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Violeta Domínguez: ¿Paridad en el ejecutivo? solo es una cuestión de tiempo

El feminicidio es el punto final de una larga cadena de violencias, es allí donde hay que trabajar, afirma.

Violeta Domínguez Acosta,  representante de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) en Bolivia.

Violeta Domínguez Acosta, representante de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) en Bolivia. Foto: Cristian Calderón

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos, es periodista

00:00 / 26 de junio de 2019

L a nueva representante de ONU Mujeres en Bolivia, Violeta Domínguez Acosta, volvió al país después de 27 años, cuando muy joven empezó a trabajar en Naciones Unidas. Encuentra muy cambiado el país, comenta, no solo en su desarrollo, infraestructura o economía, sino también en la situación de las mujeres. Claro que falta mucho por hacer, pero no deja pasar su impresión de que la paridad de género, si bien no llegó de pleno a las instancias gubernamentales ejecutivas, es solo cuestión de tiempo para que lo haga.

— En estos días, 19 empresas se sumaron a trabajar en la equidad de género en el trabajo. 

— Es una iniciativa que estamos desarrollando con más de dos mil empresas, 67 países y 44 sectores en el mundo desde hace tres años; Bolivia se adhiere por primera vez. Estábamos en el proceso de identificar los sectores más proclives a querer apoyar esta iniciativa y hemos tenido la suerte de contar con diversos sectores: desde minería hasta diseño y moda, pasando por comunicación, comercio. Eso es importante: no ha sido un sector [de empresas] más femeinizado, hay empresas de sectores tradicionalmente más masculinos; y eso es lo que buscamos, justamente, que este no sea un tema de las mujeres.    

— Parece que tiene que ver también con la productividad.

— Decía la presidenta de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, que incorporar a las mujeres en el desarrollo económico de los países era económicamente inteligente. La mujer tal vez es mucho más conservadora en la manera en que invierte, cuando pide un crédito. También a la hora de la responsabilidad, ella tiene otros paradigmas, posiblemente porque la mujer está acostumbrada a ser multitarea; es decir, llevar adelante el trabajo, la casa, los hijos, la familia. Por eso, cuando una mujer tiene la oportunidad de empezar una carrera dentro de una empresa privada, rinde y produce. Y cuando las mujeres tienen talentos, rendimientos y están muy bien formadas, es económicamente inteligente y rentable tener mujeres en las empresas. Nos queda un pequeño escalón, que esas mujeres puedan estar en puestos de alta decisión, con liderazgo real.

— En la participación política de las mujeres, pese al avance de la paridad en el legislativo, siempre fue problema en los Ejecutivos.

— Sí, Bolivia es tercera en el mundo, tras Cuba y Ruanda; y ahora cuarto México en una democracia paritaria. Bolivia está siendo ejemplo. A nosotros nos piden muchos datos, cómo es la legislación, para poderla replicar en otros países. Es verdad que en el Ejecutivo ese equilibrio no es igual que en el Legislativo. Ahora, esto va acompañado también de un tema de violencia política, un nuevo tipo de violencia que surge cuando la mujer incrementa su participación en el mundo político. Esto sí es algo que hay que acompañar desde el principio, porque de nada sirve tener mujeres dentro de los órganos (de poder) si luego éstas van a ser perseguidas, acosadas y no van a poder desarrollar su trabajo, o no van a ser escuchadas, o van a ser insultadas por sus opiniones. ONU Mujeres está haciendo un seguimiento muy estricto de todos los casos que nos enteramos. Y sobre todo ahora, en un año electoral, para poder capacitar a las mujeres candidatas: cuándo se trata de un caso de violencia, cuándo deben entenderlo como tal, cuándo deben denunciarlo.

— La paridad avanzó, está en la ley, pero hay ciertas trampas que se usaron para desvirtuarla.

— Hay trucos. Y eso también me consta que se está revisando ahora para el diseño de las futuras listas. Tenemos mujeres muy potentes en Bolivia, una presidenta del Senado que vela mucho por estos temas; una vicecanciller muy involucrada, la ministra de Planificación, la de Salud. Cierto, a nivel del Ejecutivo no estamos en paridad, pero yo creo que es una cuestión de tiempo que al Ejecutivo vayan llegando mujeres de este perfil, porque las hay en activo y las hay en cantera. El camino está comenzado y esto no tiene marcha atrás. Ahora, es verdad que hay esos truquitos, y hay que irlos puliendo.

— Hay mayor presencia...

— La presencia en la política de las mujeres no tiene marcha atrás, porque además ellas son dedicadas, talentosas, comunican de otra manera; tienen una sensibilidad de comunicar a la población, a las comunidades...

— Acuerdan de otro modo también...

— Efectivamente. La manera de conciliar, de negociar es absolutamente de otra manera. Creo que ese plus, ese valor añadido, trae el poder tener mujeres en la política a la hora de negociar, de conciliar.

— Feminicidio en Bolivia. ¿En verdad ostentamos la triste celebridad de tener uno de los más altos índices?

— Tiene un alto índice en la región. En el tema de la violencia de género, el feminicidio es el punto más alto, el límite de la violencia. Hay muchos tipos de violencia antes de llegar al feminicidio y que trastornan de una forma también muy grave la vida de una mujer, desde que es una niña, porque la violencia intrafamiliar, si la sufre la madre la sufren los hijos. Hay muchos tipos: la violencia laboral, en la calle, la inseguridad ciudadana. La mujer está sometida ahora a muchos tipos de violencia que antes no es que no existían, simplemente no estaban tipificados como tipos de violencia; entonces, no los conocíamos, no los denunciábamos. El feminicidio es una asesinato por ser mujer, esa es su definición; es una lacra en todas partes del mundo. En América Latina es un fenómeno difícil y que está creciendo y que está siendo muy difícil de combatir. Bolivia lamentablemente lleva la cabecera.

— El feminicidio es la culminación de una cadena de violencias, y eso habla de concentrarse en los eslabones, digamos, menores.

— Indudablemente hay que ir mucho más abajo para no llegar nunca al feminicidio. Desde un insulto, una ofensa, un empujón, una mala palabra, el control de celular, o no te vistas de esta manera, o no salgas; es decir, coartar la libertad de la mujer en cualquiera de sus formas, coartar cualquier tipo de libertades. Es desde esos puntos, que son los iniciales, que tenemos que continuar para no llegar a esto.  Ayer, de parte del Viceministerio de Igualdad se lanzó una campaña sobre el amor sin violencia, noviazgo sin violencia, que va dirigida a los jóvenes, a los adolescentes, a los noviazgos, porque ahí es donde empieza: las niñas ven como normal que le quiten el móvil, le miren sus mensajes. Si es ahí donde empezamos a capacitar, a sensibilizar que eso no es normal: no es normal que te diga cómo te vistas, que te revise el celular. Cuando empezamos desde ahí, esa niña o adolescente se va ir formando. Si un niño ve desde su infancia el trato igualitario, indudablemente el día de mañana será un hombre que entenderá la igualdad entre el hombre y la mujer.

Violeta Domínguez Acosta. Desde el 25 de noviembre de 2018 (Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer), cada 25 de mes, todo el sistema de Naciones Unidas en Bolivia lleva a cabo una campaña contra dicha violencia, ofreciendo información específica sobre el tema.

Datos

Profesión: Socióloga y psicóloga.

Ocupación: Representante de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) en Bolivia.

Perfil

Tiene más de 30 años de experiencia en liderazgo, alta gerencia, desarrollo y género. Tuvo misiones en más de 10 países en África, América Latina y Europa.

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