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Xavier Albó: ‘Ama ch’in’, no callarse cuando uno tiene qué decir

Estuvieron el Presidente, el Vicepresidente y el Canciller  para darle el Cóndor de los Andes (junto con el también sacerdote Mauricio Bacardit). Con su habitual franqueza, les dijo que siempre es mejor un librepensante a un llunk’u; alguien que no debe callarse cuando tenga que decir lo que deba.

Xavier Albó.

Xavier Albó. Fotos: Alejandra Rocabado.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano / La Paz

22:52 / 09 de abril de 2016

El martes 5, en el Palacio de Gobierno, los sacerdotes jesuitas Mauricio Bacardit y Xavier Albó fueron condecorados con el Cóndor de los Andes en el grado de Caballero. Mientras a Bacardit el reconocimiento fue por “su contribución a la democracia social y participativa, en la búsqueda de la superación de las causas de la pobreza de los sectores rurales de Bolivia”, Albó recibió la distinción por “su labor activa en favor de las comunidades indígenas de Bolivia, así como la emprendida con relación a la democracia y los derechos humanos del pueblo boliviano”. Fue la ocasión en que Albó sugirió añadir con mayor énfasis a la trilogía ama sua (no seas ladrón), ama llulla (no seas mentiroso) y ama quella (no seas flojo), el ama llunk’u (no seas adulón) y el ama ch’in (no te calles). El ama llunk’u de algún modo ya se había incorporado. La verdadera novedad fue el ama ch’in. Ch’in en quechua es silencio, silencioso; el negar ese silencio es a lo que el lingüista Albó le da el sentido de no quedarse callado cuando se deba hablar, sobre todo en el momento de hacer una crítica o manifestar un desacuerdo.

— ¿Qué finalmente quiso decirles a Evo Morales y Álvaro García?

— Que no hay que ser ni llunk’u ni ch’in; esto último quiere decir “no callarse cuando uno tiene qué decir”, no mantenerse mudo cuando hay que hablar; es lo que yo quiero decir.

— Está bien, pero el tema fue que después habló de los librepensantes, y eso...

— Es así, es decir, yo estoy con el proceso, pero que no piensen los del proceso que por ello debo estar con el MAS, porque con el MAS no estoy. Tampoco voy a ser llunk’u del Evo o del Álvaro, no dejo de pensar yo por mi propio modo de ser. Entonces, puedo aportar al proceso precisamente de esta forma.

— ¿Tiene que ver con los librepensantes, los disidentes, del MAS?

— Me dicen, pero yo no lo vi, que cuando yo dije eso el Evo dejó de hacer, estaba medio distraído, y se puso de repente a pensar. Claro, el usar este nombre, éste viene del Álvaro, que ha pensado lo de los librepensantes y todo eso, y siempre los ha rechazado. Entonces, yo manifesté: “Yo quiero estar con el proceso, pero claramente no quiero perder mi libertad de decir lo que me parece que hay que decir en cualquier momento, y el (Luis) Espinal estaría muy preocupado por mí si no fuera capaz de decir lo que me parece que hay que decir”.

— ¿Le ha dicho algo el Presidente sobre esto, al terminar el acto?

— El Presidente ya me conoce, ya me ha visto otras veces, y ya sabe que de mí no puede esperar que sea simplemente… sería anularme si me pone una cosa, y no es esto lo que yo quiero hacer. Ha sido útil que yo haya podido decir las cosas que dije, que otros las piensan pero no se animan a decirlas; (mejor) que no aceptar el premio, pero dije la amenaza: que si no sabía negar el ch’in y el llunk’u, entonces, devuelvo [la distinción]. Espero que no lo tenga que hacer.

— ¿Y el Vicepresidente?

— Cuando acabó el acto, lo primero que me ha venido a decir es sobre el proyecto de energía atómica. Me dijo: “No, ahí no tenemos nada, no pasará nada de nada”. Yo manifesté mi verdad; porque aunque sea verdad eso, también es verdad que lo más urgente, más barato y más esperado de la gente no es eso, sino que los servicios de salud habituales estén bien, que sean eficientes, que tengan a gente bien preparada y    dedicada, con vocación.

