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Stamponi: una vida en la lucha armada, 1962-1976

Síntesis de un artículo mayor sobre la vida de Luis F. Stamponi, por cuyo caso Gustavo Rodríguez fue llamado a testificar en el juicio en Roma contra los implicados en la desaparición de Stamponi. Otros bolivianos que testificaron fueron Nila Heredia, Victoria Fernández y Edmir Espinoza.

La Razón (Edición Impresa) / Gustavo Rodríguez Ostria

00:00 / 02 de agosto de 2015

El 21 de marzo de 1967, Ernesto Guevara asentó en su Diario de Combate en Bolivia un balance de su reunión con su compatriota y operador Ciro Bustos. Le propuso ser una especie de “coordinador tocando por ahora solo a los grupos Jozamy, Gelman y Stamponi”. Los dos primeros (en verdad Alfredo Hellman y no Gelman) eran comunistas disidentes argentinos; la historia de Luis Faustino Stamponi, a quien el Che conoció en Cuba en 1962, se entroncaba en cambio con aquel trotskismo argentino que, por influjo del comandante Guevara y la Revolución Cubana, viró hacia posiciones guerrilleristas. Desde entonces, y durante casi dos décadas y media (1962-1976), Stamponi la asumió como doctrina política junto al internacionalismo.

Cuando cursaba la secundaria, sintió preferencia por el socialismo, sobre todo en la época del célebre Alfredo Palacios. Entre 1959 y 1960, tras participar en la lucha por la “Libre o Laica” , se incorporó al Partido Obrero (PO), de orientación trotskista y conducido por Nahuel Moreno. En marzo de 1962, un ampliado del PO planteó como única salida política para Argentina la insurrección, y decidió recurrir a Cuba para que sus militantes adquieran un intensivo entrenamiento en lucha armada. Cinco militantes del PO viajaron a Cuba; partieron en junio. Stamponi, de 27 años, integró la delegación.

En agosto, una variopinta columna de 45 hombres de distintas tendencias, entre ellos Stamponi, recibió entrenamiento militar en la zona de Escambray. En febrero de 1963, los trotskistas, políticamente cambiados e integrados en los planes guerrilleros del Che, regresaron a Argentina.

La maquinaria cubana empezó a funcionar con dos expediciones armadas, una enviada a Perú y la otra, a Argentina; ambas usaron a Bolivia como zona de tránsito. En el caso argentino, la pequeña fuerza guerrillera se hallaba encabezada por Jorge Masetti. A fines de marzo de 1964, militantes del PO, entre ellos Stamponi, se escindieron de su organización, opuesta a la lucha armada de moldes guevaristas. Crearon las Fuerzas Armadas de la Revolución Nacional (FARN), que se aprestaban a instalar un foco en Tucumán, probablemente vinculada a las fuerzas de Masetti.

El 13 de abril, Stamponi fue detenido en Jujuy, cerca de la frontera argentino boliviana, cuando se aprestaba a recoger un cargamento de armas procedentes de Bolivia. Las FARN perdieron su dirección tras una fortuita explosión de su arsenal en Buenos Aires el 21 de marzo.

Stamponi huyó en marzo de 1965. En una fecha no determinada del primer semestre de 1966 partió para La Habana. Volvió al poco tiempo para reclutar gente. El golpe militar de Juan Carlos Onganía el 29 de junio de 1966 y la intervención de las universidades aceleró la radicalización estudiantil y social. Decenas de hombres y mujeres se adhirieron a la lucha armada como única opción política. El 19 de marzo de 1967, Stamponi enrumbó nuevamente a Cuba. Entre tanto, el Che, ya en la selva boliviana, estaba a punto de dar su primer combate.

A Cuba llegarían combatientes procedentes de Argentina. Los congregaron en Pinar del Río. A Stamponi, que tuvo un rol descollante en el adiestramiento, lo apodaron Capitán Piluso —un personaje de televisión— o Pibe Mochila, por su espalda levemente deformada por la escoliosis. Por razones no explicadas, el grupo de aproximadamente un centenar no fue enviado a integrarse a las fuerzas del Che en Bolivia. Como justificativo Manuel Piñeiro, Barbarroja, responsable de las operaciones cubanas en el extranjero, señalaría años más tarde que al ser capturado Ciro Bustos en Bolivia y frente a la posibilidad de que hablara, decidieron “congelar” las acciones en Argentina. Por diversas rutas, en los primeros meses de 1968, los argentinos retornaron a su país. Stamponi en cambio se quedó en Cuba, donde trabajó en una fábrica de vidrio. Según algunos testigos, se hallaba inquieto, preguntándose qué ocurriría, y deseoso de retomar la acción.

A mediados de 1968, los mandos cubanos decidieron reponer la guerrilla en Bolivia y reconstituir el Ejército de Liberación Nacional (ELN) fundado por el Che el 25 de marzo de 1967. Stamponi colaboró en la selección de los argentinos que habían pasado por el entrenamiento en Cuba y que podrían incorporarse al proyecto. El plan consistía en montar una nueva guerrilla en Bolivia, contando con el apoyo logístico y de combatientes desde países vecinos, como Argentina y Chile.

Al calor del proyecto internacionalista, de agosto a diciembre de 1968, Stamponi se entrenó —por tercera vez— con aproximadamente 60 varones en las montañas de Baracoa, Cuba. La mayor parte eran bolivianos, además de un puñado de chilenos, argentinos y de otras nacionalidades.

Concluido el adiestramiento, llegó a La Paz entre junio y julio de 1969,  para ocupar puestos destacados en el ELN y, a sus 34 años, concretar su fase guerrillera. Ejecutó tareas de organización, producción de artefactos de guerra y de entrenamiento militar. Se escondía bajo el manto de Gerardo, pero lo conocían más por el alias  de Miseria, que alguien le otorgó al atribuirle un parecido con el actor argentino Alfonso Pícaro, protagonista de un programa cómico en la televisión de Buenos Aires, donde representaba al conserje apodado Miseria Espantosa.

El propósito de reponer la guerrilla se vio entorpecido cuando en julio los servicios de Inteligencia capturaron en Cochabamba y La Paz a varios cuadros. Además, los cubanos, por razones no esclarecidas, decidieron retirar su colaboración al ELN. El 9 de septiembre, Inti Peredo (cabeza del ELN) fue asesinado en La Paz. Se designó a Osvaldo Peredo, hermano menor de Inti, como jefe del Estado Mayor.

El 30 de diciembre, el ELN asaltó la remesa de la Cervecería Nacional en La Paz. El los rastrillajes posteriores, al día siguiente arrestaron a Stamponi tras una refriega donde cayó herido en la pierna. Dijo llamarse Gerardo Bermúdez o Gerardo Santos, aunque le encontraron un carnet a nombre de Miguel Alberto Castellanos Trigo. Bajo esa maraña de nombres pudo ocultar el verdadero. Lo recluyeron en el Panóptico de La Paz. La madrugada del 19 de julio su organización tomó las instalaciones de una compañía minera norteamericana en Teoponte e inició la guerrilla. Tomaron a dos técnicos alemanes como rehenes demandando la liberación de una decena de sus compañeros presos. El 22 de julio, diez militantes (entre ellos Stamponi y Loyola Guzmán) fueron liberados por el gobierno de Alfredo Ovando. Deportados a Chile, partieron luego a Cuba.

La guerrilla al mando de Chato resultó un desastre. En abril de 1971, Stamponi retornó a Bolivia, vía Praga, París y Roma. Venía con Loyola Guzmán. De Europa volaron a Santiago de Chile; la red del ELN los trasladó a la frontera con Bolivia. Junto a otros dos militantes procedentes de Cuba, fueron conducidos a La Paz por vía terrestre. Ya en la sede de gobierno, el grupo censuró acremente la conducción militar en Teoponte. Se abrió por primera vez un debate horizontal y descompartimentado en la organización armada. La fractura del ELN no se produjo. Stamponi reculó en sus posiciones y se avino a un compromiso con Chato. Fue designado miembro del Estado Mayor y asumió tareas de supervisión y logística. La organización se metió de lleno en la coyuntura boliviana, superar los errores cometidos y recuperar presencia.

El 21 de agosto (golpe de Estado de Banzer), en La Paz, medio centenar de miembros del ELN, armados y con brazaletes rojos como distintivo, combatió contra el golpe; se habían organizado en dos columnas; una al mando de Stamponi. Derrotada la resistencia, el ELN se refugió en casas de seguridad. Stamponi, para disimular la curvatura en su espalda, llevaba un molesto chaleco con parches. Lucía más erguido.

Le encargaron dirigir una de las cinco columnas que conformó el ELN en la clandestinidad. Atendía también talleres de mecánica, su especialidad, donde se reparaban armas o confeccionaban silenciadores. Preparaba escondites para las vituallas y armamento. Se resguardaba con una pistola calibre 38 y dos granadas. En las casas que habitó dispuso de armas largas, fusiles y ametralladoras, escondidas en lugares estratégicos, para responder un ataque.

El 25 de enero de 1972 se creó la Dirección de Orden Político (DOP), dependiente de la Dirección de Investigación Nacional (DIN). La “Operación Limpieza”, dirigida por el ministro de gobierno, coronel Mario Adett Zamora, sumó éxitos gracias a delaciones y errores del ELN. Entre febrero y abril, al menos medio centenar de sus cuadros murió o fue detenido. El Estado Mayor, entre ellos Stamponi, se refugió en el convento de las monjas Lauritas en La Paz. Sabiéndose perseguidos, decidieron replegarse a Chile. La retirada fue costosa y dejó prácticamente abandonada a la militancia en Bolivia. Chato, Miseria y sus respectivas compañeras políticas y sentimentales, cubiertos con disfraz de campesinos, lograron pasar incólumes y llegar a Santiago. La organización quedó prácticamente desmantelada en Bolivia.

En una fecha no determinada del segundo semestre de 1972, Chato Peredo y Stamponi viajaron de Santiago a Cuba para restablecer las relaciones prácticamente congeladas hace un par de años. Chato se entrevistó con Fidel Castro. El programa exacto de la reunión y sus conclusiones permanecen secretos, pero se sabe que se hizo un balance del desastre de Teoponte y la situación boliviana. Castro se comprometió a proporcionar entrenamiento militar al ELN, en la perspectiva de relanzar la guerrilla en Bolivia. Unos 50 varones y una decena de mujeres del ELN recibieron entrenamiento en Cuba.

Pensaban usar Chile como plataforma para ingresar a Bolivia. El golpe militar de Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, frustró el retorno. Un numeroso grupo quedó varado en Cuba. Solo una parte se hallaba en Santiago y Stamponi, en Argentina.

En junio de 1973, la dirección del ELN participó de la segunda reunión de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR), celebrada en Rosario, Argentina. El ELN empezó a desplazar cuadros hacia este país para participar en las actividades de la JCR. Una de las primeras acciones fue el secuestro del ejecutivo de la petrolera ESSO, Víctor Samuelson, el 3 de diciembre de 1973, una parte del rescate de 14,2 millones de dólares fue para el ELN. Con estos recursos y para remplazar el ya imposible asentamiento en Chile, se montó dos centros operativos. Uno en Argentina y otro en Perú. Stamponi, por su parte, se trasladó a Perú.

Los nexos con el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) argentino se estrecharon e integrantes del ELN se incorporaron a sus columnas. Testimonios cercanos a Roberto Santucho dejan claro que el máximo dirigente del PRT tomó a su cargo “hacer avanzar” al ELN “hacia la concepción de partido”.

Producto, por una parte, de su propia experiencia y, por otra, de aquellos aportes provenientes del contacto con el PRT y la JCR, el ELN asumió una mirada y una proyección distintas a las de su fundación que lo llevó a Teoponte.

En marzo de 1975, para saldar cuentas, se convocó al “Ampliado Ñankaguazú”, realizado en Lima. Asistieron delegaciones procedentes de Argentina, Cuba, Perú, Bolivia y Europa. La militancia se hallaba atravesando un conflicto y estaba disponible para escuchar propuestas distintas. Además, existía un interlocutor, que con autoridad hacía tiempo demandaba la transformación: Stamponi, con su revisionismo a la línea estrictamente foquista.

Las conclusiones fueron trasmitidas a Santucho (prueba de su liderazgo): “Hemos decidido después de un análisis (…) que nuestro pueblo (…) requiere inmediatamente, para la concreción de sus ideales revolucionarios, de una vanguardia y que esta vanguardia solo puede ser el Partido del Proletariado”.

Para subrayar su identidad con su homólogo argentino, trocaron el apelativo de  ELN por Partido Revolucionario de los Trabajadores de Bolivia (PRT-B). El gran derrotado fue Chato Peredo. Cuestionado, cargando con el peso de los errores, se defendió esgrimiendo una postura antipartido, que resultó minoritaria. Fue defenestrado y enviado a las “bases” en Bolivia.

Concluido el Ampliado, la nueva entidad comenzó a desplazar sus cuadros hacia Bolivia. Stamponi ingresó a Bolivia en los últimos meses de 1975. Para entonces, si bien el gobierno de Banzer empezaba a mostrar fracturas, su capacidad de represión se había incrementado. Bajo la Operación Cóndor, establecida en 1975, la información fluía desde Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay.

Desde 1976, Stamponi cumplía el rol de “responsable en los centros mineros”, el neurálgico centro de la resistencia política a la dictadura, y fungía en los hechos como el jefe del PRT-B. Se aposentó entre esa zona de trabajadores y en Cochabamba, donde dio entrenamiento militar a jóvenes integrados recientemente. El panorama empero no era prometedor. La JCR se había debilitado y el régimen militar de Banzer tomó al PRT-B como sus principales adversarios y no escatimó esfuerzos ni torturas para desbaratarlos.

Fuese como resultado del vuelo del Cóndor o por su sagacidad, los servicios de Inteligencia bolivianos propinaron duros golpes al PRT-B. Las caídas de militancia comenzaron al concluir 1975 y continuaron imparables durante 1976. La seguridad estatal incautó material de trabajo, armas, vehículos, una moderna imprenta y documentos internos. Stamponi fue capturado el 28 de septiembre de 1976 en Llallagua (Potosí). Vivía clandestino, en una pequeña y pobre habitación obrera en la calle principal del campamento minero. Pocos días antes retornó de Cochabamba.

Durante el viaje en tren hacia Oruro, advirtió que lo seguían. En efecto, delataron su ubicación dos militantes tomados presos con anterioridad. Entre las tres y cuatro de la madrugada, civiles y militares ingresaron disparando por ventanas y techo. El M-16 de Stamponi se trabó y no pudo responder. Lo trasladaron engrillado y tapado con una frazada a las celdas de Achocalla, ubicadas en la periferia de La Paz, donde lo interrogaron y torturaron por varios días. Maniatado y engrillado, lo transportaron a las oficinas del DOP en La Paz. Estuvo pocos días. Fue conducido a la frontera por los servicios bolivianos. El 15 de Octubre los entregaron a la gendarmería argentina en el puente entre Villazón (Bolivia) y la Quiaca (Argentina).

Como otros prisioneros argentinos trasladados desde Bolivia fue derivado a la prisión clandestina de Automotores “Orletti”, barrio de Floresta, calle Venancio Flores No. 3519-3521 de Buenos Aires. El reclusorio fue descrito por un sobreviviente como “parecido al infierno de Dante”. El tercer día de noviembre, la pareja de prisioneros José Ramón Morales y Graciela Vidaillac lograron fugar, obligando al cierre de la prisión. Considerando la fecha en la que Stamponi pudo llegar a Buenos Aires, 16 o 17 de octubre, cabe preguntarse si no lo trasladaron a otro campo de prisioneros o lo eliminaron rápidamente, antes de desmantelar Orletti. Existe incluso la posibilidad de que fuera enviado a último momento a Uruguay. Su cuerpo nunca se ha encontrado. Tenía 41 años. El 13 de noviembre, su madre, Mafalda Corinaldesi, de 64 años, arribó a La Paz a indagar por su hijo. No obtuvo noticias fidedignas del ministro de Gobierno, el coronel Juan Pereda Asbún. El 19 regresó a Buenos Aires. Se alojó en el hotel Esmeralda, en el Nro. 400 de la calle del mismo nombre. En la noche actuó El Cóndor: la arrestaron tres integrantes de la Policía Federal vestidos de civil. Permanece como Detenida Desaparecida.

Al concluir el año, el PRT-B que Stamponi diseñó quedó casi desmantelado. Cerca de 60 militantes se hallaban en cárceles, un par había muerto bajo fuego de los servicios de Inteligencia y una docena fue entregada a los gobiernos militares en Chile y Argentina con destino desconocido. Se disolvió en 1978, cuando la dictadura de Hugo Banzer agonizaba y la lucha por la democracia arreciaba.

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