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21F 2016, entre el accidente político y el quiebre de la gestión

La duda es si lo que ocurrió el año pasado en la consulta de febrero pudo afectar el principal baluarte del partido oficialista, es decir, el respaldo al Jefe de Estado.

La Razón (Edición Impresa) / Elisa Medrano Cruz es periodista

00:00 / 26 de febrero de 2017

El triunfo del No en el referéndum del 21 de febrero de 2016 (21F), en el que se le preguntó a la población si estaba de acuerdo con la reforma del artículo 168 de la Constitución para posibilitar una nueva postulación del presidente Evo Morales, fue visto, desde el oficialismo, como la respuesta a un accidente político, un error de cálculo, que básicamente se explica por haber pedido a la población respaldo para un nuevo mandato ni bien se inició el actual periodo gubernamental, hecho que se suma a “la mentira” del caso Gabriela Zapata; por el contrario, para la oposición, esa fecha marca un punto de quiebre, inflexión, o incluso el principio del fin del actual proyecto político, que ya lleva 11 años en el poder.

En los últimos días, los esfuerzos del Movimiento Al Socialismo (MAS) y de las organizaciones sociales que lo respaldan se volcaron a explicar el resultado del 21F como “el día en que ganó la mentira”. Y es que días previos a esa consulta, el 3 de febrero de 2016, se denunció un supuesto tráfico de influencias a favor de Zapata, expareja del presidente Morales, quien a la sazón era gerente comercial de la empresa china CAMC, que se adjudicó contratos con el Estado, y de quien se dijo que tuvo un hijo con el Mandatario. Todo ello, coinciden la senadora Adriana Salvatierra y el diputado Víctor Borda, ambos del MAS, fue un engaño porque no se probó ninguno de esos hechos. Por esta razón, aseguran, se aprestan a conmemorar esta fecha con diferentes actos de “desagravio”.

De forma paralela, los opositores alistan la “celebración” del triunfo del No y el pedido de respeto a ese resultado, coinciden la diputada Jimena Costa de Unidad Demócrata y el senador Victor Hugo Zamora del Partido Demócrata Cristiano (PDC). A ellos se suman colectivos ciudadanos, como Me Comprometo Bolivia, cuyo representante, Wálter Guevara, dijo que preparan una concentración en Santa Cruz para recordar ese “hito histórico”, en el que la gente, asegura, se movilizó por su cuenta.

‘MENTIRA’. No obstante que el oficialismo reitera que la respuesta negativa de la población a la reforma constitucional, 51,3% respecto al 48,7% que votó Sí, fue producto de esa mentira, de último el vicepresidente Álvaro García Linera añadió una nueva explicación. Para él, ese desenlace fue la respuesta de la población a un inoportuno pedido de respaldo a la actual gestión. “Teníamos que haber ido a referéndum para consultar esto (repostulación) en 2019, después de haber evaluado cuatro, cuatro años y medio de gestión; decirles, ‘señores, ¿están de acuerdo ustedes en que volvamos a postular?’ y ahí la gente te hubiera dicho de otra manera, pero no puedes preguntarle eso comenzando tu gestión, eso fue un muy mal cálculo político, una falta de sentido común”, afirmó la autoridad.García va más allá y arriesga calificar el referéndum como “una locura política”, la que atribuyó a la Coordinadora Nacional para el Cambio (Conalcam): “¿Le faltó sentido común al Gobierno?”, preguntó el periodista; “Le faltó sentido común a mis compañeros de la Conalcam”, respondió (El Deber Radio). El propio Presidente admitió poco antes de su mensaje al país, el 22 de enero, que su partido cometió un error cuando promovió el referéndum del 21F. “Debimos esperar”, dijo y explicó que para entonces la gente estaba cansada de las campañas electorales.

Desacierto o no, lo que es firme convicción para el oficialismo y las organizaciones sociales afines a éste es que el caso Zapata tuvo mucho que ver con el resultado negativo. ¿Por qué? La explicación de la senadora Salvatierra es que la opinión de los votantes cambió porque hubo una campaña sistemática a través de los medios de comunicación que difundieron esa falsa información.

“No estamos subestimando al pueblo boliviano, al electorado; lo que nosotros denunciamos es una campaña de mentiras y que se dio en desigualdad de condiciones en el acceso a la verdad. Ése es el centro de nuestra discusión. Nosotros no hablamos de un electorado vulnerable, movible, no hablamos de un electorado rebaño, hablamos de un electorado que fue sometido a una campaña de desinformación”, justificó.

Igual opina el diputado Borda. Para él, lo que influyó fue la repetición del engaño en los diferentes medios y redes sociales. “Si se le dice a una persona que un corrupto se ha beneficiado del Estado, (eso) va a influir, entonces no nos digan que no. Este ardid, maquinado por la derecha, ha tenido una notoria influencia en el electorado boliviano”, aseveró.

Y esa repercusión es demostrable, según el legislador, porque antes de la difusión de la denuncia, las encuestas le daban la victoria a la opción del Sí, lo que cambió luego de difundirse el caso Zapata.

Esa influencia en los votantes también la percibe la analista en temas políticos Helena Argirakis. “Se hizo agenda pública con un asunto privado y eso influye. Y ello se debe a que hay una mutación en la forma de hacer política”, sostuvo.

Precisamente, en una primera encuesta de intención de voto de Equipos Mori, publicada en La Razón en enero de 2016, previo a conocerse la denuncia, el Sí obtuvo un 41% frente a un 37% del No. Un segundo levantamiento de datos, realizado por la misma empresa en febrero, tras estallar el caso Zapata, dio como resultado un empate: 40% para ambas alternativas. No obstante, otras encuestas, como la de Mercados y Muestras SRL, dio cuenta que días previos al referéndum el No lograba un respaldo de 47% frente a un 28% del Sí.

INCREDULIDAD. La politóloga María Teresa Zegada consideró que no se puede afirmar que el caso de la expareja del Jefe de Estado haya cambiado la forma de pensar del electorado. “No es tan evidente que al último rato la población haya modificado su voto”, sostuvo y basó su análisis en el hecho de que las encuestas difundidas daban diversos resultados, unos a favor del Sí y otros a favor del No, es decir, no había una posición más o menos coincidente.

Legisladores opositores, por su lado, insisten en que el caso Zapata no fue lo único. “(El caso Zapata influyó) muy poco (...) Por el Sí o por el No, no se puede encontrar una sola causa, de tal manera que es solamente un argumento para tratar de descalificar un resultado”, dijo la diputada Costa y manifestó que pensar que el electorado cambió su voto de una opción a otra es subestimarlo y “tratar a los votantes como si fuesen niños de pecho, que no saben qué están haciendo (...) El creer que son todos marionetas manipulables es ningunear al pueblo boliviano, es como decirles ‘ustedes se hacen fumar, se hacen mamar’ y por eso queremos otro proceso electoral”.

También de forma categórica, el senador Zamora calificó de “canallesco” el pensar que la gente no razona. “Es un insulto a la inteligencia de la población, en otras palabras están diciendo que ésta no sabe lo que hizo el 21 de febrero y eso me parece una ofensa al pueblo boliviano, que en su momento votó por una pregunta muy clara”, manifestó.

Pero además, según los opositores, con el resultado del 21F quedó claro que la población ya no quiere que continúe este proyecto político.

Y ello se ve reflejado, dijo la diputada Costa, en el hecho de que el desgaste del oficialismo es tal que aun cuando Morales se postule, puede perder. “Evo Morales está venido a menos, después del museo de Orinoca (Oruro), el bombardeo de nubes (para generar lluvia). Si ahorita fuéramos a elecciones, con seguridad que él pierde, pero él no puede candidatear, está inhabilitado”, remarcó.

Y ese deterioro, añadió, no fue de un momento a otro, sino que viene desde el fracasado gasolinazo de 2010. “El 21 de febrero es una muestra de que ya había un serio desgaste que no lo estaban queriendo ver y aún frente a ese escenario decidieron imponer el referéndum”, dijo.

