Animal Político

Pedro Susz Kohl: No tengo aspiraciones de poder

Un despacho con muchas imágenes, sin lujos y las melodías sincopadas de jazz fueron el marco para el diálogo con Pedro Susz.

Pedro Susz Kohl.

Pedro Susz Kohl. Foto: Wara Vargas.

La Razón / Eduardo Chávez Ballón / La Paz

00:04 / 25 de agosto de 2013

El estudiante de Medicina de finales de los 60 queda en los estantes de la memoria de Pedro Susz. Ese joven al que su época le marcó el compromiso con la izquierda repasa junto a Animal Político su salto de la gestión cultural a la política, su pasión por el cine y cómo ve a la política actual.  Es claro y sin concesiones —como en las crítica de cine que publica en Tendencias de La Razón—  y dice que tras 14 años de regreso a la política, ya no tiene nada pendiente ni aspiraciones de poder.  

— ¿Cómo fue su paso desde la gestión cultural hacia la política?

— En realidad, es de mucho antes. Hay una etapa semidesconocida de mi vida. Muy poca gente sabe que estudié Medicina; no concluí la carrera, pero avancé varios cursos. Ya desde las épocas de estudiante universitario, a finales de los años 60, tuve una vinculación con la política; eso me valió el destierro durante las dictaduras. Estuve vinculado al Grupo Revolucionario Octubre, fui dirigente nacional del Partido Socialista-1 —acompañando a Marcelo Quiroga Santa Cruz fui su jefe de campaña en dos elecciones— e hice un paréntesis bastante largo hasta la creación del Movimiento Para Seguir Sembrando, Para Seguir Soñando, para interpelar a los políticos. En las elecciones para alcaldes de 1999, el movimiento hizo un foro en el Tambo Quirquincho con los candidatos a alcalde sobre cuáles eran sus propuestas de políticas en culturas.

— Incluido Juan del Granado... ¿Ése fue su primer contacto?

— Incluido él, porque era uno de los candidatos. Lo que ocurrió es que pasadas las elecciones se confirmó que Juan iba a ser alcalde, nos llamó y nos dijo: “Ustedes saben de este asunto, aquí tienen la Oficialía (Mayor de Culturas), encárguense y pongan en práctica sus propuestas y sus medidas”. Así, hace casi 14 años, ingresé a trabajar en la gestión municipal, aún cuando ya había trabajado antes en el Gobierno Municipal. En 1976 fui parte de la Dirección de Calificación de Películas, cuando el alcalde era Mario Mercado.

— ¿Con Amalia Gallardo?

— Sí, con doña Amalia. Y entonces creamos la Cinemateca Boliviana. Ahí conocí, además, a un amigo que después se hizo conocido por otros menesteres, pero que en ese tiempo era un hippie que trabajaba en la Dirección de Calificación de Espectáculos, era Carlos Mesa.

— ¿Con chompa de alpaca?

— Sí, con chompa de alpaca y ch’uspa. En realidad, parecía que había nacido con la ch’uspa.

— ¿Siempre fue de izquierda?

— Sí, es una convicción que no ha hecho más que afirmarse con el tiempo, aunque uno va volviéndose más crítico y autocrítico. Todos quienes en algún momento vivimos los vertiginosos años 60 y 70 fuimos marxistas dogmáticos. Para mí, esa etapa quedó atrás, pero he mantenido independencia de criterio. Soy un franco tirador con cierta inclinación a un mínimo de disciplina orgánica.

— ¿En su posición de autoridad edil sigue subiendo a los tejados para disparar?

— No, ya no puedo subirme a los tejados. He intentado mantener aquí una independencia y una actitud crítica que a veces me vale problemas. Como una suerte de válvula de escape sigo escribiendo crítica de cine, a pesar de tener poco tiempo, además acabo de publicar un libro sobre filosofía. Trato de encontrar un equilibrio para no volverme burócrata con horario.

— ¿Sigue yendo al cine?

— Sí. No dejo de ir al cine.

— ¿A la Cinemateca?

— Sí. Tengo horarios poco convencionales. La gente me pregunta “¿para qué vienes a la Alcaldía a las cinco de la mañana?”. Voy todos los días a esa hora y un par de horas me dedico a leer y a escribir otras cosas que no son hojas de ruta del Gobierno Municipal. A partir de las siete me meto en la gestión.