— Pero, ¿por qué específicamente salud?

— Porque salud empalma con el proyecto de los rusos [el Centro de Investigación Nuclear]; no digo que no sea bueno lo otro, pero es muchísimo más caro. Dejas sin arreglar cosas que son muchísimo más urgentes y que dan una respuesta inmediata.

— Lo intercultural. Yo le entendí que para ser pluri hay que ser inter.

— Y para ser inter de veras, hay que tener el mismo poder. Esto es más complicado en el caso de las religiones; porque cuando la Iglesia Católica, o la cristiana, piensa que tiene ya la palabra sagrada de Jesús, y que por lo tanto no tiene nada que aprender de otras religiones no cristianas, ahí se raya. Y cuando digo inter, hago dos clasificaciones: todo lo humano, toda la naturaleza. Hay muchas cosas que tenemos que aprender de los pueblos indígenas.

— ¿Cómo tomará el Presidente sus  observaciones?

— Me respeta. Una vez incluso quiso que yo fuera un consultor habitual, pero yo le dije lo que pensaba y nunca más me llamó, pero me respeta; quizás porque ya soy viejo y sabe que yo no voy a esperar ninguna cosita de él. No voy a esperar llunk’amente ninguna respuesta de él.

— Con el Vicepresidente, ¿tuvo alguna discusión teórica, un enfrentamiento intelectual?

— Varias veces en el pasado. Pero, yo me siento más cercano del Evo que del Álvaro, a pesar de que yo soy más intelectual como el Álvaro, que activo como el Evo.

— Una cosa que sorprendió fue que confesara su indecisión en el referéndum.

— Ahí yo me doy cuenta que con la prisa dije la razón del Sí y me olvidé la del No. Y la razón del No es clarísima: porque de esta manera, los que están ahora en el poder se dan más cuenta de que no les queda más que preparar durante estos tres años y medio un sucesor, mejor si no es el que yo he dicho, que es el propio David (Choquehuanca), sino una sangre joven. David tiene la ventaja de que ya tiene un rodaje y es más joven que el Evo. Que se estén preparando desde ahora; no postergar todo hasta 2018.

— Esto es saludable para cualquier partido o movimiento...

— Yo he visto varios casos, el (Nelson) Mandela, por ejemplo, que fue un señor que pudo meditar muy bien lo que quería hacer en los 27 años en la cárcel. De ahí sacó muy bien una cosa que es de allá, de los pueblos de África, una cosa que llaman ubuntu, que quiere decir “yo sin ti soy nadie”, y que esto luego lo aplicó incluso con la oposición, y por eso puso de candidato a la vicepresidencia a un blanco. Lo intercultural se parece al ubuntu, yo soy nada sin ti, y que, por lo tanto, hay que saber dialogar con los que piensan distinto, esto es lo que el MAS no sabe hacer todavía. Bueno, lo sabe hacer con quienes le pueden dar muchos votos, por ejemplo, en Santa Cruz, con ganaderos lo ha sabido hacer, pero aquí por ejemplo con los librepensantes del MAS no lo ha podido hacer.

— Ahora, su razón del Sí tampoco es para menos, el tema del mar.

— Bueno, ahí está por ejemplo, el caso del Carlos Mesa; me llamó y le pregunté: “¿Y cómo sigue eso de ser vocero?”. “Sigo siéndolo, pero no me llaman” [Se ríe de la respuesta]. Es un cosa [el tema del mar] que va más allá de los gobiernos; es interesante que gracias al Evo todo el armatoste que tenía Chile ha quedado medio desmontado y con el apoyo de la Corte está. Habrá que discutir si lo del Silala es bueno, a ver cómo se puede combinar sin deshacer el punto más importante.

— Otra novedad fue aquello del suma qamaña al lado de un sajra qamaña; nunca había escuchado así, juntos, suma y sajra.

