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Ramiro Llanos : La cárcel es un ajedrez: si te descuidas, mueres

La crisis en el sistema penitenciario alcanzó su punto más alto el 23 de agosto, cuando murieron más de 30 personas en Palmasola. El responsable de las cárceles en el país plantea las perspectivas de solución.

Ramiro Llanos.

Ramiro Llanos. Fotos: La Razón-Archivo.

La Razón / Eduardo Chávez Ballón / La Paz

00:04 / 01 de septiembre de 2013

Los últimos nueve días fueron intensos y, tal vez, los más difíciles de la gestión de Ramiro Llanos en la Dirección de Régimen Penitenciario. Tras la polémica por la salida de los niños de las cárceles de varones en todo el país vino la tragedia: la madrugada del viernes 23 de agosto un grupo de reos del bloque B del pabellón Chonchocorito de la cárcel de Palmasola atacó a los internos de la sección A. La agresión terminó ese día con la vida de 31 personas, incluido un niño de un año y medio. Con el paso de los días las víctimas fatales ya suman 35.

Pese a estos episodios, el funcionario no resigna su intención de reestructurar el sistema carcelario para dar más importancia a la rehabilitación antes que el puro encierro. A su paso por el Gobierno quiere sentar las bases para cambiar tres instituciones que él considera las más conservadoras (la Justicia, la Policía y las Fuerzas Armadas), “así se profundizará la revolución”.

Entre audiencias y viajes, Animal Político conversó con la autoridad para conocer los efectos de la violencia en Palmasola y el futuro de los centros carcelarios en Bolivia.

— ¿Qué pasó en Palmasola el 23 de agosto?

— Fue un juego de poderes. La cárcel es como un ajedrez: si te descuidas, pierdes, mueres. Si no hay control en las puertas, meten objetos que luego se convierten en armas, drogas o alcohol. Esa tolerancia es absurda, porque los que están en el control de seguridad interna y externa no ven el peligro que genera su conducta y esto puede generar muerte. Son cárceles y no un salón de niños, por eso es necesaria la especialización. El manejo de civiles que se profesionalizan en el manejo de conductas servirá a la rehabilitación.

— Si esa situación era controlable, ¿por qué desbordó?

— Las cárceles son controlables cuando tienes personal suficiente y que esté alejado de la corruptela. Cuando hay mal servicio, y donde buscan dinero en la alcantarilla, por supuesto, habrá problemas.

— ¿Se sabía de la amenaza del bloque B?

— Las amenaza son frecuentes en todas las cárceles, éstas son procesadas para tomar medidas, pero ante tanto problema las soluciones que damos son como una gota de agua en un mar salado.

— ¿Cómo supo de la tragedia?

— Por un informe de Régimen Penitenciario Santa Cruz, luego por la seguridad y por los medios de comunicación. En ese momento estaba en La Paz, no pensé que era tan grande el problema, ya que indicaron que se había controlado.

— ¿Cómo se pondrá orden en Palmasola? ¿Aún hay amenazas de enfrentamientos por venganza?

— Ya no. Las personas conflictivas fueron aisladas y ahora serán trasladadas a otros centros penitenciarios, donde no podrán socializar para que tengan un momento de arrepentimiento y vergüenza por lo que hicieron. Esto se hará a través de mucha disciplina.

— ¿Conoce todas las cárceles del país?

— Todas.

— ¿Qué le motivó a asumir este cargo?

— Soy docente de Criminología, visité las cárceles en las dictaduras, cuando mi padre estaba preso. En mi época de universitario fui voluntario de cárceles. Así que toda mi vida está dedicada a las personas privadas de libertad. Conozco varias cárceles en el mundo, me considero un conocedor del mundo penitenciario.

— ¿Hay algún episodio que haya marcado su gestión en Régimen Penitenciario?

— La violación a la niña en San Pedro y las muertes en Santa Cruz. Pero lo que más me marca es que cuando hay alguna tragedia, sólo entonces la sociedad se preocupa por las cárceles.

— ¿En qué medida ha cambiado su vida personal y profesional el cargo de director de Régimen Penitenciario?

— Estoy tranquilo, sé lo que hago. En Sociología se analiza el momento de predisponiblidad, una persona tiene que estar preparada para el cargo que asume en la administración pública y yo soy un servidor público. Como dijo Marcelo Quiroga Santa Cruz: “Si tienes el taladro, mete hasta la pulpa”; o como expresó Sergio Almaraz: “Dejemos de caminar sobre huevos, rompámolos y caminemos sobre las cáscaras para avanzar sobre la realidad”. Es decir, seamos personas de cambio y no solamente estar en el cargo público para que pase el tiempo y tener trabajo.

— Tiene la firme idea de aplicar un cambio en las cárceles del país. ¿Cómo lo logrará?

— Voy a cambiar la realidad de las cárceles y haremos que ellas estén sujetas a lo que dice la ley. La revolución es cumplir la ley, el sistema progresivo, la administración civil, la inversión de recursos de parte de las gobernaciones y de los municipios. Además, se debe destinar el 50% del dinero que se incauta al narcotráfico para desarrollar programas de rehabilitación. Esto se llama reforma penitenciaria desde la sociedad.

— Hay varios factores (niños, alcohol y drogas, grupos de poder, etc). ¿Por dónde empezará?

— Ya comenzó. Hemos empezado interpelando a los corruptos, a quienes permiten que ingrese alcohol y drogas, a quienes permiten que los niños vivan en las cárceles, y con el desmantelamiento de organizaciones de bravucones que aún quieren ser dueños de las cárceles. A ellos la hiel y a la mayoría de los privados de libertad, la miel.

— ¿Cuál es el problema más difícil de resolver?

— Los problemas son integrales, pero podríamos avanzar bastante si logramos imponer disciplina en las cárceles. Que nadie permita que la corruptela nos atrape. Como no quieren de buenas —porque ésta es una revolución democrática y cultural—, debemos obligar a cumplir, porque el policía, el privado de libertad o el funcionario civil no aprenden. Para lograr esto hay que apostar a la tecnología: filmarlos, tener las cámaras de seguridad, el control biométrico y el registro penitenciario manejados por civiles.

— Para encarar los cambios es necesario infraestructura, ¿cuál será la base?

— Las cárceles existentes y el uso de tecnología. Inmediatamente después está la construcción y apertura de un prototipo de centros de reclusión y la dotación de armas para la vigilancia de los complejos penitenciarios.

— ¿Cómo y dónde serán construidos esos penales?

— En todo el país, pero serán cárceles serias, donde haya disciplina y personal civil capacitado. 

— Los policías le acusan de intentar sacarlos de las cárceles para introducir una guardia privada. ¿Es esto cierto? Se dijo que incluirán a civiles...

— Cárceles privadas, nunca. Se trata de centros manejados por civiles, como dicen las recomendaciones de Naciones Unidas, además por lógica y por razonamiento sano. En las cárceles deben trabajar no sólo los que se forman para detener personas ni sólo los que se forman para ser custodios; en las cárceles deben estar las personas que saben de ciencias de la conducta. Así funciona en todo el mundo, y nosotros estamos atrasados por cobardes.

— Trabajará en la calificación de recursos humanos para garantizar no sólo la seguridad, sino la rehabilitación de los reos?

— Tenemos 180 funcionarios civiles y 14.000 policías. ¿En qué se trabaja? Sólo en la custodia y en la seguridad. Debemos volcar el plato. Más civiles y menos policías, menos fuerza y represión para más rehabilitación.

— ¿Se ha calculado un presupuesto para esa tarea?

— Un bloque para 100 personas vale 150.000 dólares. Por 14.000 personas, ahí tienes la respuesta (el cálculo da $us 21 millones).

— ¿El Estado cuenta con los recursos?

— Sí, más ahora que el Estado cuenta con el dinero del IDH, luego de las muertes de El Alto (en 2003) y de la nacionalización de los hidrocarburos. Es hora de destinar ese dinero para la rehabilitación, ya que la cárcel es la casa del jabonero.

— ¿El proyecto tiene el apoyo del Ministro de Gobierno y del Órgano Ejecutivo?

— Me están escuchando y me siento respaldado por ellos y por la sociedad. El pueblo no quiere más víctimas de la delincuencia o de los reincidentes.

— No es la primera vez que se habla de sacar a los niños de las cárceles o de cerrar San Pedro ¿Esta vez va en serio? ¿No hay marcha atrás?

— No hay marcha atrás, pese a que se acobardaron las instituciones y los delegados de las cárceles impusieron sus demandas. En enero ya no habrá más niños en cárceles de varones, en las de mujeres sólo se permitirá hasta los seis años

— Varias de las cárceles que se han construido ya han colapsado. ¿Cómo se evitará eso?

— La Justicia está interpelada, el 84% de los presos son preventivos, ellos son los que colapsan las cárceles.

— ¿Cómo se evitará que se conformen estos grupos de poder, que son los que exigen estar con su familias, el ingreso de alcohol y droga y otras actividades que son ajenas a una cárcel?

— Filmaremos a la delincuencia, los controlaremos con los inhibidores y procesaremos a través del Ministerio Público a los corruptos, sean éstos policías, civiles o privados de libertad.

Perfil

Nombre: Ramiro Félix Llanos Moscoso

Nació: 09-06-1964, Colquiri

Profesión: Abogado

Cargo: Director de Régimen Penitenciario

Carrera

Ramiro Llanos se declara como abogado que combate a los malos abogados y asegura que su compromiso con el MAS es impulsar un cambio que mejore la labor de la Justicia, de la Policía y de las Fuerzas Armadas. Al menos, espera dejar las cárceles con civiles.

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