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‘¡Potosí federal!’, síntoma de decepción por las autonomías

La demanda de federalismo de los cívicos de Potosí puede ser vista como emocional o improvisada, sin embargo, está develando un descontento por el proceso autonómico departamental.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:07 / 10 de noviembre de 2013

Durante los 19 días de paro cívico en Potosí en 2010 se escuchó la proclama “¡Potosí federal!”. La consigna fue repetida en la jornada de protesta del 2 de octubre de este año y se la reiteró la pasada semana en el paro del 5 y 6 de noviembre. La demanda de federalismo para el departamento se la  complementa con la agenda de seis puntos de desarrollo de la región que Gobierno y cívicos firmaron para apaciguar la movilización de 2010.

A estas alturas de insistencia de la referida consigna, ¿se trata de una demanda seria de federalismo? Mientras analistas coinciden en que sólo es un síntoma de descontento con el avance del proceso autonómico, la ministra de Autonomías, Claudia Peña, asegura que se trata de electoralismo de la oposición en busca de un dispositivo ideológico para captar adeptos.

Es un hecho que las autonomías caminan lentamente, como se dijo en números anteriores en este suplemento (por ejemplo, en el texto El proceso autonómico todavía tropieza con un imaginario centralista, del 15 de julio de 2012). Si uno se basa en la demora que hay en la redacción de los estatutos de los nueve departamentos se observan casos de retraso, unos más extremos que otros, pero por lo común todos a la zaga.

¿Pero cuán seria es la demanda de los cívicos potosinos? ¿Es una consigna que sale de manera emocional? ¿Qué federalismo proponen, bajo el entendido de que existen varias modalidades?

Según el presidente del Comité Cívico de Potosí (Comcipo), Johnny Llally, a la fecha se conformó una comisión de 12 miembros para elaborar un planteamiento técnico. Una vez que la proclama fue lanzada al calor de las marchas, sólo ahora se la intenta sistematizar.

El exdirector general de Autonomías Departamentales Rafael López señala que tras hacer una revisión del caso de Potosí, “no hay una demanda detallada” que explique las características que tendría el federalismo que piden. “Es un poco como lo que pasó en Santa Cruz en 2003 con la autonomía”; sólo se tiene una “idea vaga” de que el federalismo es un nivel “más avanzado” que la autonomía. “La demanda surgió emocionalmente. Pero en el fondo lo que se está haciendo es cuestionar el modelo autonómico”, concluye.

El abogado constitucionalista y analista de temas autonómicos Iván Bascopé es más crítico. Asegura que el pedido de federalismo en Potosí “está mostrando que las autonomías no han funcionado”.

El componente que “interesa” en el conflicto —jerarquiza— es el del modelo autonómico y descentralización. “No hay relación y coordinación del Gobierno con los sectores cívicos, que son los que manejan la demanda. Los sectores sociales que forman el comité tienen plataformas de demandas sociales y el pedido inicial de buscar el desarrollo regional ha sido tener autonomía”.

El “gran problema” en el sistema autonómico es que las demandas no están siendo satisfechas no solamente por el Gobierno, “sino también porque el modelo autonómico ha fracasado también en las regiones”. “No hay concurrencia” de las competencias que están en la Constitución, no se ha respetado las “competencias exclusivas” que tiene cada departamento y no se ha “traducido en una matriz” de competencias compartidas entre los tres niveles de gobierno (municipal, departamental y nacional), argumenta Bascopé.

Hay “mucha tela para cortar”, pues el sistema de competencias se encuentra constitucionalizado y no ha ameritado “un desarrollo profundo” en la Ley Marco de Autonomías de 2010.

“Esperábamos que después de la ley existan reglamentos que permitan el desarrollo de las competencias, pues a veces requerían una triangulación de tres o cuatro actores”, por ejemplo —continúa—, el tema del medio ambiente involucra al Gobierno Central en la elaboración de la ley, al nivel departamental en la definición de las políticas para determinar un diagnóstico de los recursos naturales en su territorio y el tercer actor debería ser la región, “en realidad que la provincia vea cómo involucrar su zona para el uso de algún recurso”...

Así, hay una serie de “subcompetencias”, pero los municipios “no coordinan con sus departamentos”, como La Paz “que no tiene ninguna política clara que esté coordinada entre la Alcaldía y la Gobernación”.

La conclusión a la que Bascopé llega es que “el sistema de competencias” entre los diferentes niveles autonómicos “no está funcionando” y lo que sucede es que el centralismo “ha hecho un cortina de humo” al generar una institucionalización de las autonomías que debería realizar estas “triangulaciones” de competencias y “definir los roles”.

Con esta argumentación, se comprende que la consigna de federalismo de los cívicos potosinos es “una cuestión muy precipitada y que no tiene aún una razón de ser a nivel técnico”. El conflicto “debe” ser manejado desde “lo autonómico”, porque “nace como respuesta al no funcionamiento de las autonomías y eso puede llevar a escenarios más políticos”; por eso el problema se deberá resolver “abriendo el procesos constituyente”, y desde ahí resolverlo.

En contraste, la ministra Peña apunta a que la proclama de federalismo más bien responde al “oportunismo electoral”.

“En este momento, en la oposición hay una necesidad muy grande de encontrar y enarbolar banderas. Toda la coyuntura actual de economía fortalecida y el contacto (del Gobierno) con organizaciones del pueblo preocupa mucho a la oposición. Entonces, no sólo el federalismo, sino también el pacto fiscal, la capitalidad radicada en Sucre, entre otras cosas, son una esperanza para ellos”, cuestiona.

