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Unidad Nacional, el desafío de ser o no un partido-empresa

La percepción del electorado, según analistas, es que Unidad Nacional es un partido-empresa. Si quiere tener una mejor proyección, deberá superar esa imagen, sea falsa o no.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:06 / 28 de julio de 2013

En diciembre, Unidad Nacional (UN) cumplirá una década de vida. Es un partido del que —se puede decir con certeza— que participará en las elecciones generales de 2014, pues una de las virtudes de la organización como de su líder, Samuel Doria Medina, es no bajar los brazos ni siquiera con los resultados electorales pobres del 7,8% en 2005 y 5,8% en 2009. En esta reflexión, su desafío será borrar o desmentir una percepción nada favorable: un partido-empresa.

Con 69.844 militantes inscritos, según datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), y 120.000 en sus libros propios y sin actualización oficial, UN tiene una fortaleza que le juega en contra: al menos su financiamiento a través de la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce). “Tiene una asociación muy cercana a una referencia empresarial económica, esto no es precisamente la mejor ayuda”, dice la analista y exparlamentaria Érika Brockmann. Desvincularse de la “sobra del partido-empresa es su gran desafío”, afirma. “El imaginario colectivo lo percibe así y esto se debe superar”.

Aclara que UN no es en sí una empresa-partido, sino que es percibida así. En cambio, el analista Marcelo Silva juzga de manera más directa y “sin anestesia”: “Unidad Nacional es el típico partido-empresa. Depende mucho de ese matrimonio”.

Que esto sea una desventaja no tiene que ver directamente con un determinado momento, sino que “cualquier partido que fortalezca este tipo de identidad levanta cuestionantes”, observa Brockmann.

Carlos Cordero, por su parte, niega que UN sea un partido-empresa y dice que tal percepción es producto del “prejuicio”. No obstante, en su opinión, lo que debilita a ese partido es que “Samuel Doria Medina siga siendo un empresario que a veces hace política y no sea un político a tiempo completo”.

Soledad Chapetón —la joven vicepresidenta de esa organización que tuvo una votación con la que por poco gana la Alcaldía en tierra del MAS, El Alto (31%)— también niega que UN sea un partido-empresa y afirma que es un prejuicio. “Respeto esa posición, pero es muy analítica. Sí, puedo decir que la gente de a pie tiene la percepción de que Samuel es empresario, pero nosotros, para no sólo mostrar esa cara a la población, evitamos que sólo se lo vea a él. Algo que estamos intentando hacer es hablar con los vecinos. Samuel sube a El Alto de tres a cuatro veces por semana a compartir nuestras preocupaciones y recoger las suyas, lo que no tiene que ver con lo empresarial”, apunta.

Para el diputado de UN Jaime Navarro, afirmar que su frente político es un partido empresarial “no tiene asidero”; UN es una organización que “ejerce la democracia interna siempre”, eso “no puede verse como un partido-empresa”, justifica. Sin embargo, considera que Doria Medina es un líder con “mucha presencia y eso puede hacer pensar que Unidad Nacional sea una empresa”.

En la vereda de los contendores de UN, el diputado del Movimiento Sin Miedo (MSM) Fabián Yaksic no duda en afirmar que aquella fuerza política es un partido-empresa. “Ésta es, a un tiempo, su fortaleza y debilidad. Sus mismos cuadros giran de Soboce a su partido”, cuestiona.

En esa línea, Silva vincula a varios de los cuadros más importantes de UN con la compañía cementera de propiedad de Doria Medina. “Su estructura partidaria depende mucho de la estructura empresarial, su compañía que pone la maquinaria logística en tiempos de campaña electoral”. En su criterio, esto muestra que es una fuerza “poco participativa”. Navarro lo contradice y afirma que UN es un partido con “una alta democratización interna”.

Silva argumenta: Doria Medina no sólo es “el dueño de Soboce, sino también de UN. Como es un partido con lógicas empresariales, el que pone la plata decide”. Brockmann, antigua correligionaria del líder político y empresario en el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), asegura que, por más fortaleza económica desde la empresa que tiene UN, “no es un dato saludable” para la construcción de un instrumento político.

“Además, da pie al MAS para que distorsione su presencia política”, dice la analista, para quien UN está más alineada a una social democracia que a la derecha, “como se la quiere caricaturizar”. Ya hubo una experiencia parecida de partido-empresa en el pasado: Unidad Cívica Solidaridad (UCS), de Max Fernández, vinculado a la Cervecería Boliviana Nacional (CBN). En tiempos de elecciones, la CBN funcionaba como una maquinaria logística para todo lo que se requiriera.

Estrategia. A Unidad Nacional, aun cuando tal percepción sea un prejuicio, parecería no molestarle que así la vean, pues los spots de televisión de Soboce sobre sus actividades de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) muestran constantemente a Doria Medina. Es visible su estrategia de posicionar al líder como emprendedor empresarial.

UN no tuvo buenos resultados electorales desde su reconocimiento por parte de la Corte Nacional Electoral en mayo de 2004. En las elecciones generales de 2005, Doria Medina obtuvo el 7,8% de los votos y en 2009, 5,8%; mientras que en la elección de asambleístas constituyentes de 2006 logró el 7,2%. Sin embargo, estos fracasos, de acuerdo con los analistas entrevistados, son el signo de una de sus fortalezas: la perseverancia.

Así lo dice Cordero al mencionar que el fuerte de UN es su “voluntad. En su criterio, esa virtud llevó a esa fuerza política a proponer todas esas candidaturas que “sin duda le va a ser muy útil para 2014, la posicionará mejor”. El factor de cohesión de su militancia —dice— es que “tiene algunas causas justas, como querer hacer una mejor administración del Estado”.Brockmann también rescata ese valor de la persistencia, dice que UN “tiene un liderazgo tenaz y, si bien tiene una lógica de conducción empresarial, ha sabido proyectar liderazgos intermedios interesantes, como Laruta (Carlos Hugo), Chapetón y Murillo (Arturo)”.

Precisamente, Laruta es quien cuenta que Unidad Nacional, a lo largo de sus diez años de vida desde diciembre de 2003, ha ido venciendo varias dificultades. En este momento —prosigue— su “mayor fortaleza” es que cuenta con un equipo de dirigentes en los nueve departamentos, articulados por su líder Doria Medina. Otra de sus fortalezas es haber presentado en 2011, “antes que el oficialismo”, una visión de país llamada Consenso del Bicentenario, en la que se concluía que para avanzar, el siguiente gobierno “debía conservar lo mejor del actual Gobierno, corregir todo lo malo y hacer con iniciativa y gran energía todo aquello que no se hizo hasta ahora”.

Sí, una afirmación de este matiz era impensable hace un par de años. También cree algo similar el diputado Navarro, quien asegura que “hay que impulsar una visión que rescate lo mejor de la República y se lo proyecte al Estado Plurinacional”. Ambos —asegura— “no son antagónicos”.

Chapetón, por su parte, reconoce como un punto fuerte los recursos humanos de la organización y ser el único partido, aparte del MAS, con alcance nacional. En contraste, Navarro habla de una debilidad de carácter externo: que “el MAS controla todos los aparatos del Estado” y eso les deja en desventaja.

Doria Medina es el jefe nacional de su partido desde su fundación en diciembre de 2003. El Congreso Extraordinario de mayo de 2010 lo volvió a elegir. Según los tres dirigentes entrevistados, su liderazgo “es fuerte”, pero “no es un caudillo”. Esta aseveración es confirmada por Brockmann, quien tampoco puede ver en él a un caudillo; es más, asegura que es “el anticaudillo populista”, es decir, la antítesis de esa necesidad atávica de la sociedad boliviana.

Algo que se cuestiona al liderazgo del empresario es su falta de atractivo popular. “No es carismático, por lo que no despierta adhesión emocional, que es necesaria”. Para Cordero, su liderazgo es “democrático”, ha sabido “ser constante” y es un “candidato inobjetable”. “Será parte de una coalición” para las próximas elecciones, ya como postulante o como parte de un frente.

Pero, ¿cómo se proyectará UN? ¿Logrará establecer una coalición opositora unificada con un solo candidato? Eso se verá en el corto plazo, pues el tiempo es otra de las desventajas que no sólo tiene este partido, sino todos los opositores que tengan la intención de competir en 2014. Cordero depara a esta organización una buena votación, pues asegura que la popularidad del MAS “no es tan buena como dicen los medios”.

UN es parte de la última escisión que sufrió el MIR. En 2003, Doria Medina cuestionó duramente el liderazgo de Jaime Paz Zamora. Meses después, fundó Unidad Nacional (UN).

Evaluación interna de Unidad Nacional

“UN (Unidad Nacional) es un partido programático-electoral y es una de las tres organizaciones políticas del nuevo sistema de partidos de inicios del siglo XXI. Encabezada por Samuel, tiene una institucionalidad sólida, debido a que los varios procesos electorales en que participó desde su fundación (2003) le han permitido seleccionar una militancia activa y comprometida”, afirma el excandidato a gobernador de La Paz de ese partido Carlos Hugo Laruta.

Actualmente, para robustecer su institucionalidad y su estructura se encuentra en dos actividades paralelas: el fortalecimiento de la estructura partidaria a través del crecimiento de sus diez regionales en todos los departamentos y El Alto y “su anclaje” en los 50 municipios “más importantes del país”, y en el crecimiento de las alianzas con organizaciones políticas, agrupaciones ciudadanas y organizaciones sociales e indígenas, “para construir una alternativa política real para el país”.

La oposición se ha dado cuenta de que, para dar alguna lucha al Movimiento Al Socialismo (MAS) debe jugar en equipo. Esa fórmula ya le funcionó en niveles subnacionales como en el municipio de Sucre y el departamento de Beni. Su plan es repetir la experiencia a nivel nacional.

“Mas allá de los discursos vacíos y las demandas que no se acompañan con acciones, Unidad Nacional ya aportó (y seguirá aportando) a la construcción de la unidad de las fuerzas democráticas, políticas y sociales, en todo el país. La experiencia más clara de ello fue el Beni (Primero el Beni, UN, CN, Consenso Popular y los Verdes). “El compromiso es hacer algo similar para Bolivia en 2014”, dice Laruta.

‘Estamos en proceso de fortalecimiento’: Soledad Chapetón es vicepresidenta de UN

Estamos fortaleciendo nuestras estructuras trabajando en actividades que no sólo tienen que ver con lo político, sino también con lo social y actividades productivas. El denominativo es ‘proceso de fortalecimiento interno’ y tenemos la intención de organizarnos territorialmente. En cuanto a debilidad, tenemos gente que nos hace quedar mal y no cumple nuestros estatutos.

‘La unidad es la vía para enfrentar a Evo’: Carlos Hugo Laruta, es coordinador institucional de UN

La unidad de las fuerzas de la oposición para enfrentar a Evo Morales en las elecciones de 2014 es la única vía para evitar que se perpetúe un gobierno que está hipotecando el futuro, despilfarrando los recursos extraordinarios que está recibiendo el país y dañando seriamente las libertades democráticas, con el único fin de atornillarse en el poder y seguir aprovechándose de él.

‘Tenemos liderazgos de muy buen perfil’: Jaime Navarro es secretario ejecutivo nacional de UN

Entre las fortalezas está que somos un partido de centro con una profunda vocación democrática, que postula valores como el respeto del Estado de derecho. La posición de centro nos permite ser inclusivos y articuladores. Por eso hemos logrado claridad en ser uno de los constructores de la unidad de los bolivianos. Además, tenemos muchos liderazgos de buen muy perfil.

‘Su crecimiento pasa por las alianzas’: Érika Brockmann es analista y exparlamentaria

Partiendo de que hay una debilidad en el sistema de partidos, Unidad Nacional tiene la ventaja de ser una referencia nacional, aunque tenue. Tiene capacidades programáticas por un conocimiento de las problemáticas del país. Sabe que su crecimiento pasa por construir alianzas. Su debilidad es que su liderazgo no es carismático, aunque sí muy tenaz.

‘Debe generar alianzas programáticas’: Marcelo Silva es analista

Es uno de los partidos que le da polaridad al Movimiento Al Socialismo. Samuel y Rubén Costas están disputando ser quien enfrente a Morales en 2014. Tiene una presencia en todo el país, aunque no ha logrado crecer significativamente en relación a la elección de 2009. No puede enfrentar solo al MAS, deberá generar alianzas programáticas si quiere tener un mejor resultado.

‘Su fortaleza es su voluntad política’: Carlos Cordero es analista

La fortaleza más grande es su voluntad política que los ha llevado a presentar candidaturas en las elecciones de 2005 y 2009, eso les da un camino andado y les va a servir mucho para los comicios 2014. Es un partido mejor posicionado por eso. Entre sus debilidades está que Doria Medina es un empresario que de vez en cuando hace política, cuando debería hacerla todo el tiempo.

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