— Mira, yo soy muy amigo del Boaventura de Sousa Santos y él me había pedido otra cosa, que hablara solo del suma qamaña, y varios me han observado. Dicen que no está solo el suma, sino también el sajra; entonces, es más enriquecedor verlo siempre con el otro; pero, claro, allá yo decía, hay que tener mucho cuidado en que no se equiparen (suma y sajra), sino que una cosa es suma y la otra sajra. Entonces, lo que hay que hacer es ver cómo minimizamos los sajra y maximizamos los suma.

— Al final, qué significa para usted este Cóndor de los Andes; un reconocimiento del Estado boliviano.

— Para mí claramente es un reconocimiento de que estar con los pobres es una cosa que quiere el Gobierno también y que lo tenemos que hacer, y además es una cosa evangélica. Te voy a decir una cosa; un Papa anterior, que era mucho más llunk’u o ch’in, decía: “Hay que hacer la opción preferencial (por los pobres), pero también tenemos que tener en cuenta a los ricos”. El (Papa) Francisco ha dicho cosas bien interesantes, que siempre todo tiene que ser desde la perspectiva de los pobres.

Luis Espinal, el de los fines de semana en la cocina

Al hablar con Xavier Albó, inmediatamente viene a la mente Luis Espinal Camps, el sacerdote también jesuita que fue asesinado en 1980. Es histórica la fotografía de ambos en el periódico Presencia junto a las mujeres mineras en la huelga de hambre de fines de  1977, cuando se exigía amnistía política y el retorno de la democracia.

— Yo siempre he tenido la idea de que mientras Luis Espinal era el  serio, usted era el bromista.

— En parte es verdad, y un ejemplo claro de eso es que cuando hicimos la huelga de hambre [en diciembre de 1977], yo me encargué de hacer las caricaturas que se publicaron en un libro que se llama La huelga de hambre; no sé si has visto, hay una serie de dibujos, ésos son míos. No he desarrollado esto, me hubiera gustado desarrollarlo y a lo mejor hubiera (acabado) haciendo chistes en La Razón. ¿Sabes qué? Yo lo que recorto cada día es Mafalda, la de hoy, por ejemplo, es una maravilla; eso lo tengo por si acaso.

— ¿Qué recuerda más de Luis Espinal?

— Tengo montón de recuerdos, pero a mí me gusta distinguir entre el Espinal diario, como director del Semanario Aquí, y el que descansaba los fines de semana en la casa; y entre éste que descansaba los fines de semana, siempre lo recuerdo como cocinero, él era quien cocinaba los días en que no podía venir doña Julia. Y le gustaba mucho la música.

— Cocinaba escuchando música.

— Tenía una grabadora, viejísima; cuando murió, esa grabadora ya no tenía la cosa para mantener las pilas, éstas las tenía atadas con scoch. Ponía música de películas, le gustaba mucho; de cantantes, le gustaba Edith Piaf, los trozos de Mozart. En la cocina, le gustaba mucho la  beterraga, las tortillas; una vez se le pegó en el techo una tortilla. Ah, un detalle que es muy bonito: le gustaba arreglar cosas.

— Eran muy amigos...

— Ah, lo de la grabadora. La usé yo, luego también la regalé. Me acuerdo que cuando llegó el papa Juan Pablo II fui con esa grabadora a su llegada. No me gustó cómo reunieron a la gente, no te podías mover de un grupo a otro. Pero yo me iba de un sitio a otro porque quería grabar qué es lo que decía la gente sobre la llegada del Papa; hasta que me agarró la Policía, más bien un día antes un amigo visitante me dio una credencial de Radio Vaticano; pero me sirvió que me detuvieran porque pude estar cerca del Papa...

Perfil

Nombre: Xavier Albó

Nació: El 4 de noviembre de 1934, en La Garriga (Catalunya, España)

Ocupación: Sacerdote jesuita; es doctor en Lingüística y Antropología

Vida

En 1951 se hizo miembro de la Compañía de Jesús; emigró a Bolivia en 1952 y se nacionalizó ciudadano boliviano. Ha sido autor, coautor o editor/coordinador de 32 libros y al menos 300 artículos, principalmente sobre temas de antropología, historia, ciencias sociales, lingüística y sociolingüística, con énfasis en la realidad rural e indígena de Bolivia.

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