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Pinto, con el favor de la crisis en la coalición del gobierno de Rousseff

Las pugnas internas de la coalición gobernante en Brasil, compuesta por un amplio abanico de partidos, fue favorable para que Pinto huyera del país.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:07 / 01 de septiembre de 2013

Para nadie es un secreto que el abanico de organizaciones políticas que conforman el oficialismo presidido por la presidenta Dilma Rousseff ha mostrado varios signos de debilidad y de pugnas internas. Estas divergencias han favorecido la fuga al Brasil del senador por Convergencia Nacional (CN) Róger Pinto, requerido por la Justicia boliviana por diversos procesos como ser delitos comunes y de corrupción.

Tras 455 días asilado en la Embajada de Brasil en La Paz, el legislador de Pando salió el viernes 23 en un vehículo de esa legación diplomática escoltado por fusileros navales extranjeros hasta Corumbá (Brasil) y llevado por el encargado de Negocios, Eduardo Saboia, a quien Rousseff reprochó el haber puesto en peligro la vida de Pinto, que está bajo responsabilidad de Brasilia. Allí, fue recibido por policías federales y el presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del Senado de aquel país, Ricardo Ferraço.

Que la coyuntura incierta de la alianza oficialista de Brasil haya favorecido al senador en su salida es algo en lo que especialistas y personas próximas a las relaciones entre Bolivia y Brasil coinciden. No hay que dejar de notar que el senador que recibió a Pinto en Corumbá, Ricardo Ferraço, es del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el principal aliado del Partido de los Trabajadores (PT) al que pertenece Rousseff. Esto último, por sí solo, es un ejemplo de las discrepancias dentro del oficialismo brasileño.

El PT tiene muchas debilidades en la administración de gobiernos regionales y municipales, explica el presidente de la Asociación de Profesionales Internacionalistas de Santa Cruz, Hugo Siles Núñez del Prado. Ha perdido “plazas importantes” como la de Sao Paulo o Río de Janeiro (que fueron del PT antes), “esto les creó la necesidad de contar con aliados que permitan sostener la gobernabilidad”.

“Sin duda, esto ha favorecido a la salida de Pinto. Las divergencias dentro de la alianza del oficialismo fueron constantes desde el tiempo de Luiz Inácio Lula da Silva y pasaron al gobierno de Rousseff”. Esos desencuentros se vieron también en el asilo a Pinto. Para Brasil, la solicitud “fue procedente en su momento”, pero hubo diferencias en la forma en cómo se iba a tratar el asunto.

Los allegados del exprefecto de Pando hicieron “las gestiones y el lobby” para que desde el Brasil se gestionara el traslado. La participación de los abogados de Pinto, “altamente conectados con políticos aliados del oficialismo” fue importante, asegura Siles.

Ésa es “una muestra de que hubo gestiones para la cobertura de la salida”. El abogado Fernando Tiburcio (contratado por Pinto) “incluso hacía amenazas de procesos a diplomáticos por no exigir un salvoconducto”.

Al final, Pinto salió irregularmente sin salvoconducto, con cuatro arraigos en su contra, 13 procesos por delitos comunes (lo que en teoría lo inhabilita para que un país pueda concederle asilo político) y una sentencia por corrupción (lo que de igual modo lo invalida para ser asilado). El canciller de Bolivia, David Choquehuanca, afirmó el lunes que Brasil violó tres tratados internacionales, uno de ellos la Convención de Caracas, sobre el asilo político.

El analista Reymi Ferreira coincide en que la crisis interna fue propicia para Pinto y recuerda que incluso antes de que se le concediera el asilo ya habían discrepancias al respecto. La Procuraduría del país vecino, “que responde a la Presidenta”, se negaba a otorgarlo... “La coalición es frágil y la línea ideológica de sus componentes es diversa. Esto se reflejo en el asunto”.

Ejemplos de contradicciones se vieron también cuando “el Senado brasileño se opuso al ingreso de Venezuela al Mercosur. Ésa es una muestra de la falta de homogeneidad en la coalición; ahora se ve con mayor fuerza. Incluso niveles subalternos de la diplomacia no tienen disciplina”.

La influencia de estos desencuentros “afectó indirectamente”: “El hecho de que Pinto logre llegar al territorio muestra estas contradicciones”. Primero se le favoreció con la concesión de asilo —argumenta— “por la influencia de estas fuerzas que finalmente impusieron a la mayoría sus criterios”;  con la salida del senador, sin la venia boliviana, terminan de “mostrar las pugnas”.

“Ahora, sólo falta que se tramite el asilo político en donde, otra vez, se verá este tironeo dentro de la coalición de personas ideológicamente dispares, pero que son aliadas”, concluye Ferreira.

El periodista y exembajador de Bolivia en el Brasil José Gringo González también llega a la conclusión de que el embrollo en que se encuentra el oficialismo brasileño jugó a favor de la salida de Pinto.

Para afirmar esto, hace una argumentación fundamentada en un ejemplo. En noviembre del año pasado —relata— los más de 400 diputados fueron a votar un proyecto de ley sobre la forma de repartir la regalías del petróleo.

La coalición está formada por nueve miembros: el PT; el PMDB, el principal aliado; el Partido Social Democrático (PSD); el Partido Progresista (PP); el Partido Republicano (PR); el Partido Democrático Trabajador (PDT); el Partido Socialista Brasileño (PSB); el Partido Comunista de Brasil (PCdoB); el Partido de la Movilización Social (PMS) y el Partido Social Cristiano (PSC).

