Animal Político

Pasado y futuro de la IX marcha por el TIPNIS

¿Qué se juega en la movilización?

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont

00:01 / 01 de abril de 2012

Parece que las largas marchas a favor de reivindicaciones sociales aún no están desprestigiadas como los bloqueos; en cambio éstos, a fuerza de su insistencia, han perdido toda su influencia pasada y no tienen ningún impacto en absoluto, ni siquiera como para entrar en la prensa como una noticia negativa. Si el hábito a la violencia en México hizo que tengan que morir más de diez personas en un mismo lugar para salir en las noticias centrales, entonces en Bolivia un bloqueo específico tiene que durar más de diez días para poder figurar en los titulares. No pasa esto con las marchas que recorren un largo camino hasta la llegada a su meta, las cuales son tomadas en cuenta por los medios de comunicación para bien o mal de éstas.

Prueba de lo dicho es la VIII marcha por el TIPNIS y también la contramarcha del Conisur a favor de la carretera (la que, a pesar de haber sido menos mediática, tuvo sus “momentos” en la prensa, aunque en detrimento de la movilización), ni qué decir de la Marcha por el Territorio y la Dignidad en 1990 que, además, fue un punto fundamental para la futura cohesión del movimiento indígena hoy resquebrajado tras la muerte del llamado Pacto de Unidad.

La IX marcha en defensa del TIPNIS ha sido anunciada por los corregidores de las comunidades del parque agrupados alrededor de la CIDOB para el 25 de abril y, como es de suponer, ya comenzaron a desmenuzarla los dimes y diretes de personas situadas en posiciones opuestas sobre la construcción o no de la carretera por el corazón del área protegida.

Estrictamente hablando, éste es tal vez el primer debate real que enfrenta Evo Morales (en el caso del gasolinazo no hubo discusión: el Gobierno realmente no opuso verdadera resistencia y revocó la medida inmediatamente). De cierto modo,  todas las demás decisiones del actual Gobierno tuvieron poca oposición o, dicho por el lado positivo, gozaron de mucho apoyo, cosa que no puede decirse que suceda con el caso del TIPNIS.

El futuro que puede tener la IX marcha está directamente relacionado con el éxito o fracaso que podrá tener la consulta previa en el Parque Nacional Isiboro Sécure.Raúl Prada, asesor de la CIDOB, parece poner en escena, desde sus propias valoraciones, lo que es tal vez la pulseta final del conflicto por la carretera en el TIPNIS:

“Creo que el Gobierno se va a jugar el todo por el todo por su modelo extractivista; las organizaciones indígenas —que se han convertido en la vanguardia del pueblo y de la defensa de la Constitución— han apostado por el proceso y también van a arriesgar todo para reconducirlo. En la IX marcha se está jugando el proceso de cambio”.

Como deparando tácitamente un buen porvenir para ésta última, Carlos Romero, ministro de Gobierno, avizora un poco prometedor final a esta medida de presión, basándose en su interpretación de que ésta tiene un inicio errado: “En cuanto a la IX marcha hay que notar que el contexto ha cambiado mucho. Las regionales de la CIDOB no tienen una plataforma movilizadora; es decir, no tienen justificativo. Además, la mayoría de éstas se encuentran en proceso de construcción de agendas programáticas con el Gobierno y de acuerdos que, fundamentalmente, encaminan la gestión territorial de sus espacios comunitarios”.

Diametralmente opuesta a la valoración que Romero hace sobre la próxima movilización es la de Prada, para quien esta medida adquiere una significación mucho mayor que la que tuvo la anterior, pues ahora “se trata no sólo del TIPNIS, sino de defender la nueva Constitución”.

“En la próxima marcha se juegan muchas más cosas que en la de 2011. Las circunstancias políticas demuestran que tendrá un alcance mucho mayor, porque ahora también se trata de defender la Carta Magna, el proceso de cambio y su reconducción. Entonces, el impacto político es de más importancia”, dice Prada.

Respecto a la movilización del año pasado, Romero considera que consistió en una marcha indígena con una serie de demandas que tuvieron mucho apoyo ciudadano por el tema del medio ambiente, además la situación de Chaparina les sumó el componente de la reivindicación de los derechos humanos; en cambio, según la autoridad, la medida convocada para abril ni siquiera es indígena (“no van a marchar indígenas del TIPNIS”, auguró el ministro).

Una voz de respaldo a esta última opinión es la de César Navarro, viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, quien añade cuestionamientos a los líderes indígenas: “La IX marcha se constituye en una medida con motivaciones políticas que no son ni indígenas ni de la Madre Tierra, lo que quedó en evidencia tras los acuerdos políticos que firmó Adolfo Chávez con la derecha cruceña (Rubén Costas) y de Justa Cabrera con la centro-derecha cruceña. Creo que la marcha va a ser encabezada por indígenas, pero no liderada por ellos, cosa que marca una diferencia”.

Ya en la pasada movilización de 2011 los indígenas fueron objeto de acusaciones por parte del Gobierno, recuerda el diputado Bienvenido Zacu: “El oficialismo ya nos ha dicho de todo: que somos manipulados por la derecha y financiados por Usaid y ONG; cosa que nunca han probado; pero no importa, nosotros no buscamos esas alianzas.”

El TIPNIS ha penetrado hasta las conversaciones de pasillo de la cotidianidad boliviana, ha apasionado a ciudadanos en discusiones sobre las dos posturas contrarias. Cada bando concreto juzgará que las opiniones contrarias a las suyas expresadas en este texto o subestiman a la IX marcha o la sobredimensionan. En todo caso, la llegada del 25 de abril y los días posteriores darán la razón a alguna o a ninguna de las apreciaciones.

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