Animal Político

Rubén Costas: 'Sin equilibrio de poder, los megaproyectos fracasarán'

Defiende los resultados de su gestión a partir de un modelo que priorizó la salud; reclama por el Pacto Fiscal que haga  viable la autonomía en el país.

El Gobernador de Santa Cruz revisa unos documentos en la oficina que ocupa desde hace 11 años. Foto: Juan Pablo Poma

El Gobernador de Santa Cruz revisa unos documentos en la oficina que ocupa desde hace 11 años. Foto: Juan Pablo Poma

La Razón (Edición Impresa) / Mauricio Quiroz

00:00 / 01 de octubre de 2017

No volverá a postularse para gobernador y asegura que su partido, el Movimiento Demócrata Social (Demócratas), tomará una decisión sobre si será candidato en 2019. Pero Rubén Costas es aún más cauto y anticipa una reflexión con su familia sobre su futuro político. En esta entrevista, respondida a través de un cuestionario, la autoridad habla sobre los desafíos de la región y de todo el país.

— ¿La autonomía realmente funciona en el departamento?

— A pesar del centralismo, funciona. Claro, no como quisiéramos; el centralismo es muy fuerte y tiene vocación de controlarlo todo. Es cierto que no hay autonomía sin recursos y que no se puede abordar la descentralización del Estado sin un pacto fiscal, pues no tiene ningún sentido que los gobiernos departamentales se encarguen de prestar servicios a los ciudadanos cuando el Gobierno central se queda con los recursos (...). Si los recursos están donde se necesitan, la autonomía es imparable. Una mayoría de mis colegas gobernadores se ven incapaces de dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos porque el Gobierno no les transfiere los recursos necesarios y, peor, cercena lo pocos que tienen.

— ¿Cómo ve al departamento de Santa Cruz dentro de 10 años?

— Progresando hasta convertirse en una de las grandes urbes de Latinoamérica. La posición geopolítica de Santa Cruz es fundamental para comprender su desarrollo, pero ese desarrollo, de Santa Cruz y de Bolivia, tiene que ir de la mano.

La migración que ha recibido Santa Cruz en las últimas décadas ha hecho que tengamos el departamento más plural del país, a mí me gusta decir que es el laboratorio de la nueva Bolivia, porque aquí se encuentra gente de los nueve departamentos y entre todos hemos construido un modelo exitoso que puede ser perfectible. En 15 años, Bolivia tendrá 15 millones de habitantes, la mitad estará en Santa Cruz y eso significa una fuerza enorme y a la vez mayor responsabilidad que demandará mayor esfuerzo para planificar y generar condiciones de bienestar.

Es urgente erradicar la pobreza extrema en Bolivia y solo lo lograremos si construimos un modelo social de desarrollo capaz de disminuir la desigualdad con justicia social. Eso hicimos en Santa Cruz y es posible transferir ese modelo a todo el país, porque si nos va bien a unos, nos tiene que ir bien a todos.

— ¿Es parte la Gobernación de la Agenda nacional 2025?, ¿Qué proyectos se priorizarán?

— Es cierto que en la Agenda 2025 se habla de la erradicación de la pobreza, pero no se dice cómo. La Agenda 2025 se asemeja más a una enumeración de deseos en tiempo futuro que a soluciones de presente para la Bolivia que queremos. Santa Cruz, por su posición geoestratégica, será un nodo de integración de Bolivia y Sudamérica, pero para seguir creciendo y progresando también será fundamental un equilibrio en el poder, es la lucha que se viene dando y la cual aspiro se concrete pronto. Porque si no hay equilibrio en el poder, los proyectos icónicos como Puerto Busch, Rositas, Mutún, el tren interoceánico, seguirán siendo quimeras o fracaso, no pasarán del papel o los discursos.

— ¿Cómo está su relación con el presidente Evo Morales?

— En lo convencional, nunca tuve mala relación con Evo Morales; discrepo totalmente de su forma de hacer política. Soy de los que reconocen que algunas de las cosas que hizo el Presidente eran necesarias; pero con la misma contundencia digo que después de estos 11 años, su gobierno tiene más sombras que luces. El fracaso en la lucha contra la pobreza extrema, la corrupción, la falta de democracia, la persecución o el manoseo de la justicia son solo algunos de los aspectos más significativos de un modelo que está totalmente agotado.

Creo, sinceramente, que Morales se equivoca al utilizar la justicia para habilitarse como candidato, cuando los ciudadanos ya le negaron la habilitación el 21 de febrero del año pasado. Nadie entenderá que el mismo Presidente que impuso su constitución al resto del país la incumpla ahora por su exclusivo interés personal. Lo cierto es que a la mayoría de los políticos les cuesta mucho soltar los cargos cuando se suben a ellos.

— Junto con otros líderes políticos y expresidentes, usted firmó dos pronunciamientos para rechazar la repostulación del presidente Evo Morales.

¿Será el inicio de un movimiento de oposición más estructurado con miras a los próximos desafíos electorales?

— No necesariamente. Son pronunciamientos a favor de la democracia y de la justicia, que tratan de transmitir a los ciudadanos que el problema de la justicia en Bolivia reside en la utilización que el gobierno del MAS hace de ella. Bolivia tiene juristas de gran nivel y podría tener un magnífico sistema de justicia; pero el Gobierno prefiere tener un modelo de justicia supeditado a sus intereses para poder, entre otras cosas, vulnerar principios de la democracia e irrespetar una Carta Magna que hemos suscrito para cumplirla.

— ¿Cómo ha ido la alianza entre Demócratas con Unidad Nacional? ¿Qué corregiría usted?

— Es cierto que somos dos organizaciones diferentes, con modelos diferentes y con objetivos diferentes. Pero eso, cuando se suma, enriquece. Veo una oposición útil y constructiva, que es capaz de generar propuestas como la reforma integral de la justicia y también el rol fiscalizador que ejercimos con mayor tenacidad, especialmente en la lucha contra la corrupción. Valoro mucho a senadores y diputados demócratas, que con estoicismo en una lucha desigual han enfrentado al rodillo masista. En esta tarea, el senador Óscar Ortiz ha tenido un papel fundamental y hemos marcado una diferencia nítida con la anterior oposición.

— ¿Piensa ir a la reelección o postulará a la Alcaldía cruceña o un cargo nacional?

— Siempre he dicho que cumpliría con el mandato constitucional y que no iría a otra elección como gobernador, así violen la Constitución y abran la posibilidad para que nuevamente pueda ser candidato a gobernador; no lo haré, cumpliré mi palabra. Es una decisión de principios, de respeto a las reglas básicas de la democracia, pero también es una convicción política, que se rige por la ética. No puedo tomar decisiones en función de mis intereses cuando está en juego la democracia. Somos una organización democrática y por lo tanto, decidiremos, cuando llegue el momento, si debo ser candidato a algo.

Si Dios quiere hasta 2020, cuando culmine mi mandato, llevaré 45 años de servicio a mi Santa Cruz y a mi patria. (Entonces) tendré que pensar en mi propia disponibilidad y la de mi familia de cara al futuro. Siempre he vivido como un honor estar al servicio de los ciudadanos, y no les oculto que estoy enormemente agradecido, pero también como un compromiso que hay que estar dispuesto a aceptar con todas sus consecuencias. Por lo tanto, también en lo personal esta pregunta requiere de una franca reflexión con mi familia. Y estoy seguro de que todos me entenderán.

— ¿Por qué se deterioró la relación con el Alcalde cruceño?

— No, yo tengo una simpatía personal por Percy, pero es cierto que siempre hemos tenido cada uno nuestro propio camino político. El Movimiento Demócrata Social ha crecido, es hoy el segundo partido de Bolivia y no puede renunciar a la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra, como no puede renunciar a ningún municipio del país.

— ¿Qué le falta al liderazgo político cruceño para ser nacional?

— El liderazgo cruceño ya se ha proyectado a escala nacional. Desde Santa Cruz hemos conseguido convencer a Bolivia de las bondades de la autonomía, hemos proyectado un modelo de desarrollo en el que se miran hoy otros departamentos. Hablar de liderazgos territoriales es un error, porque conduce a la idea de la confrontación de territorios. Por eso rechazamos la confrontación de oriente y occidente que tanto gusta al MAS y preferimos enfocar la construcción de nuestros liderazgos desde la confrontación de las ideas. No sé si el próximo presidente de Bolivia será un cruceño, pero estoy seguro de que los próximos presidentes o presidentas serán demócratas.

— ¿Es posible destrabar el debate sobre el Estatuto?

— Hemos cumplido con Santa Cruz y su lucha histórica de los cabildos. Hoy es el Estatuto posible, mañana se seguirá avanzando, quizás con otros actores, pero con las mismas convicciones. Es parte de una búsqueda de mayor progreso, concordia y equilibrios para Bolivia toda.

Datos:

Rubén Costas Aguilera asegura que el presidente Evo Morales equivocó la ruta para habilitarse en las elecciones de 2019 y anticipa que no seguirá ese mismo camino, pues sus días como Gobernador terminarán en 2020, tras una carrera de 45 años como dirigente sectorial y político.

Nació: El 6 de octubre de 1955 en Santa Cruz de la Sierra

Profesión: Agrónomo.

Ocupación:  Gobernador desde 2006 y líder del Movimiento Demócrata Social (Demócratas).

Pérfil:

Desde 1975 lideró todas las organizaciones gremiales cruceñas. Entre 2003 y 2005 proyectó su carrera política con la demanda autonómica que lo llevó a la Gobernación.

  • Mauricio Quiroz es editor de  Animal Político

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