Animal Político

Repensar la idea de ‘reforma política’

La Celac tiene que clarificar cuanto antes el concepto mismo de reformas políticas que requiere un proceso de integración, el cual tuvo una evolución que fue cambiando desde una óptica estrictamente pragmática.

La Razón (Edición Impresa) / Franco Gamboa

00:01 / 25 de enero de 2015

El funcionamiento y los retos inmediatos de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) son demasiado complejos. Tratar de pensar en un solo molde al conjunto de los países del continente y de ahí imaginar una estrategia única de integración no es realista. Sin embargo, las raíces están plantadas para fomentar el impulso de múltiples reformas, con el propósito de insertar a toda América Latina en un contexto mundial de desafíos, recogiendo la enorme diversidad cultural y económica, pero también las expectativas democráticas de transformación estatal que tanto se necesitan en toda la región.

La Celac tiene que clarificar cuanto antes el concepto mismo de reformas políticas que requiere un proceso de integración, el cual tuvo una evolución que fue cambiando desde una óptica estrictamente pragmática: reformar no es únicamente terminar con las dictaduras y ejecutar elecciones, sino avanzar hacia situaciones más complicadas, donde es fundamental reformar las prácticas políticas, las instituciones del Estado en su funcionamiento cotidiano, e inclusive reformar los horizontes de transformación en el largo plazo, donde la democracia, como procedimientos o la función privilegiada de los partidos políticos, debe enfrentar otras opciones de reforma, destacándose la democracia semidirecta y la renuncia a los patrones de poder que fortalecen solamente a las élites políticas, empresariales, profesionales o culturales.

En el contexto latinoamericano, gran parte de las reformas políticas, especialmente aquellas pensadas para cambiar profundamente los poderes judiciales, mejorar la cooperación entre el Poder Ejecutivo y los parlamentos, así como todos los esfuerzos para implementar políticas sociales de alivio a la pobreza con criterios de impacto universal, perdieron la posibilidad de convertirse en catalizadores de cambio. En la mayoría de los casos, se generaron burocracias que manipularon los proyectos de reforma según objetivos electoralistas. Esto trunca toda iniciativa de integración comercial, política y cultural, razón por la que la Celac requiere un nuevo enfoque de articulación institucional-burocrática que sea útil y muestre resultados concretos.

INEFICACIA. Las reformas del continente no fueron consideradas como estructuras de comunicación con el fin de asegurar cadenas de efectos duraderos, independientemente de las visiones de corto plazo o los intereses políticos, restringidos a ciertos partidos y liderazgos. Esto hizo que las reformas pierdan poder, credibilidad y, sobre todo, fueran neutralizadas por diferentes sectores de la sociedad que rechazaron la implementación de una serie de esfuerzos reformistas, al constatar la inexistencia de beneficios materiales directos que cambien los códigos de conducta diarios dentro de una democracia eficiente, y con la capacidad de otorgar oportunidades de vida.

Sería una gran contribución si la Celac logra que el concepto de reforma política cambie desde los perfiles de la sociedad civil, convirtiéndose en un foco de atracción para los movimientos sociales, e inclusive en ambiciones mayores donde las reformas se convierten en una posibilidad de ruptura constante con las relaciones de dominación.

Una revisión de los ajustes estructurales para colocar a todo el aparato productivo y competitivo de la región dentro del cauce de la economía de mercado desde comienzos de los años 90, trae necesariamente a la discusión aspectos pendientes. Los contradictorios procesos de privatización, el consecuente desenvolvimiento de los modelos político-empresariales y la apertura de los Estados ocasionaron, al mismo tiempo, una pérdida de soberanía política en beneficio de los mercados globales, generándose efectos disímiles en América Latina.

Las privatizaciones debilitaron la infraestructura del poder estatal, fomentaron en muchos casos la corrupción y distorsionaron la toma de decisiones, que tiende a ocultar las relaciones poco claras entre los organismos multilaterales de desarrollo, las transnacionales, los partidos políticos, la lógica de élites y la reproducción de los pobres en la región. En América Latina sigue siendo incierto si la vía democrática profundizará el desarrollo o, por el contrario, si es la fuerza y la violencia impuesta verticalmente lo que traerá mejores tiempos para los Estados y las economías.

La Celac tiene que reflexionar más decididamente sobre la conformación de partidos y el nacimiento de líderes, donde el debate entre las fuerzas de izquierda revolucionaria versus las posiciones neoliberales o de mercado marcan las fronteras de una democracia inestable pero, simultáneamente, de regímenes democráticos más pluralistas, donde tienen lugar las expresiones de los movimientos indígenas, la equidad de género, los movimientos ambientalistas y las constantes exigencias para tener un Estado protector, en términos de políticas sociales eficientes, solidarias y universales para erradicar la pobreza.

CAMBIO. Un tema que es muy difícil de ser medido y abordado por los estudios de relaciones internacionales está referido a los liderazgos para el cambio, sea éste revolucionario, institucional o democrático. ¿Cómo se gestan los líderes? ¿Cuáles son los obstáculos a superar por los líderes jóvenes y de qué manera es posible construir liderazgos fuertes en el largo plazo, dentro de las instituciones o en los movimientos sociales de la sociedad civil? ¿Por qué se ha desvanecido, casi por completo, en las discusiones políticas y teóricas de hoy, las relaciones entre el desarrollo de liderazgos transformadores, las perspectivas morales de la sociedad y los procesos pedagógicos para llevar adelante el desarrollo de las virtudes en los seres humanos, así como la confianza para forjar un desarrollo con autodeterminación y proyección de futuro?

Hacia adelante debe refinarse cuál es la racionalidad de nuevas reformas políticas, entendidas como procesos de cambio dotados de sentido. Toda reforma política impulsada con un sentido de racionalidad significa un diseño observando las circunstancias específicas a reformar, pero con el regreso de utopías y enfoques de futuro. Las reformas no pueden carecer de utopías porque esto implica vaciarlas de racionalidad. Las utopías políticas tienen que regresar al debate ideológico del cambio porque especifican dos elementos: dirección y contenido. Uno de los objetivos cruciales de la Celac debería orientarse hacia la necesidad de contrarrestar cualquier estrategia hegemónica donde la violencia tienda, por la fuerza, a homogeneizar las democracias, los Estados y las sociedades.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia