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Sentimiento de pérdida del mar en el oriente es distinto al de occidente

Expertos explican las razones históricas, políticas y económicas por las que la pérdida marítima haya sido menos traumática para el oriente, lo cual no significa que a estas regiones no les interese volver al Pacífico.

Info exportación por puertos.

Info exportación por puertos.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:05 / 03 de marzo de 2013

En medio de la crisis de los soldados detenidos en Chile cuando cumplían una misión de lucha contra el contrabando, y en un momento en que las malas “relaciones diplomáticas” con ese país difícilmente pueden merecer siquiera tal nombre, veamos el tema de Bolivia y el mar volcando la vista hacia adentro, hacia el país.

El sentimiento por la pérdida de la costa boliviana en la Guerra del Pacífico en Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija no es igual que en La Paz, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Cochabamba. La causa son varios hechos históricos, factores geográficos, políticos y económicos.

La hipótesis de que la pérdida del mar, históricamente, fue más sentida en el occidente boliviano que en el oriente y Tarija se confirma con los criterios expresados por Carlos Mesa, expresidente de Bolivia; Ramiro Prudencio Lizón, historiador y diplomático; y Andrés Guzmán, economista y diplomático.

Esto, en absoluto, significa que la afirmación sea total ni que en esas regiones se esté en contra de la reivindicación marítima, aclara el exmandatario. Al afirmar esta diferencia, la cual no considera que sea ni buena ni mala, Mesa señala dos razones:

La primera, si en occidente se ha echado de menos al Pacífico más que en los cuatro departamentos mencionados tiene que ver con que La Paz fue la ciudad más importante del país desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XXI. Por su ubicación geopolítica “este departamento se convirtió en el punto de consolidación de la soberanía nacional respecto de Perú y Chile. Eso hace que su vocación pacífica (refiriéndose al océano), sea por demás obvia. Algo parecido sucede con Oruro y Potosí”.

Otro dato es que la costa, antes de que Mariano Melgarejo cree el departamento del Litoral, formaba parte de Potosí. “Oruro, Potosí y La Paz son los tres departamentos que viven más íntimamente el tema porque son los que tienen más vocación pacífica”.

La segunda razón tiene que ver con que cuando se perdió la guerra, Bolivia era un país que todavía no se había articulado. “Santa Cruz tenía una población pequeña, Tarija era casi insignificante, y Beni y Pando ni siquiera existían. Entonces, el impacto emocional, espiritual y político se da en un momento en que el país está absolutamente concentrado en el área andina”.

Los años posteriores —argumenta Mesa—, como consecuencia de esta realidad, “benianos, pandinos, cruceños y tarijeños sienten menos el impacto. Por supuesto, Chuquisaca y Cochabamba son dos departamentos incorporados a la lógica andina y a la lógica del Pacífico”.

La historiadora cruceña Paula Peña subraya que el Memorándum de 1904, escrito por los representantes cruceños, denuncia “el desastre firmado”, en referencia al Tratado de Paz y Amistad.

La politóloga cruceña Helena Argirakis, por otra parte, admite que el tema es menos sensible en el oriente y que si bien forma parte del currículo escolar, se trata de una narrativa fundamental para el imaginario de occidente. “Acá, los medios de comunicación tocan la cuestión muy de pasada, nunca al detalle”, dice.

Pone el ejemplo de la conferencia del canciller David Choquehuanca sobre los soldados del martes 26 de febrero, la cual vio en La Paz. Cuando preguntó sobre la misma en Santa Cruz le respondieron que no hubo ni la repercusión, ni la cobertura plena. “Siendo un tema nacional, los medios lo pautean con criterios regionales”. Guzmán coincide con que uno de los factores causantes de este diferente sentir es el geográfico.

“Hay una conciencia mucho más desarrollada en cuanto a reivindicación marítima en occidente porque, geográficamente, está más vinculado al Pacífico, mientras que el oriente al Atlántico”, opina Mesa. Por otro lado, Guzmán menciona el hecho histórico que explica el fenómeno en sentido de que las decisiones políticas siempre se tomaron y se vivieron más de cerca en La Paz, y, por tanto, en el occidente.

Político. En relación a lo último, aunque refiriéndose a años más cercanos, Argirakis sostiene que una de las causas del fenómeno ha sido la falta de estatalidad en el oriente y Tarija durante el siglo XX. “Los espacios que no fueron cerrados por la estatalidad fueron llenados por realidades fácticas en base a intereses privados y transnacionales, eso explica de cierta manera la cuestión. El tema nos interesa a los cruceños, pero también se trata de poco conocimiento e información sobre el tema, falta de una campaña desde el Estado y tal vez mala fe de los medios de comunicación privada”.

Prudencio señala un hecho histórico como causa. En el momento de la guerra, Bolivia “sólo era el occidente” y menciona a los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Cochabamba. “Los demás departamentos estaban muy alejados del comercio que era la minería, concentrada en los tres departamentos más occidentales del país”.

Historia. De ese modo, fueron aquellos departamentos los que más sufrieron la pérdida y más se empeñaron en volver al mar. En este sentido, Prudencio hace una interpretación histórico-económica, en la que la construcción del ferrocarril Oruro-Antofagasta, en 1892, es la consecuencia de la actividad minera de esos departamentos; mientras que el oriente recién entró al comercio internacional los años cuarenta (haciendo omisión de la goma en el siglo XIX), mediante dos ferrocarriles: el de Santa Cruz-Yacuiba (es decir hacia Argentina) y el de Santa Cruz-Corumbá (hacia Brasil). El oriente sólo se integró al territorio nacional con la construcción de la carretera a Cochabamba-Santa Cruz en la década del 50 del siglo XX. Se comenzó a producir algodón y azúcar que eran llevados hacia el Pacífico. “Su interés por esa costa comenzó ese momento”, opina.

Para Mesa no hay duda de que en los departamentos orientales existe un sentimiento intenso sobre las pérdidas de los territorios del Acre o del Chaco, para el caso de Tarija, pero como La Paz siempre fue el centro del poder político, “todas las pérdidas territoriales han tenido un impacto muy fuerte sobre los paceños y sobre los andinos”.

En cierto sentido —argumenta— la pérdida en esos casos “no es tan definitiva”. En el Chaco se logró conservar la riqueza petrolífera; se pierde el Acre, pero Bolivia sigue con su condición amazónica; mientras que en el caso del mar es irreversible, es total. En términos similares Guzmán expresa la misma idea sobre estos otros territorios que fueron mutilados del país.

“El mar sigue siendo un factor en el concepto político, espiritual y de unidad del país. No obstante, es cada vez más alto el número de bolivianos que cree que nunca vamos a volver al mar”, opina. Dice que estos ciudadanos consideran que sólo se trata de una reivindicación simbólica.

Guzmán se refiere a otro plano de lo simbólico: una psicología colectiva sobre el mar. “Desde el punto de vista psicológico, la pérdida del litoral ha causado un daño a la autoestima de los bolivianos, porque en el imaginario teníamos mar y quedó la conciencia de estar cerrados y privados de una facultad de acceso al mundo. Eso, a veces, se subestima al enfocarse sólo en las consecuencias económicas del enclaustramiento”.

Asegura que en la actualidad el oriente aún permanece alejado de las decisiones políticas sobre este tema. Así, menciona las columnas de “algunos” analistas que publican en otro medio escrito y tienen la tendencia de querer “dar la vuelta la página, enfocarse en otros problemas y olvidarse del mar”. “Esa manera de ver desconoce lo ocurrido a lo largo de la historia, pues no sólo que se obviaría el mar, sino el desvío de los acuíferos del Silala, el desvío del río Lauca y otras violaciones de Chile que se suman, lo cual no sería digno”.

Afirma que esa corriente ha surgido entre los analistas de oriente quienes piden una integración económica con Chile. “Al contrario, creo que se debe continuar hasta encontrar una zona soberana en el Pacífico”. Ése también es el criterio de Mesa y Prudencio.

Económico. Actualmente, el comercio exterior es fundamental para el país, recuerda Prudencio. Hoy, Santa Cruz exporta más soya por las costas del Pacífico que por las del Atlántico. Existe la hidrovía hacia el río Paraguay, “sin embargo, tiene el problema de que para que sea navegable hay que dragar (limpiar el fondo de los ríos, puertos para dar profundidad al cauce) permanentemente, lo que perjudica el tránsito. Sigue existiendo Puerto Aguirre, pero ya no tiene la fuerza de antes”.

Sugiere que lo ideal sería un ferrocarril de Puerto Suárez a Puerto Busch, el río Paraguay ahí tiene suficiente caudal y se llegaría con mayor facilidad al Atlántico.  “Sin embargo, el Pacífico es fundamental hasta para Santa Cruz”, afirma el historiador.

Esto último está comparado con los datos brindados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) sobre el volumen de exportación del primer departamento del país. Según los datos, el peso de los productos de origen cruceño que salen del país por el Atlántico casi no difiere de los que usa la vía del Pacífico: 765.090.093 versus 794.737.123 kilos, correspondientemente.

En cuanto a las exportaciones tarijeñas, sí hay una disparidad notoria: 1.224.995 kilos por el Pacífico contra 2.628.225 por el Atlántico. La extensión del territorio nacional exigen pensar no sólo en un puerto, sino en varios, al menos así parece entenderlo el Gobierno nacional con la ruta bioceánica. Sin embargo, se debe exigir un puerto soberano en el Pacífico, en lo cual coinciden las fuentes consultadas para este artículo.

Por el momento, ante la tensión entre Chile y Bolivia, el Gobierno de La Paz decidió proyectar su comercio exterior a través de los puertos peruanos de Ilo o Matarani. El presidente Evo Morales considera que es necesario desviar las exportaciones por esa ruta, aunque el proyecto recién comienza a madurar.

‘Es un tema poco sensible en el oriente’: Helena Argirakis es analista política cruceña

El marítimo es un tema que, en general, no nos afecta; es poco sensible en el oriente por la falta de cercanía, lo que no significa que no nos interese. Los medios no tocan mucho el tema, lo cual es otro factor; le dan muy poca cobertura, parece ser un pauteo selectivo, pues a las élites, a los dueños de los medios de comunicación, no les interesa al no afectarles.

‘El oriente tiene una vocación atlántica’: Carlos Mesa, expresidente de Bolivia

No se mueren por el tema, la vocación del oriente es atlántica y su preocupación inmediata es Puerto Busch y el desarrollo de una salida por el río Paraguay, lo cual me parece que también es fundamental para el país. (Esta manera de sentir) es totalmente comprensible, ni mala ni buena. Es totalmente lógico que una zona del país tenga un sentimiento más intenso que la otra.

‘Ven con escepticismo políticas marítimas’: Andrés Guzmán Escobari, diplomático y economista

Al haber estado alejados del centro de las decisiones políticas, el oriente ve con más escepticismo cualquiera de las políticas de reintegración marítima porque  para ellos no fue un problema. La pérdida del Acre y del Chaco les afectaron más, sin embargo, Bolivia continúa siendo un país amazónico y también chaqueño, sin el Litoral se perdió un acceso al mundo.

‘Su primera mirada fue hacia el Atlántico’: Ramiro Prudencio Lizón es diplomático e historiador

El oriente se integró tarde al comercio internacional —en los cuarentas con los ferrocarriles hacia Yacuiba y Corumbá— por lo que no fueron afectados por la pérdida del Pacífico. Su primera mirada fue hacia el Atlántico. Sólo con la carretera a Cochabamba (en la década del 50) se integró al país. Fueron los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí quienes sintieron más la pérdida.

‘Si algo une a los bolivianos es el mar’: Paula Peña es historiadora cruceña

Creo que la diferencia de cómo asumimos este hecho va más bien por cómo cada una de las culturas asume o no una pérdida, algunas logran superarla, otras no. Decir que la pérdida de la costa se siente más en unos departamentos que otros, no es real. Si algo une a los bolivianos es la causa marítima. Los diferentes gobiernos han sido conscientes de ella y la han usado con diversos fines.

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