Animal Político

Fue un ‘bloqueo por razones políticas’

Ante cinco presidentes de Unasur, Evo Morales contó los detalles del bloqueo aéreo que sufrió el 2 de julio de parte de Portugal, Francia, Italia y España. Su conclusión tras el incidente es que el  bloqueo no fue por razones técnicas, sino por razones políticas.

La Razón / Rubén D. Atahuichi López

00:03 / 14 de julio de 2013

Los días después de su periplo por Europa, seis presidentes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) se reunieron en Cochabamba de manera excepcional. El motivo: desagravio al presidente Evo Morales, que un día antes había sufrido un bloqueo aéreo de parte de Portugal, Francia, Italia y España.

El Mandatario boliviano contó su indignación ante sus colegas de Argentina, Cristina Fernández; de Ecuador, Rafael Correa; de Venezuela, Nicolás Maduro; de Uruguay, José Mujica, y de Surinam, Desi Bouterse, además a delegados de Brasil, Chile, Colombia y Perú, también miembros del bloque regional. Ésta es una parte del relato:

No solamente fue una preocupación, sino ocupación de los presidentes de Sudamérica con sus llamadas telefónicas, condenando este abuso arbitrario de algunos gobiernos de Europa. Estamos convencidos, y más informados, por la imposición del Gobierno de Estados Unidos.

Quiero saludar y agradecer esta gran solidaridad, que no es solamente con Evo, sino con el pueblo boliviano y los pueblos de América Latina y el Caribe. En esa oportuna movilización, nuestras fuerzas sociales, como siempre y como nuestros antepasados, están presentes para defender la dignidad de los pueblos de América Latina.

Yo volvía muy contento de la reunión con el presidente de Rusia, Vladimir Putin. La ruta de retorno era Rusia-Portugal-Guyana-La Paz. Antes de empezar la reunión con Putin, nuestros pilotos y tripulantes nos informaron que nos habían prohibido aterrizar en Portugal, “por razones técnicas”. Ahora me doy cuenta de que no era por razones técnicas, sino por razones políticas.

Hemos respetado (la decisión), pedimos a nuestro piloto y al Canciller que consigan otra ruta donde hacer recarga (de combustible) y España nos autorizó en Las Palmas, en las Islas Canarias. Teníamos todo el trayecto con autorización, pasando por Alemania, España, Portugal, Italia y Francia. Sin embargo, a pocos minutos de ingresar a espacio aéreo francés, información de la torre de control nos dice que no podíamos cruzar por Francia; el piloto del avión nos pregunta qué hacer y nos recomienda volver de emergencia a Rusia. Evidentemente, había problemas de combustible y, frente a esta situación, decidimos aterrizar de emergencia en Viena, Austria.

Aterrizamos e informamos al personal del aeropuerto. Como era un aterrizaje de emergencia y de urgencia, el personal (nos recibió) como cualquier protocolo (en los protocolos siempre se acercan y dicen qué tenemos que hacer). Bajamos y nos acompañaron (saludo al presidente de Austria, Heinz Fischer, y su personal por las atenciones). Nos quedamos allí, llamamos al Vicepresidente y al Canciller para saber qué hacer y realizar trámites. Después de unos minutos, el piloto nos informa que de la torre le comunicaron que tampoco teníamos autorización de paso por Italia, Portugal, y después apareció el embajador de España en Austria (Alberto Carnero) y nos dice que si queríamos autorización para aterrizar en Las Palmas, deben revisar el avión presidencial. Nos ha sorprendido, es decir, no había paso ni por España ni por Francia ni por Italia ni Portugal. Nuestro piloto dijo que “se agravó (la situación), no tenemos salida”.

Aprovecho la oportunidad para agradecer las llamadas de emergencia de los presidentes Maduro, Correa, compañera Cristina, que me enseñaba la parte jurídica, nos explicaba cómo podíamos retirarnos con tantas llamadas (dos o tres), y también al hermano Correa, he anotado las llamadas, cuatro, récord… El hermano Maduro, dos o tres llamadas también. Hubo muchas llamadas de seguridad y preocupación por cómo resolver el problema.

Quiero decirles que nunca faltamos a la verdad; a veces somos tergiversados o tal vez podemos equivocarnos, pero desde mi familia y la de la familia de los pueblos indígenas, jamás mentimos.

La posición del embajador de España en Austria fue muy preocupante. Se me acerca y me dice “Presidente, he venido a revisar el avión”, con dos funcionarios de su legación. Yo le dije “¿qué tiene que revisar?”. Le dije que no conozco al señor Edward Snowden. Nos informamos que es un exagente en tránsito.

“Usted no puede entrar en el avión, no conozco a ese señor”. Se levanta, sale y conversa con su vicecanciller, y me dice que había sido acuerdo de cancillerías para controlar; yo no supe de mi Canciller sobre el control. Yo dije “si a mí, al Presidente, no le cree, entonces el embajador me está tratando de mentiroso. Yo no soy mentiroso”.

Otra vez se retira y conversa con su vicecanciller. “Tenemos que controlar si quiere salir”. Además de eso, por más que nos hubieran dado permiso para que salgamos, no había permiso para pasar por Italia. Portugal y Francia, hasta ese momento. Otra vez vuelve y me dice “por qué no nos invita un cafecito en el avión y así podemos revisar el avión”. Yo le dije: “Embajador, yo no soy ningún delincuente para que usted controle el avión. Usted, cuando insiste, me está tratando de mentiroso y de delincuente”.

Otra vez se retira y me pide que converse con su vicecanciller. “Yo no tengo nada que hablar con su vicecanciller; si quieren hablar conmigo, que se comunique su Presidente y no su vicecanciller. Tenemos derecho, somos autoridades”.

Finalmente, después de tres intentos, me dijo textualmente: “No podemos autorizar su vuelo, a las nueve de la mañana del día siguiente vamos a informarle después de conversar con nuestros amigos”. Yo le pregunté quiénes eran sus amigos, si son sus amigos europeos quienes nos bloquearon. No dijo nada y se retiró y tuvimos que esperar hasta las diez de la mañana del día 3 de julio.

Eso informé a quienes nos llamaron. Saludo esa fortaleza que me dieron los presidentes. Me dijeron: “Evo, no tienen por qué controlar el avión”. Con ese apoyo, (me dije) que nadie va a entrar en el avión.

Lamento mucho que hayamos sido detenidos por más de 13 horas en el aeropuerto de Austria. Saludo a los embajadores del Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que me acompañaron toda la madrugada hasta que salimos.

También se presentó temprano el Presidente de Austria, preocupado, y me acompañó hasta el momento en que volvió el embajador de España. Y retornó entre las 09.00 y 10.00, hora europea, para decirme “puede retirarse en cualquier momento, tiene autorización”. Según información de la tripulación, faltaba la orden de vuelo; hemos esperado media hora para salir.

Hubo buen acompañamiento de parte del Presidente de Austria. Si es agresión o provocación, no es a Evo, sino a los movimientos sociales, al movimiento indígena originario.

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