Animal Político

Se busca el uso eficiente de la energía

La pequeña y mediana empresa deben adoptar la categoría ‘industrial menor’ en consumo eléctrico.

La Razón (Edición Impresa) / Daniel Rocabado es abogado

00:00 / 30 de mayo de 2018

La Autoridad de Fiscalización y Control Social de Electricidad (AE), conforme establece la Constitución, desarrolla sus labores para que la población acceda al servicio de electricidad según los criterios de universalidad, responsabilidad, accesibilidad, continuidad, calidad, eficiencia, eficacia, tarifas equitativas y cobertura necesaria. En este marco, la AE desarrolla su labor reguladora y fiscalizadora.Respecto a la fijación de tarifas por consumo del servicio, ésta es producto de estudios tarifarios realizados para cada empresa distribuidora y aprobados por la AE.

Las tarifas son determinadas por periodos de cuatro años; estos estudios tarifarios incluyen: la determinación de la demanda, el programa de inversiones, el balance de energía y la potencia, el cálculo del precio de compra, el cálculo de costos de distribución, el cálculo de costos de los consumidores y la determinación del patrimonio afecto a la concesión.

Todos los estudios se realizan con la premisa de asegurar la rentabilidad de las empresas, para que éstas garanticen el suministro eléctrico en sus áreas de distribución.

Según dispone el Decreto 27492 del 14 de mayo de 2004, para los periodos noviembre-abril y mayo-octubre de cada año, se faculta a la AE a hacer ajustes tarifarios de mantenimiento de valor por actualización, para atenuar los impactos tarifarios a nivel de tarifas de distribución a usuario final y para garantizar la rentabilidad de la industria eléctrica.

Se debe precisar que el universo de los consumidores de la categoría domiciliaria en todo el país es de aproximadamente 2.374.438 usuarios; de este total el 50% (1.176.816 usuarios) consume menos de 70 kilovatios por hora (kWh) mes, por lo que se benefician de la Tarifa Dignidad, que implica un descuento mensual del 25% en sus facturas.

Para el periodo mayo-octubre de este año se estableció el ajuste tarifario de la categoría domiciliaria que tiene consumos entre 501 kWh mes y 1.000 kWh mes y a consumidores domiciliarios con consumos mayores a 1.000 kWh mes.

Cerca del 2,18% de los usuarios registran consumos entre 501 kWh mes y 1.000 kWh mes, y tan solo el 0,54% de los usuarios consume por encima de los 1.000 kWh mes, es decir, que hay usuarios que consumen 8 veces más de lo que una familia tradicional, considerando que el promedio de consumo en la categoría domiciliaria es de 116 kWh mes; por esta razón, la medida adoptada busca crear conciencia en el uso eficiente de electricidad, por ejemplo: un usuario que consumió 570 kWh mes, en abril pagó Bs 477, con el ajuste tarifario en mayo, con el mismo consumo pagará Bs 488, Bs 11 de diferencia.

Otro ejemplo: una familia que consumió en abril 1.100 kWh mes y pagó Bs 1.062,5, en mayo su importe por lo mismo será de Bs 1.185,5; con el ajuste pagará Bs 123,5 más.

Es oportuno señalar que el 97,28% del universo de consumidores domiciliarios registran consumos menores a 500 kWh mes. Desde el anuncio de la medida del ajuste tarifario, han surgido ciertas distorsiones sobre su aplicación, como referencia el sector de la pequeña y mediana empresa, que expresó verse afectado por el referido ajuste, señalando que afectaría sus costos de producción, entre otros argumentos. La raíz de esta molestia en su mayoría está en la inadecuada categorización, es decir, desarrollan actividades productivas en sus domicilios, generando un alto consumo de la energía eléctrica; por lo tanto, rebasando ciertos estratos dentro la categoría domiciliaria.

La solución a esto es adoptar la categoría correspondiente, como la industrial menor, que busca fomentar el desarrollo de la producción nacional con ventajas tarifarias para este tipo de consumidores; otra alternativa es hacer uso del consumo preferente, sea la domiciliaria o bien industrial menor.

Para evitar que los usuarios que desarrollan actividades productivas en sus domicilios entren en los rangos de consumo mensual mayor a los 500 kWh, la AE recomienda a los microempresarios que separen sus actividades, de tal manera que sus equipos industriales estén conectados a un medidor de categoría industrial menor con tarifas preferenciales. Paralelamente, los equipos o electrodomésticos pertenecientes al domicilio deberían estar conectados a un medidor domiciliario, ocasionando un registro de consumo menor, ya que en sus hogares, los aparatos electrodomésticos no consumen tanta energía como ocurre con los equipos industriales.

Hay que puntualizar que el suministro eléctrico está garantizado por el Estado. Cuando el presidente Evo Morales se hizo cargo del Gobierno, la generación de electricidad en 2006 en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) tenía una capacidad de 1.041,3 megavatios (MW) y una demanda de 813,19 MW.

Cualquier evento en la industria eléctrica, desde trabajos de mantenimiento de equipos de generación, caídas de postes, o mayores consumos por olas de calor o frío, provocaban cortes prolongados de electricidad, ocasionando un enorme perjuicio a la población. A más de 10 años de la nacionalización de las empresas estratégicas, se ha logrado superar la generación eléctrica a 2.167,07 MW siendo nuestra demanda actual 1.458,5 MW (demanda máxima en 2017) lo que nos permite garantizar un servicio continuo y de calidad a la población, además de pensar en la exportación de excedentes.

En síntesis, la industria eléctrica boliviana está alcanzando niveles de desarrollo nunca antes vistos y tiene previsiones de convertirse en el principal pilar de la economía del Estado.

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