Animal Político

Cuatro años de Animal Político

Animal Político, año IV, número 210. Aniversario del  suplemento.

00:06 / 19 de abril de 2015

El suplemento Animal Político cumple otro año de vida; van cuatro desde el primer número del 17 de abril de 2011. Cuatro años que desde este escenario periodístico se apuesta por la pluralidad, no solo dando espacio a que políticos de todas las gamas ideológicas expresen su opinión, sino también en la variedad académica de los colaboradores que aportan generosamente cada domingo.

La política es parte de la vida diaria de los bolivianos. Mientras que en otros países no sucede lo mismo, en Bolivia la discusión política aparece en cualquier intersticio de la cotidianidad, desde un minibús, un mercado hasta el lugar más inapropiado para hablar de ella.

Por ello, si bien la especificidad de la materia del suplemento es más o menos restringida, tratamos de satisfacer la avidez política del lector, especializado o no, pues no hay mejor ejemplo de zoon politikon que los bolivianos. Bolivia es un país donde la política importa; una gran mayoría habla y participa de ella, ya que creemos que hay muchos modos de hacer política, y participar en el Estado o solo aspirar a hacerlo es apenas una de las muchas formas de ser animal político.

“El sublime objeto de la ideología” —que está lejos de esa definición de “ideología” como sistema de distorsión y dominación— es el que los colaboradores y periodistas del Animal Político intentamos entrever.

Esto tiene muchas dificultades, puesto que hacer periodismo político demanda mantener un cierto vínculo con el poder y sus administradores. Desde el suplemento, hemos tratado de sostener una relación digna con el lugar del poder, una relación que no confunda e identifique nunca a la autoridad nacional con Bolivia. Lo contrario sería la muerte de cualquier periodismo. Por eso, 2014 fue un año difícil para el suplemento, al verse injustamente acusado porque el lugar del poder no llega a percibir aquella distorsión, no la toma como tal y, al contrario, naturaliza una equivalencia que no existe.

El tema marítimo ha sido y seguirá siendo una de las grandes pasiones de los bolivianos y por ende de los periodistas y colaboradores de Animal Político. Hemos dedicado a este asunto tan sensible unas cientas de sus páginas.

Cambiante de semana a semana, el tema político coyuntural —al que nunca miramos con el desdén de algunas, pero no todas, posiciones académicas que sostienen que en lo coyuntural no puede haber estructura ni sistema— también es seguido de cerca con todas nuestras pasiones y recorridos. Pues, hay que decirlo, no creemos en la objetividad, sino en el equilibrio y los contrapesos, la parte y la contraparte.

La historia es otra de las disciplinas a las que nos inclinamos los que gustamos de la política. Así, revisamos episodios que tanto entusiasman nuestra curiosidad: la injusta Guerra del Pacífico, la difícil relación Bolivia-Chile, la República, la Revolución del 52, la Guerrilla del Che, las dictaduras. El suplemento ha publicado decenas de artículos sobre estos ejes históricos, los cuales, como si fueran objetos de arte, no dejan ni dejarán de producir sentidos.

Llegamos así al cuarto año de publicación, domingo a domingo. Con éste —que es el número 210 del año IV— alcanzamos las 3.360 páginas; lo que no es poco y no deja de intimidarnos. Esperamos que el suplemento siga saliendo muchos años más, lo que sería imposible sin los lectores, nuestros muchos colaboradores y, por supuesto, La Razón.

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