Animal Político

Diez años por despenalizar la coca

Bolivia comenzó su acción en 2009; en 2011 se retiró de la Convención del 61; y fue readmitida en enero de 2013.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos es periodista

00:00 / 21 de agosto de 2019

En 2019, aparte de celebrarse los diez años de la Constitución (7-9 de febrero de 2009), también se cumple una década desde que el país empezara la acción internacional por la despenalización de la hoja de coca. Como un efecto directo de la Constitución, que en su artículo 384 establece la protección estatal de la “coca originaria y ancestral” y su “revalorización, producción, comercialización e industrialización”, el 12 de marzo de 2009 (detalla el libro Guerra de la coca. Identidad, dignidad y soberanía del periodista Ernesto Callisaya, 2018), “la Misión Permanente de Bolivia ante las Naciones Unidas hace llegar al Secretario General (Ban Ki Moon) una nota verbal”, junto a una carta del presidente Evo Morales, donde en lo básico pide eliminar “los incisos 2e) y 1c) del artículo 49 de la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961”.

Mientras el inciso 2e), reseña la misiva de Morales: “La masticación de hoja de coca quedará prohibida dentro de los 25 años siguientes a la entrada en vigor de la presente Convención”, el 1c) “señala que un Estado parte de la Convención puede reservarse el derecho de autorizar temporalmente en cualquiera de sus territorios... ‘la masticación de la hoja de coca’... en el marco de las limitaciones establecidas en el inciso 2e), es decir dentro del límite de los 25 años”.

En el “Taller sobre hoja de coca y perspectivas hacia el mercado global”, organizado por la Fundación Semilla y la Fundación Friedrich Ebert (FES) el miércoles 14 en La Paz, Roberto Calzadilla, sociólogo y diplomático, exembajador en Gran Bretaña y los Países Bajos, pero sobre todo partícipe de las comisiones que llevaron adelante la cruzada boliviana por la despenalización, cuenta cómo 17 países, liderados por Estados Unidos, se opusieron a la referida iniciativa de enmienda boliviana, la supresión de los incisos 2e) y 1c); aunque no dejó de haber el respaldo de muchos otros como los países del Alba, de la Cumbre de Jefes de Estado del Movimiento de los País No Alineados o del propio Mercosur, como señala Callisaya en su texto.

“La reflexión que se tuvo en 2009 fue qué camino se debía seguir para la despenalización de la hoja de coca. Había dos escenarios: uno, enmendar la Convención del 61; en su aplicación para Bolivia ya habían transcurrido más de 25 años y nosotros estábamos vulnerando la Convención. Esto fue lo que se decidió frente a (la segunda alternativa) la despenalización a través de la desclasificación de la hoja de coca de la Lista 1, cuyos procedimientos tiene otra dinámica”.

La denuncia de la Convención de 1961 fue comunicada a la ONU en Nueva York el 29 de junio de 2011. “La denuncia se entregó considerando el plazo del 30 de junio, para que el retiro de la Convención se hiciera efectivo el 1 de enero de 2012, día en el que Bolivia pedirá su readmisión, pero con la reserva referida al masticado de coca”, reseña Callisaya.  

Este es el punto de partida: la inclusión de la hoja de coca en la Lista 1 de la Convención de 1961, las “sustancias que son muy adictivas y de probable uso indebido”, donde la coca está junto con el cannabis (marihuana), el opio, la heroína, la metadona, la cocaína, entre otras.

El politólogo neerlandés Martin Jelsma, que también llegó a La Paz para el Taller de Semilla y la FES, rememora cómo la razón para que la coca sea incluida en la Lista 1 fueron las recomendaciones que hizo la Comisión de Estudio de las Hojas de Coca (ECOSOC) de 1950. Aquella vez, en una entrevista con el periódico peruano El Comercio, el jefe del Estudio, Howard B. Fonda, no había podido ser más lapidario: “Dijo que la hoja de coca y la masticación es la causa de la degeneración racial en muchos grupos de la población, y de la decadencia que muestran muchos habitantes nativos. Nuestros estudios confirmarán la veracidad de nuestras declaraciones, y esperamos presentar un plan de acción racional para asegurar la erradicación total de este hábito pernicioso”.

Jelsma hace notar que esta declaración al medio peruano fue antes del estudio, y es ilustrativa de la “intención con la que llegó esa delegación a la región andina”. Aunque luego, relata, hubo una “corrección en una declaración de Naciones Unidas, (señalando que) esta no es la opinión de Naciones Unidas...”

Ahora, destaca el investigador, lo peculiar es que el estudio mismo “no concluye que se puede caracterizar a la masticación como una toxicomanía, siendo más un hábito”. Sin embargo, usando este estudio, un Comité de Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), destaca Jelsma, “da un paso más adelante, que la masticación presenta características tan parecidas a la adicción, (por lo que) debe definirse y tratarse como tal”. Esta opinión del Comité de Expertos fue la base para la inclusión en la Lista 1, “que clasifica la masticación como una forma de cocainismo y adicción”.

Jelsma aún cita una conferencia regional en el continente, efectuada en La Paz y Lima en 1964, el Grupo Consultivo Interamericano sobre Problemas de la Hoja de Coca, que aparte de ratificar el carácter “nocivo” de la masticación de la hoja, sorprende con la conclusión, en La Paz, de que “la abolición de la masticación de la hoja de coca (...) no solo ofrece un interés nacional, sino que también constituye un acto de solidaridad internacional con los países que sufren el flagelo del tráfico internacional de cocaína. Sin la abolición de la masticación y la limitación controlada de la producción de la hoja de coca a las necesidades lícitas, resulta indudablemente muy difícil, si no imposible, obtener un éxito real en la lucha contra ese tráfico”. 

El politólogo neerlandés destaca que, con todo, a lo largo de la historia ha habido una evolución de los organismos internacionales en la forma de definir y clasificar a la hoja de coca y su masticado en relación a la cocaína.

En el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971 (Viena, Austria, enero-febrero) Jelsma apunta, por ejemplo, que “adopta una posición más permisiva con respecto a los sicotrópicos farmacéuticos que la que se había adoptado en 1961 frente al cannabis, los opiáceos y los productos de coca”. Se aparta ligeramente del régimen de tolerancia cero, “dejando cierto espacio legal para el uso de ‘sustancias sicotrópicas’ en ceremonias religiosas” refiriéndose sobre todo al cactus peyote, algunos hongos alucinógenos y a la ayahuasca; y, algo clave para la hoja de coca: “deja afuera de control a las materias primas y las plantas, apartándose del criterio de la ‘extracción fácil’ que se aplica para la Convención de 1961”.

En la Convención contra el Tráfico Ilícito de 1988 (Viena), Bolivia, Perú y Colombia, destaca el investigador, “patrocinaron una enmienda en nombre de 12 países, incluso Ecuador, que consideró que era ‘importante respetar los usos tradicionales de la coca por los indígenas’”, o que las políticas de erradicación del cultivo ilícito deban respetar los derechos humanos y los usos tradicionales lícitos de la hoja.

En el Comité de Expertos prosiguió el debate y ciertamente en 1992, afirma, las opiniones se apartaron del criterio de mantener a la hoja en la Lista 1 por ser nociva y adictiva, enfatizando más bien que su mayor riesgo está en que “la cocaína se puede extraer fácilmente de la hoja”.

En 1995 hubo lo que los investigadores califican como el gran estudio de la cocaína y la hoja de coca. Y he aquí el lado político: “un gran estudio, dice Jelsma, que finalizó el 95, pero que nunca fue publicado; un esfuerzo muy grande, de más de 40 investigadores en muchos países, miles de páginas, que concluyó que la coca no parece producir efectos negativos para la salud, que tiene funcionales sociales, y que recomienda que se realicen más investigaciones sobre sus usos terapéuticos”. Cuando las conclusiones preliminares fueron presentadas a la Comisión de Estupefacientes, “Estados Unidos intervino, amenazó con acabar con el financiamiento para la OMS, y por eso nunca fue publicado”.

Pese a que Bolivia ratificó la Convención de 1961 en 1976, lo hizo sin presentar ninguna reserva; siendo esta la situación del país desde entonces en este escenario internacional; los 25 años para acabar con el cultivo concluyeron en 1989.

El actual régimen internacional de fiscalización, destacó el sociólogo Calzadilla en el Taller de Semilla y la FES, viene siendo crecientemente cuestionado. “Canadá, México, Chile, Perú, Brasil, están adoptando políticas soberanas para esto”.

Bolivia finalmente logra su readmisión en la Convención de 1961 con la reserva de despenalizar el acullico el 1 de enero de 2013. “Solo 15 de 183 países objetaron la posición, lo que no alcanzó el tercio de Estados miembros necesario para vetar al país”, destaca el periodista Callisaya.

Para Jelsma, hoy los cambios que han surgido en las políticas de drogas, especialmente las adoptadas por los países en el marco de su soberanía, y, con esto, la modificación en el marco jurídico internacional “hay oportunidades para abrir mercados internacionales para la hoja de coca”.

Con su reserva, el país —dice— “ha logrado reconciliar jurídicamente su mercado nacional de coca con sus obligaciones internacionales, pero en sí misma la reserva no abre las puertas a la exportación”.

Junto con Calzadilla, Jelsma destaca que acaso el camino es la OMS: “Hay que considerar un pedido de revisión de clasificación con la OMS”.

Al respecto, el exembajador Calzadilla hace un llamado especial para seguir muy atentamente lo que se está haciendo con el proceso de despenalización del cannabis

“El cannabis, es fundamental que sigamos eso: en este momento hay una revisión crítica por la OMS para su desclasificación. Y la estrategia del cannabis ha sido hablar del cannabis medicinal, lo que antes no se hablaba. Antes, era una droga suave, ahora se está legalizando para uso médico, pero también como distractivo”.

Calzadilla, como exmiembro de las comisiones respectivas, señaló que Bolivia en 2008 y 2009, ante la Comisión de Estupefacientes, anunció que “hará uso de su derecho para solicitar el retiro” de la hoja de coca de la Lista 1 de la Convención de 1961. En 2017 el presidente Evo Morales confirmó que se está en un proceso inicial al respecto.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia