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Los adolescentes y los medios

De todas maneras, la tecnología y sus funciones, como smartphones o las redes sociales, son las más requeridas por los adolescentes en La Paz. La radio no tiene preferencia y el 68% dice que puede vivir sin ella. Éste es un resumen de una investigación estadística.

La Razón / René Zeballos c.

00:00 / 22 de septiembre de 2013

Cuando se habla con profesores, padres de familia o autoridades educativas de la relación de la niñez, la adolescencia o la juventud con los medios de comunicación, surgen usualmente expresiones de reflexión e incluso de preocupación porque habitualmente se comprende este acercamiento como excesivo, negativo y hasta perjudicial. En nuestro medio no se cuenta con información más precisa que permita conocer mejor esta realidad y posibilite encaminar propuestas responsables al respecto.

Esa situación ha motivado la realización de la investigación Adolescencia y medios de comunicación. Rasgos de su relación en la ciudad de La Paz, desarrollada por René Zeballos C. y Marisol Murillo V.  La indagación ha permitido una aproximación a la vivencia de la adolescencia paceña con los medios a partir de una encuesta efectuada en colegios fiscales, de convenio y privados del municipio de La Paz.

Algunos datos del estudio indican que el 70% de las personas expresa ver televisión más de dos horas diarias y el 58%, que no podría vivir sin estar en contacto con ella. La razón central para estar frente al televisor es la distracción, señalada así por el 61% de los consultados. El motivo mayor por el que no gustan ciertos programas es porque son aburridos; el que más destaca, con el mayor aunque no tan amplio porcentaje, es el de los noticieros, con el 16%.

Llama la atención que el 65% de los adolescentes afirme comprender mejor las noticias cuando son presentadas con fondo musical. Lo hallado como más negativo de este medio, por el 22%, es la violencia que difunde en determinados espacios. El 63% dice no conocer cómo se financian los canales de televisión.

El 94% menciona ingresar a internet; el 57% lo hace en sitios públicos de la calle. Un 66% lo realiza entre 30 minutos y dos horas diarias. Lo más visitado son las redes sociales; así lo indica el 52%. Este dato tiene correspondencia con el 78% de las personas que afirma tener cuenta en Facebook, la cual es usada ante todo para seguir a las amistades. El 36% agrega que lo que más postea en sus contactos son fotos. Un 19% dice tener cuenta en Twitter, de quienes la mitad asume como objetivo principal saber de los famosos. Si bien el 84% posee correo electrónico, el 25% sostiene que ya no ingresa a la red. De acuerdo con las respuestas, el 45% de los adolescentes no podría vivir sin internet. La razón central para entrar a la red es también la distracción y el entretenimiento; lo más negativo que encuentra el 33% es la pornografía.

El celular se ha convertido en el recurso comunicacional más usado. Posee uno el 94%. El 67% no podría vivir sin celular. El 89% menciona que lo tiene prendido todo el día. Lo bueno del celular es que permite la comunicación, anota el 81%; la mayoría no encuentra nada de malo en su utilización. Un soporte nuevo, cercano al celular, son los audífonos; el 70% ya los tiene. El mayor grupo, del 35%, dice que los usa máximo una hora diaria; el 17%, dos a tres horas. Un 67% indica ser consciente de que lo malo de utilizarlos es que dañan el oído. La mayoría está con audífonos para oír música. El 38% afirma que no podría vivir sin usar audífonos.

La radio parece ser el medio menos seguido; el 29% no lo escucha y el 28% lo hace máximo 30 minutos al día. Respecto a programas, el 59% prefiere los musicales. Un 51% atiende a la radio con preferencia para distraerse; el 26% dice, para informarse. De manera global, el 68% sostiene que sí podría vivir sin escuchar radio.

En términos totales, el 26% indica estar en contacto con productos de los medios de comunicación de cuatro a seis horas diarias; 25%, de siete a diez horas; el 12%, de 30 minutos a algo menos de cuatro horas; y el 10%, cerca de las diez horas. Un número de personas no respondió a la consulta. El 31% dice que la vida sería aburrida sin los medios de comunicación.

Otros datos interesantes son: el 54% dice tener poco interés en las noticias; el 33%, mucho, y el 11%, ningún interés. Para el 73%, la televisión es su fuente central de información de actualidad. El 69% nunca ingresó a un periódico digital. Para el 70%, los medios reflejan la realidad sólo a veces. El 50% dice que la principal responsabilidad de los medios debe ser informar la verdad, y el 23% les pide que informen mejor. El 93% demuestra no conocer normas legales que vinculadas a los medios de comunicación. 54% admite que los medios le perjudican en cumplir sus responsabilidades, y el 23%, que le quitan tiempo. Sin embargo, para el 76%, los medios le complementan los conocimientos logrados en el colegio; para el 16%, le entorpecen. El 56% sostiene que su familia no controla su contacto mediático; el 40%, que sí lo hace. Para el 73% sería importante que los colegios aborden el tema de los medios de comunicación.

Es indudable que los medios, más aún en esta época de las telecomunicaciones, la digitalización, la virtualización y el entorno audiovisual de las llamadas multipantallas, llegan hoy con mayor intensidad a la niñez, la adolescencia y la juventud. Es más, determinadas ofertas de contenidos, de mensajes publicitarios y de empresas de tecnologías comunicacionales han especializado e incrementado sus productos para estos públicos. Buena parte del tiempo libre de los estudiantes está destinado a interactuar con los medios de comunicación, pero el otro pedazo del tiempo que quizá no debería estarlo también parece ser absorbido por esta dinámica. A esta intensa vinculación con los medios de comunicación, algunos investigadores han denominado como la escuela paralela, por el amplio tiempo diario que la niñez, la adolescencia y la juventud brindan a la interacción con los medios y porque este acercamiento también tendría incidencia en su educación y visión de la realidad.

Abordar el tema debiera tener una mirada integral. No se trata de cortar o impedir, en este caso, la relación de la adolescencia con los medios de comunicación, sino de hallar caminos para que aquélla sea una convivencia consciente, responsable y hasta probablemente fructífera. Algunos estudiosos coinciden en la necesidad de que la escuela-colegio (educación formal) asuma esta realidad externa con que conviven sus estudiantes, la incorporen en sus aulas y también usen recursos de comunicación para la enseñanza, incluso para destacar las potencialidades educativas que pueden alcanzar los medios de comunicación. Otras sugerencias apuntan a la generación de un mayor sentido crítico de parte de los menores de edad frente a las tecnologías y contenidos de los medios; en esta materia, le asignan un papel trascendental a la educación en la familia. Pero también el llamado de atención va a la responsabilidad social de los medios de comunicación al momento de producir y difundir contenidos que podrían tender a afectar negativamente a estas personas y en consecuencia a la sociedad. Promover políticas globales seguro depende de las autoridades ubicadas en diferentes instancias.

Es comunicador social y coautor de la investigación

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