Animal Político

Rompiendo lógicas culturales

Lo novedoso es que este hecho (el haber puesto el reloj de la plaza Murillo al revés) ha comenzado a romper la mentalidad conservadora, que quizá nunca ha visto unos relojes que giren hacia la izquierda.

La Razón (Edición Impresa) / Juan de la Cruz Villca

00:01 / 20 de julio de 2014

Sabe preguntarse: ¿el conservadurismo estructural será parte de la cultura o simplemente es una desviación del llamado modernismo? En estos días, el reloj del Parlamento en la plaza Murillo, ubicado en la cúspide del edificio de la Asamblea Legislativa Plurinacional, que cada 60 minutos da los campanazos correspondientes, y que giraba a la derecha y ahora gira a la izquierda, ha dado mucho que hablar, ha jalado muchas lenguas para hablar sobre el aparato que da la hora.

Yo no sé desde cuándo está ese reloj ni quién lo colocaría. Así se descubrió también la biblia escrita en latín en el parlamento (boliviano) como un libro sagrado; no sabemos desde cuándo, pero todos los presidentes han jurado sobre esa biblia (seguramente nadie le ha dado lectura, por eso no sabían que estaba escrita en latín); yo me enteré, como gran novedad por el comentario, por medio de prensa, de declaraciones de Víctor Hugo Cárdenas, entonces diputado por el MRTK (Movimiento Revolucionario Túpac Katari).

Las naciones originarias en nuestra historia nunca fabricaron un reloj que gire ni a la derecha ni a la izquierda, esto lo digo porque en Sora Sora (actual pueblo antiguo del municipio de Machacamarca, provincia Pantaleón Dalence, departamento de Oruro) hay un reloj solar en la placita que marca la hora cuando hay sol y cuando no hay sol no marca nada, es muy bonito, está hecho de piedra con un palito delgadito recto para que su sombra dé la hora exacta, pero no gira como una ruleta. Bueno, en cuanto a lo que conocemos en estos tiempos hay varias formas de relojes, unos giran, otros son electrónicos, otros solo marcan la hora, más que todo los relojes incorporados en celulares.

Lo novedoso es que este hecho (el haber puesto el reloj de la plaza Murillo al revés) ha comenzado a romper la mentalidad conservadora, que quizá nunca ha visto unos relojes que giren hacia la izquierda. Yo mismo no he visto en mi vida tal cosa, seguramente nunca fabricamos el reloj que gira ni a la izquierda ni a la derecha, sin embargo, cuando yo estaba de Secretario Ejecutivo de la CSUTCB (Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia) en 1988, al trabajar la propuesta educativa de la CSUTCB discutimos en diferentes eventos acerca de lo que debería ser la educación boliviana para romper la educación alienante; ahí logramos entender cómo romper las lógicas coloniales. En esas discusiones, cuando el profesor Celestino Choque nos asesoraba como quechua y Pedro Apala como aymara, salió el tema del reloj; justamente, Celestino dijo que él habría tenido una experiencia: el reloj es un producto del desarrollo de Europa y decía que allá el viento se conduce del norte al sur, de esa forma el reloj se habría construido a favor del viento, por eso gira de derecha a izquierda; mientras nuestra ciencia de los pueblos originarios tendría que ser al revés, porque aquí en el sur el viento se conduce con más fuerza del sur hacia el norte, en su mayor tiempo. Claro que hace viento del norte también, pero muy débil.

¿Ridiculizar las actitudes de cambiar el trayecto del reloj? Yo no me hago problema, por ejemplo, al ver a las movilidades europeas que tienen volante de conducción colocado en la derecha y cruzar por la izquierda, otros verían muy raro, pues, en nuestro país el volante de conducción está en la izquierda, por eso cruzan por la derecha (aunque en la carretera a Yungas, por la naturaleza del lugar, cruzan por la izquierda y por la derecha muy poco). Aquí hay que hacer énfasis para que estemos convencidos, y de ejemplo están los carros chutos, que para entrar a Bolivia tienen que ser transformados y poner el volante de derecha a izquierda.

Así, hay muchos ejemplos, caso del ch’ulo o sombrero. Para las naciones originarias es respeto usarlo en los actos cívicos, por eso no se destocan (no se descubren la cabeza); mientras que para la cultura española o europea esa actitud (no sacarse el sombrero) es de poca educación; esto se entiende porque para los europeos sacarse el sombrero es respeto, por eso se sacan su sombrero para cantar el himno nacional y quieren obligar al aymara a punta de carajazos para que se saque su sombrero en los actos cívicos; eso lo hacen más que todo los profesores trotskystas y dirigentes, casi en general.

¿Por qué estoy hablando esto? Porque muchos politiqueros se están aprovechando de este asunto del reloj para llevar el agua a su molino, porque ahora en nuestra Constitución Política del Estado se establece la existencia intercultural, que significa respetarnos unos a otros culturalmente, es decir, convivir entre todas las culturas en Bolivia; ahora mucho dependerá de la conducta del sistema educativo boliviano, porque tiene que ver mucho la educación: primaria, secundaria, universidades, instituciones policiales, militares, y de nosotros mismos.

El proceso de cambio, emprendido en este caso a través del Viceministerio de Descolonización, le está resultando una camisa de once varas, porque este asunto es de más de 500 años de colonización, cambiarlo en unos días es una locura; es decir, cambiar la estructura mental de nosotros los bolivianos será para buen tiempo.

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