Lo que “pretenden” —critica— es que la palabra “federalismo” funcione como lo hizo la de “autonomía” entre 2003 y 2008, cuando fue una suerte de “palabra mágica sin ningún contenido que pasó una factura política a los liderazgos cruceños y regionales que la enarbolaron”. La oposición necesita “desesperadamente” una fórmula de este tipo para poder construir una “falacia de propuesta política y agrupar a su alrededor a la gente descontenta”, sentencia.

Mientras tanto, todavía a modo de una intuición, los cívicos tratan de explicar su propuesta de federalismo...  Llally reitera la existencia de una comisión que trabaja el tema, lo que devela que primero fue el surgimiento de la consigna y, luego, su “sistematización”.

Como se dijo, el planteamiento surgió durante el paro cívico de 19 días de ese departamento en 2010. Ese tiempo, Celestino Condori presidía Comcipo y encabezaba las movilizaciones, hoy dice seguir coordinando con la nueva mesa directiva y cuenta que se encuentra trabajando en una propuesta técnica de federalismo. 

En su explicación, se delata lo que decía López en el sentido de que tienen “una idea de que el federalismo es un nivel más avanzado que las autonomías”.

López explica lo común a los distintos federalismos, vistos éstos como una “forma en que el Estado devuelve el poder a sus territorios”. Existen varias modalidades, sin embargo son dos las características comunes a ellas. La primera es que un nivel subnacional “tiene poder pleno” (es decir que tiene capacidad legislativa y la de recaudar impuestos). La segunda es que la Cámara Alta es un Consejo de Estado elegido a por el nivel subnacional, “su objetivo es controlar que el nivel nacional no se propase con la autonomía en su legislación; inclusive puede vetar la legislación nacional”, describe.

Teniendo en mente esto, ahora se puede analizar el planteamiento que propone Condori: “queremos que el Estado muestre una simétrica distribución de competencias, porque la Constitución Política del Estado tiene una falencia en esto. Ésa es nuestra propuesta inicial”.

Esto coincide con la primera característica común a todos los federalismos que subrayaba López y también corresponde al análisis que hacía Bascopé sobre la problemática competencial de los diferentes niveles autonómicos.

Si no es posible abrir el proceso constituyente (lo cual propone Bascopé), “al menos tendrá que haber la voluntad política del Gobierno para emitir leyes que regulen las competencias”, dice Condori, quien cuestiona que haya diferencias en esto.

El cívico potosino explica que los departamentos autónomos productores de hidrocarburos “pueden ingresar” en la cadena productiva, sin embargo, a los departamentos mineros “no se les permite”. “Eso pasa por ejemplo con el litio y no nos parece ni correcto ni justo que a título de recurso estratégico se centralice su manejo y sólo nos den regalías. Lo que sería más beneficioso para el departamento es entrar como socios, a partir de eso se puede profundizar la propuesta federal”.

¿Pero es posible y deseable, aun cuando sea hipotéticamente, el Potosí federal? Si se parte de las dos características comunes a todo federalismo que se mencionan, López afirma que “es imposible”. Los municipios tendrían que someterse a un poder departamental y eso “no va a suceder” porque en el país se han descentralizado primero los municipios (1994, Ley de Participación Popular). Además, “en Potosí, hay autonomía indígena”, lo que significa que también “tendrían que supeditarse al poder departamental y toda la tesis de la autonomía indígena se derrumbaría”.

En el plano “reivindicativo social”, Bascopé apuesta a reabrir el debate de la “profundización” del modelo autonómico para ver “cuánto de descentralización se ha logrado en el país, cuánto ha desarrollado en normas cada nivel autonómico y cuánto se ha avanzado en desarrollo “por medio del sistema autonómico, pues decir cuánto se ha avanzado por medio del centralismo es fácil”. Es decir que habrá que hacer un “estado de la cuestión” del proceso.

Tal vez, esta suerte de “llamada de atención” que hacen estos académicos pueda evitar una mayor politización del conflicto, sin embargo como casi se está en un año electoral, todos —Gobierno y oposición— miden cada paso que dan, y al ser un tema tan delicado, tal vez se opte por algún otro tipo de solución.

‘Tensión centro-periferia podría avivarse’: Rafael López, exdirector de Autonomías Departamentales

El conflicto cívico de Potosí y la demanda de federalismo muestran que la tensión entre el centro y la periferie podría avivarse y llegarse a un “empate catastrófico” como en 2008. Se trata de un cuestionamiento al proceso autonómico que está avanzando lento, lo cual es culpa tanto del Gobierno central como de los departamentales, aunque el mayor peso cae sobre el nivel central.

‘El federalismo no es separatismo’: Celestino Condori, expresidente de Comcipo en 2010

Si el Estado boliviano avanzara a un proceso federal de inclusión y de integración, incluso podría haber una suerte de República Federal de los Andes con Ecuador y Perú. Pero no se puede confundir el federalismo con el divisionismo. Creemos que Bolivia tiene que empezar a reconstituir los pueblos indígenas, así el federalismo no separa, sino que nos integra.

‘Lo ligo a reapertura del proceso constituyente’: Iván Bascopé, abogado constitucionalista

Ligo este anuncio de federalismo y de demanda de autonomía —latente en 2008— al tema de la reapertura del proceso constituyente. Detrás de la problemática hay un elemento geopolítico relacionado con la satisfacción de demandas y la construcción de un proceso colectivo en el cual los sectores cívicos de todo el país están fuera del esquema del oficialismo.

‘No es más que  oportunismo electoral’: Claudia Peña, ministra de Autonomías

Se trata de oportunismo electoral. Yo creo que en este momento la oposición tiene una necesidad muy grande de enarbolar banderas. Me parece que la gestión del Presidente y toda la coyuntura de economía favorecía el contacto con el pueblo y esa fuerza política preocupa mucho a la oposición, que tiene razones para estar preocupada. Entonces sacan temas para hacerlos su bandera.

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