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Trece horas, el periplo de la indignación

El viaje de regreso de Rusia de Evo Morales será uno de los más recordados en el país y en el mundo. Nunca antes había ocurrido que un Jefe de Estado haya sido impedido de cruzar espacios aéreos por parte de los países. A Morales le tocó; éste es un relato recuperado en fuentes del vuelo.

Discusión. El embajador de España en Austria, Alberto Carnero (der.), intenta persuadir al presidente Evo Morales.

Discusión. El embajador de España en Austria, Alberto Carnero (der.), intenta persuadir al presidente Evo Morales. Iván Maldonado.

La Razón / Rubén D. Atahuichi López

00:04 / 14 de julio de 2013

A sólo 15 minutos de ingresar a cielo francés, una fuerte sensación de sorpresa inunda el Dassault Falcon 900 FAB-001, el avión presidencial. El piloto de la nave comunica al principal pasajero, el presidente Evo Morales, que Francia acaba de impedir el paso por su espacio aéreo de la nave de retorno a Bolivia. Es el segundo desplante que sufre en el día, antes del cafecito que se atreve a reclamarle   el Embajador de España en Austria.

La noticia es inimaginable a las 14.00, hora boliviana (hb), y 22.00, en Rusia, del martes 2 de julio, cuando el aparato deja Moscú tras la reunión del Mandatario con su colega Vladimir Putin en el Kremlin. El periplo comienza sin mayores preocupaciones una vez conocida la decisión de Portugal de revocar inesperadamente el permiso de sobrevuelo del aparato oficial a través de su espacio aéreo. Morales tiene pastas, camaroncitos y algunas carnes para comer, y toma jugo de frutas. Media hora en el aire, desafía al “Pavote” —como llama al ministro de Defensa, Rubén Saavedra— a una séptima partida de ajedrez, una concesión para que éste intente reivindicarse de las cuatro derrotas contra una, además de dos tablas, que sufrió en el vuelo La Paz-Moscú. El Presidente gana una vez más y su contendor siente que está cansado por tanto trajín.

Son poco más de las 16.00 (hb) y unos minutos más después de la medianoche en Europa. El FAB 001 está a más de dos horas de haber decolado del aeropuerto Sheremétievo de Moscú. Ocurre algo incierto en el viaje que debió terminar a primera hora del miércoles en La Paz, horas antes de la reunión de gabinete en el Palacio de Gobierno.“Presidente, debo informarle que Francia ha denegado el acceso de nuestro avión a su espacio aéreo”, atina a decir preocupado el piloto.

— ¿Qué quiere decir eso?

— No tenemos autorización.

— ¿Por qué?

— Así como informó Lisboa: “problemas técnicos”.

— ¿Qué pasará?

— Es peligroso pasar, no sabemos...

Morales, Saavedra; la jefa de gabinete, Patricia Hermosa; el periodista de radio Patria Nueva Iván Maldonado, el edecán, el agente de seguridad y cinco tripulantes del avión están expuestos ante una incertidumbre.

¡Qué raro! El ministro no sale de su asombro, considerando que, ante la negativa de Portugal, la primera del periplo presidencial, sabía que Francia era la siguiente opción camino a la escala técnica en España. Hay que activar la emergencia. El piloto carga la peor crisis.

— Presidente, tengo que solicitarle que me autorice a volver a Rusia.

— ¿Dónde estamos?

— Sobrevolando Austria.

Un breve silencio invade el ambiente. Lo que parecía una viaje tranquilo —con la octava partida interrumpida de ajedrez— se convierte en una preocupación extrema. La disyuntiva es volver a Rusia, a dos horas y media, o aterrizar en Viena, a media hora del momento tenso. Sin aval francés ni portugués, no hay forma de llegar a Las Palmas, en las Islas Canarias (España), a 5.190 kilómetros de distancia desde Moscú. Este punto está previsto ahora para la recarga de combustible del avión cuya autonomía de vuelo es de 8.340 kilómetros.

Morales duda y decide, ordena al piloto comunicarse con la torre de control del aeropuerto Schwechat de Viena. Viraje obligado y conflicto diplomático en ciernes.Mientras se ejecuta la operación de emergencia, el Jefe del Estado le pide explicaciones jurídicas  al Ministro de Defensa. Es una situación “gravísima”, Francia acaba de violar los tratados internacionales.

Y Maldonado especula e ironiza: “¿No estarán creyendo que Edward Snowden está en el avión?”. Un día antes, Morales había escuchado ese nombre cuando una periodista de Rusia Today le preguntó sobre una eventual solicitud de asilo del exfuncionario de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). “Si hay una solicitud, por supuesto, estamos dispuestos a debatir, a analizar este tema”, contestó el Mandatario.

Tras las elucubraciones, hay novedades favorables para la comitiva. “Nos han autorizado aterrizar”. Nervioso, el piloto está en contacto con tierra, a pesar del tosco inglés de ambos interlocutores y la tensión.

— Buenas noches, control, Fox (F) Alfa (A) Bravo (B) 001.

— Fox Alfa Bravo 001, buenas noches. Información para aterrizar hb 16.

— Información para aterrizar en la pista 16, Fox Alfa Bravo 001.

—  ¿Necesita alguna asistencia, Fox Alfa Bravo 001? ¿Necesita asistencia para el aterrizaje?

— No, en este momento necesitamos aterrizar, porque no podemos tener una indicación correcta del indicador de combustible y, como precaución, necesitamos aterrizar.

— Fox Alfa Bravo 001, correcto y continúe. Tiene que decirnos las coordenadas de su aproximación del descenso cada 0900.

— De acuerdo, les aviso cada 0900.

— Fox Alfa Bravo 001, puede continuar su descenso a 2.500 pies para entrar en el radar

— 2.500 pies, 001.

— Negativo, descenso a más de 2.500 pies por minuto mantén-gase a 900.

— 2500 pies o más por minuto nos aproximamos, 001...

El protocolo se cumple en dos minutos y 17 segundos. El Fox Alfa Bravo 001 está a punto de aterrizar. En tierra, un vehículo policial y al menos tres funcionarios esperan a la comitiva. Son las 16.35, hora boliviana (22.35, hora de Austria).

Los anfitriones hablan con el piloto y éste cuenta que en el avión viaja el Presidente de Bolivia. “Explíqueles la situación”, instruye Morales a Saavedra, mientras el edecán alista los  pasaportes de los 11 pasajeros.Presidente, están chequeando los documentos; lo van a trasladar a la sala VIP del aeropuerto, informa.

Un vehículo transporta a la comitiva 300 metros más allá. Instalado allí, lo primero que hace Morales es comunicarse con el vicepresidente Álvaro García Linera y, luego, con el canciller David Choquehuanca.

Mientras, el ministro Saavedra llama al encargado de Negocios de Bolivia en Austria, Ricardo Martínez, a quien le pide que se comunique con la Embajada de España en Viena. Y el piloto informa lo que se suponía: Italia también obstruye el paso.

Conversación privada desde la capital austriaca, en tanto Bolivia acaba de enterarse de que el Jefe del Estado y su delegación fueron impedidos de continuar viaje a La Paz por decisión de Portugal, Francia, Italia y España, no obstante, sobre este último país no hay información precisa.

Snowden. Aunque ya se sabe que una de las razones del bloqueo aéreo es la supuesta presencia de Snowden en el avión presidencial, con mucho reparo Choquehuanca informa que el argumento esgrimido por aquellos países —coincidentemente miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)— son “razones técnicas”. “No podemos mentir a la comunidad internacional llevando pasajeros fantasmas. Por eso queremos expresar nuestra molestia, queremos expresar nuestro malestar porque se ha puesto en riesgo la vida de un Presidente. Hemos visto discriminación”.

Los gobernantes de Ecuador, Rafael Correa; de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Nicaragua, Daniel Ortega, ya se comunicaron con Morales. Le expresaron su solidaridad y decidieron ponerse a su disposición a través de sus representantes.

Al sur, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, termina una reunión en la Casa Rosada, la sede de gobierno. Uno de sus asistentes, teléfono en mano, le dice que al otro lado de la línea está su colega Correa. Pide que le pasen el contacto. Ella en babia, como dice. Raro,  siempre está “atenta y vigilante”.

Comienza su relato por Twitter sobre la situación. “Hola, Rafa, ¿cómo estás? Me contesta entre enojado y angustiado. ‘¿No sabes lo que está pasando?’”.

— Cristina, lo han detenido a Evo con su avión y no lo dejan salir de Europa.

— ¿Qué? ¿Evo? ¿Evo Morales detenido? ¿Pero qué pasó, Rafael?

— Varios países le revocaron el permiso de vuelo y está en Viena.

Fernández se indigna. “Están todos locos. Jefe de Estado y su avión tienen inmunidad total. No puede ser este grado de impunidad”. Cuenta que Correa llamará al presidente del Perú, Ollanta Humala, “para una reunión urgente de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas)”. Luego, llama a Morales. “Él me pregunta a mí cómo estoy”, ironiza. “Estoy aquí en el saloncito del aeropuerto”, responde el Presidente.

Morales le narra los detalles y ella le explica algunas razones jurídicas sobre el impasse. Luego de colgar el teléfono, Fernández llama a Susana Ruiz Cerruti, experta en la Cancillería de su país. “Me confirma inmunidad absoluta por derecho consuetudinario, receptado por la Convención de 2004 y el Tribunal de La Haya”, comenta en la red social.

Morales ya tiene más argumentos para defender su idea sobre lo que le hicieron. Fernández habla para sus seguidores del Twitter: “Si Austria  no lo deja salir o quiere revisar su avión, puede presentarse ante la Corte Internacional de La Haya y pedir una medida cautelar. No sé si ponerme a reír o llorar”.

“Si no, podemos mandarle un juez desde acá”, especula. También se comunica con su colega de Uruguay, José Mujica, de quien dice que, como otros, está indignado por la situación. Correa ya hizo lobby con su colega del Perú y vuelve a hablar con Fernández.

“Me avisa que Ollanta va a convocar a una reunión de la Unasur. Son las 00.25. Mañana va a ser un día largo y difícil. Calma. No van a poder”. Fernández deja de tuitear. En Quito, Correa cierra la noche con una frase casi filosófica, que se convierte luego en su impronta verbal sobre la crisis: “Horas decisivas para la Unasur. O nos graduamos de colonias o reivindicamos nuestra independencia, soberanía y dignidad”.

Al otro lado del charco, el mandatario Morales expresa su molestia por las más de tres horas de retención, precisamente antes del tercer desplante. Llega el embajador de España en Austria, Alberto Carnero, acompañado de dos sujetos.

Tras saludarlos, el Presidente pregunta al diplomático cuál era la posición de España respecto de la inicial autorización de aterrizaje en Las Palmas. Tenemos que seguir órdenes, “quisiéramos que nos permita revisar el avión”, responde con amabilidad Carnero, visiblemente nervioso. Morales se enfada:

— ¿Usted me está pidiendo esa condición? Yo no puedo permitir que revisen mi avión; está dudando de mi palabra como presidente de los bolivianos. Nosotros tenemos una trilogía: ama llulla, ama sua y ama qhella.

— No, Presidente.

El Jefe del Estado insiste en saber si España va a permitirle o no llegar a su territorio y Carnero se retira, dice que consultará con su Vicecanciller (Jesús María Gracia, aparentemente). Pasan unos minutos del día 3 de julio en Bolivia y la sala VIP del aeropuerto se llena de periodistas, Morales pide a Maldonado datos sobre Snowden. Un papelito le sirve de ayuda memoria. Retorna el embajador, quien se atreve a algo que enfada al Presidente retenido.

— Yo quisiera tomarme un cafecito con usted en el avión.

— Usted me está pidiendo tomar un cafecito, eso es discriminación. No soy delincuente ni mentiroso.

Termina el intento infructuoso del español. Enfada otra vez a Morales al decirle que hable con el Vicecanciller. “No puedo hablar con su Vicencanciller, que su Presidente (Mariano Rajoy) se comunique conmigo”, refuta. Carnero no puede, dice que volverá a las nueve para comunicar la decisión de su país. O sea, deja al Mandatario de Bolivia en ascuas.

Son poco más de las 03.00 en Bolivia (09.00 en Rusia). Llega el presidente austriaco, Heinz Fischer. Ambos gobernantes se reúnen hasta que regresa Carnero para informar que España decidió reponer la autorización de aterrizaje en Las Palmas.

05.30 (11.30 en Austria). Decola el Dassault Falcon 900 y Morales y Saavedra se aprestan a las dos últimas partidas, antes de llegar a Fortaleza (Brasil), a las 17.15. Es 7 a 1 el resultado final. Paliza para el ministro. Morales llegó a El Alto a las 23.40. Fue recibido por una multitud.

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