Animal Político

Sociedad impone un costo muy alto para la líder política

ONU-Mujeres y el Tribunal Supremo Electoral preparan para 2018 un encuentro mundial en Bolivia.

María Val Vega. Foto: José Lavayén

María Val Vega. Foto: José Lavayén

La Razón (Edición Impresa) / Mauricio Quiroz / La Paz

01:31 / 25 de octubre de 2017

En los parlamentos o asambleas legislativas de los países de América Latina y el Caribe existe, en promedio, 28,3% de presencia de mujeres, de acuerdo con datos de la Unión Interparlamentaria (UIP). Este indicador es valorado por ONU-Mujeres, que destaca aún más los números que presenta Bolivia, donde el promedio es del 51% de presencia femenina en el ámbito legislativo nacional.

Para analizar estos datos con una mirada crítica y así proyectarlos, Animal Político conversó con Marta Val Vega (MV), especialista de ONU-Mujeres en la promoción del liderazgo femenino, así como con la representante de esta institución en Bolivia, Carolina Taborga (CT). 

— ¿Cómo ve ONU-Mujeres la participación política de las  mujeres en la región?

— MV. América Latina, como región, encabeza la representación parlamentaria y, en concreto, Bolivia, con el 51% de participación parlamentaria, está segunda después de Ruanda, que tiene 62%.

— ¿Cuáles son los retos para mejorar los indicadores regionales?

— MV. No distan mucho de los desafíos de participación política a nivel global; están vinculados con barreras institucionales, en tanto los sistemas electorales no siempre son favorables a la promoción de la igualdad. También se identificó a los partidos como una de las principales barreras institucionales, puesto que éstos son la primera puerta de entrada a la vida política.

— ¿Se refiere a las normas internas de los frentes políticos?

— MV. Hay sistemas de designación de candidaturas que no son sensibles a la igualdad de género y la inversión en capacitación, en apoyo a campañas de mujeres candidatas, no siempre se considera al mismo nivel que candidaturas de varones.

— ¿Esta es la principal barrera?

— MV. No. Uno de los obstáculos que más cuesta romper es el conjunto de normas sociales; los estereotipos de género, el hecho de que la sociedad en general, que las comunidades, no consideren que las mujeres puedan ser líderes políticas al mismo nivel que los varones; entonces, los estereotipos de género son algo difícil de cambiar y a veces, pese al avance normativo que se ha dado en la región y especialmente en Bolivia, se frenan los avances.

Estos estereotipos pasan por un tratamiento mediático muy discriminatorio, pues resulta familiar que las campañas de mujeres se centren en su vida personal, en cómo iba vestida, en cuestiones que no tienen que ver con sus propuestas.

— Y de ahí se pasa al acoso...

— MV. Incluso a la difamación, a tratar cuestiones de personalidad, de sexualidad, que son muy perniciosas con un costo muy alto para la mujer candidata; porque hay que pensar que ellas, al tener hijos y familia, se pueden ver afectadas por este tratamiento y eso hace que el costo de saltar a la vida política sea mucho más alto. Está el extremo de este acoso que es la violencia al interior de los partidos, al interior de las comunidades y en las instituciones públicas una vez que son elegidas en cargos; el acoso político es una de las barreras para que las mujeres mantengan su carrera política.

— ¿Hay algún indicador sobre casos de acoso político?

— MV. Cada vez hay más mujeres que se involucran en la vida política y esto genera resistencia que puede ir desde el acoso, cuestiones difamatorias hasta la violencia física y el feminicidio. Este es un tema emergente ante el cual aún no tenemos un sistema de indicadores que puedan proveer medición comparada entre regiones y países. A medida que se vayan ejecutando normativas como las que tiene Bolivia y que son únicas en el mundo, podemos conseguir indicadores. Estamos trabajando en ello y es un tema prioritario para ONU-Mujeres.

Carolina Taborga. Foto: José Lavayén

— ¿Y cómo va la participación en Bolivia en distintos niveles de gobierno, nacional y regional?

—  CT. En Bolivia no solo ha habido un avance normativo en el sentido de que se han incluido los conceptos de paridad y alternancia en la propia Constitución, sino también con leyes regulatorias como la del sistema electoral, entre otras, que permiten que los números sean reales. Este proceso se ha dado gracias a una muy extensa alianza de distintas organizaciones de mujeres. A pesar de esto, se ha dado el fenómeno del acoso y la violencia política en contra de las mujeres.

— ¿Este es un fenómeno más grave en el ámbito municipal?

