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El mar, asunto capital para un eventual diálogo fuera de la CIJ

Morales propuso retomar la Agenda de 13 puntos y Bachelet dio la contrapropuesta de una agenda de solo 12 puntos, sin el tema del mar. Para Bolivia, no resolver el asunto marítimo entorpece los demás puntos.

El presidente Evo Morales saluda a la presidenta Michelle Bachelet . Foto: EFE

El presidente Evo Morales saluda a la presidenta Michelle Bachelet . Foto: EFE

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont

00:00 / 16 de marzo de 2014

Durante poco menos de cinco años, la única comunicación entre Bolivia y Chile se dio mediante la prensa, con dimes y diretes que iban y venían, hasta que el martes 11 de marzo el presidente Evo Morales asistió a la transmisión de mando de la presidenta Michelle Bachelet, como una señal para retomar un diálogo bilateral abierto, como el mismo Mandatario lo manifestó al expresar su deseo de recuperar la agenda de los 13 puntos dejada de lado por Sebastián Piñera. La nueva Mandataria chilena respondió al día siguiente diciendo que se puede dialogar de todo, pero no del tema marítimo, por estar éste instalado en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

“En el pasado privilegiamos los 13 puntos (de la agenda), pero, claro, una vez que uno de esos 13 puntos está en La Haya (...), es evidente que ahí tiene que continuar el tratamiento de ese punto”, dijo la Presidenta.

Para Bolivia, el mar no es solamente importante en las eventuales discusiones con Chile, sino capital; si no se resuelve o no se tienen señales chilenas claras de una voluntad de que se quiere solucionar en el mediano plazo, será difícil que los otros puntos de la agenda fluyan.

El caso entre Bolivia y Chile no es el de Perú y Chile, explica el diplomático Ramiro Prudencio. Durante el juicio internacional sobre la frontera marítima entre esos dos países vecinos, ambos decidieron continuar con el resto de sus temas bilaterales, a excepción del referido a su frontera marítima. “Nuestro caso no es el mismo”, cuando Chile y Perú decidieron que el asunto que estaba en La Haya no se tocara bilateralmente “fue porque era un tema menor”. “Para Bolivia no es así, para el país el tema marítimo es lo más importante. No podemos aceptar que se toque sólo en La Haya y no se hable más del mismo cuando es el tema fundamental de los 13 puntos”, cuestiona.

“Sería un absurdo tener relaciones diplomáticas con Chile en relación a los otros 12 puntos y no tocar el tema marítimo. Además, hay que considerar que el juicio puede durar por lo menos cuatro años más”.

El excanciller Javier Murillo no se sorprende por la declaración de Bachelet. “Chile siempre va a encontrar un pretexto para no dar una solución de fondo al tema marítimo. Ahora, el pretexto es La Haya. ‘Bolivia ha dejado las negociaciones directas por lo tanto es un hecho inamistoso’. Mientras tanto, cuando se siguió la negociación directa, Chile buscó una forma de eludir sistemáticamente cualquier compromiso, eso lo demuestra la historia”, señala.

En la historia de esta relación —relata Murillo—, hasta 1987 Chile siempre había dado muestras de una apertura de distintos niveles para buscar una solución a la cuestión marítima. Sin embargo, a partir de ese año, cada vez fue restringiendo más su postura hasta que al final de la negociación del llamado Enfoque Fresco “dio un portazo y cerró toda posibilidad de una charla conducente al tema grande”. De ahí en adelante solo se ha ido retrocediendo. Incluso, “antes, Chile no cerraba las puertas de una manera tan tajante”, juzga.

Para Prudencio, decir que durante cuatro años no se va a tocar el tema del mar es un “absurdo” y califica la respuesta de Bachelet de “lamentable y desagradable”, pues el tema puede abordarse tanto en La Haya como de manera bilateral sin que se contrapongan, incluso “se podría llegar a un entendimiento antes de una sentencia internacional”.

¿Que debe hacer ahora Bolivia después de que el presidente Morales mostró su voluntad de diálogo abierto y recibió una negativa?

El Mandatario fue a la posesión posiblemente con demasiado optimismo, como podría interpretarse en sus propias declaraciones a los medios de comunicación después de un encuentro con una serie de movimientos sociales chilenos que se identifican con el pedido boliviano de una salida soberana al mar. “Los 13 puntos hasta ahora quedaron en papel, y ahora siento que es importante que en esta gestión veamos cómo culminar los 13 puntos”, manifestó.

¿En qué quedará la voluntad expresada por Bolivia de retomar la agenda? ¿Es deseable una agenda en que el tema capital esté excluido?Murillo considera que al país le interesa todo “lo que mejore la relación con Chile, pero a través de una agenda que tenga como tema central el mar, porque ése debe ser el asunto principal”. En el pasado, el excanciller criticó la agenda de los 13 puntos porque la cuestión marítima estaba “subalternizada” en el puesto 6, cuando “siempre debió ser el primer punto”.

“A nosotros no nos interesa una agenda que no esté respaldada por la suficiente voluntad política de encontrar soluciones a los grandes temas que nos separan”, asevera.

En ese sentido, la historia ha dejado claro que el tema que más separa al país de Chile es el del mar, como quedó demostrado con la “guerra de gas”, de octubre de 2003, en que la población se levantó porque el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada pretendía exportar gas por puertos chilenos. “No abordar el tema marítimo inviabiliza todos los demás, por ser secundarios en su peso”, expresa.

De este modo, Chile demuestra así que no ha cambiado de ánimo, “ni que tiene voluntad” para resolver lo central. “Al contrario, cada vez restringe más la posibilidad de un acercamiento de calidad”.

Entonces, ¿qué hacer adelante? Para Prudencio, Bolivia debe insistir, “hacer entender a Chile que no tiene sentido” tratar los puntos inferiores de la agenda cuando no se toca el punto superior, que se comprenda que si se llega a un entendimiento bilateralmente “se puede suspender el juicio”, que el juicio “no es una espada de Damocles encima de Chile y que el juicio solo pide un diálogo serio” y que si éste puede ser iniciado antes del fallo “se ganará tiempo”.

Murillo sugiere que el país continúe con el proceso judicial y que solo se esté “dispuesto a dialogar directamente” con Chile si esa nación da “seguridades suficientes” de que no va a estar en una “actitud evasiva”.

“No nos importan las agendas con el número de puntos que sea, porque lo que realmente interesa es que estén respaldadas por una voluntad política concreta para remover los problemas que separan a países vecinos”, indica.

Todo esto no significa que los demás puntos de la agenda no sean importantes, “tienen su importancia, pero son inferiores al del tema marítimo”, asegura Prudencio, y cita como ejemplos los del río Lauca y los acuíferos del Silala...

El resto de los temas tiene que ver con comercio, aduanas o lucha contra el narcotráfico. Esos temas, de alguna manera, han avanzado casi por inercia durante los más de 30 años que ambos países rompieron las relaciones diplomáticas.

Los 13 puntos son: 1) desarrollo de la confianza mutua, 2) integración fronteriza, 3) libre tránsito, 4) integración física, 5) complementación económica, 6) tema marítimo, 7) Silala y recursos hídricos, 8) instrumentos de lucha contra la pobreza, 9) seguridad y defensa, 10) cooperación para control del tráfico ilícito de drogas y de productos químicos esenciales y precursores, 11) educación, ciencia y tecnología, 12) culturas y 13) otros temas.

Como se puede ver revisando la historia, solo los puntos 1, 6 y 7 no avanzan a causa de la falta de comunicación por esa actitud chilena que describió Murillo, el resto de los puntos ha seguido su curso con mayor o menor fluidez.

En cuanto a la desactivación de las miles de minas antipersonales con las que Chile sembró su lado de la frontera —tema que podría estar incluido en el primer y segundo punto—, si bien es un asunto de interés para el país, su no desactivación es un compromiso incumplido de Chile con la comunidad internacional, por infringir el Tratado de Ottawa, del que es signatario y que le daba plazo para hacerlo hasta el 10 de marzo de 2012.

“El resto de los puntos de la agenda son importantes, pero no cambian la calidad de las relaciones bilaterales. Bolivia quiere elevar la calidad del relacionamiento, lo que solo se logrará solucionando el tema marítimo”, insiste Murillo.

En contraste a estas opiniones están el diplomático Gustavo Aliaga y el internacionalista Hugo Siles, que piensan que es posible continuar con los restantes 12 puntos de la agenda. El primero rescata la amplitud de los temas que debe abordar y señala que es “la más importante que se tiene”.

“El tema del mar es una cuestión con una solución de largo aliento, pero las aguas del Silala y el río Lauca están pasando en este momento sin que se pague nada a Bolivia”, subraya Aliaga.

“Lo mismo sucede con el tema del libre tránsito” al que Bolivia tiene derecho según el Tratado de 1904 y no se cumple. “La agenda es mucho más importante, va a acercar a ambos países. El tema marítimo está en La Haya, queda retomar el resto de la agenda”, expresa este diplomático y llama a la “tranquilidad y a no responder hormonalmente”.

Siles, de igual modo, rescata los temas del acuífero Silala y del río Lauca, y los asuntos comerciales como centrales para ser tratados en la agenda. “Bolivia no puede desestimar la importancia de los otros 12 temas a parte del mar, que sin duda es el central”.

Apesar de este matiz, su consejo es similar al de Prudencio: “Bolivia debe concentrar todos sus esfuerzos en preparar su memoria para La Haya. Además, un juicio deja un tiempo prudencial considerable en el que se podría encontrar un entendimiento. Nada puede estar excluido de la diplomacia”, sostiene.

Antes de su posesión, Bachelet y su ahora canciller Heraldo Muñoz ya hablaron de que Bolivia debería retirar la demanda y para volver al diálogo sobre el tema marítimo. No obstante, si se hace una comparación entre las demandas de Perú y Bolivia ambas contra Chile, se ve que la boliviana pide una negociación sincera, es decir, pide que la CIJ de La Haya inste a Chile a dialogar sobre el tema. La demanda no tiene el carácter litigioso del juicio de Perú, por lo que una y otra vez Bolivia señaló que la demanda no debería excluir al diálogo, en lo que Santiago no está de acuerdo.

Lo siguiente sirve de conclusión, aunque suene paradójico, los hechos son los siguientes: Bolivia hace una demanda internacional que pretende un fallo que inste a Chile a dialogar seriamente sobre el mar; la respuesta chilena es negarse a dialogar sobre el mar mientras Bolivia no retire esa demanda que precisamente procura exhortarle a dialogar... Cada quien puede sacar de ahí su conclusión sobre la disposición de Chile para resolver el tema pendiente que tantas veces aceptó que tiene con Bolivia. Lo claro en esto es que el 17 de abril Bolivia debe presentar ante la CIJ la memoria que sustente el juicio; Chile debe responder en febrero de 2015.

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