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Trump y la economía mundial

La desglobalización de Estados Unidos afectará a los países de la órbita BRICS, advierte el especialista.

Trump y la economía mundial.

Trump y la economía mundial.

La Razón (Edición Impresa) / Bernardo Corro Barrientos

00:00 / 27 de agosto de 2017

Los medios de prensa han enfatizado en que la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el clima tendría sobre todo efectos climáticos, es decir, solo sobre la participación de ese país en los programas internacionales de protección de la naturaleza. Este es solo un aspecto, pues detrás existen otros más importantes desde el ángulo económico y social.

La llamada globalización comenzó “oficialmente” en 1994 con el Tratado de Libre Comercio (o NAFTA por sus siglas en inglés) entre México, Canadá y Estados Unidos. Con este acuerdo los tres países se comprometieron a promover el libre flujo de capitales e inversiones, así como la movilidad de los trabajadores. Estados Unidos promovió el pacto porque consideraba que las regulaciones ambientales y laborales existentes en este país, por ser muy exigentes, elevaban los costos de producción de sus bienes y servicios y bajaban su competitividad frente a otras naciones industrializadas, entre ellas, los llamados “tigres del Asia” y otras de esa región que por entonces tenían costos laborales y de inversión bajos e incluso inexistentes, por lo que sus bienes y servicios eran baratos y competitivos, sobre todo en el propio mercado estadounidense frente a los productos locales.

Con esta filosofía, en los años siguientes, este país estableció acuerdos comerciales y de inversión similares, en particular con China, India, Rusia, Brasil. Los acuerdos permitieron a las empresas estadounidenses realizar gigantescas inversiones. De este modo los bienes y servicios producidos por esas firmas resultaban competitivos y baratos en el mercado estadounidense, europeo y en el mundo frente a la competencia de los “tigres asiáticos”.    

El fenómeno de la “globalización intensificada” generaba, sin embargo, la paradoja de que por buscar bajos costos laborales y climáticos en otros países, disminuía la inversión en Estados Unidos y subía en China, India, México, Sudáfrica. Importantes empresas estadounidenses, incluyendo las más dinámicas y de alta tecnología, abandonaron Norteamérica para instalarse en otras regiones. Gracias a este fenómeno surgió el bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y otros), que se convirtió rápidamente en grupo de grandes exportadores de bienes manufacturados, con capacidad incluso de desplazar la producción estadounidense en su propio país.

Frente a este fenómeno surgió, más de 20 años después, los eslóganes de Trump: “Hacer a América grande otra vez” y “America first”, es decir, atraer la gran inversión industrial y comercial otra vez al espacio de Estados Unidos. Para eso, se requiere, sin embargo, reducir internamente los elevados costos ambientales laborales. Esto va a significar que van a disminuir fuertemente las inversiones estadounidenses en países del BRICS, así como en Europa occidental y en otros. Esta iniciativa no gusta obviamente a las naciones afectadas que critican a Trump por no “defender la amenaza del calentamiento global”. En realidad, estos Estados tampoco defienden el medio ambiente y son hasta hoy los más contaminantes, como China.

Durante los próximos años se verá, por consiguiente, importantes cambios en los flujos internacionales de inversión que influirán también en países en desarrollo como Bolivia.  

Uno de los primeros efectos importantes de las medidas de Trump repercutirá en países como México y Canadá. Éstos experimentarán una fuerte reducción de inversiones, así como de sus propias gigantescas exportaciones al mercado estadounidense. México sufrirá, además, una importante reducción del empleo interno por la disminución y el retiro de la inversión estadounidense. Para contrarrestar el fenómeno previsible, Trump lanzó su propuesta de construir un muro en su frontera.

Trump se propone también frenar y reducir la inversión estadounidense de los países BRICS como en Europa. Esta reducción incidirá obviamente en los ritmos de crecimiento global. Consecutivamente, en cadena, los socios comerciales BRICS verán disminuida su actividad productiva y sobre todo la exportación de materias primas.

En este sentido, economías pequeñas como la de Bolivia, experimentarán igualmente, indirectamente, los efectos de la nueva política internacional promovida por Trump. La reducción de las actividades productivas de sus socios comerciales más importantes como Brasil y Argentina, podrían verse afectadas si estas economías disminuyen sus exportaciones a los grandes países BRICS, actualmente mercados importantes de sus materias primas e intermedias de exportación.  

Es probable que a medio y largo plazo la economía estadounidense logre recuperarse y generar procesos industriales internos y de desviación internacional de los grandes flujos comerciales. Este proceso gigantesco podría entonces atraer y reorientar las corrientes comerciales sobre todo de materias primas hacia su mercado y arrastrar en este sentido una parte de las actividades comerciales de los países BRICS y de los otras naciones del mundo productoras de materias primas y de insumos intermedios. El problema es ahora determinar cómo estos procesos van a afectar a los pueblos y a los trabajadores del mundo.

  • Bernardo Corro Barrientos es economista, especialista en desarrollo

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