Animal Político

‘Es la conferencia más importante que jamás tuvimos en Francia’

Entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre tendrá lugar en París (Francia) la COP 21 sobre el Cambio Climático. Francia promete participación, pluralidad y, ojalá, un acuerdo de consenso.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano

00:06 / 09 de noviembre de 2015

Para Francia la XXI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015, más conocida como “COP 21, París 2015”, será una de las citas mundiales de mayor alcance en su historia, según el embajador de ese país en Bolivia, Denys Wibaux, tanto por la participación que tendrá (hasta 3.000 delegados gubernamentales, además los miles provenientes de organizaciones de la sociedad civil del planeta) como por los acuerdos a que pueda llegarse. Ya para el interés boliviano, aunque de perspectiva internacional, Animal Político indagó también con el representante diplomático el calado que tendrá en París la II Conferencia Mundial de Pueblos sobre el Cambio Climático y Defensa de la Vida, que tuvo lugar en Tiquipaya, Cochabamba, entre el 10 y 12 de octubre.

— Para Francia, ¿qué alcance y perspectiva real tiene la COP 21?

— Es la conferencia más importante que jamás tuvimos en Francia. Se calcula que van a venir 3.000 delegados al menos, de los 192 miembros de Naciones Unidas, delegaciones gubernamentales; aparte de miles, miles, de representantes de organizaciones no gubernamentales, sociedad civil, prensa. El presidente de Francia, François Hollande, ayer declaró que en China ‘el acuerdo no es seguro, pero es posible’. Se ha criticado estos procesos porque se los entiende como negociaciones secretas entre gobiernos. Yo digo, para nada. Hace casi un año que Francia trabaja con Perú (sede de la anterior conferencia), para preparar la de París. Como Francia consideramos que en este gran proceso de negociación del clima, es importante envolver (incluir a) todas las partes, no solo los gobiernos, sino también la sociedad civil, el mundo económico, etc. Y es en esa perspectiva que hay que analizar la participación del canciller francés en la conferencia de los pueblos de Tiquipaya. Él mismo declaró que quería escuchar, recoger todos los puntos de vista, de los pueblos indígenas y de la sociedad civil representada en Tiquipaya.

— ¿Pero cuánto de Tiquipaya se irá a escuchar en París?

— Hay puntos de vista que se han repetido en Tiquipaya, que son muy importantes, como ‘responsabilidad común, pero diferenciada de los países’ para luchar contra el cambio climático; éste es un principio que como presidencia estamos muy dispuestos a incluir en los documentos. Lo importante de París es conseguir un acuerdo que sea universal y jurídicamente vinculante, éste es el objetivo. No es nada seguro que podamos alcanzar el objetivo de un aumento de la temperatura que esté debajo de dos grados; eso va a ser difícil. Pero sí el objetivo es tener un acuerdo para acordarnos que dentro de cinco años podemos volver a vernos, y ahí, con los progresos de la tecnología, quizás bajar un poco el aumento de la temperatura para alcanzar si fuera posible menos de dos grados de aumento.

— ¿Qué de realista tendrá o cómo se podrá tratar la propuesta de crear una Corte Internacional de Justicia Climática?

— Entiendo que las cortes internacionales de justicia es un tema que le interesa a Bolivia, particularmente este año. Yo soy jurista, he trabajado muchos años en temas de derecho y justicia internacional, entiendo perfectamente el querer de Bolivia. Nosotros como Francia no tenemos nada en contra de esta propuesta, el canciller mismo indicó, cuando vino aquí, y se le hizo esta pregunta, que su sentimiento era que quizás sería un poco difícil para algunos países aceptar desde ya, ahora, este año una Corte. Muy posible que algunos países digan, ‘miren, hagamos el acuerdo, veamos cómo funciona, y después mañana quizás volvemos al tema de la Corte Internacional del cambio del clima’. El ministro francés dijo en Tiquipaya: ‘una idea excelente, quizás utópica hoy, pero el mundo también se construye con utopías, y las utopías de hoy son la realidad de mañana’.

— El canciller francés va a ser presidente de la COP 21.

— Así está previsto, según el procedimiento de Naciones Unidas.

— ¿Eso significa algo? ¿El canciller podrá generar agenda, o ya hay una agenda preestablecida?

— Es un proceso de Naciones Unidas, hay unas reglas y tradiciones suyas, y nosotros vamos a cumplir, pero la idea es ir más allá de la sociedad de naciones; incluir cuanto sea posible las propuestas de las sociedades civiles. Vamos a construir una gran alianza, la Alianza de París, que va más allá de los gobiernos. Lo importante también es la voluntad de los países, sus proyectos, y en esta perspectiva quiero subrayar la interesante contribución de Bolivia.

— ¿Cada país llevará su visión sobre el tema y las salidas que vea?

— Cada país fue invitado a publicar lo que se llama una contribución determinada nacionalmente, con unos objetivos y compromisos. Me vas a decir, ‘¿pero quién garantiza que los países respeten sus compromisos?’ La supervisión de los pares, eso es una técnica hoy muy reconocida en varios campos a nivel internacional. Una vez que un país en un documento ha dicho voy hacer esto, tal y cual, se ha comprometido, aún si no hay una sanción jurídica, políticamente, si este país no cumple con sus compromisos, va a estar en problemas, porque los otros van a decir, ‘tú dijiste esto en 2015 y resulta que en 2016 haces todo al revés’, eso no va; es la sanción de la publicidad, la sanción política.

— Francia es parte del G7. ¿Cómo maneja su discurso contra el calentamiento global en medio de estos países, grandes responsables del cambio climático?

— Mira, tú habrás visto que hace un año o poco más, hubo como un acuerdo político entre China y Estados Unidos. Los mismos chinos se dan cuenta que no se puede seguir así con estas emisiones de carbón, y quemar carbón para producir electricidad. Un amigo que estaba en Beijing  me contaba que ya en Beijing las cosas están cambiando, porque están quemando menos carbón para producir electricidad. La contaminación es un problema de salud pública, aún en China.

— ¿Y Francia?

— Francia ha sido parte, como miembro de la Unión Europea, del Protocolo de Kioto, que se firmó hace más de 15 años, que ambicionaba reducir las emisiones. Este Protocolo de Kioto ha sido cumplido en Europa, pero fíjate que ya vamos mucho más allá, porque los países de Kioto eran pocos: ni China, ni Estados Unidos, ni Canadá, algunos países del G7 no eran miembros, no estaban vinculados por este protocolo. Ahora, tenemos lo que llamaba las contribuciones determinadas nacionalmente. Más de 100 países hoy han publicado su contribución nacional, y agregando las emisiones de todos estos países, llegamos a más del 85%; o sea, que los países representando 85% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero se han comprometido a tomar medidas y acciones para reducir. Estamos mucho más avanzados que en Kioto.

— Francia está queriendo tener un papel de articulador entre los grandes y los países menos desarrollados, parece.

— Ciertamente. Francia va a jugar el papel de presidencia de una conferencia internacional, eso es una regla de juego. Una vez que estás en la silla de presidente de la conferencia ya tienes que dejar de lado tus propios intereses, y hacer todo lo posible para llegar a una fórmula de consenso; ése es el objetivo. Segundo, como tú dices, Francia, siendo miembro de la Unión Europea, miembro de la Alianza Atlántica,  ha tenido siempre una proyección hacia los países del sur, eso es una gran línea fundamental de su política exterior y vamos a la conferencia de París con esta misma línea.

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