Animal Político

Travesía en el desierto tarijeño hasta 2014

El mapa político de Tarija ha cambiado de tal manera con la huida de Mario Cossío, que el MAS y sus facciones campesinas intentan recomponerlo a su favor. En el lado conservador, Adrián Oliva parece animarse a conformar su propia fuerza política.

La Razón / Jesús Cantín Visiedo

00:03 / 26 de mayo de 2013

Ser o no ser en Tarija. Hagan juego, señores. Desde que hace 25 meses el departamento más rico del país quedara huérfano/libre de liderazgo tras la huida del carismático gobernador electo Mario Cossío y a la espera de que la Justicia y la historia dictaminen su papel, los líderes toman posiciones, tantean a los suyos y lanzan sus maniobras mediáticas para una larga batalla electoral. Descartada la reelección de Lino Condori, la travesía en el desierto incomoda a oficialistas y opositores.

Condori fue sugerido por el presidente Evo Morales y designado por la Asamblea Departamental para tomar las riendas, y dicen que al secretario ejecutivo de la Gobernación, Roberto Ruiz (ex Podemos, ex ADN, ex PS-1, padre del concepto de la “media luna” y reconvertido ahora a las filas del MAS), lo puso el propio Álvaro García Linera en el afán de replicar la dupla campesino-tecnócrata que tan buenos resultados le ha dado a él mismo.

Sin embargo, los casi 4.000 millones de bolivianos de presupuesto se han convertido en un potro difícil de domar y ambos andan imbuidos en destrabar las marañas legales en las que se entramparon las obras estrella de Cossío, como la Villa Olímpica o la carretera al Chaco, y en cambiar de nombre o maquillar algunos de los proyectos sociales. A base de personal y gastos de funcionamiento, contratos de consultoría y transferencias a las provincias se ha logrado elevar una ejecución que el primer año apenas superó el 50%, demasiado poco para los que lograron arrebatar la Gobernación y que anhelaban tiempos mejores.

Cossío sin heredero. Cossío se fue sin heredero, y no por la premura de la fuga, sino porque nunca tuvo interés en posicionar un delfín. Más bien al contrario. Su agrupación, Camino al Cambio, fue concebida únicamente para gobernar en torno a él y sin él se ha desmoronado en unos pocos meses de anodina oposición.

La alianza con el jefe nacional del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Jhonny Torres, era tan débil que éste fue el primero en pedirle la renuncia para facilitar elecciones antes de noviembre de 2012 frente al criterio de la bancada, que apostaba por esperar a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la Ley Marco de Autonomías que a la postre anuló el mecanismo (la acusación formal) utilizado para la suspensión.

Antes, Torres había intentado forzar una votación para revocar a Condori en el seno de la Asamblea Departamental y que, quizá, le hubiera dado a él el bastón de mando. Nunca lo logró. Adalid del pacto “todos contra Evo”, su discurso del frente común no caló ni siquiera en la fronteriza ciudad de Bermejo, la tercera urbe de Tarija, donde el micropartido chaqueño del PAN (Poder Autonómico Nacional) logró en enero una victoria en solitario contra la maquinaria del Movimiento Al Socialismo (MAS) asentado en la Gobernación. La alianza MNR-UN logró, en un antiguo bastión, un pírrico 12%.

Desde La Paz asoma la cabeza otra de las figuras más notorias de la oposición. Adrián Oliva ha mantenido un medido silencio en todo lo que ha suscitado la no renuncia y la restitución de Cossío, más centrado en forjarse una imagen de hombre de Estado, preocupado por la calidad democrática continental. Por estas latitudes ya son varios los que comentan que Oliva anda armando su propio partido. La tercera candidatura de Morales ha podido modificar sus planes a corto y quizá, de nuevo quizá, la Gobernación de Tarija pueda parecerle ahora un espacio apetecible en su proyecto personal. Hace tres semanas llegó a Tarija y le encomendó la plana a María Lourdes Vaca, presidenta de la Comisión de Constitución y la más combativa defensora de Cossío, al responsabilizar a todos los asambleístas sin distinción de la parálisis de Tarija en general y del Estatuto y la fiscalización a YPFB, en particular.

El cruce de declaraciones pasó como una exhalación por la prensa local, que le dio la bienvenida al diputado en los asuntos cercanos.

El oficialismo se debate. En la otra orilla no andan mejor. El retorno al sur de Julia Ramos, más conocida por su hegemonía en la Federación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa que por su efímero papel de ministra, ha incomodado especialmente al diputado campesino Luis Alfaro, padre del MAS en Tarija y líder del proceso de cambio en estas latitudes.

Alfaro lo fue todo por acá. En más de una década de combate forjó la Federación de Campesinos en una tierra poco proclive. A golpe de verbo encendido y bloqueo eficaz logró prender la mecha del discurso hasta que los estrategas del MAS le obligaron a hacer la maleta con dirección a La Paz bajo los pretextos de que para ganar Tarija había que ganar Cercado (que tiene el 50% de votación) y que para ello era necesario contar con un “blancoide”. El sempiterno rector de la Juan Misael Saracho, Carlos Cabrera, asumió el reto. Ganó en todas las provincias, pero no en Cercado (como podía haber hecho Alfaro) y su 47% no le sirvió ni para recuperar el Rectorado meses después.

El sabor de derrota fue dulce para el diputado, que desde entonces no ha disimulado su interés por retornar a Tarija y convertirse en el más férreo crítico de la gestión de su correligionario Lino Condori, “okupa” de un sillón que Alfaro, artífice del asedio a Cossío hasta su caída, considera como propio.

Alfaro incluso se postuló para recuperar la dirigencia de la Federación de Campesinos y abandonar su cargo de diputado con el afán de monitorear más de cerca la gestión de Condori. No lo logró por los hábiles movimientos de la Gobernación en una Asamblea caliente en la que se vetó a casi la mitad de los acreditados.

El Bono Prosol, que creó en Tarija para asignar inicialmente 2.500 bolivianos por familia campesina y cuyo funcionamiento ahora digita desde La Paz, sigue siendo su principal caballo de batalla externa (hacia Lino) y propaganda (hacia las bases). Hace dos semanas se elevó a 6.000 bolivianos, pero el monto no es lo importante.

La Federación de Campesinos en Tarija es mixta y mayoritaria entre el sector, mientras que las “Bartolinas” son una minoría que, sin embargo, copa grandes espacios de poder (secretarías, vicepresidencia del partido) gracias a la democracia asimétrica del MAS. Ramos forma parte de la guardia pretoriana de Evo Morales, una élite en la que Alfaro no ha encontrado todavía asiento. Ganar Tarija es un asunto de Estado para el MAS y Alfaro lucha por presentarse como el alumno más aventajado a ojos de sus superiores, ante el “fantasma de la externalización del candidato” que sigue planeando en Tarija.

Montes y el MIR. Y es que el flirteo entre Evo Morales y las reminiscencias del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) en Tarija se repiten como constante. La relación del Presidente con el alcalde Óscar Montes es “excelente”, como reconocen ambos. Montes y su partido, la última escisión socialdemócrata moderada de un agonizante MIR, han arrasado en las tres últimas citas electorales en Cercado, clave en el esquema del triunfo.

Doce años de gestión son el aval de Montes, que parece dispuesto a dar la partida, pero que, acostumbrado a manejar los tiempos (socio de Cossío hasta pocas horas antes de su caída), no se apresurará. La reelección o no de Morales despejará dudas, pero no tomará la decisión de ir en solitario o coaligarse hasta tener los resultados de las presidenciales en la mano.

En ese esquema, los resultados y el papel de su otrora padre político, con el que se ha reconciliado tras la “traición”, pueden ser claves, y es que el retorno de Jaime Paz Zamora a la primera plana en busca de un 5% que le otorgue una cuota de poder se da ya como un hecho en el entorno de su refugio, por aquí al sur del país.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia