Animal Político

Otra crónica más de una muerte anunciada

Seguro que El Niño tiene alta incidencia en el déficit hídrico del lago Poopó, pero el accionar del hombre frente a las obras hidráulicas mal concebidas está acortando aún más el tiempo de vida de este lago y, por ende, del sistema hídrico TDPS (Titicaca, Desaguadero, Poopó y Salares).

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Molina

00:01 / 04 de abril de 2016

El lago Poopó es uno de los restos de los antiguos paleolagos altiplánicos del pleistoceno y actualmente forma parte “integral” del sistema hídrico del TDPS (Titicaca, Desaguadero, Poopó y Salares). Por sus características particulares, tanto ambientales (elevada salinidad y radiación solar) y biológicas (endemismos de algunas especies de microcrustáceos, peces y aves acuáticas), además de su gran superficie, ha sido considerado como el segundo sistema acuático más importante del Altiplano después del lago Titicaca.

Las aguas del Poopó son suministradas principalmente por el Titicaca a través del río Desaguadero, y en menor grado por riachuelos y lluvias locales. Estos aportes de agua, son de gran importancia para el funcionamiento ecológico del sistema y, a su vez, posibilitan la sobrevivencia no solo de animales y plantas que viven en el lugar, sino también de poblaciones humanas ubicadas alrededor del lago. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el recurso hídrico está siendo degradado en particular por daños ocasionados en la cuenca superior, como la “regulación” de volúmenes de agua (compuertas en el lago menor del Titicaca), por reducción de caudales en el Desaguadero a consecuencia del trasvase de las aguas del río Mauri hacia Perú, y por la captación de agua para sostener la actividad histórica minera y metalúrgica de la región.

HUMEDAL. El Poopó ha sido declarado un “Humedal de Importancia Internacional” por la Convención Internacional de Conservación (RAMSAR), en junio de 2002. A pesar de su bien conocida problemática ambiental, hasta el presente no se han efectivizado medidas alternativas para su manejo y conservación, ni existe un control y/o regulación de las actividades mineras de la región.

Desde hace años, la contracción y expansión de las aguas del lago Poopó fue uno de sus eventos más característicos. La contracción ha estado condicionada principalmente por el fenómeno meteorológico de El Niño (en inglés ENSO, el Niño Southern Oscillation). Este fenómeno se origina por el incremento de por lo menos medio grado centígrado de temperatura en la corriente marítima del Pacífico, y su interacción con la atmósfera. Desencadena anomalías de las condiciones meteorológicas, como altas precipitaciones en las regiones bajas del continente sudamericano y, contrariamente, escasez de precipitaciones en la región altiplánica. Prueba de esto, durante la década de los 40, el Altiplano central experimentó una de las sequías más extremas. Este acontecimiento hizo que el grupo étnico de los Urus, localizado en inmediaciones del río Desaguadero, empezaran a disgregarse y migrar a otras regiones. Otra sequía importante ocurrió en 1982-83. Los pobladores relatan que era posible desplazarse a pie desde su extremo oriental al occidental y en esta travesía se observaban cientos de peces y aves muertas. En esos años, Bolivia experimentó una de las pérdidas económicas cuantificables más grandes de la región (comparada con otras regiones altiplánicas de Perú, Ecuador y Colombia).

Luego, en 1997-98 y en 2009-10, nuevamente el Altiplano fue testigo de sequías a consecuencia de El Niño. Se registraron pérdidas cuantiosas en los capitales agropecuarios y agrícolas de la región; se observó la reducción del espejo de agua del lago Poopó, cuyo líquido elemental estuvo restringido a la región noroeste del lago y con una profundidad no mayor a un metro (expedición científica realizada en octubre y noviembre de 2010 entre el Instituto de Ecología y el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de Francia, IRD).

SEQUÍA. Hoy nuevamente somos testigos de la reducción significativa de los volúmenes de agua del lago Poopó. Desde los primeros días de diciembre de 2015, pobladores y pescadores del Poopó denunciaron ante los medios de comunicación la elevada mortandad de peces y aves a consecuencia de la sequedad del lago. Desde 2010, la Gobernación de Oruro y el Gobierno han estado canalizando fondos para posibilitar la recuperación del lago.

Entre los planes más importantes estaba contemplado el dragado del lago (remoción de sedimento), lo cual posibilitaría la cría de peces (pejerrey) y la concretización de diques de cola y plantas de tratamiento de aguas para las empresas mineras que vierten sus desperdicios al lago. Aparentemente, ninguno de estos lineamientos estratégicos de remediación del lago fueron concretados, ya que hoy día los comunarios de la región aún continúan demandando la atención a estos puntos para la recuperación del lago. La Gobernación de Oruro asevera que ya posee la maquinaria necesaria para realizar el dragado inicial del brazo izquierdo del río Desaguadero, lo cual viabilizaría su encauzamiento para la mayor contribución de agua hacia el Poopó.

Este proyecto de gran escala hidráulica no ha sido difundido ni discernido ante la sociedad civil, para evaluar su impacto en el ambiente y en los humanos. Por otro lado, en ninguno de los puntos de recuperación del lago se contempla el tratamiento del agua producida a consecuencia del dragado del Desaguadero. Como bien sabemos, históricamente el Poopó es y fue el receptor de aguas y sedimentos contaminados por la intensa actividad minera de la región. Estos sedimentos poseen altas concentraciones de metales pesados y sulfatos, los cuales, al ser removidos serían activados y transformados en compuestos más tóxicos fácilmente asimilables por organismos vivos. En este sentido, el agua producida por el dragado del lago no sería útil inmediatamente sin un previo tratamiento.

Posiblemente una de las soluciones inmediatas para evitar la sequedad del Poopó sería optimizar y efectivizar el funcionamiento de las compuertas de la salida de agua del lago menor del Titicaca. Aparentemente, esta compuerta tiene más la función de regular el volumen de agua en el interior del Titicaca, y no así controlar los caudales en la cuenca inferior río Desaguadero. A consecuencia de esto, actualmente el lago menor del Titicaca está experimentando un proceso de eutrofización, donde la principal contribución son los contaminantes orgánicos de las poblaciones de El Alto, Viacha y Desaguadero. Esta carga de contaminantes no tiene manera de evacuarse ni autopurificarse por el río Desaguadero y ello está generando la mala calidad del agua en el lago menor del Titicaca y, consecuentemente, la mortandad de peces y ranas que está experimentando el lugar.

Particularmente abogaría por que no existieran estas compuertas de regulación del lago Titicaca, pero a la fecha este hecho ya ha desencadenado un desbalance hidrológico de la cuenca, al cual muchas de las poblaciones humanas han tenido que adaptarse situándose más cerca del cauce del Desaguadero. Es así que, quitando las compuertas, muchas de estas comunidades, podrían verse inmediatamente afectadas, frente a cualquier evento de inundación.

Seguro que El Niño tiene alta incidencia en el déficit hídrico del lago Poopó, pero el accionar del hombre frente a las obras hidráulicas mal concebidas está acortando aún más el tiempo de vida de este lago y, por ende, del sistema TDPS. En este sentido, frente a cualquier infraestructura hidráulica de envergadura, no se debe olvidar la integridad del funcionamiento del sistema para posibilitar la sobrevivencia de muchos organismos del lugar. Así también, todos los recursos que se están canalizando para posibilitar la recuperación del lago Poopó deben ser optimizados a las condiciones imperantes del evento de El Niño y de esta manera generar una adecuada sostenibilidad de muchos proyectos que se están y serán desarrollados en la región.

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