Animal Político

Vivir el mundo en la cosmovisión de los pueblos

El evento del 21 en la Isla del Sol va de la mano con los intentos de reencuentro espiritual de los pueblos del gran Abya Yala, manifestaciones que deberían estar en manos de las comunidades locales porque el Estado Plurinacional todavía no puede asumir la responsabilidad porque aún tiene mucho de colonial

La Razón / Esteban Ticona Alejo

00:00 / 30 de diciembre de 2012

En estos últimos años escuchamos, con mayor frecuencia, términos como Pachakuti, kutipacha, inkari, fuera de otros casi cotidianizados como la ch’alla, la Pachamama o el apthapi, entre algunos, provenientes del aymara, quechua y también el uru. Lo más importante de todo esto es que los pueblos del gran Abya Yala (América) continúan irradiando su conocimiento, su sabiduría, su ciencia, su práctica, que es la apuesta por la vida, que hoy se conoce como la cosmovisión del “vivir bien”, el “buen vivir”, entre algunos términos que también se discuten en países como Perú, Ecuador, Colombia, Guatemala y México. La crisis del sistema capitalista mundial ha hecho que muchos ciudadanos de diferentes partes del orbe se convenzan cada vez y terminen abrazando la espiritualidad y valores ético-morales ancestrales. Aunque el cuestionamiento a los valores del capitalismo y socialismo real no es tan nueva en nuestro país, pues Fausto Reinaga, el fundador del indianismo boliviano, hace casi 40 años comenzó a irradiar al planeta e invitar a la humanidad que se apropien de ese conocimiento alternativo y civilizatorio, bajo el nombre de “pensamiento amaútico”.

Solsticio de verano en la Isla del Sol. Presenciamos, el pasado 21 de diciembre, el solsticio de verano, realizado en la Isla del Sol, que ha reavivado el calendario andino, donde hay cuatro grandes raymis o celebraciones a lo largo del año. En esta oportunidad, el presidente Evo Morales leyó El manifiesto de la Isla del Sol, un excelente documento de cómo nos encaminamos al futuro. El texto está cargado de muchas ilusiones y sueños que no sé si se cumplirán, incluso uno se pregunta, ¿cuánto de esa teoría se podrá llevar a la práctica en el Estado Plurinacional? Lo más rescatable de estas actividades es la hermandad que se teje, a partir de la cosmovisión maya y la andina (uru, aymara y quechua), que fueron más activas antes de la invasión española, pero después de más de cinco siglos de colonización se reinicia el primer intento de reencuentro espiritual de los pueblos del gran Abya Yala y en el momento histórico que vive Bolivia. ¿Será posible su fortalecimiento desde las comunidades y no tanto desde las élites, en años venideros? El Estado Plurinacional, que existe formalmente, ¿tendrá la capacidad de articular intraculturalmente este tipo de manifestaciones espirituales? Estos reencuentros espirituales ancestrales deberían estar en manos de las comunidades locales, pues son quienes permanecerán y reconfigurarían mejor hacia adelante estas cosmovisiones. ¿Por qué la duda en el Estado Plurinacional? Éste, en la práctica, tiene mucho de colonial y eso es el gran obstáculo para asumir este tipo de responsabilidades históricas descolonizadoras.

Yatiris, sabiondos y medios de comunicación. Un fenómeno que sucede en estos últimos años es la masificación de estos eventos espirituales-culturales, por ejemplo el del año nuevo andino en Tiwanaku y ahora el solsticio de verano en la Isla del Sol. Uno de los actores centrales de estas ceremonias rituales son los yatiris, aunque existen dudas si lo son realmente, es decir, si son consagrados según las reglas andinas. Incluso se denuncia a algunos “sabiondos” inescrupulosos de tergiversar rituales ancestrales. Hay que recordar que estos actos, como producto de la colonización española, han quedado clandestinizados a los hogares. Sin embargo, los eventos del 21 de junio y ahora del 21 de diciembre han sido ampliamente masificados. Sucede una gran paradoja en su relación con los medios de comunicación: los distintos medios nacionales e internacionales permiten el acceso a la información y a la difusión de la espiritualidad indígena y eso es muy loable; pero su difusión también ha ayudado en incrementar su masificación, hasta casi convertirla en un espectáculo y show. Pero jamás se discute su rol en los medios, en cómo contribuyen al espectáculo. Incluso algunos se vanaglorian que al difundir con alguna transmisión “en directo” contribuyen a “explotar” el lado turístico de estas manifestaciones culturales.

Los retos. La celebración del solsticio de verano ha despertado mucha susceptibilidad en los poderes religiosos reinantes (sean éstos católicos, cristianos, etcétera) que piensan que podrían ser avasallados, incluso los más progresistas tienen cierto temor de quedar subsumidos a lo indio. Pero lo más importante es que se está experimentando transformaciones y reafirmaciones del orden simbólico y la cosmovisión de la vida de los pueblos ancestrales del gran Abya Yala. Es cada vez más visible la propuesta por la apuesta de un mundo con una espiritualidad distinta a las hegemónicas occidentales. Desde la perspectiva boliviana, la experiencia del año nuevo andino, iniciada por la generación indianista y katarista en la década de los años 80, fue una acción política desde las bases que prendió raíces profundas. Por lo tanto, la celebración del solsticio de verano tiene este carácter político, pues los pueblos indios aún no están liberados del colonialismo espiritual.

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