— CT. En el ámbito municipal es grave; evidentemente varias concejalas han hecho denuncias y es que los partidos políticos tienen que activar muchos más mecanismos de conciencia y medidas específicas para acabar con esta violencia.

Los resultados de la investigación Perfil de género en las organizaciones políticas  (2017), del Observatorio de Paridad Democrática del Tribunal Supremo Electoral (TSE), muestran que si bien hay conciencia en los cuatro partidos políticos (MAS, PDC, UN y Demócratas) con representación legislativa nacional y en las 15 organizaciones con presencia departamental y municipal, sobre la problemática de la violencia no hay medidas para eliminar el problema.

— ¿No se ven sanciones?  

— CT. No es tanto lo punitivo, sino cómo las estructuras partidarias tienen, en un momento dado, que responder sobre el tema del acoso. En ese sentido, en la nueva propuesta de (ley de) partidos políticos que se está redactando hay un apartado clave que le otorga facultades al Órgano Electoral para hacer un seguimiento a los casos de violencia política.

— ¿Cuál es la estrategia de ONU-Mujeres para anular estereotipos que generan acoso y violencia?

— CT. Tenemos varias líneas de trabajo que las queremos poner en marcha a partir del siguiente año y que están vinculadas justamente con campañas y aquí son clave los medios de comunicación, porque crean opinión y crean tendencias. También hay que trabajar con el currículo escolar para prevenir los temas de acoso en general, no solo los de acoso político. Sí tenemos líneas de trabajo en crear en la opinión pública este tipo de mensajes y también un trabajo concreto con todo lo que pueden ser las posibles candidatas que se quieren postular en los diferentes niveles de gobierno.

— ¿Cuál es el aporte del país para promover la participación política de las mujeres?

— CT.  Bolivia incorpora criterios de interculturalidad en su legislación y esto le da una riqueza y complejidad a todo el concepto de paridad democrática. Además está el reto de cómo se puede avanzar de la representación, desde la cantidad de mujeres que participan en los parlamentos, hasta tener una agenda de transformación, que es una tarea que la tienen que llevar adelante no solo mujeres, sino también varones.

Vamos a seguir construyendo este camino. En abril de 2018 queremos tener una reunión grande, mundial que ONU-Mujeres la va a organizar para, justamente, poder discutir cuáles son los temas pendientes y mostrar los avances que han tenido el país y cómo puede expresar lecciones aprendidas y recursos para otros países. Nos interesa mucho la cooperación Sur-Sur, intercambio entre los países para seguir avanzando de forma sostenida, sobre la base de la agenda 2030; igualdad para 2030.

Estamos viendo desde ONU-Mujeres cuáles serán los propulsores de este cambio. Si seguimos esperando que se den los cambios, digamos de forma natural, vamos a tener que esperar cientos de años para alcanzar una igualdad real. Estamos buscando los dinamizadores para que los cambios sean mucho más efectivos y rápidos.

María Val Vega

Desde 2012 trabaja como especialista de programas en la unidad de participación política de la sede de ONU Mujeres en Nueva York. Estuvo en La Paz para participar del intercambio de experiencias entre Bolivia y México sobre la participación política de las mujeres sin acoso ni violencia política. La experta explica aquí los desafíos de género que enfrenta la región.

Pérfil:

Nació: el 27 de noviembre de 1978 en España.

Profesión: Socióloga por la Universidad de Salamanca y Magíster en Género por la Universidad Complutense de Madrid.

Ocupación: Especialista en programas.

Formó parte del equipo de programas de ONU Mujeres en la Sección Regional para América Latina y el  Caribe en las oficinas del Caribe y México. Fue parte de la Agencia Española de Cooperación y de Desarrollo.

Carolina Taborga

Es representante de la Oficina para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres de Naciones Unidas (ONU-Mujeres). Trabaja en Naciones Unidas desde hace más de 20 años. En esta entrevista aborda los desafíos de la participación paritaria de las mujeres en el ámbito político y valora el marco normativo, construido en el país en favor de esta realidad.

Pérfil:

Profesión: Socióloga, nació en Cochabamba, Bolivia

Ocupación: Actualmente es representante de ONU-Mujeres en Bolivia y entre 2013 y 2017 ocupó esas mismas funciones en Paraguay. Fue parte de otras agencias internacionales.  Trabajó con organizaciones de la sociedad civil y también con la ONU (Programa Mundial de Alimentos, Organización de Alimentos) y ahora con ONU-Mujeres. Valora la interculturalidad en el modelo del país

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