temáticas, todas relevantes y estratégicas, con la participación de más de 1.100 investigadores, hombres y mujeres, de los nueve departamentos.

Interesado en fortalecer las capacidades en investigación, con base en el principio de “investigar formando”, el PIEB apoyó los procesos de investigación de los equipos, sobre todo de jóvenes, con cursos de actualización y formación velando por la calidad de las investigaciones y sus resultados.

En dos décadas, el PIEB impulsó la creación y consolidación de diferentes iniciativas. Entre ellas, destaca la Universidad de Posgrado para la Investigación Estratégica en Bolivia (U-PIEB), que forma profesionales investigadores y especialistas sectoriales calificados mediante programas de actualización, diplomados, especialización y maestría en ciencias sociales, económicas, humanas y ambientales; la Revista Boliviana de Ciencias Sociales T'inkazos, de publicación semestral; el Periódico Digital (pieb.com.bo), que hace noticia de los hallazgos de las investigaciones que se producen en Bolivia; y una línea editorial integrada por cerca de 300 títulos.

Así, con una continuidad sin precedentes durante 20 años, el PIEB contribuyó a revertir el débil desarrollo que había de la investigación en el país, a superar la escasez de  recursos profesionales con interés por la investigación vinculada a la incidencia, y a posicionar la necesidad de investigación como motor para alcanzar procesos de progreso y desarrollo.

PREMIO. El año 2006, se creó el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanas, con el objetivo de reconocer el aporte de intelectuales e instituciones a la generación de conocimiento propio y al desarrollo de la investigación en Bolivia. En sus tres versiones, este concurso ha movilizado a cerca de 2.500 personas e instituciones en Bolivia y en el exterior alrededor de las postulaciones.

En 2006, el investigador y lingüista doctor Luis Antezana recibió el Premio a la Trayectoria intelectual; con su producción, ha contribuido al diálogo entre disciplinas como la semiología, la literatura, la filosofía, las ciencias sociales, la cultura en general, entre otros importantes aportes;  el Taller de Historia Oral Andina (THOA) recibió el Premio a la Contribución Institucional, tanto por la metodología con la que trabaja —la recuperación de la oralidad— como por las investigaciones que ha impulsado, jugando un papel importante en las transformaciones que vive Bolivia.

En la segunda versión, el año 2008, la investigadora y antropóloga doctora Verónica Cereceda recibió el Premio por su aporte en descifrar el significado de los tejidos andinos, con conceptos propios, recuperando y revitalizando el arte del tejido. Por su parte, se reconoció al Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) por su importante aporte en el campo de la economía, la sociología y la política del trabajo.

El año 2011, se reconoció la trayectoria como investigadora y docente de la arquitecta Teresa Gisbert por su contribución al desarrollo de las ciencias sociales, en la historia del arte, la arquitectura, el conocimiento y preservación del patrimonio nacional y la iconografía; y el premio a la institución recayó en el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), por su aporte permanente a la reflexión sobre las comunidades campesinas e indígenas de Bolivia.

El 16 de junio de 2014, lanzamos la cuarta versión del premio que recibirá postulaciones hasta el 15 de agosto. Tenemos la expectativa que esta edición renueve el entusiasmo y compromiso con que investigadores e instituciones aportan al mejor conocimiento de la realidad nacional en sus diferentes dimensiones y, desde ese conocimiento, al desarrollo de Bolivia.

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