El senador Zamora también está convencido de que el pueblo boliviano ya no confía en el MAS, y que su única base de legitimidad es el propio Presidente: “Lo que todavía está en juego y en duda es hasta dónde confía (la población) en el Presidente y el Vicepresidente, pero lo que sí tenemos claro los bolivianos y creo que los propios militantes del MAS es que el pueblo no confía en ese partido, por eso es que no tienen alternativas al presidente Morales”.

Se plantea la interrogante, entonces: si lo que ocurrió en la consulta de febrero pudo afectar el principal baluarte del partido oficialista, es decir, al Jefe de Estado.

Y las encuestas en las que se pregunta a un segmento de la población sobre el respaldo que tiene el Mandatario parecen dar razón a los sectores de oposición.

Un levantamiento de datos de la empresa Ipsos, publicado por La Razón en diciembre de 2016, da cuenta que el Jefe de Estado recibe una aprobación de 49%, porcentaje que bajó del 52% reportado en agosto de ese año.

Contrarios a esa situación y aunque el resultado del referéndum fue negativo para el partido en función de gobierno, de lo que el vicepresidente García y también legisladores del MAS están convencidos es de que como en el 21F no se votó por un candidato y tampoco contra el presidente Morales, si éste se presentara a una votación, ganaría la misma.

“¿Por qué tenemos confianza en que la gente va a seguir apostando por Evo? Porque no tienes otro liderazgo ni otro proyecto al frente, no hay otro proyecto de país, la gente no tiene opción de elegir proyectos”, justificó García Linera.

Similar es el criterio de la senadora Salvatierra, quien consideró que el actual Mandatario saldría vencedor porque es el único que tiene un programa de gobierno para el país, como es la Agenda Patriótica 2025.

El diputado Borda añadió que precisamente ése es el temor de la oposición para no posibilitar la candidatura de Morales, que puede resultar vencedor. “Estamos pidiendo para que se someta a la voluntad del pueblo, las elecciones son una especie de competencia y aquel corredor que tenga todas las aptitudes se enfrenta a cualquiera”, enfatizó.

EXCEPCIÓN. Para la politóloga Argirakis, el resultado del 21F fue producto de una excepcionalidad política, que permitió a la amplia gama de oposiciones articular un vórtice para atacar o desgastar al Presidente y al Gobierno y afirmó que la oposición por sí sola no podría ser una opción frente a la candidatura de Morales.

“Entonces, el objetivo del 21 de febrero es darle la vuelta a esa excepcionalidad política electoral y mostrar que es producto de un desgaste, producto de una paulatina acumulación de conductas y desaciertos”, consideró y afirmó que en otro contexto ninguno de los postulantes podría lograr ese mismo resultado.

Manifestó que está claro que el MAS y el presidente Morales tienen hegemonía en el ámbito nacional y que en ese mismo espacio no hay otro proyecto viable.

Por su lado, Zegada consideró difícil imaginar, si hoy hubiera una elección, que ésta fuera favorable a Morales.

Como el resultado del 21F fue contrario a la gestión del Mandatario, Costa consideró que a partir de entonces el Gobierno debió concentrarse en la gestión pública y demostrar buenos resultados para que la gente los vuelva a apoyar. “Pero no, todo lo contrario, a partir del 21F perdieron la brújula de su propio proceso, de su agenda, y lo único que cuenta es querer quedarse, y ellos creen que Evo Morales es el único posible artífice de que se queden, y que con cualquier otro van a perder”, manifestó la asambleísta.

Para el senador Zamora, en lugar de impulsar la gestión pública, evitar “falsos debates” y “especulaciones”, las autoridades de gobierno se ocuparon de desmerecer y desconocer el resultado del referéndum para que el Jefe de Estado vuelva a postularse. “Hay un intento forzado de querer continuar con la reelección aun cuando la población le dijo no el 21F”, aseveró.

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