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Opositores sin incentivo de cohesión versus oficialistas disciplinados

Unos dirán que la bancada oficialista emana disciplina y compromiso partidario, otros que sumisión. En la oposición se tiene una frágil cohesión, amenazada porque su unidad no le alcanza para hacer frente al MAS.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:07 / 25 de enero de 2015

Las nuevas bancadas de las fuerzas con representación en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) han sido posesionadas. Las negociaciones de las directivas hacen de síntomas de cómo funcionarán los grupos de asambleístas oficialistas del Movimiento Al Socialismo (MAS), y los opositores del Partido Demócrata Cristiano (PDC) y de la coalición Unidad Demócrata (UD) conformada por los partidos Unidad Nacional (UN) y Movimiento Demócrata Social (Demócratas).

Durante la elección de directivas, los oficialistas llegaron a acuerdos sin mayores contratiempos. Al contrario, los opositores, al no arribar a puntos en común, terminaron por requerir de la mediación del MAS para elegir a sus representantes en dichas directivas, ya que el PDC pedía la mitad de los espacios.

Esto puede ser un adelanto del futuro comportamiento de las bancadas: un MAS que actúa en bloque, sin disidencias incómodas y (por el momento) dos grupos opositores que solo pueden fiscalizar, pues su cohesión queda pequeña en las votaciones, al tener el oficialismo más de dos tercios de la representación en ambas cámaras.

El sociólogo Fernando Mayorga explica estos comportamientos de la siguiente manera. En cuanto a la bancada opositora, al ser minoría tanto en el Senado como en Diputados, ésta “no tiene incentivos para actuar de manera coordinada”. Por ejemplo, tras la elección de 2005, la bancada opositora pudo articularse en el senado para controlarlo. Entonces, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Poder Democrático Social (Podemos) y Unidad Nacional trabajaron juntos y pudieron controlar la Cámara Alta.

OPOSICIÓN. Hoy el sector opositor no puede controlar ninguna Cámara, por lo que “no hay un incentivo en la oposición para formar una coalición opositora para enfrentarse al MAS”, dice Mayorga. En esto coincide el politólogo Romano Paz: “No tienen necesidad de formar consensos, pero fiscalizarán”.

Entonces tenemos una diferencia solo de volumen respecto de la ALP de 2010, tanto con relación al oficialismo como a la oposición, que otra vez no logra un espacio de poder importante, vuelve Mayorga, por lo que “lo más previsible es que haya una disputa entre las tiendas opositoras respecto a cuál es radicalmente más antioficialista. Entran entonces en competencia interna porque su única función va a ser la denuncia y la fiscalización”. Esta competencia será para eliminar adversarios y fuerzas políticas en vista a las elecciones de 2019, prevé el académico.

Esta misma característica de la oposición es vista por Paz de un modo del todo distinto, pues para él los disensos y discrepancias son un síntoma de pluralismo. “Es plural y diversa, lo que da razón a una mayor democracia. Se trata de que haya debate. Su rol será de fiscalización y control, lo que en los últimos años estuvo relegado”. ¿Cómo se componen los opositores?

En la oposición, de acuerdo con Mayorga, hay tres grupos (si bien dos bancadas): UN, Demócratas y PDC. Para argumentar que UN de Doria Medina y Demócratas de Rubén Costas no tienen afinidad en una misma visión (a pesar de ser aliados) hace recuerdo del desencuentro de opiniones que tuvieron estos líderes respecto al tema de la capitalía y otros temas durante la Asamblea Constituyente. “Por otra parte, ambos políticos son potenciales candidatos para 2019 y por tanto rivales, por lo que dudo que actúen de manera unitaria”.

No obstante, Mayorga caracteriza ideológicamente a UN y Demócratas como centristas, “a diferencia de la bancada que lleva la sigla PDC, partido que, como afirmó Tuto Quiroga, va a actuar de manera intransigentemente hostil. Ya dijeron que tendrán la tarea de develar el carácter ‘populista autoritario’ del gobierno de Evo Morales, a quien comparan con Chávez”. Según este discurso el “populismo latinoamericano” debe ser combatido. “Esto responde a una corriente internacional que tiene su expresión en Bolivia con el PDC. Su perfil es del antievismo”.

UN y Demócratas van a tener una postura “más centrista” por una razón de “estrategia”, continúa, porque quieren proponerse como alternativas en 2019 y la única manera de hacerlo es disputando “parte de la agenda gubernamental”; en cambio, “el PDC, que no es una alternativa a futuro, puede apostar por una postura radicalmente opositora porque es más importante su marca testimonialista que una visión estratégica”.

A pesar de estas características, el politólogo Gonzalo Rojas Ortuste espera que la oposición haya aprendido de sus “errores pasados” y que actúe como frente para un “mayor protagonismo”. En efecto, la coalición opositora pasada, Convergencia Nacional (CN), se dividió antes de que comience la legislación anterior en enero de 2010, durante la elección de directivas y quedó sin cabeza al irse del país su líder Manfred Reyes Villa.

DISCIPLINA. En cambio, al menos por ahora, la bancada del MAS funciona como un reloj, cohesionada y siempre en bloque a pesar de estar formada por representantes de diversos sectores sindicales con intereses distintos. El conflicto interno en esta bancada fue la excepción, hubo contados casos como el de Rebeca Delgado.

No obstante, esta disciplina es interpretada de distintas maneras. Mayorga la explica con la estabilidad política y “cierta bonanza económica”. “Lo que está en la agenda gubernamental es la redistribución e implementación de políticas públicas. Esto implica negociaciones de los representantes, muchos de ellos de sindicatos, que deben buscar beneficios para sus electores en el marco de las políticas redistributivas. Para lograrlo ¿cuál es el incentivo, ser rebelde en el MAS o ser disciplinado? La disciplina”, señala. Además, dice que la cohesión también viene de la estructura organizativa sindical del MAS. En el caso de los invitados —continúa— es imposible que éstos tengan una capacidad de acción fuera de la coalición oficialista.

¿El corporativismo puede ser un factor de tensiones internas de la bancada del MAS? En la gestión pasada se vio momentos de tensión entre sectores corporativos del MAS y el Gobierno (como la actuación de la minería cooperativa durante la redacción y aprobación de la nueva Ley de Minería), sin embargo estas pugnas nunca llegaron siquiera a hacer sembrar dudas remotas de la cohesión de su bancada.

“Ese tipo de tensiones son entre el Gobierno y un sector y sus representantes en la Asamblea, pero nunca dentro de la misma bancada. Habrá que ver en la primera prueba, que será la discusión del presupuesto general”. Por otro lado, el Gobierno ha actuado en la anterior gestión en “función de equilibrios”, de acuerdo con “la medida de la presión de los sectores”. Por ejemplo, en la ley minera se evidenció que “unos representantes tienen más peso que otros. Lo que hace el Gobierno es buscar puntos de equilibrio. No está mal que haya corporativización, sino que hay que pensar las lógicas corporativas que entran en juego”.

El politólogo Gonzalo Rojas Ortuste explica la disciplina del MAS de manera radicalmente distinta, pues considera que ésta es la condición sine qua non para ser asambleísta. “La rotación de asambleístas tras cada elección ratifica ese carácter de disciplina incondicional porque se trata de novatos. El acatamiento de la línea es la razón de fondo de la rotación que hay en el MAS”.

En efecto, pocos son los diputados o senadores de la anterior gestión que se repiten en esta. Rojas coincide en que la corporativización no ha significado conflictos dentro de la Asamblea, pero sí a nivel de los movimientos sociales. En cambio, Paz interpreta el comportamiento en bloque del MAS por “el poder de la figura del caudillo de donde viene la línea”.

Entonces, según estas opiniones se tendrá una bancada oficialista muy parecida a la anterior en la cohesión. No obstante, en la oposición hay que esperar un pronóstico, si bien lograron superar posiblemente la prueba más difícil: la elección de directivas. Asimismo, pocos son los que dan esperanzas de vida a la fortaleza de la alianza UD, sin embargo Samuel Doria Medina dio una señal de cesión al ofrecer a sus aliados Demócratas el 60% de los cupos en cargos administrativos de las directivas.

La oposición competirá entre sí: Fernando Mayorga, sociólogo

Al no haber ningún incentivo para que las dos bancadas opositoras actúen de manera convergente, lo previsible es que haya una disputa entre las tiendas opositoras para querer demostrar cuál de ellas es radicalmente más opositora, ya que su única tarea va a ser la denuncia y la fiscalización. Entonces, la participación opositora va a estar marcada por esta competencia.

En el MAS la condición es la disciplina: Gonzalo Rojas Ortuste, politólogo

En el MAS la condición imprescindible para estar ahí es la disciplina para con los más poderosos de la cúpula: presidente, vicepresidente, etc. El mismo hecho de que la gran mayoría de ellos sean novatos ratifica el carácter de disciplina incondicional, creo que es una de las razones de fondo de la rotación constante de asambleístas en cada una de las tres gestiones del MAS.

Hay pluralismo en la bancada opositora: Romano Paz, politólogo

El MAS tiene disciplina porque se obedece a la cúpula de su partido. En cambio, la oposición tiene una mayor vocación democrática, lo que la hace plural. Esto pone de manifiesto diferentes lógicas: produce más debate y fiscalización al Órgano Ejecutivo. Sin embargo, la oposición no está obligada a establecer consensos porque el MAS tiene la mayoría.

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