Animal Político

VIII Marcha: la lucha de fondo fue por territorio

Memorias desde el Tipnis

La Razón / Rubén Martínez

00:00 / 26 de febrero de 2012

El 22 y el 23 de octubre de 2011 los dirigentes indígenas de tierras bajas firmaron sendos acuerdos que corresponden a los 16 puntos de la plataforma de lucha que reivindicó la VIII Marcha Indígena realizada durante 65 días entre Trinidad y La Paz. A la luz del análisis, el tema de fondo fue por el territorio indígena, según el libro Marcha indígena por el TIPNIS. La lucha en defensa de los territorios, publicado por la Fundación Tierra. Para ilustrar la tensión sobre esta temática, el estudio afirma que el acuerdo sobre tierra y territorio “va por un lado” y “las intenciones, por otro”.

En el texto se explica que en el “Encuentro Plurinacional para Profundizar el Cambio”, organizado por el Gobierno, se planteó concretamente “que el Estado ya no admita nuevas demandas para la titulación de territorios indígenas y que se revisen mediante auditorías a TCO (Tierras Comunitarias de Origen)”. Este encuentro se realizó después que el Órgano Ejecutivo se comprometiera con los marchistas “a trabajar con los indígenas y otros sectores las ‘enmiendas’ a la Ley 3545 de Reconducción Comunitaria —norma que, a su vez, hizo modificaciones a la Ley INRA—; y a continuar con el saneamiento, garantizando los recursos para ello”.

El texto hace una evaluación del conflicto considerando lo que se pidió, lo que se obtuvo en el papel y lo que pasa en los hechos en relación con cuatro temas de “importancia estratégica” que componen la plataforma de 16 puntos planteada por la marcha: la defensa del TIPNIS (Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure), tierra y territorio, desarrollo normativo y derecho a la consulta, y autonomía indígena. El examen que se aplica a los otros acuerdos concluye que el saldo de aquéllos “no es muy alentador para el movimiento indígena ni tampoco muy halagador para el gobierno de Evo Morales”.

En el examen sobre territorio se menciona que desde la óptica campesina y de los colonizadores se critica que a los territorios indígenas se les conceda una gran superficie en relación a la escasa población que los habita. Según el análisis, esa idea también fue insinuada por el Gobierno.

En torno a este particular, cita la afirmación de Morales en la inauguración del encuentro de Cochabamba: “Algunos sectores, algunos dirigentes, nos piden 500 hectáreas por persona de dotación, sabiendo que en algunas regiones como el lago Titicaca, o [en] Parotani hay ‘surcofundio’”.

En respuesta a ello, el exdirector del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) Juan Carlos Rojas explica que esas generalizaciones “no aguantan el análisis pormenorizado de la población y superficie de los 190 TIOC” (Territorios Indígena Originario Campesinos) titulados. Además, según continúa, “con la tendencia del saneamiento en el país, la extensión de tierras concedidas a campesinos superará por varios millones de hectáreas a los TIOC”.

El examen concluye que en “los acuerdos que firmaron los representantes de la VIII Marcha y el Órgano Ejecutivo, el 22 y 23 de octubre en La Paz, se fijan compromisos y acciones orientados en una dirección que el Gobierno, en el fondo, no desea seguir o accede a hacerlo con mucha reticencia”. Además, varias de las demandas indígenas se basan en la Constitución promovida por el Gobierno, aunque paradójicamente éste elude el reconocimiento de su paternidad.

“Esta constatación pone en duda que los acuerdos se cumplan de manera satisfactoria para los marchistas. Es probable que el desenlace dependa en gran medida de la capacidad de presión y negociación que tenga el movimiento indígena de tierras bajas”.

La publicación refleja la cobertura periodística desarrollada por la unidad de Comunicación y Prensa de la Fundación Tierra sobre la VIII Marcha Indígena en defensa de ese territorio. El propósito es aportar con un registro de la movilización que sirva para el conocimiento futuro sobre esta temática. En el país se hicieron ocho marchas indígenas y se tiene registro sólo de la primera realizada en 1990.

Con los títulos “Pasión”, “Muerte” y “Resurrección”, que corresponden a los tres momentos que vivió la movilización, se relata los sucesos de 65 días de caminata indígena. El capítulo II, “Pasión”, describe la partida de Trinidad, el 15 agosto. La extenuante primera jornada de marcha a más de 30 grados de temperatura, el primer campamento montado en la ribera del río Mamoré. Allí se narran las vicisitudes de las etapas de los primeros 41 días de marcha: “El primer intento por frenar la marcha” en San Ignacio; “cuando los marchistas jalaron a sus dirigentes” en Puerto San Borja; el descanso y la organización en Totaizal; San Borja como “último bastión de los indígenas”; el debilitamiento de la movilización en La Embocada y Limoncito. Finalmente, la disminución de los marchistas a la mitad en Villa Yenny, y los sucesos del día en que las mujeres indígenas forzaron a caminar cinco kilómetros al canciller David Choquehuanca, entre Villa Yenny y Chaparina, venciendo el cerco policial y desafiando el cerco de los colonos.

En el capítulo III, “Muerte”, está la narración del día de la intervención policial que sufrió la movilización indígena en Chaparina, el 25 de septiembre. Bajo el título “Las 48 horas que cambiaron el destino de la Marcha Indígena”, se relata minuto a minuto lo sucedido esa jornada desde sus primeras horas. La narración continúa con los sucesos de la represión, las detenciones, el ingreso forzado de los indígenas a buses contratados por la Policía, la partida de estos motorizados rumbo a San Borja, el bloqueo carretero organizado en esa ciudad que impidió el paso del convoy de detenidos, los detalles del arribo de ese contingente a Rurrenabaque, el sorpresivo rescate de los detenidos protagonizado por los pobladores de aquella ciudad e indígenas takana, la forzada separación de niños de sus madres y padres, la historia de los que lograron refugiarse de la represión en el monte. Para narrar esos hechos, el equipo de Comunicación de Tierra conversó con más de 30 personas, de las cuales se publican 23 testimonios.

“Resurrección” es el capítulo IV y en él se cuenta los preparativos para el reinicio de la movilización en Quiquibey, el temor indígena al rechazo en las localidades paceñas ubicadas en una zona de alta colonización, la solidaridad ciudadana demostrada desde Palos Blancos que acabó con ese miedo, y el multitudinario recibimiento que hizo la población paceña el 19 de octubre. En medio, se pueden leer semblanzas de los principales protagonistas de la caminata.

El último capítulo contiene los puntos de vista sobre la movilización, escritos por 14 especialistas en derechos indígenas. La publicación cierra con un apartado de anexos, en los que se encuentran documentos antecedentes de la movilización, otros que se emitieron durante la marcha y los posteriores a la llegada a La Paz: acuerdos y la Ley 180 que declara la intangibilidad del TIPNIS.

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