Animal Político

Puede afectar a 250.000 personas

Nosotros estaríamos dispuestos a dejar esta actividad si el Gobierno nos diera garantías de una fuente de empleo con similares ingresos, pero que además sea sostenible en el tiempo.

La Razón (Edición Impresa) / Elizabeth Verástegui es presidenta de la Comisión Nacional de Ropa y Prendería a medio uso

00:00 / 30 de abril de 2017

De aprobarse el proyecto de ley para que las alcaldías tomen el control de la comercialización de ropa usada, más de 250.000 personas nos quedaríamos sin fuentes de trabajo. Al menos esa es la cantidad de gente que se dedica a esta actividad y que contabilizamos hasta hace cuatro o cinco años, pero en este último periodo ese número aumentó porque más personas instalaron puestos en las calles, avenidas y plazas, tanto en el área rural como en las ciudades.

La necesidad nos obligó a que nos dediquemos a esta actividad y la veamos como una alternativa de ingresos para sostener nuestros hogares. Estamos absorbiendo a gran parte de los desocupados que están en el territorio nacional.

Debido a que no hay alternativas de fuentes de empleo es difícil que podamos desaparecer. Quienes nos dedicamos a la venta de ropa usada hemos podido solventar el estudio y la alimentación de nuestros hijos, los hemos sacado profesionales, pero como el mercado laboral está tan copado y aun habiendo estudiado ellos igual deben dedicarse a esta venta.

Hasta hace unos años era una actividad que nos permitía, además de hacer estudiar a nuestros hijos, comer y vestir, ahorrar y sobrevivir tranquilamente, pero hoy en día este sector ha crecido bastante y hay muchísima competencia. Sin embargo, todavía es rentable; hay compañeras cuyo capital es bajo y que se conforman con una ganancia de entre 50 y 100 bolivianos, pero algo es algo. Nuestro capital varía. Hay compañeros que tienen una inversión desde 100 dólares y otros que pueden llegar a mover incluso 10.000 dólares.

Como somos un sector diverso, pedimos un trato diferenciado. Por ejemplo, estamos de acuerdo con pagar impuestos, pero creemos que primero se debe hacer un censo para determinar la capacidad de pago que tiene cada comerciante. Tras ello se puede emitir una norma para que tributemos, sea en el régimen simplificado o en el general, dependiendo de nuestro capital.

Durante estos años —yo ya llevo dos décadas vendiendo estas prendas— hemos creado nuestras propias fuentes de empleo y la Constitución Política del Estado ampara nuestro derecho al trabajo. Precisamente porque la Carta Magna reconoce este derecho, pedimos al Gobierno que recapacite y que se siente a dialogar con nosotros.

El Ejecutivo no puede sacar una medida tan drástica sin darse cuenta de que no hay trabajo. Si quieren aprobar esta ley tendrían que darnos otra fuente de ingresos pues de lo contrario nos destinarían a la muerte; sin fuentes laborales, ¿qué podríamos hacer las miles de familias que nos dedicamos a esto?, ¿dónde vamos a migrar, dónde vamos a ir? Nosotros dependemos de este tipo de mercadería y, insisto en ello, llevamos a nuestro hogar el pan del día gracias a la venta de estas prendas.

En vista de que este tipo de comercio creció bastante y ya no es tan rentable, queremos plantearle al Gobierno que retomemos la reconversión, que los vendedores de ropa usada cambien de actividad.

El primer programa de reconversión no prosperó porque hubo dejadez de los dirigentes de entonces y también por falta de coordinación con el Ejecutivo. Este plan era tripartito, pues involucraba a las autoridades nacionales, a los vendedores de prendería usada y a la industria nacional. En su momento, el compromiso fue fortalecer la fabricación de prendas en el país con maquinaria y materia prima de primera. Nosotros teníamos que comenzar a vender ropa nacional, de inicio el 5% de nuestra mercadería, y paulatinamente debía ir aumentando la cantidad de acuerdo con la demanda de la población, es decir, debíamos vender cada vez más ropa nacional, pero no hubo avances. Creemos que ese plan de reconversión tenía buenas perspectivas, pero las autoridades lo archivaron en un cajón hasta ahora.

Si empezamos un programa de ese tipo bien estructurado y que involucre a los más de 250.000 vendedores creemos que podemos incursionar en la producción de ropa nueva, pero eso demanda tiempo. Consideramos que esa transición puede llevar de cinco a diez años. En este tiempo podemos capacitarnos e instalar talleres de confección. Si bien eso es a mediano y largo plazo, con voluntad sí se lo puede hacer.

Entonces, nosotros estaríamos dispuestos a dejar esta actividad si el Gobierno nos diera garantías de una fuente de empleo con similares ingresos, pero que además sea sostenible en el tiempo.

Si bien este trabajo de vendedores es nuestro medio de sustento, ¿cómo no vamos a querer tener sueldos estables, gozar de beneficios como por ejemplo el de la prestación en salud? Nosotros estamos impedidos de enfermarnos, pero además no tenemos jubilación ni aguinaldo, nada. Vivimos rezando durante el día para vender y sobrevivir.

Algo que tampoco se pone a pensar el Gobierno es que este sector crece en número de comerciantes porque hay demanda de la población por este tipo de prendas. A la gente nadie le obliga a comprar ropa a medio uso, pero lo hace porque o es más económico o es de mejor calidad con relación a las prendas nuevas.

Tampoco somos responsables del ingreso ilegal de estas prendas, solo nos dedicamos a la comercialización, pero sabemos que ingresa, aunque desconocemos cómo, por diferentes rutas que están a lo largo de los 7.000 kilómetros de frontera que tenemos con Chile.

Bajo todas estas consideraciones pedimos diálogo, que nos sentemos a hablar. No queremos que haya enfrentamiento, no queremos que corra sangre porque es obvio que no podemos permitir que nos quiten nuestra mercadería y vamos a defender nuestra fuente de trabajo.

Estamos en estado de emergencia y convocamos a todos los comerciantes a la gran marcha de todo el país el lunes 24, para la que llegarán delegaciones del interior. Iniciaremos una vigilia en La Paz para que el Gobierno nos convoque.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia