Animal Político

Para los borbones

Los republicanos, perseguidos, torturados y asesinados en tiempos de Franco, deberán dedicarles la goleada holandesa a los borbones, seguidores del Real Madrid, que reinan en España desde Felipe IV (1621-1625) hasta nuestros días con Juan Carlos I (1975-2014), que ya se va para que asuma su hijito

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

02:25 / 14 de junio de 2014

Los detractores de la españolidad monárquica estarán saboreando el papelón de los Casillas y Ramos que ayer sucumbieron ante la velocidad y la implacable capacidad de definición de Van Persie y Robben, que instalaron a Holanda como principal candidata en la llave.

Los republicanos, perseguidos, torturados y asesinados en tiempos de Franco, deberán dedicarles la goleada holandesa a los borbones, seguidores del Real Madrid, que reinan en España desde Felipe IV (1621-1625) hasta nuestros días con Juan Carlos I (1975-2014), que ya se va para que asuma su hijito, y a todos quienes todavía juegan a monárquicos a partir de esa insoportable nostalgia por el abolengo y las melindrosas maneras, en tiempos de play station, smartphones, mucha hambre y carencias por todas partes como para pensar, y muy en serio, que una de las grandes cosas que debieran hacer hoy las sociedades indignadas europeas es tumbar democráticamente las casas reales, acorde con los nuevos tiempos en los que hay que buscar sin claudicaciones el derecho a intervenir y mejor, si se puede, el derecho a decidir.

Hay que lamentarlo por quienes produjeron esos años maravillosos a los que me refería hace unos días, es decir, a los grandes valores surgidos de la escuela catalana asentados en una comunidad autonómica muy nacionalista, que fueron, precisamente, los principales abastecedores de la selección campeona del mundo en Sudáfrica 2010. Xabi Hernández, Andrés Iniesta, Sergio Busquets, Gerard Piqué, Jordi Alba y después Pedro y Césc Fábregas,  que ayer estuvieron en el campo,  y que como no les había sucedido hasta ahora en sus exitosas trayectorias, debieron resignarse a soportar el ole de las butacas porque la posesión de la pelota en la segunda parte del encuentro se había convertido en casi exclusivo privilegio de una Holanda que demostró, una vez más, que las grandes contiendas solo pueden ganarse y de manera tan contundente, con  individualidades desequilibrantes como Robin van Persie y Arjen Robben.

Ayer en el Arena Fonte Nova de Salvador de Bahía, alguna deidad portadora de las mejores energías revanchistas le dio una mano a quienes hace cuatro años perdieron en la final contra estos mismos (0-1) para conseguir el poco alentador reconocimiento de subcampeones mundiales perfectos (1974, 1978, 2010). Luego del 1-0, producto de otra grosería arbitral a cargo del italiano Nicola Rizzoli, que concedió un penal por una inexistente falta a Diego Costa, cuando España todavía controlaba las acciones a través de esas muy características y elaboradas triangulaciones, la correlación en el medio terreno terminó con los holandeses apropiándose de todas las variantes posibles que supieron alternar el toque en espacios reducidos con balones largos que rompían continuamente las líneas del último campeón, los centros perfectos, los cabezazos certeros, y los duelos individuales, la mayor parte de ellos ganados ante un Sergio Ramos en su peor forma, mal  acompañado por Piqué y estos dos de la línea de fondo, penosamente soportados bajo los tres palos por un Iker Casillas al que le pasó de todo: en el 1-1,Van Persie recibió un perfecto centro de Daley Blind para meter un cabezazo en globo que lo colgó por encontrarse mal parado, delante de la línea del área chica; en el 3-1, Stefan de Vrij cabeceó luego de un envío con balón detenido, al lado del primer palo ante una débil salida entorpecida por el mismo Van Persie; y en el 4-1, otra vez, el delantero del Manchester United fue su verdugo al sacarle un balón con el que pretendía reanudar el juego de su equipo, mientras que el segundo y quinto goles fueron joyas coleccionables a cargo de Robben que con velocidad y amagues se sacó de encima a sus gelatinosos marcadores para definir con maestría.

Envalentonada Holanda al sentirse dominadora absoluta de las incidencias, la gran España que deslumbró al planeta fútbol hasta aquí, tuvo que marcharse con los papelones, en primer lugar de Casillas y de Ramos, que junto a su compañero del partido del día anterior, Marcelo del Brasil, firmaron para el realismo madridista unas actuaciones desastrosas y olvidables. Parece que la borrachera por la obtención de la décima Champions ha conseguido retardar los efectos en estos tres que hace menos de un mes, eran vitoreados en la Cibeles cuando a la cabeza de su capitán, proferían con toda la arrogancia que les caracteriza “para que los indios se enteren quién manda en la capital”.

Con el 5-1, Louis van Gaal estará pensando algo que ni él mismo preveía: con un plantel combinado entre experiencia y renovación, Holanda está para ganar el grupo y quién sabe si empezar a pensar que la cuarta podría ser la vencida.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia