Animal Político

30 años de la lucha de ‘Los indianistas de la 16’

La ‘democracia formal’, que el 10 de octubre celebró 30 años, olvidó la construcción indianista del sistema político actual. Coincidente con el año de la recuperación de la democracia, un grupo comenzó a gestar en junio de 1982 una posición política en la plaza 16 de Julio de El Alto.

La Razón / Esteban Ticona

00:01 / 02 de diciembre de 2012

El 10 de octubre, Bolivia recordó 30 años de democracia, con una serie de actos y recuentos históricos. La democracia de los 30 años es parte de la historia oficial, que no siempre recuerda a todos y todas. La “lucha democrática” india es uno de esos espacios poco conocidos y aún olvidados, a pesar de que la actual coyuntura del “proceso de cambio” se ha nutrido profundamente de esas luchas. Intentamos en estas líneas rememorar algo de esa experiencia, pues los que vivimos hoy somos beneficiarios directos e indirectos de esas batallas aymaras, quechuas y urus.

Hace unos días recibí un documento titulado Los indianistas de la 16, escrito a máquina de escribir por sus principales activistas. Este texto es una memoria general de cómo una comunidad urbana india desde la década de los 80, más precisamente desde junio de 1982, inició la lucha política en una ciudad como es El Alto. Se autodenominaban “indianistas de la 16”, porque la tomaron y la convirtieron la plaza Libertad de la zona 16 de Julio de El Alto, “en un bastión inexpugnable para los partidos de derecha, izquierda e incluso de organizaciones indianistas y kataristas”, funcionales al sistema político imperante. ¿Quiénes fueron estos jóvenes y qué buscaban? Querían consolidar la liberación nacional y social del gran pueblo del Qullasuyu (hoy Bolivia), que para entonces sonaba utópico; “pero ellos se aferraban a la ideología del indianismo revolucionario para no perderse en la maraña del sistema político dominante” neoliberal. Pregonaban también de la liberación del gran Tawantinsuyu, planteada mediante la destrucción de los Estados nación q’aras de Bolivia, Perú y Ecuador.

Recuerdan que provenían de tres vertientes: a) el Partido Indio (PI), b) los indianistas del Puente Colorado de Viacha y c) el Movimiento Universitario Julián Apaza de la UMSA (MUJA). Al juntarse, trabajaron como Frente de Liberación Indianista Tupaj  Katari (FLITKA) y luego como Bases Revolucionarias aymara-quechua WARANI.

Rememoran cómo se encontraron algunos de sus principales líderes. En un debate organizado por el Partido Obrero Revolucionario (POR), el Cutipa le cuestionó duramente al trotskista Guillermo Lora, porque en sus filas se practicaba el racismo abierto y a veces solapado contra los indios. Al finalizar el evento, se le acercó Ramón Conde, del Partido Indio, quien después de felicitarle y abrazarle gritó ¡jallalla, pueblo indio!, ante la sorpresa de los poristas presentes. A partir de ese encuentro emotivo y casual, Ramón y Cutipa recorrieron “senderos sinuosos de la lucha” y convergieron en el Primer Congreso Político Indio del Tawantinsuyu, realizado en Tiwanaku entre el 14 y 21 de noviembre de 1982, con la presencia de delegaciones de Perú e indios Lilw’at Nations de Canadá. Este encuentro trazó las grandes líneas ideológicas del indianismo de liberación nacional.

¿En qué consistía la toma de la plaza 16 de Julio de El Alto? Los días de feria (domingo y jueves), al pie del monumento de Tupak Amaru, desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde, y por turnos, se apostaban para concienciar a quien se acercaba a la plaza. Fue una forma de educar políticamente a las bases. Incluso, cuentan que los simpatizantes seguían debatiendo en varios grupos hasta las 23.00 y madianoche. Estaban  “armados de wiphalas, paneles, cuadros, libros…”. Los primeros meses, la gente confundía la wiphala con la bandera de algún equipo de fútbol, y popularizarla fue uno de los méritos de estos militantes del indianismo. Pues, en esos años, la bandera roja con la hoz y el martillo era el símbolo que flameaba en las marchas de las principales organizaciones obreras y populares del país. ¿Qué pregonaban? Por ejemplo, fustigaban a la selección boliviana de fútbol por ser racistas y no admitir a ningún indio como jugador en sus filas. Eran enemigos de la religión católica y cristiana; en una ocasión quemaron la biblia. Recuerdan que en este grupo jamás militó Felipe Quispe, “el Mallku”, que más bien lo combatía y buscaba su desaparición. No les interesaba difundir sus ideas ante los periódicos y los  Coincanales de televisión.

¿Quiénes eran estos indianistas? Eran universitarios, profesores y “ninguno era vecino de la zona 16 de Julio, sino de diferentes zonas”.  Tenían gran capacidad de oratoria y convencimiento: “los aymaras lagrimeaban al conocer la historia trágica de su pueblo, otros lloraban abiertamente”. Esto explica el porqué de la expulsión de la plaza 16 de julio de políticos del MNR, MIR, MBL y otros. Porque explotaba la bronca, la furia contenida en 500 años de colonización a las civilizaciones andino-amazónicas.

Estos activistas de la causa india no buscaban ser concejales ni diputados, menos recibir dinero de las organizaciones no gubernamentales, que, en su criterio, sólo corrompían y los destruía. Por eso, la plaza 16 de Julio era su oficina y la pizarra los pisos de la explanada, y autofinanciaban su activismo. En gran medida, a estos militantes les motivaba el despertar del pueblo urbano indio y particularmente de El Alto. Causaron mucho temor y eran considerados muy peligrosos, por lo que políticos como José Luis Paredes optaron por cerrarles la plaza Libertad en 2001; el espacio no ha sido reabierto hasta ahora.

Cómo no recordar a Ramón Conde, finado hace algunos años; a Cutipa, Inti, Juan Carlos, Sarti, Huáscar, Isk’a Mallku, Qhantati, entre otros. Estos hermanos también han cumplido 30 años de lucha por la causa india, diferente a la “democracia” formal boliviana. Se podría añadir a la lista a Kara Chukiwanka, hermano de causa de Ramón y Cutipa; a la Comandante Kawsachum. Pero sería absolutamente injusto no recordar las ideas del principal mentor teórico y práctico del indianismo, divulgado por “los indianistas de la 16”, el amawta quechuaymara Fausto Reinaga. ¡Jallalla, jilatanaka, kullkanaka!

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