Animal Político

Perú para con Bolivia: una de cal y otra de arena

El Canciller peruano dijo que Bolivia no toca el Tratado de 1904; al día siguiente, el presidente Humala anunció que su proyecto de tren bioceánico no incluye a Bolivia. Una de cal y otra de arena, aunque en ambas lo que está en juego es la integración.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:07 / 30 de noviembre de 2014

Al día siguiente de que el ministro de Relaciones Exteriores del Perú, Gonzalo Gutiérrez, apuntara que el juicio contra Chile interpuesto ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por Bolivia no pretendía tocar el Tratado de Paz y Amistad de 1904 (dando la razón a lo que Bolivia viene informando y Chile tergiversando), el presidente Ollanta Humala anunció la firma de un documento de intenciones con Brasil para la construcción de un tren bioceánico cuyo trazado excluye a Bolivia. Una de cal y otra de arena.

Hay varios ejemplos de esto en la historia de la relación entre ambas naciones. Uno de 2005 es cuando el presidente de ese entonces Carlos Mesa estaba a punto de firmar una alianza energética con el Perú, y los vecinos se volvieron competidores (La Razón, 11 de julio de 2005).

En lo que sigue, sin embargo, se verá lo actual. Primero se describirá  la porción de cal del canciller vecino, luego la de arena con relación al tren y, al final, se mostrará que el tema de la integración vincula a ambas cosas.

DE CAL. El martes 18 de este mes, Gutiérrez señaló exactamente: “Lo que Bolivia presentó ante La Haya (la sede de la CIJ) no tiene que ver con su tratado de límites, sino con una memoranda que se intercambió entre los países en la década del 50, en la que aparentemente Chile se comprometía a entablar una negociación para conceder una salida de Bolivia al mar”.

Más allá de la imprecisión, pues la demanda boliviana no solo se basa en las cartas de los 50, sino en varios documentos más, la declaración de Gutiérrez es una muestra de que, al menos en la región, tarde o temprano Perú tendrá que sentarse en la mesa junto a Bolivia y Chile (en razón del Tratado de 1929) para saldar el enclaustramiento boliviano; con todo, al menos en Perú —como se ve— la agresiva campaña chilena de distorsión de la demanda boliviana no está logrando transmitir su mensaje central: que el planteamiento boliviano pretendería modificar el Tratado de Paz y Amistad de 1904 y que pondría en peligro toda la arquitectura internacional de límites.

Chile hizo en junio un folleto (Chile y la aspiración marítima boliviana. Mito y realidad) que repartió a los países de todo el mundo con el objetivo de hacer ver a la demanda boliviana como una amenaza a la configuración mundial de fronteras. Luego hizo un video en el que expresidentes chilenos recitan, palabra por palabra, lo que dice ese documento.

“La declaración del canciller peruano resulta muy relevante, porque se produce en un momento en que Chile responde a Bolivia a través de medios de difusión. Con la declaración del canciller peruano, la tesis chilena se cae, además no se trata de un canciller del Báltico, sino del Perú, es decir el tercero obligado a sentarse en la mesa algún momento”, dice Walker San Miguel, excónsul de Bolivia en Santiago y exministro de Defensa.

Aparte de que la declaración del ministro peruano evidencia la inutilidad de la campaña de La Moneda, el pronunciamiento, según el internacionalista Hugo Siles, es una muestra de que “está dando resultados el trabajo de la difusión del delegado Carlos Mesa y el cambio de embajador en Lima”. El expresidente Carlos Mesa es el encargado de explicar la naturaleza de la demanda boliviana a los distintos países de la comunidad internacional. Además, Gustavo Rodríguez Ostria fue nombrado embajador en el Perú en julio.

Lo dicho por el canciller Gutiérrez hizo que Chile conteste inmediatamente y que su ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, llame a su par para pedirle explicaciones. El canciller Choquehuanca, sin embargo, reaccionó recién días después saludando el pronunciamiento peruano.

Tras las protestas de Chile por la declaración del ministro peruano, éste dijo que “es muy bueno” que el actual diferendo legal entre Bolivia y Chile sea resuelto “en base al derecho internacional”. Añadió que su país no interferirá en el proceso instalado ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Si se desplaza el todo (el derecho internacional) por la parte (la Corte de la Haya), esta segunda afirmación de Gutiérrez da a entender que está de acuerdo con que el tema sea tratado en la CIJ, lo que una vez más da la razón a Bolivia, pues Chile insiste en que la CIJ (el lugar por excelencia del Derecho Internacional) no tiene competencia para tratar el diferendo (el cual en su concepto debería quedarse en el diálogo bilateral) y por eso precisamente presentó un recurso de incompetencia, mientras que Bolivia considera que La Haya (y por consecuencia lógica, el Derecho Internacional) es el espacio adecuado. Así, esta segunda afirmación da por el piso con el recurso incidental de incompetencia chileno en contra de la Corte Internacional. Sea como fuere, lo dicho por el canciller peruano queda registrado.

DE ARENA. Al día siguiente de las declaraciones del canciller peruano Gutiérrez —que son favorables para Bolivia por más de que luego Perú haya hablado de neutralidad— Ollanta Humala anunció que el trazado del tren bioceánico no pasaría por Bolivia (sino “por el norte de Perú (“por razones de interés nacional”), tras la firma de un documento de buenas intenciones  entre Brasil y Perú.  “Luego de un acuerdo previo con Brasil, en China se aprobó la suscripción de un memorándum para iniciar los estudios de un proyecto de ferrocarril que una el Atlántico y el Pacífico y que puede integrar los mercados de Brasil, Perú y China”, precisó.

Esto puede muy bien ser tomado como una decisión unilateral o bilateral del todo respetable, sin embargo se la considera como “de arena” siguiendo el sentir del presidente boliviano Evo Morales, que en octubre anunció una posible “jugada sucia” por parte de Perú con relación al tren bioceánico, proyecto en cuyo plan inicial se incluía a Bolivia.

“Cuando participamos (el 16 y 17 de julio en Brasilia) de los BRICS (grupo formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), nos informamos —no sé si Perú nos hace una jugada sucia— que el ferrocarril lo estarían proyectando por la frontera con Cobija (Pando)”, señaló el Mandatario boliviano.

Luego de lo dicho por Humala, Morales afirmó que el tema aún estaba en debate: “Quiero hacer una aclaración muy puntual. Perú dijo que el ferrocarril bioceánico no pasaría por el país; (sin embargo) hay dos proyectos que están en debate, uno por Bolivia, que cuesta más barato y es más corto”.

Al respecto, una perspectiva de interés es la que tiene el congresista peruano Víctor García Belaúnde, quien afirma que la opción de que el tren no pase por Bolivia “debe” tener un sustento económico y técnico. Sin embargo, todavía no hay ningún proyecto “definitivo” y, aún yendo más lejos, “no hay anteproyectos”. Solo se habla de “buenas intenciones”.

“Si el tema se mira bajo el punto de vista político, es mejor que se integre a tres países que a dos. Además, es cierto que si son problemas técnicos y económicos, siempre se pueden solucionar si hay recursos y voluntad, ya sea con un ramal o que pase por Bolivia. El tema es político y cuando el tema es político lo económico y técnico se puede fácilmente solucionar”, declaró a Animal Político el congresista del Perú.

El excónsul en Chile San Miguel es más duro. Afirma que si ya existiese un trazo del tren que no incluya a Bolivia, “se estaría mintiendo sobre el proceso de integración regional”. No obstante, de algún modo coincide con García Belaúnde al afirmar que “al no haber todavía construcción, debe pedirse la reconsideración del tema y también explicaciones a ambos gobiernos (de Brasil y de Perú)”. En contraparte está Siles, quien no cree que haya que “preocuparse demasiado” y que no hay “obstáculo”, pues en el futuro se pueden trazar ramajes que se unan con el posible tren bioceánico Perú-Brasil.

Tal vez habrá que preguntarse si es posible una integración económica sin una ideológica, pensando en la confrontación entre el discurso liberal orientado hacia el norte de la Alianza del Pacífico y el del Alba (Alianza Bolivariana por los Pueblos de Nuestra América), que se centra en la relación sur-sur.

Lo cierto es que en la actualidad las relaciones internacionales pueden admitir ciertas contradicciones en busca de contrapesos. Con relación a eso, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, pidió integración entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur (en el cual el Brasil pesa mucho). En mención a esto, San Miguel señala que en el continente aún no se han dado “definiciones claras” en cuanto a la integración, lo cual la retrasa.

“Como en ningún momento de la historia, al no haber vínculos fuertes de integración, (los países) están saliendo por sus propios intereses”, queriendo cada cual “aprovechar el contexto internacional favorable”, destaca San Miguel.

El tema del tren bioceánico es uno de integración, juzga el excónsul en Chile: “Bolivia, al estar al centro del continente, es un paso obligado de la integración. Lo natural es que el tren pase por Bolivia y culmine en Perú. Como los proyectos están en marcha y aún no se han materializado, ésta es una alerta para activar una diplomacia ágil para sentarse en la mesa los tres países y debatir”.

El proyecto inicial del ferrocarril es parte de la denominada Agenda de la Iniciativa para la Integración de Infraestructura de Sur América (IIRSA) para el Eje de Integración y Desarrollo (EID) “Brasil-Bolivia-Perú”. IRSA tiene identificados diez ejes en cada uno de los cuales hay trazados diferentes proyectos de infraestructura para la integración: carreteras vías férreas, puentes, entre otros.

INTEGRACIÓN. El modo en que se vinculan el tema marítimo, Perú y el tren de la polémica es el de la integración. Bolivia tiene como una de sus convicciones que la integración regional no va a ser posible hasta que se solucione el tema marítimo —así lo ratifica la Declaración de la Organización de los Estados Americanos (OEA) de 1979, en la que señala que el conflicto y la solución del diferendo marítimo entre Bolivia y Perú es una cuestión “continental”.  Por otro lado, el tren bioceánico es eminentemente un tema de integración regional.

Ambas ideas son unidas por dos razonamientos de García Belaúnde: la que ya se mencionó que decía que es mejor un tren que integre a tres países y no solo dos y su siguiente aserto: “el origen de la mediterraneidad de Bolivia afecta a todos los países de América Latina cuyas consecuencias aún se sufren. El enclaustramiento de Bolivia afecta a la tranquilidad, la paz y la estabilidad del continente; así que en ese sentido el problema sí es multilateral, independientemente de que el tema de La Haya sea un proceso bilateral”. Entonces, considerando lo dicho queda claro que en ambas cuestiones, lo que en el fondo está en juego es la integración de la región.

‘Saludo la declaración del Canciller del Perú’: David Choquehuanca, canciller   de Bolivia

Saludo la declaración del canciller del Perú (Gonzalo Gutiérrez); es una declaración que refleja la verdad de nosotros, lo que habla de nuestra demanda. Esa demanda no toca para nada ningún tratado internacional, menos el Tratado de 1904, Chile dice que nosotros estamos poniendo en riesgo los límites internacionales. (Durante una conferencia de prensa).

No hay ni siquiera anteproyectos del tren: Víctor García Belaúnde, congresista peruano

Que se sepa no hay nada definitivo y tampoco siquiera anteproyectos. Estamos hablando de buenas intenciones, pero que todavía no se han plasmado en un estudio definitivo ni serio. Creo que acá el tema es económico y técnico. También es cierto que lo técnico y económico se puede solucionar. Cuando el tema es político y el interés económico y técnico, se soluciona.

Siempre tener buena relación con Perú: Hugo Siles Núñez del Prado, internacionalista

Lo que realmente nos interesa como país —en una eventual negociación o alternativa de solución con Chile, ya en una fase posfallo de La Haya— es tener el asentimiento peruano para los territorios que necesariamente estarán al sur de la Línea de la Concordia, lo que involucra a Perú. Por eso, insisto en que siempre es bueno mantener un buen relacionamiento.

‘No se pueden trazar proyectos unilaterales’: Walker San Miguel, exministro de Defensa

Brasil, al salirle más costoso sacar sus productos hacia el Asia por el Atlántico que por el Pacífico, es el que promueve el proyecto, el cual coincide con Bolivia y con Perú. Por eso no se puede trazar proyectos unilaterales o binacionales, sino que tiene que haber una integración en la que Bolivia no puede ser excluida, por ser el corazón del continente.

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