Animal Político

La agenda mediática de Bolivia y Chile

El director de La Tercera, Cristian Bofill, contó la historia  sobre la oferta de Chile de un enclave costero a favor de Bolivia para la exportación de gas natural a los mercados de ultramar. “Teníamos la información completa y había que lanzarla”, aseguró en su disertación.

La Razón (Edición Impresa) / Mauricio Quiroz

00:04 / 27 de abril de 2014

La memoria de la crisis de octubre de 2003, que se zanjó con la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada, aún estaba fresca. Noviembre con calor y cerca del Hospital Militar de Santiago los carabineros se pusieron al medio de dos grupos de activistas que estaban ahí con fines diametralmente opuestos: a la derecha, los consternados simpatizantes del militar ingresado en el centro de salud donde sobrevivió sus últimos días, y a la izquierda, decenas de personas que recordaban el oprobio de su dictadura.

Sin que esos dos mundos lo notasen, por esos días de 2006 se realizó un encuentro de periodistas bolivianos y chilenos con el propósito de siempre: intercambiar percepciones, aunque esta vez en el contexto de los gobiernos de Michelle Bachelet y Evo Morales, que con la agenda de 13 puntos incorporaron el concepto de la “recuperación de confianzas” y, claro está, “el tema marítimo”.

Y mientras las noticias se redactaban alrededor del sanatorio castrense de Santiago, el entonces director de La Tercera, Cristian Bofill, contó la historia que estaba detrás del reportaje que él mismo hizo y publicó en 2002 sobre la oferta de Chile de un enclave costero a favor de Bolivia para la exportación de gas natural a los mercados de ultramar. La precisión del reportaje llegó a establecer las zonas del árido norte chileno que el Gobierno boliviano estaba considerando para instalarse. El proyecto estaba calentado por el consorcio multinacional privado Pacific LNG que, en ese tiempo, poseía las reservas de gas del campo Margarita en Tarija a merced de una normativa liberal muy favorable a las petroleras.

La noticia de La Tercera fue un golpe, una patada —según el tecnicismo periodístico empleado para significar una primicia— que rápidamente se instaló en los climas de opinión de ambos países. Bofill contó a sus colegas bolivianos que vino a La Paz en varias oportunidades para contrastar, con fuentes del más alto nivel, la existencia de la propuesta y el estado de situación de la respuesta, que por cierto, nunca llegó. “Teníamos la información completa y había que lanzarla”, aseguró en la disertación, en la que sostuvo que “los periodistas no deben jugar a ser cancilleres”, es decir, hacer cálculos sobre la base de amores y odios; compromisos o acuerdos con autoridades.

El debate entre periodistas de ambos países se instaló con un tono de evaluación sobre los efectos políticos que pudo haber causado la primicia de La Tercera de julio de 2002 en la crisis de octubre del año siguiente, aunque ciertamente las demandas sociales sobre la nacionalización de los hidrocarburos, el rechazo —encabezado por las organizaciones sociales de El Alto— al acuerdo con Chile para la exportación del gas y la contrapropuesta del Perú planteada —prensa mediante— por el embajador Hernán Couturier para una “posible” alianza energética, se sumaron a los vergonzosos indicadores de pobreza para activar lo que se llegó a llamar la  “guerra del gas”. Sobre este pasaje de la historia reciente de Bolivia y Chile, aún existe información e intereses de alcance internacional que no han sido revelados, refieren diplomáticos de ambas naciones. Y así la reflexión de Bofill puede complementarse con aquella que el español Miguel Ángel Bastenier acaba de escribir en su cuenta de Twitter: “El periodista no es novelista; no es sociólogo; no es historiador; no es político, pero tiene algo de ellos. Es la suma de todo lo que no es”.

El encuentro de los periodistas terminó. La delegación boliviana retornó a La Paz dejando a Santiago sumido en la bulla ciudadana por la agonía de Augusto Pinochet. El militar dejó este mundo el 10 de diciembre de 2006 y el mar calmo no volvió a agitarse, salvo por los recurrentes sismos que sacuden las zonas costeras del país vecino.

Al alejar la lupa de esta página y tras ojear el libro de la historia común, seguramente se hallarán muchos otros pasajes en los que las autoridades de La Paz y Santiago habrán encontrado intereses comunes para lograr acuerdos con mar de fondo. Estarán los encuentros fallidos y los desencuentros recurrentes; también los asuntos de Estado restringidos para el público.

En todos estos pasajes aparecen periodistas y escritores, que entusiasmados por la historia y la diplomacia, produjeron textos sobre la base de declaraciones de autoridades y en algunos casos estrategias orientadas a producir reacciones en ambos lados de la frontera. Ahora mismo, aseguran desde Santiago, que La Paz ejecuta una estrategia mediática para apoyar la demanda planteada por Bolivia a Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para lograr una negociación que le permita retornar con soberanía al océano Pacífico.

¿Cómo recordaremos este pasaje de la historia bilateral? Hacer un vaticinio es arriesgado, especialmente cuando los pasos dados en el último año están en los terrenos judiciales, donde corresponde un diálogo probatorio a la vista de un juez antes que la toma de posiciones mediáticas y políticas. Así, el diálogo bilateral aún está lejano, a pesar de las declaraciones de buenas intenciones y las intenciones de resolver los temas pendientes. Será, no obstante, una opción que debería alentarse porque si bien los periodistas no debieran ser cancilleres, son parte del diálogo multilateral y pacífico. 

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia