Animal Político

La cumbre política en los tiempos del MAS: ¿una cita imposible?

Análisis post del encuentro nacional que no fue

La Razón / Iván Bustillos Zamorano

00:04 / 22 de enero de 2012

En verdad, ¿cuánto de posible podía ser una cumbre política en los “tiempos de cambio” que corren? ¿Cuánto de posibles acuerdos más o menos básicos entre el oficialismo y la oposición? Si se mira bien, las denominadas “agendas” (del MAS, MSM y UN, por lo menos) tienen mucho de común, por lo menos en lo formal, en cuanto a las aspiraciones o “ejes temáticos” urgentes.

Así, el distanciamiento al parecer es más de fondo, tanto por factores propios de la coyuntura (como la “persecución” de la que se siente víctima la oposición) como por razones más estructurales, como el hecho de que hoy el poder político ya no se juega tanto entre los partidos, sino en base a la movilización de los sectores y movimientos sociales, regionales, ciudadanos, indígenas.

El mundo es otro y la cumbre de partidos ya no tiene el mismo peso de antes; ya no es el lugar en el que se toman decisiones. “Así se hubiera llegado a acuerdos” —percibe el analista Marcelo Silva— el MAS no habría resuelto nada de lo que hoy verdaderamente le agobia: las movilizaciones sociales, la disidencia interna, los problemas de gestión, entre otros.

Y es que hoy las instancias de decisión del poder político en Bolivia ya no son los partidos políticos. “El modelo ha cambiado, ahora privilegia a otros actores en la toma de las decisiones: las organizaciones y los movimientos sociales, sectores de la sociedad civil empoderados”. Ya es historia aquello de que las cumbres políticas tenían la capacidad de decidir el rumbo del país (como en 1994, por ejemplo, cuando una cumbre política decidió la reforma de la Constitución), recuerda Silva.

Y es que el sistema de representación política ha cambiado radicalmente con la nueva Constitución, complementa el analista Reymi Ferreira. “Hoy los movimientos sociales ya no tienen sólo el rol de grupos de expresión, actúan en los hechos como partidos políticos, integran demandas sociales al sistema político, al sistema estatal. Así, una cumbre de partidos tiene un efecto limitado, un carácter meramente simbólico”.

Los partidos políticos a la saga, para el ministro de la Presidencia, Carlos Romero, son un hecho hasta necesario, de una mayor correspondencia entre el sistema político y la realidad. “Las sociedades diferenciadas, de heterogeneidad cultural, económica, como es el caso boliviano, pueden construir democracias de consenso; eso es lo que estamos haciendo, generar consensos, esto fortalece la democracia”, dice.

Aunque esto no da para menospreciar a los partidos, que finalmente representan determinadas visiones ideológicas del país; por esto se los convocó a la cumbre —afirma la autoridad— con una agenda que, si bien estaba en el marco de la cumbre social de Cochabamba, era lo suficientemente abierta como para iniciar el debate.

Ante la idea de que éste ya no es el tiempo de las cumbres políticas, el senador de Convergencia Nacional (CN) Bernard Gutiérrez reivindica la importancia de las regiones: claro que el país ha cambiado, pero “el país no puede ser gobernado en base a la visión de sectores afines al MAS; tiene que gobernarse desde las regiones”; hay una mayor importancia de las autonomías y de los liderazgos intermedios de todo el país, destaca.

Legitimidad. En política, se sabe, cada quien siempre hará lo suyo; si hay coincidencias o acuerdos, sólo es porque se supo gestionar el interés propio. Así, cuando el Presidente empezó la reunión marcando la cancha —“les estoy pidiendo cómo reforzar estas propuestas económicas” (provenientes de la cumbre social) y no un debate político— el MAS actuó en su ley: éste es el necesario marco actual de la “agenda-país”, del concreto desarrollo nacional.

Cuando este hecho es cuestionado como un simple intento de legitimar lo resuelto en la cumbre social de Cochabamba, el ministro Romero defiende este proceder y afirma que “más legitimidad que la del Encuentro Plurinacional difícilmente podría haber en este momento”. Así, la agenda de la cumbre era el marco obligado del debate.

Al margen de las agendas de la oposición (las 12 Tareas Urgentes de 2012 del MSM; los seis ejes del debate propuesto por UN en una carta de Samuel Doria Medina al presidente Morales) los temas que más bien “abrirían el debate” —coinciden los opositores (aunque con sus naturales diferencias)— son los de la coyuntura propiamente política: la defensa y hasta la restitución de los derechos humanos, de las garantías constitucionales, hoy melladas por el Gobierno, y la discusión acerca del desarrollo económico-productivo (Fabián Yaksic, MSM); asimismo, el respeto a la Constitución y a los adversarios políticos del Gobierno, lo que implica la revisión de los “juicios políticos” contra líderes de la oposición, que cese la “persecución política” (Arturo Murillo, UN); además de los puntos citados, en primer lugar se debe tratar el tema, agravado en los últimos años, del narcotráfico, añade el senador Gutiérrez.

Operatividad. Para Ferreira, la cumbre ante todo fue una reunión improvisada. Estas cosas, en otros países, se las prepara desde los niveles intermedios de los partidos asistentes, de modo que, por lo común, cuando los líderes se reúnen lo hacen sólo para ratificar lo ya acordado mediante dichos encuentros previos.

En rigor, en la cumbre realizada el lunes 16 no hubo agenda, en el sentido en que no se la concertó previamente.  La demanda del MAS en la cumbre fue de propuestas y no de debate político, “la gente espera respuestas, no espera shows de parte de los políticos”, insiste el ministro Romero. Es esto lo que no entendió la oposición, pues, parte de ésta “permanece anclada en esta concepción de la política (el show), que es precisamente lo que la desgastó en el pasado”, destaca Romero.

Para el diputado Fabián Yaksic (MSM), en cambio, desde el momento en que el Presidente quiso “que todos los demás bailen al ritmo de su música”, se mostró que la voluntad de concertar era una “ficción”: “No hemos visto la voluntad del Presidente de escuchar; hemos notado a un Presidente muy distante. Vimos que el discurso de diálogo, que ‘no tenemos nada que esconder’, que ‘queremos aprender’; este tipo de cosas hoy se fue para abajo”.

La idea de que la cumbre política sea el complemento de la social, en lo principal, a lo único que iba a llevar es a la discusión técnica, de temas de la gestión  pública. Así lo entendió el MSM, según el diputado Yaksic; ésta fue otra de las razones de su abandono. “No hemos ido a trabajar con el Presidente para hacer “comisioncitas técnicas” que terminan en un show mediático a favor del Presidente. Él estaba con partidos políticos, así, era un debate político; no éramos equipos técnicos, por esto también que no podía no estar la prensa”.

Como relámpago en cielo sereno, la cumbre política del lunes, en realidad, fue uno de los actos más “absolutamente formales” que se haya dado en el último tiempo, hace notar Silva.  Oficialismo y oposición asistieron sin estar convencidos de participar, de plantear siquiera un sano intercambio de ideas. Aquí, los temas, las agendas en sí, en el fondo eran lo de menos.

“Dudo que el Gobierno haya tenido  la predisposición de escuchar y de aceptar sugerencias referentes a la gestión pública, mucho menos aquéllas que provengan de los opositores. Pero también no creo que la oposición tenga realmente agenda propositiva al país; (lo que se conoce) se trata de ideas genéricas, que se quedan en el diagnóstico. Alternativas a la gestión del MAS, no existen”, señala el politólogo.

Ferreira añade que no todo fue negativo: de todos modos la cumbre se dio y en el futuro no hay que desecharla como un medio de diálogo. Ha sido una primera cita formal en seis años.

‘Consejo Político Permanente’, una promesa

La cumbre concluyó con la decisión de constituir el Consejo Político Permanente, formado por el MAS y nueve partidos y agrupaciones, cuyo rasgo común es no tener representación parlamentaria. Cuando para la oposición (Yaksic) “las agrupaciones políticas que se quedaron en la reunión han sido inventadas”, para el ministro Romero, aún sin presencia en la Asamblea, no se los puede dejar de considerar: “más allá de su nivel de representatividad o no, (fueron invitados porque) representan visiones ideológicas, visiones integrales de la realidad social” con los que se puede debatir los problemas del país.

En relación al funcionamiento del flamante Consejo, Romero dice que esto aún es objeto de una “evaluación técnica”. Cabe preguntarse, sin embargo, ¿cuál será el futuro de este Consejo Político? Le pasará como a otros consejos formados durante el gobierno del MAS; esto es, que no funcionará, opina escéptico el analista político Marcelo Silva.

“El Consejo tendrá el mismo futuro de los demás (que nacieron) con gente que no es parte de la misma visión del MAS: hay que recordar, en 2008, el Consejo entre el Gobierno y los entonces prefectos departamentales; luego, el Consejo de expresidentes, a propósito de la reivindicación marítima, que tampoco funciona; el actual ente será el mismo constructo formal que en los hechos no funcionará, peor aún cuando se trata de partidos que no tienen representación en la Asamblea Legislativa Plurinacional”, recuerda.

La cumbre, ¿primera escaramuza electoral?

Algunos entrevistados representantes de partidos políticos se escandalizan ante la pregunta de que si la cumbre no es ya parte de las primeras escaramuzas electorales previas a las elecciones de 2014. “Nooo. Hasta 2014 mucha gente se puede morir, puede estar presa, se puede ir del país; muchas cosas pueden pasar, muchos errores puede cometer el Presidente… la política en Bolivia en el largo plazo en Bolivia es una semana”, enfatiza el dirigente de UN Arturo Murillo.

El exdiputado descarta que la oposición se encuentre en este tren, aunque “el Presidente sí, porque incluso ha desafiado a que alguien lo desafíe a un (referendo) revocatorio… Así, (con este nuevo acto electoral) el Presidente sólo está pidiendo oxígeno”.

Coincide el senador de CN Bernard Gutiérrez. La electoralización del ambiente político en 2012 empezará por el MAS, pero con un objetivo específico: “dejar de lado el debate de los temas estructurales”. Y coincide el ministro Romero: “Ojalá que no sea así, porque la electoralización de los escenarios políticos con tanta anticipación puede ser un obstáculo a la gestión pública”. Aunque no descarta que “algunos estén con esa mentalidad”.

Para los analistas Silva y Ferreira, en cambio, no es nada descabellado pensar que desde 2012 empieza a calentarse el ambiente electoral: “Estamos en la antesala de 2014, este año se acelera el proceso preelectoral” (Ferreira). “Sí, todo lo que se va a hacer (desde 2012) tendrá como objetivo causar impacto para las elecciones de 2014” (Silva).

El MAS valora las  propuestas de la cita

Pese a que el MAS se reunió sólo con partidos sin representación parlamentaria, la experiencia de todos modos fue positiva, según el ministro Carlos Romero.  Positiva en el sentido en que se pudo recoger propuestas “significativas”, como: “los expedientes (judiciales) electrónicos, que pueden ser una importante alternativa para la reforma judicial, en el sentido en que pueden agilizar los procesos, transparentarlos, restringir los niveles de corrupción y de discrecionalidad en la administración de justicia”. También destaca la sugerencia de diferenciar las tasas de interés bancario, según el crédito sea otorgado, por ejemplo, para actividades productivas, por un lado, diferentes de los préstamos para la compra de bienes suntuarios.  Por esto, añade, es de destacar la voluntad de los partidos de empezar a coordinar con el Gobierno.

El MSM apunta al desarrollo productivo

Las 12 Tareas Urgentes de 2012, van desde aspectos más o menos estratégicos a temas puntuales: 1) Formular un Nuevo Plan de Desarrollo Económico y Social; 2) Promoción del desarrollo económico-productivo; 3) Hidrocarburos, energía y minería; 4) Reordenamiento del gasto del TGN; 5) Censo y Pacto Fiscal; 6) Lucha contra la impunidad y la corrupción; 7) Institucionalidad y revalorización de la función pública; 8) Coca cero al narcotráfico; 9) Seguridad ciudadana; 10) Educación, salud y saneamiento básico; 11) Defensa de la Ley Corta y políticas medioambientales; y, 12) Erradicación de la violencia contra la mujer, niñez y adolescencia.  Hay que recordar que la propuesta del MSM se enmarca en cuatro desafíos: la construcción económica, la autonómica, la institucional y la plurinacional.

UN propone hacer efectiva la igualdad

Para Unidad Nacional, el primer problema es  hacer efectiva, materialmente, la igualdad simbólica que alcanzaron los indígenas. El segundo es “desatar las fuerzas de la creatividad (económica) nacional”, asegurar un futuro mejor a la “economía popular”. Tres: “restaurar la seguridad de la gente”, estableciendo, además, “un seguro de salud mínimo”. Cuatro: “encarar inmediatamente investigaciones veraces” de las muertes de los últimos años, como Huanuni, La Calancha, Caranavi, Yapacaní, entre otros.  Cinco, como un tema particular, UN plantea “no modificar la Ley Corta del TIPNIS, a menos que haya un gran acuerdo nacional que preserve con racionalidad el largo plazo de las culturas indígenas y la naturaleza”. En sexto lugar, demanda conocer el destino de los 17 mil millones que en estos años generó la explotación de gas.

CN exige seguridad jurídica y respeto

Convergencia Nacional, luego de la cumbre, también presentó su agenda. Según la senadora Centa Reck, ésta consiste en: 1) Restablecer la seguridad jurídica, para incentivar la inversión; 2) Fiscalizar las empresas nacionalizadas y las de reciente creación por el Estado; 3) Seguridad ciudadana, no se ven políticas de Estado concretas; 4) Respeto a los derechos humanos y políticos, que se acabe la persecución política; 5) Especial atención al problema del narcotráfico, esto es, una política adecuada con la coca excedentaria, que no se favorezca a la naciente “burguesía cocalera”; ver, además, cuánto  ha permeado el narcotráfico al Estado; 6) Debe permitirse la posibilidad de prosperar de las estructuras políticas democráticas, además de revisar la reciente elección de jueces; 7) Diálogo en base a una agenda-país, no sólo del MAS.

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