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Negar la constitución del Estado palestino no solo estrangula el derecho a la nacionalidad, la tierra y la libre circulación. La ocupación y el bloqueo obstaculizan también todas las perspectivas para el empleo digno en la Franja de Gaza y Cisjordania y, por tanto, son una traba para el crecimiento económico.

Situación laboral en territorio palestino

Situación laboral en territorio palestino

La Razón (Edición Impresa) / Mariano Vázquez es periodista

00:00 / 12 de marzo de 2017

El desempleo en Gaza es del 41,1%, llega al 60% entre las mujeres y al 75% entre los graduados. En tanto que en Cisjordania llega a 17,3% y se extiende hasta el 26% entre las mujeres. Así lo señala el informe anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la situación de los trabajadores en los territorios árabes ocupados. “La tasa de desempleo en Gaza es la más elevada del mundo”, subraya.

La ocupación israelí aprieta contra el Mediterráneo a 1.800.000 personas en una superficie de 385 kilómetros cuadrados. Gaza tiene una densidad de casi 5.000 habitantes por/km2, la mayor del mundo. El informe de la OIT indica que su demografía “impone la necesidad de construir cada año siete escuelas con capacidad para un millar de niños cada una de ellas”. Pero entre julio y agosto de 2014, cuando Israel realizó la Operación Margen Protector contra la Franja de Gaza, escuelas fueron bombardeadas. Entonces, el Ministerio de Salud de Gaza informó de la muerte de 2.310 personas, un 70% civiles, y de ellos, 500 eran niños. La constante de esos ataques es la pérdida de infraestructura básica para el desarrollo de la población gazatí.

Otra cifra alarmante del desempleo es la que afecta a los graduados universitarios en Palestina. La cifra alcanza el 75%. El axioma perverso en los territorios indica que cuanto mayor es el nivel educativo de una persona, menores son las posibilidades de que ésta encuentre un trabajo acorde. Para muestra basta un botón: un puesto para conserje de hotel recibió 120 solicitudes de graduados de enseñanza universitaria y secundaria.

Las operaciones militares de Israel provocan como efecto secundario el aumento del desempleo en las mujeres, al tiempo que crece en los hombres en el rubro de la construcción. Para las mujeres hay pocas oportunidades, al margen de los puestos del sector público en los ámbitos de salud y educación. La informalidad es la regla y la ejercen en la agricultura, el cuidado de niños, la limpieza y la costura.

Las perspectivas más oscuras las enfrentan los jóvenes palestinos. La tasa de desempleo supera el 40% (36,4 entre los varones y 60,8 entre las mujeres). Además, el periodo de desempleo de la Franja entre los 15 y los 29 años supera los dos años. Para la OIT esta parálisis “resulta muy perjudicial para las competencias y las perspectivas futuras de los jóvenes que se hallan actualmente en el mercado de trabajo y, en general, puede conducir a la marginación”. Y amplia: “El hecho de que la mayoría de los palestinos que participaron en la ola de violencia que se desató en septiembre de 2015 fueran jóvenes es una prueba de la frustración, la desafección y la desesperación generadas por la vida bajo la ocupación y por las escasas perspectivas económicas”.

La base de lo que debería constituir el Estado palestino, como lo indica una resolución de Naciones Unidas, está cercenada por Israel mediante la ocupación, el aumento de los asentamientos, el bloqueo económico y el uso de los recursos naturales de los palestinos. Esto ocurre en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental. La tierra, el agua y las materias primas son limitadas a la subsistencia para los palestinos. Tampoco hay acceso pleno a los mercados internos e internacionales.

Esta situación explosiva obliga a la mitad de la población en los territorios palestinos a depender de la ayuda alimentaria proporcionada por el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS). En la actualidad, 900.000 personas (casi la mitad de los habitantes de Gaza) dependen del OOPS. En Cisjordania, el panorama es similar, la mitad de sus habitantes (un millón) recibieron algún tipo de asistencia humanitaria este año.

“La ocupación ha seguido extendiéndose y es posible que Jerusalén Oriental pronto quede aislada del resto de Cisjordania. El desempleo, la pobreza, la falta de control sobre los recursos naturales y la economía, además de la precariedad de las finanzas, han mantenido la economía palestina en una situación en la que sigue estando en peligro de parálisis”, advierte el informe de la OIT. Y agrega: “En 2015, el sector público representaba el 23% del empleo y sus posibilidades de crecimiento eran escasas. La promoción de un clima propicio a la inversión en el sector privado se enfrenta a escollos colosales.

La mayoría de la tierra designada como zona C, que se pretendía que constituyera el territorio principal de un Estado palestino soberano, sigue sin estar bajo control palestino. Las medidas que la Autoridad Nacional Palestina podría adoptar para fomentar la independencia económica, el desarrollo de la infraestructura, la facilitación del comercio, la reglamentación financiera y la asignación de las reservas acumuladas en el sistema bancario se ven limitadas por las circunstancias de la ocupación y la separación”.

Dos elementos que agravan la situación son el aumento de las demoliciones de viviendas de palestinos. Ya en el primer trimestre de 2016, la cifra de desmantelamientos superaba al de todo 2015. “En 2015 se demolieron 521 estructuras, de las que 108 habían sido financiadas por donantes internacionales”, denuncia la OIT. “Desde octubre de 2015 ha aumentado el número de puestos de control y cortes de carretera en la Ribera Occidental, y la presencia de fuerzas de seguridad israelíes se ha ampliado y es más visible.

Se ha intensificado la ocupación por medio de la confiscación de tierras en la zona C y en Jerusalén. La confiscación de tierras ha sido especialmente intensa en Hebrón, Jericó, Ramallah, Belén, Jerusalén Oriental y Naplusa. El arranque de olivos ha afectado a la mayor parte de Hebrón y de Ramallah. Las provincias de Tubas y Jerusalén han soportado la mayoría de las demoliciones de casas y otras instalaciones”.

El informe anual de la Organización Internacional del Trabajo sobre la situación de los trabajadores en los territorios árabes ocupados abarca también a los ciudadanos sirios del Golán sirio ocupado, que también siguen siendo objeto de restricciones derivadas de la ocupación. La guerra en Siria, que lleva ya cinco años, limita aún más sus opciones económicas y laborales.

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