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‘Referéndum de las margaritas’, papeleta tramposa

No se puede seguir interpretando, y ahora modificando la Constitución, solo para beneficio de quien desea seguir en el poder, contrariando la voluntad popular, que ya se expresó en el referéndum del 25 de enero  de 2009, cuando mayoritariamente (61,43%) aprobamos la nueva Carta Magna.

La Razón (Edición Impresa) / Fabián Yaksic Feraudy

00:02 / 07 de diciembre de 2015

El 2 de noviembre, al entregar el “bastón de mando” al Vicepresidente, iniciando su gira por Europa, el presidente Evo Morales afirmaba que “...personalmente quisiera saber si todavía el pueblo quiere a Evo o no”. Reforzando este deseo presidencial y justificando el referéndum convocado para el 21 febrero de 2016, ya en Europa, declaraba a la prensa el 6 de noviembre: “Quiero saber si el pueblo me quiere o no me quiere”. Estas declaraciones marcan el carácter personalísimo de alguien que no quiere dejar el poder.

Ya me imagino al Presidente, el día del referéndum “constitucional”,  deshojando margaritas, esperando a ver si el pueblo lo quiere mucho, poco o nada. Esta suerte de “evolatría” es alimentada por el “culto a la personalidad” donde líderes políticos y sociales terminan gobernando autoritariamente, basados en la adulación al “jefazo”, al único, al “líder universal”, al “guía espiritual” de los pueblos, y tantas otras muestras de adoración al líder “que aparece cada cien años”. Este “culto” hace que el caudillo crea y sienta que es imprescindible, que sin él no hay futuro, y que se recurra a todo para preservarlo en el poder, poder del que se alimentan los “llunkus” del entorno palaciego.

Es preciso recordar que el Movimiento Al Socialismo (MAS), en las deliberaciones de la Asamblea Constituyente, propuso la reelección indefinida del Presidente y Vicepresidente, aspecto que no prosperó por el rechazo ciudadano mayoritario a esta posibilidad, de manera tal que el propio MAS en su proyecto de Constitución de fines de 2007 en Oruro aprobó el entonces Art. 169 que planteaba que: “El periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua”. Este texto es exactamente el mismo del Art. 168 de la CPE en vigencia, que ahora pretende ser modificado vía referéndum, si la ciudadanía lo permite.

El texto con el que se pretende modificar el Art. 168 sería el siguiente: “El periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por dos veces de manera continua”. Con el aditamento aclaratorio en la papeleta que irá a votación en el referéndum de que: “Por Disposición Transitoria de la Ley de Reforma Parcial de la Constitución Política del Estado, se considera como primera reelección al periodo 2015-2020 y la segunda reelección el 2020-2025”.

Es decir, lo que se pretende es hacernos votar no solo por una reforma parcial tan importante, como es establecer el tiempo de mandato de nuestros gobernantes, sino que de manera tramposa votaremos si estamos o no de acuerdo con la acomodaticia interpretación de que, si se aprobara la modificación constitucional propuesta, también se aprobaría la aclaración que beneficia al actual binomio gobernante, lo que por supuesto no es ético. De ganar el Sí, seguramente se aprobará una ley que vuelva vinculante esta interpretación de los periodos gubernamentales, borrando “por decisión del soberano” los dos mandatos anteriores de Evo Morales (2006-2009 y 2010-2014).

Este es un nuevo intento prorroguista de Evo Morales, pese a los compromisos públicos asumidos por el Presidente en 2008, en una estrategia “envolvente” que se materializó en la “trampita” hecha a la oposición, con el argumento de que el primer periodo (2006-2009) no fue de cinco años y no cuenta. Para ello inventaron y aprobaron de manera inconstitucional la Ley 381, publicada el 20 de mayo de 2013, con el denominativo eufemístico de “Aplicación Normativa”, que habilitó la candidatura de Evo Morales para las elecciones de octubre 2014, para su tercer periodo que debe concluir en 2019.

En una nueva “trampita”, con el mismo propósito de habilitar por cuarta vez a Evo Morales para las elecciones de fines de 2019, ahora se recurre a la reforma parcial de la Constitución, pretendiendo, de contrabando, hacer aprobar también la interpretación señalada que irá en la misma papeleta acompañando a la pregunta del artículo a reformar de la CPE.

No se puede seguir interpretando, y ahora modificando la Constitución, solo para beneficio de quien desea seguir en el poder, contrariando la voluntad popular, que ya se expresó en el referéndum constitucional del 25 de enero de 2009, cuando mayoritariamente (61,43%) aprobamos la nueva Constitución Política del Estado, con el Art. 168 incluido, en sentido de permitir la reelección de nuestros gobernantes por una sola vez de manera continua y nada más.

Evo Morales se aseguró gobernar 14 años, hasta 2019, y pretende habilitarse nuevamente como candidato para las próximas elecciones. ¿Por qué, habiendo transcurrido apenas un año de su tercer periodo, y restando cuatro para las próximas elecciones, el Presidente nos lleva a este nuevo referéndum? ¿Por qué el Presidente ya está “pensando en las próximas elecciones y no en las próximas generaciones”? La respuesta parece apuntar a dos explicaciones. La primera tiene que ver con las difíciles condiciones económicas por las que atravesará el país, fruto de la caída de los precios internacionales de nuestras materias primas. Se acabó el ciclo de las vacas gordas y el Gobierno lo sabe, y antes de que ese contexto económico haga que se profundice el deterioro de la imagen del Gobierno, hoy golpeada por la corrupción, la mentira y la impostura en distintos niveles, desean asegurarse el apoyo ciudadano a la postulación anticipada. La segunda razón, muy ligada a la primera, tiene que ver con las fisuras internas y disputas de liderazgo que se vienen dando al interior del MAS y su entorno corporativo de la denominada Conalcam (Coordinadora Nacional por el Cambio), que se profundizarían en los cuatro años que le quedan de gobierno, sino se logra la habilitación de Evo Morales como candidato.

El denominado “referéndum constitucional” del 21 de febrero tendrá características especiales: estará marcado por la campaña oficialista por el Sí, destinado a plebiscitar las obras y realizaciones de 10 años de gestión encabezada por el insustituible Evo Morales. Lo inteligente para enfrentar la campaña del MAS será no caer en el falso debate al que quiere inducir la opción por el Sí; tratando de inventar un liderazgo de la “derecha neoliberal” en la campaña por el No.

El MAS necesita confrontar con personajes del pasado que han perdido credibilidad ciudadana. Evo Morales y el MAS se alimentan de la confrontación con líderes a los que mete en la misma bolsa de la derecha, y del imperialismo norteamericano, que ni embajador tiene. El MAS identificará o inventará ese enemigo contra quien confrontar para justificar el despliegue de una campaña destinada a manipular la conciencia ciudadana en sentido de que sin Evo no habrá Renta Dignidad, sin Evo se acabará el Juancito Pinto, y sin Evo no se harán “obras”. Llegando el Vicepresidente al extremo de ensayar una poesía rudimentaria del miedo señalando que si no apoyan a Evo “…quitarán todo a las wawas, el sol se va a esconder, y la luna se va a escapar y todo va a ser tristeza”. La campaña oficialista por el Sí tratará de sembrar miedo en la gente. Scioli, candidato del oficialismo a la presidencia en la Argentina, hizo lo mismo y perdió.

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