Animal Político

Trabajadoras movilizadas por la seguridad social

Solo un 2% de las trabajadoras del hogar gana un salario mínimo y la mayoría menos que eso. Los  Estados deben de-sarrollar como políticas públicas la seguridad social en salud y la jubilación para el sector.

La Razón (Edición Impresa) / Graciela López

00:02 / 14 de diciembre de 2015

Las asalariadas del hogar decidieron unir sus manos trabajadoras para exigir y arrancar sus derechos legítimos a los Estados que las mantienen en el olvido. “En pleno siglo XXI seguimos siendo sometidas a condiciones de esclavitud”, señala el documento de conclusiones del Encuentro Internacional sobre Seguridad Social, realizado en La Paz del 18 al 20 de noviembre de 2015.

Fue un evento singular. Allí se escucharon las voces humildes, pero enérgicas de las trabajadoras, para quienes la indignación ha dejado de ser sentimiento de autocompasión para convertirse en acción subversiva, en organización consciente, en potencia social.

El encuentro de las trabajadoras del hogar dejó en evidencia el avance normativo en algunos países de Latinoamérica y el Caribe, así como la falta de aplicación de la ley por parte de los Estados en lo relativo a la seguridad social a corto plazo (salud) y largo plazo  (jubilación) en favor de este sector clave para la reproducción de la vida.

“Sí, tenemos muchas limitaciones, aún nuestro sistema de inspectoría del trabajo es neoliberal, responde más al empleador que al trabajador”, revela en tono de autocrítica un funcionario del Ministerio de Trabajo que, como otras autoridades nacionales, acudió al evento por invitación expresa de las organizadoras.

Pero la inspectoría del trabajo, que tiene que ver con las condiciones de explotación a las que se ven sometidas las trabajadoras del hogar, es apenas parte del problema y, a la vez, una muestra clara de lo poco o nada que se ha hecho para que las más de 100.000 mujeres en Bolivia y 14 millones en América Latina y el Caribe de este sector accedan a la seguridad social en salud  y jubilación. Por ahora, aquella reivindicación es un sueño. Un sueño que están decididas y decididos a que se haga realidad. Los Estados deben cumplir con la ley.

“Somos conscientes que el acceso al derecho al seguro de salud es universal y una responsabilidad de los Estados, gobiernos, empleadores y de nosotras como trabajadoras asalariadas del hogar. La unidad de nuestras organizaciones, a través de los sindicatos y asociaciones de trabajadoras debe fundarse en la convicción de lucha que nos permita ejercer este derecho”, afirma la declaración del Encuentro.

Tras señalar las tareas urgentes y la lucha por la seguridad social y la jubilación, la declaración de La Paz destaca: “Las trabajadoras asalariadas del hogar de América Latina y el Caribe denunciamos que en todos nuestros países se violan nuestros derechos laborales desde el inicio de la relación laboral, menos del 5% tiene un contrato de trabajo firmado, lo que hace inexistente la seguridad social”.

El Estado debe cumplir su responsabilidad de difundir, promover, fiscalizar y capacitar a sus funcionarios para la efectivización de sus derechos laborales, demandan las asalariadas del hogar. En sus resoluciones, proponen:

— Generar mayor unidad entre las trabajadoras y trabajadores de todos los sectores y organizaciones sindicales, siendo que muchos trabajadores a la vez son empleadores nuestros.

— Alianzas estratégicas con otras organizaciones que no cuentan con seguro de salud y de jubilación; realizar talleres de socialización de este derecho y la necesidad de conseguirlo por justicia social.

— Promover distintas estrategias para incrementar la afiliación de las trabajadoras con el fin de fortalecer nuestras organizaciones.

— Redactar cartas de exigencia de cumplimiento de nuestros derechos dirigidas a nuestras autoridades y a la opinión pública tanto en el ámbito regional como en el nacional.

— Implementar las comisiones de salud donde no las haya y donde las haya, reforzarlas y hacerles seguimiento para obtener resultados efectivos.

Los rostros de las mujeres se encienden. A la esperanza le han sumado la decisión de actuar. Por ello, anuncian una gran marcha continental para hacerse visibles y exigir que se cumpla el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Aquella toma de los caminos será parte de un plan de acción que incluye no solo la socialización de su documento aprobado, sino reuniones con autoridades legislativas y de gobierno, talleres, manifestaciones callejeras y comisiones de trabajo. No se trata solo de alzar la voz, se trata también de lanzar propuestas.

Prima Ocsa, secretaria general de las trabajadoras del hogar de Bolivia, anunció el plan de acción que pretende extenderse desde el Caribe hasta la Patagonia. La lucha será larga, pero ha comenzado. La energía de Ocsa sintoniza con la de sus compañeras. “Cuanto más revoltosas somos, más debemos dar la cara”, dice Graciela Espinoza, representante de las trabajadoras asalariadas del hogar de Uruguay.

La voz de las trabajadoras del hogar

Manifestamos que los Estados y la sociedad nos han tenido y todavía nos tienen en el olvido como trabajadoras con derechos y deberes. En pleno siglo XXI seguimos siendo sometidas a condiciones de esclavitud y vulnerabilidad. Demandamos que las autoridades que regulan el trabajo en cada uno de nuestros países tengan poder de coerción para hacer cumplir las normas que regulan nuestro trabajo. Denunciamos que los inspectores se parcializan con los empleadores.

Las trabajadoras asalariadas del hogar no ganamos el salario mínimo, solo un 2% gana un salario mínimo y la mayoría menos que eso. Debemos fortalecer la alianza de nuestras organizaciones en América Latina y el Caribe a través de la comunicación  y la solidaridad.

Exigimos que las autoridades establezcan canales de negociación directa sobre el trabajo asalariado del hogar por justicia social. Desarrollar espacios de diálogo con diputados y senadores, para hacer conocer directamente nuestras demandas y nuestra voz.

Las trabajadoras del hogar no somos “colaboradoras” en los hogares, somos trabajadoras aportantes para el desarrollo del país y la sociedad. Exigimos que los Estados asuman como políticas públicas la seguridad social para las trabajadoras asalariadas del hogar. Exigimos acceso a la renta por jubilación o discapacidad como dependientes, gozando de este derecho en el marco del Convenio 189.

¡Derecho que no se reclama, derecho que se pierde!

Parte del documento emitido por el Encuentro Internacional sobre Seguridad Social

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia