Animal Político

Tiempo de derechos

Junto con la presencia de las mujeres en el Ejército y la Policía tenemos que ver la presencia de la comunidad gay como cuestión de derechos no como un favor de parte del Estado.

La Razón (Edición Impresa) / Idón Chivi Vargas

00:01 / 31 de agosto de 2014

Un gobierno que se precia de izquierda es el primer interesado en que los derechos humanos de todos se cumplan a cabalidad y que se dé la posibilidad de superar los estándares de los instrumentos internacionales de Derechos Humanos. Dicho de forma simple, los estándares internacionales son en realidad los compromisos que los gobiernos asumen para construir un mundo donde la diferencia nos haga iguales, y la igualdad sea la base para entender la diferencia.

¿Cómo hacer eso tomando en cuenta la formación militar y policial esencialmente machista y su estructura institucional fuertemente patriarcal? No es un problema fácil de tratar, porque es un hecho que ya no podemos esconder en un clóset artificial lleno de oscuridad y tolerancia hipócrita.

Es un dato de la realidad que pasa en nuestras narices y no lo queremos tocar públicamente, no por desconocimiento, sino por prejuicios sociales y culturales; en el fondo, por una calumnia histórica. No tocar el tema no hace que el hecho desaparezca, sino todo lo contrario, son silencios que generan mucho ruido. Hay un ruido estremecedor cuando nos damos cuenta que los derechos humanos no se cumplen para todos.

REALIDAD. Así que enfrentemos la realidad y veamos la cuestión de la Policía, las Fuerzas Armadas y los gays al interior de ellas. ¿Quién puede dudar de que la formación policial y militar es profundamente machista? Nadie. ¿Quién puede negar que las estructuras institucionales de la Policía y las Fuerzas Armadas provienen de un modelo fuertemente patriarcal? Nadie. Si la realidad te da estos datos, ¿cómo encarar el hecho?

Primero, no hay que pensarlo como un problema, es decir, la comunidad gay no es un problema, es una comunidad con los mismos derechos que todos los demás.

Segundo, la misma comunidad gay no puede vivir de la victimización, sino enfrentar la realidad con la enorme batería de derechos humanos que hoy se dispone para encarar la discriminación.

Tercero, las estructuras institucionales del Ejército y la Policía necesitan un profundo proceso de despatriarcalización, no hacerlo significaría una derrota de los derechos humanos, una derrota de la enorme voluntad que Bolivia tiene para superar el orden colonial, imperial, capitalista y profundamente patriarcal.

En el momento en que escribo esta contribución, en la radio y las redes sociales están comentando la charla entre Samuel Doria Medina y la exesposa de Jaime Navarro, la violencia del lenguaje es definitivamente machista, las instrucciones denotan ejercicio patriarcal del poder que tiene dinero, y la conclusión no puede ser otra: definitivamente Samuel es un idiota en el sentido estricto de la Real Academia de la Lengua Española. No puedo creer lo que estoy escuchando, reflexiono y continúo…

Sin duda, la formación militar y policial tiene un contenido histórico patriarcal, de hecho en la historia militar, hace no más de medio siglo,  era impensable que en los ejércitos hayan mujeres, peor pensar que hayan gays o maricones.

El ejército proviene de una historia marcadamente patriarcal, sus estructuras jerárquicas aún no contienen dispositivos lingüísticos que perfilen la presencia de la mujer, a pesar de que hoy muchas mujeres son parte de la estructura institucional.

De 2005 al presente, las mujeres han logrado sitiales de altísima importancia tanto en el Ejército como en la Policía, el número de cadetes mujeres se ha elevado en una proporción importantísima en ambas instituciones; la parada militar del 6 de agosto en La Paz nos ha dejado esto en la retina.

Pero la presencia gay es aún silenciada en las paredes del orden patriarcal que tienen el Ejército y la Policía. ¿Será que los gays no tienen la fuerza física que tiene un masculino heterosexual? La evidencia científica dice que no hay diferencias sustanciales. ¿Será que su sensibilidad no es la misma que cualquier otro ser humano? La evidencia científica nuevamente nos dice que tienen la misma. ¿Será que su grado de responsabilidad es inferior? La evidencia nos dice que no. La única diferencia es su identidad sexual, no otra cosa…

HOMOFOBIA. No soy gay, de hecho he sido educado con los valores homofóbicos comunes a la educación que tuvo la generación del 70, tiempo de milicos y dictaduras. Provengo de una izquierda que nunca vio con simpatía la homosexualidad, la colocaba en los clóset de paredes invisibles, pero también veo que nuestro presente es bastante generoso con esa misma población, tanto que hoy pueden ser candidatos y candidatas.

Si partimos de esa mirada, es tiempo de que el Ejército y la Policía se pongan a discutir su estructura institucional patriarcal, su formación machista y homofóbica,   y piensen un nuevo diseño, una nueva forma de pensar la jerarquía, la disciplina y la formación. Como lo señala Alberto Binder, “es tiempo de desmilitarizar a la policía y despolicializar al ejército”,  es tiempo de construir un escenario institucional donde los derechos humanos no sean un adorno, sino la fuerza ideológica para la seguridad de las personas y la custodia del territorio patrio.

Un gobierno revolucionario tiene esa misión, no puede vivir con el patriarcado militar a cuestas, ni con el patriarcado policial en la espalda. La despatriarcalización, como se podrá advertir en estas reflexiones, no es feminismo; es mucho más…

Con la presencia de las mujeres en el Ejército y la Policía tenemos que ver la presencia de la comunidad gay como cuestión de derechos no como favor del Estado.  Al cerrar, escucho al lado mío: un  niño grita frente a su computadora, ¡marica, marica!, está jugando a las guerritas…

Por un lado el maestro está enseñando a no discriminar y por el otro los tilines están reproduciendo impunemente el orden patriarcal, “paradojas”, me digo yo mismo. La esperanza está en profundizar el proceso de cambio, no encuentro otra respuesta. El Presidente lo dijo con toda claridad: “En política no hay maricones, o eres de izquierda o eres de derecha”, por ahí debemos partir…

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia