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Ramiro Reynaga: Indígena es la palabra más colonialista que hay

Alguna vez se ha debido cansar de ser presentado como ‘Ramiro Reynaga, el hijo de Fausto Reinaga...’ Pero no. Con toda la herencia que debe cargar por ser hijo del acaso mayor pensador indianista boliviano, Wankar Reynaga no deja de reivindicar lo suyo, para estos tiempos: “Evo tiene que aprender a saludar con los dos puños rompiendo las cadenas”.

Ramiro Reynaga.

Ramiro Reynaga. Foto: Luis Salazar.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano / La Paz

00:04 / 24 de mayo de 2015

Ramiro Reynaga Burgoa es uno de los tres hijos de Fausto Reinaga (1906-1994), el pensador indianista de mediados y fines del siglo pasado. Seguidor y defensor de la obra de su padre, Ramiro no deja de apuntar que en algunas cosas superó el pensamiento de su progenitor. No recuerda cuándo, pero Ramiro Reynaga también se dio su nombre aymara: Wankar. “Yo me he puesto Wankar por wankara, tambor de guerra, pero wankara es femenino, entonces le he quitado la a al final”. Entre los textos que escribió están Tawa Inti Suyu, cinco siglos de guerra india contra España, Ideología y Raza en América Latina, Reconstruyamos nuestro cerebro, Blokeo 2000; a la fecha, prepara una obra biográfica de Fausto Reinaga. Irreverente (el escribe blokeo, no bloqueo, cuando se refiere al bloqueo de caminos de 2000 en el occidente del país), Wankar Reynaga insiste en la radicalidad india del acto liberador en el país, por esto deplora de lo indígena.

— ¿Qué piensa de la caracterización que se hace de su padre: de nacionalista a marxista, luego indianista, más tarde ‘amáutico’?

— Hay un solo Fausto Reynaga. En 1940 él escribió Mitayos y Yanaconas, y punto. Fausto Reinaga es indio. Si se asomó al marxismo fue pensando que era una herramienta para liberar a su pueblo; obviamente se equivocó, nunca ideas extranjeras nos van a liberar. Pero no hay un Fausto Reinaga marxista; nacionalismo, sí; él fundó el MNR, y no le fue tan mal, porque 42.000 gamonales desaparecieron del altiplano y de los valles. Ahora, del indianismo al amautismo, él pensaba que solo el indio iba a liberar al indio; pero ¿qué cosa es ser indio?, no es el color del cuero, es el color del alma. Mira, el mejor escritor indio de México no es indio, es Guillermo Bonfil Batalla; el mejor escritor indio de Guatemala no es indio, es Carlos Guzmán-Böckler, medio alemán; el mejor escritor indio del Perú no es indio, es Guillermo Carnero Hoke, medio irlandés; (y en Bolivia) el único escritor indio fue mi padre.

— Pero el propio Fausto Reinaga habla de su evolución, indianista  hasta llegar a lo amáutico.

— Lo indio tiene una connotación racial; lo amáutico es puro pensamiento, y el pensamiento es más fuerte que la raza; entonces es una evolución.

— Con todo, su padre es un referente del pensamiento indianista.

— Yo no lo considero a mi padre la cima, porque ¿qué es la cima?, es el final del camino, es la muerte. Según yo, en algunas cosas lo he superado, pero yo tampoco me considero la cima, porque vendrán otras cimas más altas. Es un camino largo. La gran virtud de mi padre es haber roto la reja del carcelario. Un carácter gentil, amable, educado, no podría romper; tenía que ser una fuerza telúrica, faústica; este es un pacto con Satanás ¿no ve?; algo de eso hay.

— Su padre estudió mucho, filosofía, historia…

— Mi padre es el indio más culto de América y del mundo; se ha engullido toda la cultura greco-romana, europea; todo se lo ha tragado, pero no se ha dejado tragar. ¿Qué pasa con un indio que solamente lee la biblia, sea cristiano o marxista? Mientras más lee, más ignorante es. En cambio, mi padre leía de todo. Le faltó el problema del idioma, por eso, siendo comunista, me metió al Instituto Americano para que yo aprendiera inglés, porque en su inteligencia se dio cuenta de que era el idioma del mundo; yo hablo quizás mejor inglés que castellano.

— Nos dijeron que se distanció de su padre, en términos ideológicos, se entiende.

— No, en absoluto.

— Aclárenos.

— Yo discrepo, por ejemplo, con el título de La revolución india, porque he tenido acceso a libros, como éste; esto que me han mandado de Japón (muestra un ejemplar de la edición japonesa de Tawa Inti Suyu); en Japón, donde he estado dos veces, me han dado los libros de George Orwell, (el libro) 1984. Y ahí habla del doble lenguaje. La palabra revolución es satánica, porque es ‘re, guion, evolución’, es ‘contra evolución’. Mi padre ha cometido un gran error al titular su obra magna “Revolución india”; debía llamarse “Evolución india” o “Rebelión india”. Yo toda la vida me he considerado revolucionario, y de viejo he aprendido que es una palabra equívoca, vacía.

— Usted habla de wankarismo, ¿qué alcance tiene?

— Wankarismo significa lo que estoy diciendo: esa palabra “revolución” tiene que ponerse a un lado; nunca la revolución ha liberado a ningún pueblo.

— En cuanto al pensamiento indianista ¿qué es lo que ha avanzado usted?

— Bueno, yo he escrito el Tawa Inti Suyu. Cinco siglos de guerra india contra España. Cuando salió (el libro), los amigos de mi padre le decían: ‘tú has escrito tantos libros, y tu hijo con un libro te ha ganado’; mi padre decía, ‘yo he escrito ese libro’; gracias a él se ha publicado en Minka; él ha ido y les ha dicho: ‘yo he escrito lamparazos, pero esta es una linterna que le agarra de la mano al indio y le dice por dónde tiene que caminar a la libertad”; así ha alabado mi libro. Y ha sido el libro más publicado en el mundo, ha salido en Perú, México, España, en Japón, dos veces.

— ¿Lamparazos y linterna?

— Él ha dado lamparazos en el sentido de haber dado ideas sueltas, pero lo mío es más coherente, tiene comienzo y fin. Son cinco siglos de historia, la historia nos dice a dónde vamos a ir; si no conocemos nuestro pasado, no vamos a conocer nuestro futuro.

— El indianismo primero parece la liberación de la raza, por o desde la raza...

— Claro, pero Fausto ha superado eso con el amautismo; el gran peligro hoy día es el indigenismo.

— ¿Indigenismo? ¿Por qué?

— Porque esa es la palabra más colonialista del diccionario. ¿Dónde ha nacido esa palabra? En un congreso en México; jamás va a haber una revolución indígena, porque es el colonialismo puro. Indio, ¿de dónde viene indio?, ¿del error de Colón? Ridículo. Viene de in-deus (en-Dios). (En su Blokeo 2000, Reynaga expone este punto: “Indio es nombre, sustantivo. Indígena no es nombre, es apenas adjetivo. Indio viene de ‘in-deus’, latín, italiano, idioma del genovés Cristóforo Colombo. Él vino de una Europa oscurantista, sucia, hambrienta (...) tiranizada por reyes y sacerdotes, para quienes mostrar y ver el cuerpo humano desnudo era pecado. Colón desembarcó en el Caribe, donde indios e indias desnudos, sanos, fuertes (...) cogían frutas de los árboles; era la imagen misma del Paraíso Terrenal (...) Colón exclamó: ‘¡in deus!’, en Dios, en estado de gracia (...) Indio no viene de la India, llamada entonces Indostán. Indígena viene de indigente, de indigno; este adjetivo significa pertenencia a determinado lugar, en cualquier parte del mundo; un gringo es indígena en gringolandia (...) El nombre indio, aunque no es nuestro, está potenciado por cinco siglos de guerra justa anticolonial”.

— Su padre habló de las dos Bolivias. ¿Cómo persiste esto?

— Hay, claro. Hay una Bolivia india y una Bolivia indígena. ¿Qué ha pasado en la proclamación del tercer periodo del Evo? Una cosa es Tiwanaku, otra, la plaza Murillo. Por fin ¿a cuál vamos a creer?, ¿a cuál de los Evos le vamos a seguir? Yo estaba escribiendo en Cambio, pero cuando escribí ‘Esquizofrenia cristalina’, ya no me lo quisieron publicar; tenían razón, porque es muy duro; pero es esquizofrénico: cuando el Álvaro (García Linera) ha dicho ‘soy indianista y marxista’, yo le he mandado una carta y le digo: ‘eres adúltero, estás casado con una gringa y con una india; la india no se va volver gringa, la gringa se puede indianizar, aunque no sé’.

— Pero hoy se habla de la complementariedad…

— No hay tal. Alonso de Mendoza, por ejemplo, no vino a fundar La Paz, no le importaba nada, solo ha venido a robar oro, y aparece ahí con su estatua (en La Paz); eso es colonia pura, eso es Bolivia. Bolivia tiene que desaparecer, tiene que renacer el Qullasuyo para que el indio sea libre; cuando el indio sea libre, todos van a ser libres, con cualquier color de piel.

— ¿Pero las dos Bolivias no se han encontrado algo siquiera con el presidente Evo Morales?

— Es que hay dos presidentes Morales, el de Tiwanaku y el de la plaza Murillo, totalmente diferentes. A mí no me ha gustado esa pantomima que ha hecho en Tiwanaku; él debía ir de poncho, lluch’u, ojotas, y punto; como viste el indio.

— Como viste ahora, digamos.

— Claro.

— El indígena es el indio pero construido por los que no son indios, parece.

— El indígena es el indio castrado, capado, desnaturalizado, desespiritualizado.

— Con todo esto, ¿qué futuro ve para el movimiento indio?

— Ya no hay indios, hay puro indígena. Lo han deshecho al MITKA (Movimiento Indio Túpac Katari, fundado en 1978). Cuando creamos el MITKA —las manos hablan— dijimos, ‘¿cuál va a ser nuestro símbolo, nuestro saludo? Los dos puños, rompiendo cadenas’, dijimos; eso es liberación. Un solo puño es unidad interna frente a los demás, frente al mundo. Entonces, ahí hay dos Bolivias, porque hay dos Evos, el de Tiwanaku y el de la plaza Murillo; y nunca se van a entender, porque el objetivo del colonialismo es exterminar al indio; ya lo ha hecho en Estados Unidos.

— Ninguna esperanza, parece.

— No todo lo que ha hecho el Evo está mal. El indio ya no tiene tanta vergüenza de ser indio; antes no podía entrar a la plaza Murillo; estaba prohibido, ni burros ni indios; entonces, ese complejo se va perdiendo, pero no es el final del camino; el Evo tiene que aprender a saludar con los dos puños rompiendo las cadenas.

— ¿Qué piensa de la publicación de las obras completas de Fausto Reinaga?

— Por primera vez un Estado marxista publica las obras de un pensador antimarxista. ¿Por qué? Porque los comunistas son muy astutos: dicen, ‘¿qué hacemos con este indio?, demasiado grande para ignorarlo; mejor le homenajearemos’; (pero) el homenaje puede ser una forma de ataque también; lo incorporan al sistema.

— Pero mucha gente va a leer…

— No creo, porque cuesta caro. Con eso el Gobierno se lava las manos: ‘ahí está, hemos publicado sus obras, qué más’. Pero en lugar de hacer eso, debían publicar cien mil copias de mi Revolución India y distribuir en las escuelas, colegios, institutos, universidades, fábricas, minas, ayllus; eso tenía que hacer; pero no lo va a hacer, porque mi padre ha sido muy claro: hay que sacar del cerebro del indio a Cristo y a Marx. Punto. Si este Gobierno de veras admira a mi padre, por qué no le pone su nombre a la plaza Alonso de Mendoza, y bota ese monumento, y pone un monumento de mi padre, con esa leyenda: ‘hay que sacar del cerebro del indio a Cristo y a Marx’.

— ¿Qué le diría hoy a los jóvenes indios y no indios?

— Que aprendan a ver y aprendan a escuchar, que aprendan a ver el lenguaje de las manos; que le escriban al Presidente para que salude como Túpac Katari, rompiendo cadenas; y que él aprenda a hablar como indio.

Perfil

Nombre: Ramiro Reynaga Burgoa

Nació: En 1938 en San Pedro de Buena Vista (Potosí)

Ocupación: Leer y escribir

Textos

La primera edición de su libro Tawa Inti Suyu. Cinco siglos de guerra queswaymara apareció en 1977, durante el gobierno de Hugo Banzer Suárez. El régimen militar decomisó los textos y los quemó; lo mismo ocurrió, cuenta Reynaga, con su otro texto Ideología y Raza en América Latina.

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