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Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020

La desigualdad bajó de manera persistente. A 2005, la desigualdad de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre era de 128 veces, y a 2014 esta cifra había caído a 39 veces. El Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES) proyecta que para 2020 el indicador estará en 25 veces.

La Razón (Edición Impresa) / René Orellana Halkyer

00:06 / 04 de enero de 2016

En el marco del Proceso de Cambio iniciado en 2006, con la conducción del presidente Evo Morales, Bolivia pasa de ser un país consumido por la pobreza, la desigualdad, la enajenación de sus riquezas naturales y su patrimonio estatal, a ser un país digno, soberano, con la propiedad y el control de sus recursos naturales, la industrialización de las materias primas, la distribución de la riqueza y la construcción de una sociedad igualitaria.

Bolivia deja de ser un actor subalterno y sumiso en el escenario internacional, alumno destacado de los mandatos imperiales en los organismos internacionales, a ser un actor protagónico que marca cambios en las políticas internacionales en Naciones Unidas, y un referente de igualdad, soberanía, desarrollo integral y crecimiento económico.  El Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES) consolida los avances logrados y los proyecta hacia metas ambiciosas en la marcha indetenible del Vivir Bien.

La desigualdad bajó de manera persistente merced a las políticas de distribución y redistribución de riqueza. A 2005, la desigualdad de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre era de 128 veces y a 2014 esta cifra había caído a 39 veces. El PDES proyecta que para 2020 el indicador estará en 25 veces.

La pobreza extrema ha caído de manera continua. A 2005 la pobreza extrema en Bolivia era de 38,2% y a 2014 bajó drásticamente a 17,3%, se estima 15% para 2015. A 2020 deberá caer a 9,5%. Para lograr estos cambios significativos se requieren inversiones sostenidas y continuidad en las políticas de bonos sociales, generación de empleo, acceso de los productores sociales, comunitarios, asociativos, cooperativos, pequeños, micro y medianos a factores productivos como créditos, asistencia técnica, tecnologías y por mercados. El PDES establece la generación de esas condiciones.

El Estado ha sido el motor del crecimiento de la economía a través de una creciente y sostenida inversión pública. El PDES prevé una inversión, entre 2015 y 2020, de más de 48 mil millones de dólares en varios sectores productivos, con énfasis en la trasformación de materias primas e industrialización. Dos sectores de industrialización fundamentales están contemplados en el plan: los complejos industriales estratégicos y los complejos productivos territoriales. Los primeros incluyen la industrialización de hidrocarburos, minerales y energía eléctrica. Los segundos están vinculados al desarrollo de 13 complejos industriales con más de 50 proyectos de industrias cuya ejecución e implementación ya está en marcha. El primer plan de gobierno del Proceso de Cambio (Bolivia Digna, Soberana, Democrática y Productiva para la Construcción del Vivir Bien) inició el proceso de industrialización y hoy estamos empezando a cosechar las grandes inversiones de los primeros 10 años de gobierno: hoy Bolivia produce y exporta GLP, pronto urea y amoniaco, se inician las operaciones de la Planta Separadora de Líquidos, está en puertas la construcción del complejo de propileno-polipropileno.

En el sector minero destacan las plantas de salmuera, carbonato de litio, siderúrgica del Mutún, la fundición y refinación de zinc; algunas en proceso de construcción y otras en licitación apuntando a que en 2020 estén en plena operación.

La energía eléctrica ocupa un lugar destacado en el proceso de industrialización. Los proyectos previstos permitirán que en 2020 el país tenga una potencia de 4.878 MW con un rol destacado de las energías renovables. Varios de los proyectos de energías hidroeléctricas y alternativas (eólica, solar, biomasa, geotérmica) están ya en proceso de implementación o en preinversión, de tal modo que a 2020 exportemos energía a países vecinos. Todo esto permitirá que la renta de los  sectores de electricidad e hidrocarburos crezca significativamente y juntos le aporten al país fortaleciendo la inversión en los niveles nacional y subnacionales.

Los complejos productivos territoriales contarán con una inversión de 2.286, millones de dólares, destacan entre los complejos los de carnes, endulzantes insumos para la producción, software, cueros, frutícolas, entre otros. Las inversiones en estos complejos ya se han iniciado y están en marcha varias plantas industriales.

Las inversiones en transporte serán significativas en estos años dando continuidad a los proyectos de envergadura que ya se han iniciado con carreteras, puentes, aeropuertos, entre otros. Se impulsará de manera vigorosa esta inversión con trenes urbanos como los de Cochabamba y Santa Cruz, nuevas líneas de teleféricos en La Paz y El Alto y teleféricos en Potosí, Sucre y Oruro. A 2020 se estima construir 4.806 kilómetros en carreteras, de un total de 6.194 kilómetros con un costo total de $us 11.686 millones.

La innovación y el desarrollo de tecnología (I+D) ocupan un papel central en el plan. Se articulará procesos de investigación e innovación tecnológica a proyectos productivos en marcha y los nuevos emprendimientos contemplados en el PDES.  El Plan da un mandato concreto a todas las entidades estatales a destinar parte de sus presupuestos a I+D. Esto permitirá impulsar procesos productivos con un componente sustancial de economía del conocimiento.

El turismo ocupará un lugar destacado en la economía. Se espera que los ingresos por turismo receptivo asciendan a $us 1.581 millones; incrementar el número de turistas extranjeros de 1,2 millones en 2014 a 2,6 millones. Se prevé la inversión de recursos públicos para publicitar la oferta turística a nivel internacional.

En salud se ha previsto una inversión significativa que no tiene parangón histórico: 1.700 millones de dólares se invertirán en hospitales de cuarto y tercer nivel con especialidades en Oncología, Cardiología, Gastroenterología, Nefrourología y Neurología. Estas inversiones irán acompañadas de formación de especialistas. En educación destacan, entre otros, los institutos técnicos y tecnológicos. Las inversiones en fuentes de agua y servicios de agua potable y alcantarillado para avanzar significativamente en coberturas.

Las fuentes de financiamiento previstas son de carácter interno (55%) y externo (39%). Las fuentes externas corresponden básicamente a créditos; muchos de los cuales ya se han contratado o se encuentran en gestión; lo que da la seguridad de la provisión de los mismos. Allí donde no existan créditos contratados o sean insuficientes se trabajará con financiamiento del proponente en proyectos llave en mano.

El crecimiento del PIB previsto en un promedio de 5,8% será motorizado por la inversión en infraestructura y proyectos productivos que inyectarán recursos en la economía, dinamizándola. Sin duda el fortalecimiento del mercado interno así como la apertura de mercados internacionales contribuirán al crecimiento económico. Bolivia habrá dado pasos decisivos a 2020 para consolidar su modelo social comunitario del vivir bien como un paso intermedio para la consecución de las metas de la Agenda Patriótica.

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