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La ‘bancada’ del MNR penetra en dos fuerzas opositoras

Por sus alianzas, el MNR vuelve a la representación nacional en la Asamblea con presencia en las dos únicas fuerzas opositoras en Diputados. ¿Significa esto que esté vigente?

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:06 / 25 de enero de 2015

No estaba muerto... El Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) vuelve a la representación nacional (si bien tras la huida de Gonzalo Sánchez de Lozada y la mayoría de sus líderes en 2003, este partido logró tener presencia local). Lo llamativo del caso, sin embargo, es que vuelve con diputados en dos fuerzas opositoras distintas. Sus dirigentes dicen que si bien no tienen una oficina en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), fuera del Parlamento, el lugar de encuentro de los diputados emenerristas electos por Unidad Demócrata (UD) y por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), será la famosa Casa Rosada.

“El MNR, por varias situaciones, participó también con el PDC y obtuvimos una cantidad importante de parlamentarios y si bien nuestra bancada no va a tener una oficina en el Parlamento, tiene una oficina en la Casa Rosada donde va a funcionar. Los parlamentarios (van a trabajar) en conjunto, tanto los que sacamos con PDC como los que sacamos con UD”, dijo recientemente el diputado Erick Morón a la prensa.

El MNR tiene cinco diputados titulares bajo la sigla de UD (Erick Morón, Miguel Santa Lucía, Margarita Fernández, Orlando Egüez y Cari Mariscal) y dos bajo PDC (Helmut Salinas y César Sánchez), algo que no lograron ni el Movimiento Sin Miedo (MSM) o el Partido Verde, obtuvieron yendo a las elecciones de octubre de manera independiente y alcanzando un importante volumen de voto minoritario de casi el 2%.

El hecho de que el MNR tenga presencia por alianzas en las dos únicas fuerzas opositoras con representación parlamentaria deja a la reflexión una estrategia de la política que en Bolivia tuvo dos manifestaciones concretas: el entrismo.

El entrismo se da cuando militantes de un partido penetran a otro para, una vez adentro, influenciar al partido anfitrión con los principios ideológicos de su partido original (en este caso el nacionalismo revolucionario). De los dos casos de la historia boliviana —relata el periodista Remberto Cárdenas— uno corresponde a una parte del Partido Obrero Revolucionario (POR) tras la revolución de 1952. Unos poristas trataron de influir al MNR y lograron penetrarlo; aunque en vez de adoctrinar, los entristas terminaron adoctrinados. Esta facción del POR estuvo comandada por Ernesto Anaya Mercado. El otro ejemplo fue del Partido de Izquierda Revolucionaria (PIR) durante la dictadura de René Barrientos en los 60, tuvo la misma lógica de influir ideológicamente desde adentro.

Siguiendo esto, ¿es posible decir que el MNR ha penetrado a las dos fuerzas opositoras de la Asamblea con un objetivo entrista? El diputado electo por UD aunque del MNR, Miguel Santa Lucía, explica que si bien son aliados: “Nosotros teníamos un acuerdo hasta el 12 de octubre, luego cada partido tiene su propia identidad. Hemos decidido hacer una bancada propia fuera del Parlamento, porque dentro tenemos la de UD y la del PDC”, señala.

“Estamos en el Congreso para construir el proceso que comenzó el 52. Hemos buscado todos los escenarios posibles para volver para ello. El MNR piensa relanzarse, demostrar a Bolivia que incluso hay coincidencia con unos y otros, para relanzar el nacionalismo revolucionario”, expresa. Según Santa María, el principio filosófico del MAS se ha apropiado del nacionalismo revolucionario.

Con las distancias del caso, el politólogo Fernando Mayorga explica algo similar con lo que llama “el giro programático del MAS” en favor del nacionalismo revolucionario y no del indigenismo. “El MNR cree que es el portador del nacionalismo revolucionario y eso ya no es así porque quien es portador del nacionalismo revolucionario del siglo XXI es el MAS”.

Mayorga descarta la posibilidad del entrismo en el caso del MNR. Que su sigla vuelva a aparecer “no significa que esté vigente”. “Que el giro programático del Gobierno haya afincado más firmemente en el nacionalismo revolucionario que en el indigenismo, no implica la vigencia del MNR, sino del discurso del nacionalismo revolucionario, que hace mucho que ha dejado de ser del MNR, por lo que creer en su vigencia es un tanto exagerado”.

Pero yendo más allá y volviendo al “entrismo”, el emenerrista Guillermo Richter dijo repetidas veces a los medios, el año pasado, que el MNR tenía candidatos en todas las planchas electorales, incluido el MAS, en una estrategia entrista. Esto es difícil de confirmar más allá de que el MAS tiene gente vinculada en el pasado no solo al MNR, sino también a Conciencia de Patria (Condepa), Acción Democrática Nacionalista (ADN) y al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Tanto Mayorga como Róger Cortez descartan y ven a menos la posibilidad de que el MNR se encuentre desplegando una estrategia de entrismo.

Cortez dice que para poder hacer entrismo se requiere un horizonte de proyecto ideológico a largo plazo, lo cual “no es el caso del MNR”. “Lo que sí puede concebirse es que grupos de exmilitantes formen una logia con un plan no basado esencialmente en reproyectar una determinada visión política, sino en el plan de una cadena de favores. No puede tomarse en serio la idea de una asociación con posibilidades de reestructurar su proyecto político como es el entrismo”, argumenta y pone como ejemplo el caso del entrismo trotskista del pablismo (seguidores de Juan Pablo Bacherer) que tenía una estrategia mundial meditada que naufragó, aunque tuvo un sustento ideológico, lo cual no percibe que tenga hoy el MNR.

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