Animal Político

Reverberaciones del doble aguinaldo

El doble aguinaldo se ha justificado como un premio a la productividad de los trabajadores, bueno es recordar que la productividad sólo se puede calcular con cierto  rigor para los sectores productivos y para algunos servicios. Para los demás no corresponde tal cálculo.

La Razón (Edición Impresa) / Horst Grebe López

00:01 / 15 de diciembre de 2013

Es probable que los artífices del doble aguinaldo no se imaginaron en el momento de su implantación que una medida aparentemente tan fácil de comprender (y agradecer) iba a traer consigo tal cantidad de complicaciones, reclamos y movilizaciones, y que los beneficiarios mantendrían en cambio un prudente silencio.

Las cosas se han enredado en efecto para el Gobierno, al punto que a la hora de redactar esta columna, aún no se había dado a conocer el reglamento para la aplicación del doble aguinaldo “Esfuerzo por Bolivia”. Por de pronto, se sabe que los beneficiarios en primera instancia serán los empleados activos de los sectores público y privado, porque los jubilados han logrado un acuerdo especial, el cual sin embargo todavía no ha sido aceptado por toda la dirigencia legítima de este sector.

La situación de los empleados públicos se ha puesto turbia, además, con la discusión sobre la contribución “voluntaria” al partido oficial, puesto que constituye por lo menos un ventajismo electoral que debería estar prohibido, además de que los otros partidos que gobiernan entidades públicas en los niveles departamental y municipal también podrían reclamar el mismo tratamiento, sumándose de esta manera a una ostensible violación, si no de las normas establecidas, por lo menos de un sentido mínimo de sindéresis.

De las negociaciones con la empresa privada formal ha surgido el acuerdo de que se podrá excluir del doble aguinaldo al personal ejecutivo, y que para el resto de la planilla de empleados y obreros se podrá diferir el pago hasta fines de febrero.

Ocurre, sin embargo, que esta delimitación preliminar de los beneficiarios directos es apenas teórica, puesto que el “sector privado” comprende una variedad de entidades de muy diversas características económicas, naturaleza de actividades y origen de sus ingresos, y un muy desigual cumplimiento de las normas tributarias, laborales, ambientales y otras. En términos de volumen de empleo, el más numeroso de lejos es el “sector informal urbano”, también denominado sector “semiempresarial”, que comprende a ese enorme contingente de actividades productivas, comerciales y de servicios que contrata asalariados en condiciones normalmente inferiores a las que disponen las leyes, además de que en la mayoría de los casos los empleadores y propietarios son a su vez trabajadores en el mismo establecimiento.

Desde la perspectiva del empleo, estimaciones a mano alzada establecen para 2011 una cantidad de 487.900 personas para el sector estatal; 1.021.300 para el sector empresarial; 661.600 para el sector semiempresarial (urbano); 2.782.300 para el sector familiar (rural) y 105.500 para el sector doméstico.

Aunque no hay cifras oficiales sobre la cantidad de empresas que operan en el país, los datos proporcionados por Fundempresa aluden a la existencia de más de 100.000 establecimientos económicos de tipo empresarial urbano, de los cuales cerca del 94% pertenece a la categoría de micro y pequeñas empresas, las cuales en su mayoría operan en los rubros de comercio y servicios, en una gran variedad de tiendas, talleres, oficinas y diversos establecimientos. Los asalariados de estas unidades no suelen estar protegidos por ninguna legislación y, en la mayoría de los casos, tampoco están en condiciones de reclamar sus derechos laborales.

Como el doble aguinaldo se ha justificado como un premio a la productividad de los trabajadores, bueno es recordar que la productividad sólo se puede calcular con cierto grado de rigor para los sectores productivos y para algunos servicios que efectivamente generan valor agregado en primera instancia. Para los demás no corresponde tal cálculo.

Por otra parte, hay que hacer notar que detrás del crecimiento agregado del PIB (Producto Interno Bruto) existen desempeños muy diferentes de los sectores económicos. Así, por ejemplo, en 2013, la mitad del crecimiento se debe a las contribuciones de los hidrocarburos (1,18%), la industria manufacturera (1,13%) y los establecimientos financieros (0,81%). La otra mitad corresponde a las contribuciones de todos los demás sectores de actividad, debiendo llamarse la atención sobre el comercio, que contribuye apenas con 0,3% y la minería con un modesto 0,07%.

En cuanto a los efectos inflacionarios que fueron anticipados por algunos analistas, la primera sorpresa se ha presentado con el anuncio de una tasa negativa de inflación en noviembre, contraria a todas las expectativas. Lo que ocurra en el futuro es difícil de predecir puesto que el Gobierno ha recurrido a todas sus herramientas de política monetaria, y viene además realizando importaciones de productos sensibles dentro de los rubros de la canasta familiar que más inciden en el cálculo del Índice de Precios al Consumidor.

La movilización de los transportistas para financiar el doble aguinaldo de sus empleados mediante un alza (temporal) de tarifas está haciendo evidente una de las asimetrías de la disposición sobre el doble aguinaldo puesto que existen sectores, como el comercio, que disponen de la capacidad de trasladar el aumento de costos a sus precios, mientras que otros no lo pueden hacer sin la respectiva autorización de las entidades competentes. Su palanca de negociación consiste entonces en el bloqueo de calles, con perjuicio del resto de ciudadanos y un impacto negativo indiscutible sobre la productividad general.

Para concluir, habrá que decir que los efectos redistributivos del doble aguinaldo no tendrán vigencia muy larga y que incluso puede ocurrir que generen consecuencias no deseadas, en la medida en que la gran heterogeneidad de los agentes económicos implica también una muy desigual capacidad de negociación en los distintos mercados y en relación con las instancias que definen los parámetros de funcionamiento de estos últimos. En cambio, si el excedente fiscal todavía disponible se aplicara a la transformación de la matriz productiva y la creación de empleo digno en gran escala, cabría imaginar un sistema de auténticos incentivos para los aumentos genuinos de productividad. Pero estamos lejos de eso.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia