Animal Político

Paradigmas del discurso de las otras oposiciones

El Partido Verde de Fernando Vargas tiene como principio ideológico la defensa de todas las formas de vida, mientras que el Tercer Sistema de Félix Patzi propone un mundo sin asalariados, lo cual ve como origen de la explotación.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:06 / 29 de junio de 2014

Las propuestas electorales de las oposiciones de mayor presencia mediática como el Movimiento Sin Miedo (MSM) y la Concertación Unidad Demócratas (CUD) se centran, una en la reconducción del proceso de cambio, y la otra en una gestión efectiva del Estado. Ninguna de ellas cuestiona el nuevo marco constitucional, sino que dicen que lo cumplirán insinuando que el Movimiento Al Socialismo (MAS) no lo hace.

Así, si estas oposiciones mediáticas parecen ofrecer cambios solo de forma, las otras dos oposiciones que pretenden ir a las elecciones —el Movimiento Tercer Sistema (MTS) de Félix Patzi y el Partido Verde de Bolivia (PVB) de Fernando Vargas y Margot Soria— tienen planteamientos del todo novedosos en comparación con los del MSM o la CUD.

En los medios poco se dice de estas otras alternativas invisibilizadas por el MAS, el MSM y la Concertación Unidad Demócratas. Lo escaso que se menciona de ellas es que no tendrían chances, sin embargo ¿cuál es su discurso?, ¿qué dicen sus líderes?, ¿cuál es su ideología?

La propuesta del Movimiento Tercer Sistema (MTS) —de uno de los exideólogos del MAS Félix Patzi— es tal vez la más audaz. Consta de cuatro columnas. La primera es económica: “apostamos a que la gente que sea profesional, técnica u obrera tenga su propia empresa, la cual sea trabajada por ella misma, sin la mediación de un asalariado”, explica Patzi.

El exministro de Educación del primer gabinete de Evo Morales dice que concibe un sistema de trabajo sin trabajadores asalariados, pues es en esa modalidad en que se origina la explotación por parte tanto de la empresa privada como del estatismo.

“Por eso el Tercer Sistema no es la izquierda que apuesta por la estatización ni es la derecha que apuesta por la empresa privada. Se trata de otro modelo que se juega por la organización familiar, individual o asociativa, siendo los propietarios los mismos trabajadores”. Con este modelo, el MTS pretende crear tantas empresas como empleos.

El segundo pilar está en el campo político y consiste en la democracia comunitaria. “Esto quiere decir que las decisiones las toma la colectividad mediante una deliberación. Por ejemplo, para un asunto nacional se puede hacer un congreso de circunscripciones que decidan las políticas estructurales del país y un diputado no es sino el portavoz de esa decisión”, explica.

El tercer elemento se encuentra en el ámbito jurídico. “Todos los delitos privados serán administrados por la colectividad a través de sus organizaciones territoriales”. Los delitos que incumben al Estado, como corrupción, traición a la patria, entre otros, son los únicos que seguirían bajo la justicia ordinaria. “El último punto es igualar las oportunidades, pues aún existe la separación entre lo indígena y lo no indígena, por ejemplo en la escuela de sargentos y la de militares”.

En lo burocrático, el MTS aún se encuentra en el trámite ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) con el registro de militantes que le dará la personería jurídica. Patzi considera que será imposible participar como una sigla independiente en estas elecciones, sin embargo, su movimiento se halla en conversaciones con otras organizaciones para ir de manera aliada. En el escenario en que esto no fructifique, el exideólogo del MAS dice que de ningún modo se aliará con Unidad Nacional (UN), el MAS o el MSM y que ya tendrán la sigla para contender en las elecciones subnacionales de 2015. Hasta acá el MTS.

Un contendor seguro en las próximas elecciones es el Partido Verde de Bolivia-Instrumento de la Ecología Política (PVB) que ya tiene definido a su binomio: el originario y líder del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS) Fernando Vargas y la fundadora de la sigla, Margot Soria. El PVB tiene personería jurídica como partido nacional desde 2011, si bien Soria dice que funciona como estructura desde hace siete años.

Esta organización impulsó una plataforma que es el Instrumento de la Ecología Política, en el que trabajaron diferentes colectivos construyendo el proyecto de país. De hecho, el acuerdo con el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq) y con la organización de Vargas nace de esa plataforma que definió que el candidato a la presidencia será Vargas y a la vicepresidencia, Soria.

Ideológicamente, el Partido Verde no responde a la derecha o a la izquierda del espectro político (lo cual es una similitud con el Tercer Sistema), sino a lo que Soria considera un “nuevo paradigma”. “Estamos más allá de la derecha o la izquierda porque nuestro fundamento principal es la defensa de todas las formas de vida: humana, animal o vegetal”, explica.

Siguiendo este principio, uno de los puntos centrales de su propuesta nacional es “cambiar el modelo de desarrollo del país”. “Si bien todo el mundo se está volviendo ambientalista, el propio Gobierno habla de leyes como de la Madre Tierra, el modelo productivo del país no ha cambiado. Es extractivista y capitalista. No estamos contra el progreso, pero sí queremos que el modelo de producción se desarrolle con un cambio de matriz energética”, explica Soria.

Esto quiere decir producir con energías limpias como la eólica o la solar. “Proponemos un modelo de desarrollo sostenible y sustentable recuperando y guardando los recursos naturales para las generaciones futuras”.

Asimismo, quieren “reconstituir la democracia participativa y colectiva” de manera “real y respetando la Constitución”. “No podemos negar lo que el país avanza a partir del pueblo. Los procesos de inclusión son del pueblo, no podemos desconocerlos. No vamos a construir de cero”.

Su propuesta se mueve dentro del nuevo marco constitucional, pero dando a la Constitución su “verdadera dimensión, eliminando el antagonismo que ha generado odio”. Proponen la “recuperación de la dignidad de los seres humanos para la construcción de una ideología contrahegemónica que recupere los valores ancestrales para constituir una identidad nacional”.

Por último, queda descartada la candidatura de Fany Nina, que declinó su postulación el jueves por desencuentros con el partido que la invitó, Nueva Alternativa: “Supe que estaban negociando diputaciones a nuestras espaldas”, cuenta Nina. Este frente fue uno de los primeros en confirmar su participación, así como en cancelarla. Su propuesta de país era una “real ejecución de la agenda de septiembre y octubre de 2003”, enfatizando en la industrialización.

Ahí queda lo discursivo. Con estas propuestas, el escenario electoral está ya definido con el MAS, el MSM, CUD y el Partido Verde de Bolivia, aunque es posible que el Movimiento Tercer Sistema entre en la carrera, además de algún otro posible frente como el de Tuto Quiroga y los demócratas cristianos.

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