Rousseff instruyó que se vote por la opción “no”.  En esa sesión pasó lo siguiente:  PT: “no” 75 votos; PMDB: “no” 45,  “sí”, 21; PSD:“no” 5, “sí” 37; PP: “no” 12, “sí” 20; PR: “no” 6, “sí” 20; PDT: “no” 7, “sí” 14; PSB: “no” 14, “sí” 12; PCdoB: “no” 10; PMS: “sí” 1; y PSC: “no” 4, “sí” 7. Al final, sumados los votos por el “sí” de los “aliados” de la Presidenta a los votos por el “sí” de todos los diputados opositores, “resultó que Dilma perdió”.

Según González, esta fórmula se puede “aplicar” a cualquier tema. “El de Pinto, por ejemplo, y se verá que el resultado será siempre impredecible”. Se comprende entonces que “la actuación del senador Fernando Ferraço” (prominente miembro  del partido cogobernante PMDB, del cual es miembro el vicepresidente Michel Temer) “no debiera extrañarnos. Mucho menos si repasamos el palmarés de Ferraço”, dice con ironía.

Y se ve que en su carrera política ya fue miembro del PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña), del PTB (Partido Trabalhista Brasileiro) y del PPS (Partido Popular Socialista)”. En cuanto al PMDB, al que pertenece Ferraço, es un partido “que no se sabe cómo sigue existiendo, se ha aliado con todos”, explica.

Sin embargo, Siles afirma que tales alianzas son necesarias por el “complejo sistema de partidos multipartidista” que tienen, el que obliga al desarrollo de acuerdos y alianzas en el Congreso para asegurar una “gobernabilidad parlamentaria” y “la propia supervivencia del Gobierno y del PT”. Se trata de “un inédito sistema presidencialista, con un gran influjo parlamentario”.

Añade, sin embargo, que será “muy complejo” para el gobierno de Rousseff, que necesita del respaldo de las otras fuerzas políticas aliadas con representación parlamentaria, “mantener el caso Pinto en el letargo y por más tiempo”.

Consecuentemente con esta fragilidad oficialista, la oposición se agarró de la polémica. Según el economista boliviano Horst Grebe, quien sigue la coyuntura de Brasil, Pinto ha sido un tema de “alta sensibilidad política”. Para la oposición, Saboia es “poco menos que un héroe”.

Parece que la operación tuvo el apoyo del PMDB, partido aliado del PT. “Esas tensiones internas han favorecido el operativo de salida del senador”, señala y se pregunta si la polémica significa el alejamiento final del PMDB de la alianza con Rousseff.

Asimismo, parte de la Comisión de Relaciones Internacionales, presidida por Ferraço, está dividida en gente que pidió a Itamaraty (llamada así la Cancillería de Brasil por el lugar de sus oficinas) no perseguir a Saboia con el argumento de que su acción fue humanitaria, que es como él mismo se justificó.

La oposición brasileña —cuenta González— nunca aceptó que la relación Bolivia-Brasil sea horizontal. “Siempre pensaron que Brasil no tenía por qué tratar de igual a igual a nuestro país”; con cada “pretexto” en que veían que Brasil era “demasiado condescendiente con Bolivia” atacaban a Lula y ahora atacan a Rousseff.

La huida de Pinto puso aún más al descubierto la crisis interna de la coalición y desembocó en el “enroque” del canciller Antonio Patriota, que fue obligado a renunciar y fue enviado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Se puede pensar que ahí tendrá un rol importante, pero eso puede ponerse en cuestión si se considera que Brasil terminó su rol como miembro del Consejo de Seguridad del organismo.

González recuerda que Patriota, en su discurso ante el Senado, antes de ser posesionado, manifestó que escuchaba Estados Unidos y se emocionaba. Entonces, el exdiplomático menciona que el ahora embajador de Brasil en la ONU tiene muy buenas relaciones con Washington y con la familia Clinton, por lo que Rousseff “lo saca y lo pone en Nueva York para aprovechar eso”. Hasta el miércoles, sólo se había dicho desde Brasil que Pinto esperaba una decisión técnica, no política, sobre su situación.

‘Oposición no considera a Bolivia su igual’: José González, exembajador en Brasil

La oposición brasileña siempre consideró que la relación que su país tiene con Bolivia no debería ser horizontal, que Bolivia no merece ser tratada como su igual. Con el caso Pinto no fue diferente. Consideran que Bolivia no es su igual. Así, cualquier supuesta concesión es utilizada para desgastar al gobierno de Rousseff, al igual que lo hicieron en los tiempos de Lula da Silva.

‘Coalición de Brasil discrepaba sobre Pinto’: Hugo Siles, internacionalista

Sin lugar a dudas que el caso de Róger Pinto, dentro de la coalición de partidos y alianzas del oficialismo en Brasil, tiene diferentes posiciones e interpretaciones, una de ellas endurecer la posición del Brasil con Bolivia frente al asilo del senador, incluso condicionando la propia relación de la presidenta Dilma Rousseff con el presidente Evo Morales.

‘Coalición brasileña mostró su fragilidad’: Reymi Ferreira, analista

Lo sucedido con Pinto y las contradicciones sobre qué hacer al respecto dentro de la coalición han mostrado que ésta es frágil. Las diversas líneas ideológicas de sus componentes, de alguna manera, se han reflejado en contradicciones anteriores, como cuando unos no querían que Venezuela entre al Mercosur. Ahora se refleja con mayor fuerza por lo sucedido con Pinto.

‘Pinto fue un tema de sensibilidad en Brasil’: Horst Grebe, economista

Róger Pinto fue un tema de alta sensibilidad política en Brasil, afirmación altamente válida. Rousseff ha desautorizado la operación de Saboia. Además, ha castigado a Patriota y a Biato. Aunque para la oposición Saboia es casi un héroe. Hay una crisis interna en el oficialismo, parece que la acción tuvo la participación del PMDB, ¿en qué medida eso será un alejamiento del PMDB?

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