Animal Político

De alcalde a docente

Se mantuvo fiel a Condepa, el partido que le introdujo en la política, hasta que éste desapareció del espectro político; hoy se centra en trabajar por mejorar la calidad docente y la cualidad científica de la universidad pública boliviana.

Hugo Zabaleta

Hugo Zabaleta Foto: Juan Mejía

La Razón (Edición Impresa) / Juan Mejía Cisneros es periodista

00:00 / 07 de mayo de 2017

Conciencia de Patria (Condepa), del desaparecido Carlos Palenque, tuvo en sus filas a destacadas personalidades orureñas; hoy algunas militan en nuevos partidos, pero otros le fueron fieles hasta que ese frente fue eliminado del espectro político y recién se movieron a otros partidos, como el Movimiento Sin Miedo (MSM) de Juan del Granado.

Uno de ellos fue el ingeniero civil y empresario hotelero Hugo Zabaleta, concejal por Condepa entre 2000 y 2004 y alcalde de Oruro por cuatro meses (octubre 2004 a enero 2005).

“Fui secretario concejal, vicepresidente y presidente, luego alcalde por escasos cuatro meses, por renuncia del titular (Édgar) Bazán, para habilitarse como candidato a burgomaestre. En ese tiempo ejecutamos proyectos de mejoramiento de barrios en las zonas altas e impulsamos proyectos de desayuno escolar”, cuenta el ahora docente universitario y habitúe lector y deportista.

Recuerda que desde la silla del ente fiscalizador, pese a opositores y oficialistas, se aprobó el cambio de ruta de la línea 1 (la más antigua de la ciudad) para que ya no ingrese más a la plaza principal ni tome la calle Bolívar, cambio que con el tiempo se convirtió en una ganancia para los usuarios y conductores.

“El Concejo siempre fue un punto de tensión política, con opositores y oficialistas; ha habido cambios, se suspendió a Bazán y entró como alcalde (Guillermo) Ayllón de ADN, luego (Jaime) Cuentas del MIR y Emma Soria del MNR, y entre los concejales se ha podido observar posiciones cambiantes para ser oficialistas en algún momento y a veces opositores”, afirma sobre el juego político en el ente legislativo local.

La experiencia que ganó en el terreno municipal le llevó a pensar que un referéndum (reconocido por la Carta Orgánica) puede ser la llave a la solución de temas críticos, para que sea el pueblo el que plantee, con respuestas a preguntas específicas, soluciones a cuestiones insalvables, por ejemplo al tema de la ropa usada.

Zabaleta recuerda que fue militante de Condepa de principio a fin (de 1996 a 2005) hasta que el partido fue eliminado por no alcanzar el mínimo de 3% de votos. “Dejé el Concejo y entré al MSM, ahí estuvimos con Mirtha Jiménez, fui jefe departamental de ese partido político, luego ingresé como docente a la Universidad Técnica de Oruro (UTO) y hoy también soy gerente del hotel más antiguo (1924) de esta ciudad”.

Con 70 años, junto a sus colegas docentes practica bowling los lunes y tenis los fines de semana, pero también se dedica a la lectura. “Leo todos los artículos de prensa, leo a mi tío René Ramiro Zabaleta Mercado; por la lectura aprendo a comunicarme, leí todos los libros originales de Homero, Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano y otros nacionales”.

“Como docente mi ilusión es trabajar por la transformación universitaria”, dice Zabaleta, aunque reconoce que esa tarea es larga. “Mi proyecto es plantear un diplomado directo, una proyecto de grado corto y organizar una estructura académica para impulsar la investigación, una que sea referente internacional; planteo un programa educativo de calidad, que la nota mínima de aprobación sea 76 y que se cumpla el objetivo de la universidad: hacer ciencia, para que Bolivia no quede rezagada”.

Perfil

Nombre: Hugo Zabaleta

Ocupación: Docente universitario

Cargo anterior: Alcalde y concejal de Oruro

Académico

Nació el 25 de noviembre de 1947, está casado y tiene cinco hijos. Estudió en el colegio Anglo Americano, egresó de ingeniero civil de la Universidad Técnica de Oruro. Fue becado a Estados Unidos, donde estudió Geografía Económica, Estadística y Administración de Empresas.

Dónde está el consabido diálogo diplomático?

Mauricio Quiroz Terán

es periodista de La Razón

El teniente Marchant estaba a cargo del puesto de frontera que Chile mantiene en Chungará. Hasta allí llegó el ministro de Gobierno, Carlos Romero, para “devolver” un vehículo que fue robado en Iquique a comerciantes bolivianos. Fue el 5 de abril cuando la autoridad boliviana pasó el borde fronterizo y se reunió con el oficial chileno.

Según comentó Romero, la conversación fue cordial; no le pidieron la visa “estampada en el pasaporte” —tal como señala la instrucción del canciller vecino, Heraldo Muñoz— ni le hicieron pasar un mal momento. Eso sí, se demoraron un buen rato en hacer las consultas, pues para Marchant y sus colegas, la visita de Romero les tomó por sorpresa. De todas formas, ese día se dio una señal en medio de tensiones marcadas por la detención de nueve funcionarios bolivianos en la cárcel de Alto Hospicio-Iquique, tras ser acusados de robo con violencia, porte ilegal de armas y contrabando. En efecto, los agentes bolivianos, encargados de luchar contra el “contrabando”, están bajo sospecha de contrabandear.

El diálogo diplomático comienza por este tipo de gestos y suele ser mucho más reservado. Con personeros no tan visibles y muy eficientes. Aún está fresca la imagen de aquelas gestiones que realizó el papa Francisco para acercar a Cuba y Estados Unidos en 2014. En esos trámites también se dio aquella señal de la liberación de cuatro de los cinco cubanos que estaban presos en Miami bajo cargos de espionaje. Ellos estuvieron encarcelados mucho tiempo; años, acusados de delitos que tienen penas de hasta cadena perpetua. Es de esperar que no pase lo mismo con los “nueve bolivianos de Alto Hospicio”.

La comparación es odiosa; otros dirán que está “fuera de lugar”, pero pasa que en estos días las autoridades aseguran que están buscando el diálogo diplomático para poder liberar a los funcionarios detenidos (dos militares y siete aduaneros) y no se han dado muchas señales.

En paralelo, lo que sí se ha ejecutado con mucho éxito es la llamada “campaña institucional” que busca la recolección de apoyos en favor de la liberación de los presos. En estas dos últimas semanas se han acumulado unas 20 cartas y mociones favorables con esta nueva causa boliviana, mientras se hacen gestiones legales, pero que hasta el momento no han dado el resultado esperado en el país.

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