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Rohani, la señal que vislumbra el mundo

La elección de Hassan Rohani como presidente de Irán ha devuelto la confianza en el mundo sobre el carácter amigable del futuro gobierno. Aparentemente, el mandatario electo tiene la venia de Estados Unidos.

Info indicadores Irán.

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La Razón / Rubén D. Atahuichi López

00:00 / 23 de junio de 2013

Tres señales claras ha mostrado estos días la elección en Irán de Hassan Rohani como pronto sucesor de Mahmud Ahmadineyad: la continuidad de la política nuclear de su país, esta vez de manera “transparente”; la construcción de confianza con el mundo por parte de su gobierno y la simpatía del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con aquél. 

Si esas señales develan cierta tranquilidad respecto del nuevo régimen, es posible que las relaciones de la república islámica, asentada en Oriente Medio, mejoren ante sus vecinos y el mundo. Aunque el saliente Mandatario ha tendido puentes, como nunca, con América Latina, especialmente con Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, su vínculo con potencias mundiales no siempre ha sido el mejor, salvo China y Rusia, que han sido una especie de coraza ante el asedio de occidente, cuyo pretexto fue impedir a ultranza una supuesta carrera nuclear que Ahmadineyad siempre negó.

Nacido el 12 de noviembre de 1948 en la ciudad de Sorje, en la provincia norteña de Semnan, como cita EFE, Rohani fue elegido en primera vuelta el viernes 14 como presidente de Irán con el 50,8% de los votos, aunque sus pretensiones eran lograr ese propósito en segunda vuelta.

Considerado políticamente moderado y pragmático (le dicen el “jeque diplomático”), es cercano al expresidente reformista Akbar Hashemi Rafsanyani (1989-1997) y también  al líder supremo, ayatolá Ali Jamenei. Según la agencia, a partir de 1969, diez años antes de la Revolución Islámica encabezada por el ayatolá Ruhola Jomeini, compaginó los estudios religiosos con los laicos en la Universidad de Teherán y, en 1972, obtuvo una licenciatura en Derecho.

Antes del viernes previo a las elecciones, las posibilidades de Rohani eran magras frente a sus cinco adversarios ultraconservadores, el alcalde de Teherán, Mohamad Bagher Qalibaf; el economista Mohsen Rezaei; el oficialista Said Jalil; el exministro del Petróleo y de Telecomunicaciones (1981-1985) Mohamad Gharazi y Ali Akbar Velayati, el consejero de política internacional de Jamenei.

“Esta victoria es la de la inteligencia, la moderación, el progreso (...) sobre el extremismo”, arengó el sábado 15 el gobernante electo, según cita AFP, al saberse ganador de los comicios.

La decisión de los iraníes sorprendió al mundo, que se mantuvo expectante especialmente por la posición que asumiría el sucesor de Ahmadineyad con relación a la carrera nuclear de Teherán. “Primero, Irán mostrará más transparencia para decir al mundo que lo está haciendo dentro de las normas internacionales. Y, segundo, incrementaremos la confianza entre Irán y el mundo”, dijo Rohani ante los periodistas.

Sin embargo, el más escéptico fue su vecino primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. “No podemos engañarnos. Los deseos no son sustitutos de la política. El nuevo presidente iraní ha sido muy claro. Es autor de una doctrina que podríamos llamar de ‘habla y enriquece’”, ironizó, según EFE.

Más duro se manifestó el jefe de la diplomacia canadiense, John Baird, quien consideró —de acuerdo con AFP— que Rohani “no será más que una marioneta entre las manos de los ayatolás en la trágica y peligrosa pantomima en que se ha convertido la vida de los iraníes”.

Pero la apuesta del mandatario electo es la solución del diferendo a través del diálogo, aunque aclaró que la amenaza internacional no es la mejor arma para ese propósito. “Sin lugar a dudas, el próximo gobierno defenderá los derechos de los iraníes y tratará de levantar la carga opresiva de las sanciones que pesa sobre los hombros de la nación (...) y eso es posible creando confianza mutua”. Como se lo percibe, la preocupación central de Rohani, además del programa nuclear con fines civiles, es el posicionamiento de Irán como un país amigable.

Parece que lo está logrando, al menos desde la mayor potencia mundial. “Creo que esto (el resultado electoral) traduce la voluntad del pueblo iraní de avanzar en otra dirección”, declaró el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en una entrevista con The Charlie Rose Show citada por AFP.

Ese “cauteloso optimismo”, como dijo aquél, puede toparse con la posición de Irán respecto de Siria. “La crisis siria se resolverá con el voto de los sirios. (...) El actual gobierno (del presidente Bashar al Asad) debe ser respetado por los demás países hasta las elecciones (presidenciales de 2014)”, manifestó Rohani. Acordada ya la transición con Ahmadineyad, se prevé que el reformista asuma el cargo el 3 de agosto.

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