Animal Político

Pacto MSM-Demócratas, la nueva centro izquierda

El sorpresivo acercamiento entre demócratas y el MSM resultó en un documento que describe sus puntos en común. Se devela en el texto, según analistas, el deseo de posicionarse como una centro izquierda que no cuestiona los grandes puntos de la nueva Constitución, sino solo su aplicación.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:07 / 30 de marzo de 2014

Hace pocos meses era difícil imaginar que el Movimiento Sin Miedo (MSM) pudiera tolerar siquiera estar en una misma habitación con los Demócratas del gobernador cruceño, Rubén Costas; por lo menos si uno se basa en declaraciones pasadas de dirigentes del partido paceño. Hoy, después de dos reuniones, no sólo que tienen diez coincidencias programáticas, sino que buscan una eventual alianza electoral. Para lograr la decena de puntos en común, sin duda, ambos tuvieron que ceder algo; en todo caso, se evidencia un desplazamiento de los Demócratas de la derecha hacia el centro, y de la izquierda hacia el centro por parte del MSM, según los analistas consultados por Animal Político.

Parece que se está ante la construcción de una nueva alternativa que, si uno se basa en el documento de las diez coincidencias, se asume de centro izquierda, más allá de que esto sea o no posible o creíble.

La alianza en potencia sorprende, pues, como dice Róger Cortez, se trata de organizaciones que “provienen de orígenes, tradiciones, culturas, relatos y mitologías políticas separadas y preferentemente contrapuestas”.

Las diez coincidencias se refieren a: uno, transformación productiva para generar empleo digno; dos, convivencia y desarrollo armónico con el medio ambiente; tres, erradicación efectiva de la pobreza, para la inclusión social y una vida digna; cuatro, autonomía con la gente y para la gente; cinco, pacto fiscal estratégico; seis, recuperar la democracia y las libertades; siete, una verdadera justicia para todos; ocho, seguridad ciudadana en todo el país; nueve, cero tolerancia a la corrupción y ética en la función pública; y, diez, unidad de todos los pueblos, culturas y naciones de Bolivia.

En estos puntos de encuentro entre el partido exaliado del Movimiento Al Socialismo (MAS) y un movimiento regional opositor del que algunos de sus miembros participaron en el bloqueo a la nueva Constitución en 2008, se puede identificar un desplazamiento. Para el sociólogo Jorge Komadina, el documento muestra que sus tesis “se encuentran en el marco constitucional, es decir, que no hacen un cuestionamiento de fondo del Estado Plurinacional”.

Esto es novedoso porque una parte de las élites cruceñas que hoy conforma los Demócratas antes “rechazó el nuevo orden legal; ahora no”. Además, se coincide en determinar los “puntos débiles” del Gobierno del MAS, como “superar el extractivismo” (coincidencia 1), “autonomía” (4), “seguridad ciudadana” (8), “lucha contra la corrupción” (9), y “cumplimiento pleno de los derechos indígenas” (10).

“Esto muestra que no se cuestiona el marco constitucional vigente y que (los aliados) buscan un posicionamiento de centro izquierda en el espectro político, para luego manifestarse en una candidatura conjunta”, concluye Komadina.

El analista Fernando Mayorga explica de un modo distinto el desplazamiento que devela la probable alianza electoral. Lo hace en torno a su hipótesis de que durante la segunda gestión del MAS ha predominado una “tendencia centrípeta” en el campo político: “ese centro está ocupado por el proyecto oficialista, es decir que nadie pone en cuestión al Estado Plurinacional como modelo, ni a las autonomías, o a la nacionalización. Se cuestionan temas de aplicación, pero no el modelo”.

Komadina concluye algo similar: en el documento se “asumen” los derechos indígenas, la economía plural, lo plurinacional de manera implícita y las autonomías. Así, los Demócratas se van “más a la izquierda, al menos discursivamente, lo que devela un pragmatismo, sea creíble o no”.

El centro gravitacional del que habla Mayorga es el proyecto del MAS. Todos tienden hacia este núcleo. Considerando que este partido “es de izquierda —de carácter nacional popular— entonces, el resto se inclina hacia esa dirección”.

Las categorías “izquierda y derecha se relativizan” y el MAS “abandona su discurso de la refundación estatal, de la descolonización y reivindica a la República con la Agenda 2025; se va hacia el centro. Lo mismo el Frente Amplio, que convoca a gente de izquierda para ir de la derecha hacia ese mismo centro”, interpreta.

En la redacción de las “coincidencias” incluso se ve una disminución de la “carga antioficialista”, haciéndose énfasis en algunos términos “más propositivos”. Cuando se habla de recuperar la democracia —ejemplifica Mayorga— se habla de una “tendencia al poder absoluto” o “la peligrosa ruta hacia la tiranía”. Esta delicadeza no puede ser gratuita, menos si se considera que en las manifestaciones contra la nueva Constitución de 2008 y la toma de instituciones, muchos de los que hoy son parte de los Demócratas hablaban categóricamente de una “dictadura” o un “régimen totalitario” pleno, no de una “tendencia” ni una “ruta”, como se lee ahora en el documento MSM-Demócratas.

Róger Cortez, en cambio, describe esta tendencia hacia el centro con la nomenclatura que utilizó Jaime Paz Zamora para explicar la unión del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) con Acción Democrática Nacionalista (ADN) del exdictador Hugo Banzer Suárez. Además, en el texto encuentra la emergencia de nuevas generaciones del MSM (representadas sobre todo por el alcalde de La Paz, Luis Revilla) que toman la batuta que les habrían cedido los líderes tradicionales del partido: Javier Bejarano y Juan del Granado.

El acercamiento entre Demócratas y MSM —presume Cortez— fue posible por la “apertura de una transición del liderazgo y hegemonía interna del MSM”, cuyos dirigentes históricos posiblemente “no hubiesen incurrido en tan intrépido paso sin la presión de la dirigencia más joven, más práctica y menos ideologizada” que es hoy la responsable de la administración de sus principales “espacios de poder” (la Alcaldía del municipio de la sede de gobierno).

“La unidad interna (del MSM) no se hubiese conservado si no prevaleciera entre ambas fracciones una tradición común, que se inició hace décadas con la política del ‘entronque histórico’ y, después, con la participación en experiencias y momentos clave de la democracia pactada”, explica el analista.

La “consumación” de este paso, a través de una alianza institucionalizada, marcará también “el momento de  salida de los antiguos dirigentes —eventualmente ungidos con una simbólica candidatura— y también una nueva fase histórica del MSM”, señala.

Entonces, la alianza MSM-Demócratas es vista como derivada de la tradición mirista del “entronque histórico”, que no es otra cosa que el desplazamiento de la izquierda hacia el centro. Sin embargo, como ya notaban Komadina y Mayorga, las derechas también se  inclinan más hacia el centro.

Si para Komadina y Mayorga en el documento MSM-Demócratas no hay un cuestionamiento a la nueva institucionalidad constitucional, Cortez ve que en ese no cuestionamiento más bien hay una cesión temporal de los Demócratas: las “concesiones” de lenguaje que admiten “no llegan al extremo siquiera de insinuar una reconsideración esencial de sus posiciones” ante el nuevo orden social y estatal. “Si acoge o tolera el uso de algunas de sus categorías conceptuales, en ningún momento compromete que se privará (en el futuro) de lo que tenga que hacer para revertir el nuevo orden; de allí que la actitud y posición ante la nueva Constitución no forma parte de las ‘coincidencias’”.

Los puntos en común están redactados en un “código que recuerda más al lenguaje del MSM que de los Demócratas, como aparente concesión de este último”, en plan de atenuar la esperada “ola de dudas y críticas” que pueden presentarse en el MSM, por el acercamiento que se tiene con “grupos, fuerzas e individuos que en los años anteriores estuvieron vinculados, cuando no fueron protagonistas directos, al movimiento anticonstituyente”; cuando el MSM militó en la vereda de los impulsores del proceso constituyente, interpreta Cortez.

En este mismo orden, Komadina ve que los mayores problemas serán para el MSM. Le resultará más difícil explicar a sus electores “una alianza con sectores que en algún momento expresaron resistencia contra el Estado Plurinacional; a la inversa de los Demócratas, que ganan más porque revierten el estigma político que había hacia ellos de ser separatistas”.  Además, a Costas “le resultaría muy sencillo explicar a sus electores que tienen que votar por Juan del Granado, a la inversa de que Juan diga a sus partidarios que voten por el Gobernador de Santa Cruz”.

A pesar de esto —continúa— hay una lectura “muy atenta” de la coyuntura por parte del  MSM. “Son conscientes de su aislamiento en el municipio de La Paz. Una candidatura de Juan del Granado cargando sus tesis ideológicas tendería a un resultado limitado. Ven la necesidad de salir de ese cerco y lograr alianzas”.

Posiblemente, es por esto que Mayorga cree que ambos grupos se benefician con el acercamiento y que no va a provocar “defecciones electorales”, ni en las bases del MSM ni en las de los Demócratas.

En cualquier caso, en el peor escenario que pueda atravesar la posible alianza —es decir, que no logren ir electoralmente juntos— se sigue siendo optimista, pues tanto Luis Revilla como el secretario de Gobierno de la Gobernación de Santa Cruz y líder de los Demócratas, Vladimir Peña, señalan casi con las mismas palabras que si no logran una fórmula electoral única, seguirá “la comunicación fluida” entre ambas organizaciones políticas.

“Lo hacemos sin desesperarnos, basándonos en coincidencias programáticas. En último caso, si no llegamos a una alianza electoral, Demócratas y MSM van a seguir conversando”, dice Peña

De igual modo, dice Revilla: “discutimos nuestros programas y si se confirman las coincidencias habrá que tocar temas vinculados a la propuesta electoral. Si no se logra esto, la comunicación igual seguirá”. Aún cuando vayan por separado a los comicios, esto hace pensar no sólo en que podrían ser aliados en la Asamblea Legislativa Plurinacional, sino también en un encuentro de mediano y largo plazo.

Coincidencias destacables

1. Unidad de todos los pueblos, culturas y naciones de Bolivia. En esta coincidencia entre los Demócratas y el MSM, el lector se encuentra con una aceptación de la categoría de la “plurinacionalidad”. Si bien esa palabra brilla por su ausencia, se habla de “pueblos y naciones de los que somos parte”. 

2. Una verdadera justicia para todos. Acá se reitera la posición de todas las agrupaciones políticas de reestructurar la justicia. Se diferencia, sin embargo, por una proposición concreta: los magistrados y jueces supremos “deben dar paso a su remoción, hasta que se produzca la reforma constitucional que cambie la metodología de elección”. Mientras tanto, una ley transitoria debería modificar los procedimientos parlamentarios de selección de candidatos para el Órgano Judicial.

3. Recuperar la democracia y las libertades. En esta “coincidencia” puede leerse una mayor mano de los Demócratas:  “(...) desmontar el aparato normativo y judicial construido por el actual Gobierno  (...) para perseguir a quienes piensan diferente”. Asimismo, se plantea dictar “amnistía general como parte del pleno restablecimiento democrático”.

4. Autonomía con la gente y para la gente. Desde la redacción del título de la “coincidencia” se identifica la jerga del MSM. Una vez más se ve la aceptación del nuevo marco constitucional (aunque se pueda afirmar que las autonomías no fueron inicialmente una propuesta del oficialismo). Se trata de un problema de aplicación. Se da a entender que no habría una autonomía real y que se debe reformular el modo de hacerlas efectivas.

‘Es un esfuerzo de convergencia’: Fernando Mayorga, sociólogo

En el documento se abandona el cuestionamiento anti-MAS y se toma términos más propositivos. No sólo es un cálculo instrumental de mutuo beneficio electoral, sino también un esfuerzo de encontrar puntos programáticos de convergencia —que expresen lo que quiere el votante medio— entre frentes que parecían irreconciliables por sus posiciones ideológicas.

‘Es una típica plataforma mínima’: Róger Cortez, analista político

Las “coincidencias” entre los Demócratas y el MSM son el típico caso de una plataforma mínima de entendimiento entre fuerzas políticas que tienen, por ahora, un solo espacio de concordancia: su rechazo al MAS. Se trata de organizaciones que vienen de orígenes, tradiciones, culturas, relatos y mitologías políticas completamente separadas y preferentemente contrapuestas.

‘Se conforman dos bloques opositores’: Jorge Komadina, sociólogo

Creo que se están conformando dos bloques en la oposición, uno es el Frente Amplio y el otro es esta posible articulación que parece estar avanzando. Si hasta ahora no fue posible un acuerdo con el Frente Amplio no se debe a un tema de discurso, sino a liderazgos innegociables. En el Frente es claro que el líder es Doria Medina y él es la articulación sine qua non de ese bloque.

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