— ¿Qué siente al ver en obra el sueño de una Cinemateca que vive pese a las dificultades?

— Fue un logro darle al archivo de imágenes en movimiento una infraestructura, conozco muchas cinematecas en América latina y hay muy pocas como la Cinemateca Boliviana. Lamentablemente, llegamos tarde; cuando estaban a punto de inaugurarse las multisalas y cuando ir al cine se volvió un ejercicio de comer popcorn e, incidentalmente, ver una película.

— Volviendo a la política, se dice que es sin retorno. ¿Ve su regreso a la gestión cultural?

— Nunca he dejado de poner mojones en el camino para ver por dónde será el regreso. Creo que no me he extraviado en la política, pero además no tengo aspiración de poder, saben mis compañeros. En política, como dicen los argentinos, estoy amortizado: no soy, ni voy a ser, candidato a nada.

— En estos 14 años, ¿ cómo llega a secretario general de la Alcaldía y ahora Director de Gobernabilidad?

— Nos hemos ido conociendo en el trabajo y en algún momento Juan confesó públicamente que él tenía un prejuicio contra los artistas, los intelectuales y la gente de la cultura. Creía que éramos bohemios, indisciplinados, desordenados e irresponsables. Reconoció que yo le demostré que era exactamente lo contrario. Entonces, dice Juan, que ahí me empezó a respetar mucho más y hemos establecido una relación no sólo de complicidad política, sino de amistad.

— ¿Hay una afinidad ideológica entre ambos?

— Compartimos visiones de izquierda, ideas y proyectos sobre el presente y sueños de futuro.

— Sin embargo, el diputado Javier Zavaleta sentenció que el MSM dejó de ser de izquierda.

— Ése es el pretexto que nuestro excompañero Javier ha encontrado para tratar de explicar su transfugio, que no es del lunes pasado, cuando hizo pública su decisión de alejarse definitivamente del MSM. En realidad, ya estaba muy lejos desde hace varios años. No voy a calificar los motivos por los cuales se produjo ese alejamiento, pero está claro que el MSM, desde su posición crítica, se convirtió en obstáculo para sus planes personales.

— El encuentro con Del Granado coincide con el surgimiento del MAS, ¿esa afinidad  permite la alianza?

— Es un momento de encuentro indudable, pero hay otro episodio poco conocido, que no tengo por qué esconderlo. Después de su llegada al Gobierno, Juan le preguntó al presidente Evo (Morales) de qué manera podíamos contribuir a la construcción del proyecto. Evo le pidió que yo trabajara con él. Juan le dijo que no podía cederme.

— ¿Hubiera aceptado?

— No, porque tenía tareas pendientes en el Gobierno Municipal, pero entonces cambié mi rutina de venir todos los días a las cinco de la mañana a la Alcaldía y durante un año y medio estaba todos los días a las cinco y media de la mañana en el Palacio de Gobierno. Había o se creía que había una cercanía estrecha entre el MAS y el MSM y una visión compartida que, después se demostró, era en realidad una visión partida.

— El momento de la ruptura es en 2010 después de las municipales, ¿ése fue el único motivo?

— Ya la relación venía deteriorada por una persistente posición crítica del MSM respecto a lo que entendimos que eran algunos manejos incorrectos de la gestión gubernamental, no en términos de irregularidades administrativas, sino en términos de concepciones ideológicas. En el balance crítico que hicimos público marcamos los aciertos y los desaciertos. Lo que ocurre es que el MAS es un movimiento reticente a todo lo que sea atisbo de autocrítica. Cualquier ejercicio de esa índole inmediatamente se califica como traición, como posición de derecha, y ése es uno de los más graves problemas de este proceso, porque ningún proceso que no sea críticamente retroalimentado tiene porvenir, es un proceso con certificado de defunción.

— ¿En ese camino está el MAS?

— No estoy descubriendo la yema de huevo, basta mirar un poquito la historia. Todos los procesos que no han sabido retroalimentarse críticamente han terminado sofocados por esa incapacidad de mirar más allá de su ombligo, por eso también uno de los errores que le hemos criticado al MAS, que personalmente, creo que es gravísimo, es su relación con los movimientos sociales, que no es una relación democrática horizontal, es una relación de cooptación vertical con un marcado sesgo prebendal y que anula la posibilidad de crítica.

— ¿El MSM es una opción?

— Estamos en condiciones de ofrecerle al país una opción que no sólo dé continuidad al proceso, sino que lo profundice, porque el proceso de cambio es irreversible. Es necesario escuchar las otras voces para no equivocarse en el camino.

— ¿Y considera  crear una opción única?

— Hay unidades y unidades. Las que se reducen a lo electoral tienen patas cortas en política, suelen ser decisiones de carácter coyuntural, arbitrario y oportunista. Lo que necesita el país son opciones más allá de lo electoral.

— El MSM tienen fuerte presencia en La Paz, ¿cómo alcanzarán la dimensión nacional?

— Estamos en ese trabajo con organizaciones y otras agrupaciones no necesariamente partidarias. Entiendo que se han dado avances significativos y que puede haber sorpresas como ya la hubo en La Paz en 2010. Dependerá de que podamos seducir al país con una propuesta creíble y consistente, apoyada con un ejemplo claro, que es la administración del Gobierno Municipal de La Paz, en el que se ha demostrado que se puede hacer gestión de izquierda razonable, democrática, eficiente y transparente.

— En ese reducto actualmente están teniendo dificultades, precisamente en la gobernabilidad.

— Joan Prats, un académico español muy relacionado a Bolivia, decía que la mejor administración es la que administra bien sus conflictos. En este caso creemos que administrar adecuadamente los conflictos supone un trabajo próximo a la comunidad.

— ¿Pero el alejamiento de Omar Rocha no afecta la aprobación de leyes y normas municipales?

— Probablemente, pero en esos momentos vamos a hacer que las decisiones y las votaciones se hagan de cara a la gente. Entonces cada quien le dirá por qué se está oponiendo a proyectos de beneficio colectivo o necesarios para el desarrollo del municipio.

— ¿Qué pasará con las denuncias del concejal Rocha?

— La Alcaldía no está blindada a la corrupción como ninguna entidad en Bolivia ni en el mundo, pero desde esta Dirección de la cual depende la Unidad de Transparencia —donde no hemos asumido la consigna de cero corrupción porque quien se compromete a garantizar eso es un mentiroso— lo que hemos dicho es cero tolerancia a la corrupción. Ésa es y seguirá siendo nuestra política y no necesitamos de ningún show para que eso sea así. El caso de los 34 items, de los cuales son parte las famosas tuercas, será investigado, y si encontramos anormalidades y malos procedimientos,  sancionaremos sea cual sea el nivel jerárquico de los responsables. Además, me he comprometido públicamente (el miércoles) a no entrar en el pimponeo de responder a cada una de las denuncias que en realidad se refieren todas a un mismo proceso.

— ¿Cuál es el motivo para que Rocha tome distancia del oficialismo municipal?

— Lo que pasa es que Rocha no ha sido leal. No había ningún intento de hacerlo cómplice de nada, pero cuando uno hace una alianza establece reglas mínimas de juego y de convivencia que no anulan la disponibilidad a la crítica de una de las partes, pero tienen que garantizar mínimamente la gobernabilidad. En eso no ha sido leal, ha estado privilegiando sus deseos de protagonismo personal.

— Quedan poco menos de dos años de gestión, ¿cómo ve ese tiempo?

— Tempestuoso, tendremos mucho trabajo en esta Dirección, no sólo porque el Concejo generará turbulencias, sino que habrá un intento de aumentar, en muchos casos artificialmente, el grado de conflictividad social en la ciudad.

Perfil

Nombre: Pedro Susz Kohl

Nació: 02-10-1950, en La Paz

Profesión: Comunicador social

Cargo: Director de Gobernabilidad del Gobierno Municipal de La Paz

MSM

En 1999, como parte del Movimiento Para Seguir Sembrando, Para Seguir Soñando fue invitado a asumir la Oficialía Mayor de Culturas, desde entonces profundizó su relación con el Movimiento Sin Miedo (MSM) hasta ser presidente del Tribunal de Ética.

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