Animal Político

Totora Marka y Charagua, dos emblemas indígenas

De 11 municipios que en 2009 decidieron  convertirse en autonomías indígenas, seis años después dos llegaron a su momento culminante: el referendo aprobatorio de su estatuto; de darse el Sí mayoritario, empezará la historia del Estado Plurinacional, se asegura. 

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano / La Paz

00:06 / 26 de julio de 2015

El 20 de septiembre se llevarán a cabo los referendos aprobatorios de los estatutos autonómicos departamentales e indígenas, y de las cartas orgánicas municipales que pasaron el control de constitucionalidad ejercido por el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP). Dos municipios, Totora Marka y Charagua, podrían pasar a ser las primeras autonomías indígenas en la historia del país.   

“Si se aprueban, como está previsto, como esperan los impulsores de los estatutos de Totora Marka y Charagua, inmediatamente entran en vigencia sus estatutos”, indica el vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE) José Luis Exeni.

Son estos mismos estatutos que en sus disposiciones finales establecen el procedimiento de la transición, entre 60 y 90 días en que se pasará del actual gobierno municipal transitorio a lo que será el nuevo autogobierno indígena; “ahí no hay forma de decir ‘no, nos quedaremos un añito más, dos añitos más, en esos casos no hay riesgo; gana el Sí y se implementa el Estatuto”.

Hay que recordar que los alcaldes y concejales elegidos en los comicios subnacionales del 29 de marzo de 2015 ejercen el cargo de manera provisional, tal como lo ejercían, de modo transitorio, las autoridades ediles electas el 6 de diciembre de 2009 en 11 municipios que aquella vez optaron por convertirse en autonomía indígena.

Aquella vez (2009) fueron a referendo 12 municipios: Mojocoya, Huacaya y Tarabuco en Chuquisaca; Charagua en Santa Cruz; Jesús de Machaca y Charazani en La Paz; San Pedro de Totora (Totora Marka), Uru Chipaya, Pampa Aullagas, Salinas de Garci Mendoza y Curahuara de Carangas en Oruro; y Chayanta en Potosí; de los cuales solo en Curahuara de Carangas ganó en No a la autonomía indígena. 

Pese a que en Totora Marka y en Charagua ganó el Sí a su conversión y la consulta del 20 de septiembre solo es para aprobar el Estatuto, cabe la posibilidad de que la gente mayoritariamente vote por el No, lo que significaría un duro golpe: “El triunfo del No en el referendo implicaría la postergación sin fecha del proceso, cuando no su languidecimiento. Tal el tamaño e importancia de este referendo estatuyente inaugural que abrirá el camino o le pondrá un cerco”, apunta Exeni en el libro de reciente publicación La larga marcha. El proceso de autonomías indígenas en Bolivia; José Luis Exeni Rodríguez (coordinador); Fundación Rosa Luxemburg y el proyecto ALICE, Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal; La Paz, junio de 2015.

Donde hay riesgo, hace notar Exeni, es en los otros procesos en que aún no están yendo a referendo; esto porque los alcaldes y concejos municipales pueden bloquearlos, como hicieron en la gestión edil 2010-2015.

Se trata de los municipios de Mojocoya y Huacaya en Chuquisaca, Uru Chipaya en Oruro, y el distrito indígena Raqaypampa en el municipio de Mizque, en Cochabamba. De no tener mayores impedimentos, el referendo para éstos podría ser a principios de 2016.

Haciendo un recuento de la situación de los trámites, La larga marcha detalla que hasta junio de 2015 cinco estatutos cuentan con declaración de constitucionalidad plena: Totora Marka, Charagua, Mojocoya. Huacaya y Uru Chipaya; como se dijo, los dos primeros van a referendo en septiembre, y los restantes tres, a principios del próximo año.

“Otros dos estatutos, Pampa Aullagas y Raqaypampa (como Territorio Indígena Originario Campesino), cuentan con declaraciones parciales de constitucionalidad, con señalamiento de ‘incompatibilidades’ puntuales y menores que ya fueron subsanadas por sus órganos deliberativos, y están a la espera de que el TCP emita las declaraciones constitucionales plenas”.

El Estatuto de Tarabuco está aún en trámite para el control de constitucionalidad; y otros dos, de Jesús de Machaca y Charazani (La Paz), “tras haber sido aprobados en grande en sus órganos deliberativos, hoy están congelados por divergencias internas”.

Los estatutos son, según Exeni, “mini-Constituciones”, en el sentido en que estando en el marco de la Constitución (ley fundamental), se desarrollan como leyes básicas para sus circunscripciones. Tal como apunta el vocal, aparte del largo camino recorrido hasta ahora, una de las cosas que menos se ha discutido es la gestión pública de las nuevas autonomías.

“La gran preocupación, sobre lo que se ha discutido muy poco es cómo va a ser la gestión pública del nuevo autogobierno indígena; ahí hubo muy poco debate porque el dato duro es que los sistemas de administración y gestión siguen siendo del Estado-nación y no son del Estado Plurinacional”.

Por otro lado, contra el riesgo de que haya solo un cambio superficial, y que al final se tenga nada más que “municipios con poncho”; “ese es el gran reto, no queremos tener municipios con poncho, sino verdaderas autonomías indígenas, y ello implica no diré romper, porque hay una fuerte huella del municipalismo, que no se la puede negar, pero dar el salto y mostrar que el autogobierno indígena no es un gobierno municipal, sino otra cosa”. Claro, se da por descontado que igual tiene que ser eficiente en la gestión, resolver las demandas y generar resultados, destaca Exeni.

Sifde, gestor de la democracia intercultural

La Ley del Régimen Electoral (026 del 16 de junio de 2010), en su acápite de “Servicios y unidad técnica” (capítulo V), establece tres grandes departamentos: el Servicio de Registro Cívico (Sereci); el Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático (Sifde); y la Unidad Técnica de Fiscalización.

Mientras el Sereci, en general, administra el padrón electoral y la Unidad de Fiscalización hace el seguimiento a las finanzas de las organizaciones políticas, el Sifde es la verdadera punta de lanza del desarrollo democrático; aparte del mandato de “promover la democracia intercultural en el país”, entre sus funciones están: la promoción de una cultura democrática intercultural, ejecutar programas de investigación y análisis sobre la democracia, monitorear la propaganda electoral y estudios de opinión con efecto electoral, regular las encuestas y su difusión.  La ley también dispone que el Sifde garantice “el uso de los (36) idiomas oficiales tomando en cuenta las necesidades y preferencias de la población beneficiaria”.

“Hemos encontrado un Sifde semidesmantelado, en términos del equipo profesional y técnico; entonces, lo que estamos haciendo es rearmar el equipo para darle ese impulso como una entidad central y estratégica de la democracia intercultural (...) en el horizonte de poner a dialogar a las democracias y generar su complementariedad”, reconoce el vocal encargado del área, José Luis Exeni.

El exdirector del Sifde Juan Carlos Pinto señaló a este medio, cuando era candidato al TSE, que hacía falta una “reingeniería de la estructura nacional y departamental” del órgano electoral y, en ello, tener especial atención al Sifde.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia